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Ovejas negras en la Policía Local

Jorge Muñoz | 22 de mayo de 2017 a las 5:00

Cedo en esta ocasión mi blog para publicar una carta enviada por un policía local, que estuvo en la unidad de Tráfico-Motoristas, que prefiere mantener su anonimato, y que denuncia la situación del cuerpo. El escrito es el siguiente:

Ovejas negras en la Policía Local

policias

Una vez más, señor Muñoz, un agente de la Policía Local de Sevilla se dirige a usted, desde el anonimato, como han hecho otros compañeros antes que yo, rogándole que publique este humilde escrito en su blog, que muchos de nosotros seguimos, a escondidas, sin que la mayoría de compañeros lo sepan y en el que compartimos opiniones afines con usted, a modo de comentarios, aunque sea sólo para desahogarnos, pero con el consuelo de que hay más gente que ve las cosas que están pasando en esta Policía Local, y que además tienen la gallardía, como usted, de contarlas en un medio de comunicación, para dar información a todos sus lectores, y que así, todo el mundo sepa lo que realmente ocurre dentro del cuerpo de la Policía Local de Sevilla. En mi nombre y en el de muchos compañeros le doy las gracias por ello.

Debo decirle que me he animado a hacer esto después de leer un escrito que me llegó a través de las redes sociales, firmado por un ex sindicalista, o eso dice él, del sindicato mayoritario, metido ahora a escritor o periodista y que él mismo titulaba como “De vuelta a vuestra unidad”. En este escrito, fechado en los primeros días de abril, se regocijaba de que algunos agentes de la unidad de Tráfico-Motoristas que en 2012 fueron destinados a otras unidades como medida cautelar, por estar siendo investigados en relación a cobros de tasas ilegales de Transportes Especiales, volvieran de nuevo a la Unidad de Motoristas, tras su “inmerecido exilio”. En el escrito decía que los agentes habían sido absueltos y les felicitaba por ello y por su regreso a unidad.

Y yo me pregunto si este señor ex sindicalista, que también es agente de Policía, se ha leído el auto dictado por el juzgado de Instrucción número 8 de Sevilla al respecto, y que muchos tenemos ya en nuestro poder desde el pasado otoño. Me imagino que no. Quizás no le interese. Porque si lo ha leído no puedo entender cómo un agente de Policía es capaz de tener esa falsa moral, faltar al sentido de la profesionalidad y recibir con halagos y felicitaciones a quienes en el auto reconocen haber cobrado ilegalmente por haber realizado servicios de acompañamiento a transportes especiales. Dado el caso de que fuera de los pocos agentes que no han leído el auto todavía, debería preguntar por él, porque seguro que hay algún compañero cercano que lo tiene y que se lo puede mostrar. Así también verá que los agentes que fueron investigados por el “tan criticado” grupo Gepol en realidad no han sido absueltos como él dice en su escrito. Según se señala en el propio auto, Su Señoría acuerda el sobreseimiento provisional y el archivo de la presente causa, no sin antes indicar también que tal comportamiento irregular e ilícito debería solventarse en el ámbito reglamentario y administrativo.

Por suerte y, para compensar mi indignación cuando leí al ex sindicalista, usted, señor Muñoz, publicó en su blog, tan sólo unos días más tarde “El agente fallecido”, donde una vez más, daba el justo toque de cordura, veraz y fiel a los hechos ocurridos realmente, llamando a las cosas por su nombre y poniendo a cada uno en su sitio…

Yo ya no pertenezco a la unidad de Tráfico-Motoristas, ya no. Yo no soy de los agentes que fueron destinados a otras unidades por estar implicados en una trama de cobros ilegales, yo no. Yo soy uno de aquellos agentes que por allá en los años 2010-2011, cuando se llevó a cabo la investigación sobre el cobro de tasas ilegales fuimos citados por los investigadores, como testigos, para prestar declaración al respecto de los hechos que se investigaban. Yo, como otros compañeros, no muchos la verdad, decidí no mentir a las preguntas que los investigadores me realizaron. Cumplí con mi obligación moral y con mi deber profesional, haciendo caso omiso a las burlas, presiones, señalamientos, boicots… e ignorando ese falso corporativismo que existe en este cuerpo de la Policía Local de Sevilla. Ante todo, soy agente de Policía y, orgullosamente, me siento como tal.

Pasado un tiempo tuve la ocasión de cambiar de unidad, y por conveniencia personal, al cambiar la sede de la Jefatura y, cansado de tantas irregularidades en la unidad de Tráfico, cansado de tanto favoritismo de algunos mandos con sus “pollitos”, cansado de tanto trato desigual e injusto, cansado de que algunos mandos sacaran tajada de mi trabajo en al calle, cansado de oler tanto a pescado podrido  y como no, cansado de tantas “pistoladas” y “ventiochadas” (mis compañeros me entienden), decidí cambiar de aires, abandonar la unidad de Tráfico e irme a otra unidad. Otros compañeros no hicieron lo mismo.

Sev.

Por su parte, la muy endeble jefatura de Policía Local, no sólo hace caso omiso a la sugerencia de su señoría de aplicar la vía administrativa y disciplinaria, me pregunto por qué, sino que decide volver a incorporar a los corruptos a la misma unidad donde permanecen los agentes que realmente actuaron como lo que son, policías, y que, cumpliendo con su deber, testificaron en contra de ellos.

Quizás el ex sindicalista debería pensar más en estos buenos agentes de Policía y no en los que se autoreconocen corruptos. Debería preocuparse realmente por esos policías, y no por los otros, porque ellos sí son policías de verdad, no como los otros.

Sinceramente, no debe sorprendernos que la Jefatura de Policía permita que en la misma unidad de Tráfico haya funcionarios que han sido investigados, que han reconocido, según el propio auto judicial, haber cobrado tasas ilegalmente, y que ahora han sido reasignados a la unidad donde prestan servicio los agentes de Policía que los señalaron. No debe sorprendernos porque ya se había hecho antes con un mando de esa misma unidad que, en similares circunstancias, y más relacionado, sobre todo, con el cobro por la retirada de multas de tráfico, fue investigado y destinado a otra unidad, de la que también tuvo que salir por el mismo motivo, y que tras el archivo de la causa, también fue reasignado a la unidad de Tráfico, lo que hizo que algunos agentes, aunque no todos, ante la noticia de su regreso y temiendo represalias por parte de este mando, solicitaran cambio urgente de unidad, lo que les fue concedido de forma inmediata.

Tampoco debe sorprendernos que la Jefatura de Policía no aplique el régimen administrativo o disciplinario con estos funcionarios, a pesar de que lo indique su señoría en el auto judicial. Por norma no lo hace nunca. Seguro que aún recuerdan sus lectores el famoso vídeo de las agentes de la Policía Local de Sevilla en el que, vestidas con uniforme para actos policiales, hacían “trapecismo” en la barra de un autobús del Ayuntamiento de Jerez que circulaba a plena luz del día. Seguro que sí. Estas agentes no sólo hacían caso omiso a las normas más elementales de seguridad vial, sino que también faltaban al decoro con el que se debe llevar un uniforme de Policía, y ya por último, pero no menos importante, también hacían un flaco favor a todas sus compañeras de profesión, y más aún a las de sus mismo cuerpo de Policía, que trabajan a diario en la calle vistiendo dignamente un uniforme de Policía, y ganándose el respeto por ellas y por lo que representan. Pues la Jefatura tampoco hizo nada al respecto. Nada de régimen disciplinario. Y no sería porque desde el punto de vista de que tampoco se le ha aplicado el régimen disciplinario a un agente de policía que esta inmerso en la famosa “Operación Pájaro” contra el narcotráfico y que tras estar tres meses en prisión provisional y ser condenado a dos años de cárcel sigue perteneciendo al cuerpo de la Policía Local…. y cobrando su correspondiente sueldo, por supuesto, pues la verdad…. ahí es nada. Por cierto, mira por dónde, dicho individuo también es hijo de un famoso mando de esta Policía. Y digo famoso, más por sus fechorías que por sus hazañas, que nos ha dejado como herencia a tres de sus hijos en el cuerpo y a algún que otro familiar más o menos cercano. Casualidades…

Así está el patio señor Muñoz. Lo mismo ocurre con el acceso al cuerpo mediante oposición. Es un secreto a voces. La gran mayoría de aspirantes que consiguen superar la oposición son familiares del cuerpo, del sindicato mayoritario o se deben a compromisos varios, ya sean de políticos o con empresas de renombre. Y que me perdonen los que aún siendo familiares sí han superado la oposición dignamente, que seguro que los hay, pero la mayoría…. o sino, a ver cómo se explica que haya familias enteras de cuatro o cinco hermanos, hijos, primos, cuñados, sobrinos, mujeres, maridos,… ¿A quién quieren engañar? Pero si muchos de ellos no dan ni la altura requerida… Sólo basta hablar diez minutos con alguno de ellos y te das cuenta de que esa persona no ha podido superar una oposición que de por sí es muy dura y exigente… y si no, pongamos a resolver a algunos de ellos situaciones de a diario en la calle. Ahí es dónde se ven las verdades…. y las mentiras. Ahí se ve si el policía está formado o no. Si tiene aptitudes o no, ahí, en la calle. Por eso, muchos de ellos la terminan pisando poco, y más pronto que tarde están quitados de en medio, porque les han buscado rápidamente un agujero en algún recóndito lugar de esta Jefatura, y que la mayoría desconocíamos que existiera…

El escándalo de las oposiciones saltó a la luz en estas últimas, pero podría haber ocurrido en cualquiera de las anteriores, porque en todas pasa lo mismo. Es una vergüenza. 

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Todo esto y mucho más es lo que ocurre dentro de la Policía Local de Sevilla. Y todo esto lo sufren los ciudadanos y también muchos de los que estamos dentro de este cuerpo.

Esta es la Policía que ha repudiado y defenestrado a los integrantes del grupo Gepol sólo por sacar a relucir algunos de los muchos trapos sucios que hay en esta casa. Esta es la Policía de los que lo han hecho y de los que lo han permitido. Esta es la Policía de los que persiguen a los integrantes del grupo Gepol para fotografiarles, intimidarles y amenazarles. Esta es la Policía en la que, como castigo, y “por no actuar como compañeros”, se iba a poner al grupo Gepol, tras su disolución, a regular el tráfico a 50 grados. Esta es la Policía donde abundan los enchufados, los cobardes, los hipócritas, los pelotas, los rastreros y los palmeros de esos personajillos que no son nadie sin sus adornadas y regaladas galoneras, a los que hay que llamar jefes, y que, por el gran favor que deben, estarán hipotecados toda su vida pofresional y besándoles los pies a otro, sin resolver ni arreglar nada. Esta es la Policía donde algunos jefes reparten las jornadas extraordinarias de productividad entre sus amiguetes subordinados, mientras el resto se hacen los tontos como si la cosa no fuera con ellos.

Esta es la Policía donde aún no tenemos chalecos antibala unipersonales, sólo hay unos cuantos, de talla única, que entre todos nos vamos intercambiando y que al no ajustarse en talla para nosotros, ni en modelo para las compañeras, pues no ofrecen ninguna garantía de protección, ni para ellas ni para muchos de nosotros. Esta es la Policía donde a diferencia de otras ciudades donde se colocan bloques de hormigón para impedir el acceso a vehículos pesados con intención de un posible ataque terrorista, pues aquí sólo se coloca a una pareja de policías locales. Y todos callan. Esta es la Policía donde la mayoría de agentes destinados en las oficinas son valorados económicamente, a escondidas, igual que los que prestan servicio en la calle.

Esta es la Policía donde se disuelve el grupo Gepol, argumentando que no está en la RPT, pero no se disuelven otras unidades que tampoco lo están y que dan cobijo a auténticas “vacas sagradas” que hay dentro del cuerpo. Esta es la Policía donde la compensación que se le da a los agentes motoristas, en forma de descanso, por la peligrosidad y características del trabajo que desarrollan a diario, la disfrutan muchísimos agentes que no ven una moto ni de lejos.

Esta es la Policía donde hay jefes que, de forma “altruista y samaritana” realizan, mientras están de servicio, la recogida, transporte e ingreso de la recaudación económica de alguna que otra gasolinera de Sevilla.

Esta es la Policía donde algunos jefes usan vehículos oficiales y sin rotular para irse a la playa en fin de semana o para pasar un rato en sitios poco decentes, a pie de carretera, fuera de Sevilla. Esta es la Policía donde hay jefas que durante el servicio se van “hacerse la cera” o a practicar natación.

Esta es la Policía donde algunos jefes repostaban sus vehículos gratis en algunas gasolineras de Sevilla a cambio de retirar las denuncias que habían puesto los agentes que allí habían sido enviados por ellos mimos.

Esta es la Policía donde se ha enviado a los agentes a denunciar a la puerta de un restaurante famoso para que, después, algún que otro jefe pueda cenar gratis con la familia; o a la puerta de una sucursal bancaria, en represalia, por habérsele negado un crédito a un jefe, o a la sede de la jefatura del Cuerpo Nacional de Policía, mientras se lleva a cabo al operación Pájaro, con el objetivo de denunciar algún que otro vehículo perteneciente a algún compañero de la Policía Nacional, porque ¡se había declarado la guerra al CNP! tal y como decía un jefe manipulando e incitando a sus fieles más leales.

Esta es la Policía donde se han hecho barbaridades con el servicio de Grúa Municipal, para recibir a cambio carta blanca en el depósito y suculentos viajes al Caribe para jefes y familiares.

Esta es la Policía que abraza y da la bienvenida a quienes han reconocido cobrar tasas ilegalmente. Esta es la Policía que da la espalda y marca a los que son realmente agentes de Policía y como tales, denuncian al golfo, aunque ese golfo vista el mismo uniforme y sea familiar de alguien importante en la Jefatura.

Esta es la Policía de las oposiciones amañadas, de los exámenes filtrados, de la modificación de las bases de la convocatoria para que tengan acceso quienes no tienen los permisos de conducir correspondientes, y que casualmente son hijos de mandos. Esta es la Policía donde hay quienes se lucran quitando las denuncias que sus compañeros o subordinados legalmente ponen en la calle.

Esta es la Policía donde, por diversos motivos, la mayoría de sus integrantes han preferido ignorar todo lo que las investigaciones del Cuerpo Nacional de Policía y el grupo Gepol han sacado a la luz con documentos, grabaciones, emails, sms... sumándose así al corporativismo más cobarde y ruín, que por tratarse de un cuerpo de Policía, hace que todo sea más repugnante aún si cabe, y que hace que algunos de nosotros sintamos auténtica vergüenza de lo que hay dentro del cuerpo. Por desgracia, es muy difícil demostrar todo esto. Y a la vista está cómo se han ido resolviendo distintos casos en los juzgados. Pero tenga la certeza, señor Muñoz, de que todo lo que aquí le expongo es cierto, y que es vox populi entre todos los agentes de la Policía Local, porque a pesar de sufrir todos nosotros un eterno problema con las transmisiones entre los equipos, lo cierto es que esta Policía funciona como un patio de vecinos, y todos nos enteramos de todo, aunque muy pocos agentes se atrevan a hablar de ello abiertamente.

Yo, que no conocía nada de esto hasta que llegué a aquí, dediqué los mejores años de mi vida en esforzarme y a trabajar muy duro para aprobar una oposición difícil y llegar a convertirme en agente de Policía, y por suerte lo conseguí. Ahora entiendo bien por qué me costó tanto años. Por qué me quedaba a las puertas siempre. Por qué suspendía siempre al final…

Finalmente, tuve la suerte de llegar a aquí, a la Policía de mi ciudad natal, en donde quería trabajar, pero eso sí, claro, cómo no, tuve que hacerlo por la puerta de atrás, permutando con otro compañero desde otra localidad donde había conseguido finalmente aprobar y donde las oposiciones eran más justas y legales que aquí. Si no… creo que no estaría aquí.

Reconozco que muchas veces, al igual que otros compañeros, cuando veo lo que hay, me desmotivo, y me planteo seriamente si acerté con cambiar aquella localidad en la que trabajaba muy a gusto, por mi ciudad. Si hice lo correcto. Mi mujer, desde fuera, es quien me ayuda a recuperar la ilusión y seguir adelante.

Y es que yo, señor Muñoz, tal y como algún que otro compañero, tal y como los profesionales investigadores del grupo Gepol, tal y como unos cuantos valientes motoristas, o tal y como algún que otro honrado integrante del Grupo Giralda, yo, señor Muñoz, soy una de esas escasas ovejas negras que hay en la Policía Local de Sevilla. Y a mucha honra.

Va por todos ellos, por esas ovejas negras, por todos nosotros, por ese puñado de policías, buenos profesionales donde los haya, que por dar el paso al frente que dieron en su día, por no esconderse y mentir como la mayoría de sus compañeros hicieron, desgraciadamente, jamás serán ya ni felicitados, ni condecorados por sus actuaciones, sean las que sean, a los que tampoco les será fácil ascender, truncando así su carrera profesional, pero que sí serán recordados, eso sí, para que se les asigne el peor servicio o turno que haya. Para todos ellos, mi más sincero reconocimiento, mi mayor respeto y mi más profunda admiración.

 

Cortes en el patrullero

Jorge Muñoz | 2 de febrero de 2017 a las 2:00

La historia comienza en los talleres oficiales de la Renault, adonde es llevado un coche patrulla de la Policía Local porque el chivato del airbag está encendido. No se trata de un fallo mecánico producto del uso o desgaste propio del vehículo, sino todo lo contrario. El mecánico del taller graba incluso un vídeo –que puede consultarse en la web de este periódico– en el que relata cómo el fallo se debe a que alguien ha cortado los cables, tanto en el asiento del conductor como en el del copiloto. “Esto ni el renting ni la garantía lo pagan”, advierte el autor de la grabación, que explica asimismo que se trata de un “corte limpio”, realizado con una navaja o un cuchillo. El patrullero que presenta estos daños pertenece al distrito Triana, comenta el improvisado locutor.
¿Cuál es la explicación a estos daños en la propiedad pública?¿Es fruto de un sabotaje o de un acto vandálico? Desde el Ayuntamiento de Sevilla niegan esta posibilidad y atribuyen lo ocurrido a un “mal uso” que haya podido hacer uno de los agentes del Cuerpo.
La explicación al corte de los cables, cuyo presunto autor ha tenido que ser por lógica un agente, está en el sistema de avisos conectado a los cinturones de seguridad de los vehículos.
En los patrulleros de la Policía Local, como ocurre con muchos de los coches particulares más recientes, vienen incorporados unos sistemas de avisos sonoros para recordar tanto al conductor como a los otros ocupantes la obligación de colocarse el cinturón de seguridad. En caso de no hacerlo, un pitido constante y que no se detiene alerta al conductor de que tiene que llevar puesto el cinturón.
Lo que ocurre es que en el caso de los policías locales, al igual que sucede con otros conductores profesionales, como pueden ser los taxistas, están exentos de llevar el cinturón en el casco urbano cuando están en el ejercicio de sus funciones. En el caso de los agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, la medida puede afectar incluso a su seguridad, dado que en ocasiones necesitan estar libres cuando persiguen por ejemplo a un delincuente.
Hay muchos agentes que optan por ponerse el cinturón de seguridad para evitar el molesto aviso sonoro o incluso se han buscado una solución alternativa, como hacerse con otra hebilla con la que pueden saltarse el sistema de seguridad.
Sea como fuere, lo que no es comprensible es que un agente, a pesar de esa molestia sonora, actúe como se ha hecho en el caso de este vídeo, causando daños a un vehículo oficial que pertenece al Ayuntamiento de Sevilla.
El Ayuntamiento de Sevilla mantiene abierto un expediente disciplinario a un agente por una práctica similar a la que se denuncia en el vídeo: por cortar los cables en el patrullero para que no pite, según aseguraron ayer a este periódico fuentes municipales.

Un recurso imposible

Jorge Muñoz | 20 de noviembre de 2016 a las 8:00

la grua municipal retira un vehiculo mal aparcado en presencia de la policía localLa Fiscalía de Sevilla da por buena la absolución de cuatro policías locales que se enfrentaban a una condena de dos años y siete meses de cárcel, acusados de haber cobrado más de 5.000 euros en dietas falsas por la asistencia a los juicios. El Ministerio Público ha decidido no recurrir ante el Tribunal Supremo la sentencia dictada por la Sección Cuarta de laAudiencia de Sevilla, que consideró que no podía acreditarse que falsificaran los sellos para justificar precisamente la asistencia a los juicios y poder percibir las dietas.

Fuentes del caso apuntaron que, aunque en un primer momento no estaban de acuerdo con la totalidad de los fundamentos que llevaron a la Audiencia a absolver a los agentes –sobre todo en lo que respecta al supuesto falseamiento con un tampón de 53 de los 63 documentos presentados en su día por los imputados–, al final se ha decidido no recurrir porque el asunto revestía tal “complejidad” probatoria que “o se ganaba en primera instancia” o resultaría muy difícil recurrir en casación ante el Alto Tribunal. Por ello, la sentencia de la Audiencia de Sevilla será firme y los agentes investigados, que en su día pertenecían al grupo Giralda, podrán continuar en sus puestos.
La Fiscalía de Sevilla sorprendió en el juicio con la importante rebaja que aplicó a los agentes acusados, que inicialmente se enfrentaban a una condena de cinco años, pero el representante del Ministerio Público redujo la petición a dos años y siete meses de cárcel, al apreciarles una circunstancia atenuante “muy cualificada” de reparación del daño, después de que los agentes devolvieran las cantidades de las dietas antes del inicio del juicio. Y llamó igualmente la atención que en algunos momentos el fiscal parecía que estaba interviniendo en la vista oral más como defensa que como la acusación pública, llegando a revelar que en su momento se intentó alcanzar un acuerdo con las defensas de los agentes investigados para tratar de rebajar la pena a dos años de prisión y suprimir la inhabilitación especial, pero es algo que, según el fiscal, no se podía hacer legalmente porque “la ley es la que determina la pena”. En su alegato, el fiscal llegó incluso a abogar por un indulto que finalmente no ha sido necesario.
No me cuesta trabajo reconocer –y lo digo por algunos liberados muy aficionados a dejar comentarios críticos en este blog en relación con las informaciones de la Policía Local– que se trata de la segunda investigación realizada por el extinto Grupo Especial de Policía Local (Gepol) que se queda en pólvora mojada. Pero también debe rechazarse de plano, porque es de Justicia, que la absolución se deba a una mala investigación por parte de esta denostada unidad de Asuntos Internos.
Una buena investigación puede quedar en nada porque el juez entienda, como ha ocurrido en este caso, que no hay pruebas suficientes para condenar a los agentes, cuya absolución evidentemente debe ser acatada y respetada por todos.
Lo mismo sucedió con la primera de las investigaciones en las que participó la Gepol, relacionada con el cobro ilegal de tasas en la Policía Local. En este caso, se dieron varias circunstancias que desembocaron en el sobreseimiento de una investigación iniciada hace más de seis años. La primera, el fallecimiento de un policía local que estaba considerado como el cabecilla de la trama. La segunda, la muerte también de la juez que había iniciado la instrucción del caso. Ambos factores se conjugaron y llevaron a la actual titular del juzgado a decretar el archivo, a pesar de los indicios recopilados a lo largo de la “prolija investigación” realizada por la Gepol, según puso de manifiesto la instructora en el auto de archivo.
La juez señaló que la investigación de esta unidad policial constató igualmente que “no existía control exhaustivo ni cadena de custodia” sobre las multas de tráfico, tanto las del propio Ayuntamiento como las procedentes de la Dirección General de Tráfico (DGT).
La Justicia ha tumbado dos investigaciones de la Gepol pero aún está abierta la más importante: la relacionada con el amaño de las oposiciones y en la que están procesados 37 agentes. El resultado final de ese juicio, que se celebrará en septiembre de 2017, es la verdadera prueba de fuego para la labor realizada por estos agentes en los últimos años.

 

VISTO PARA SENTENCIA

Los abogados del rehabilitado juez Serrano

Juez Francisco Serrano en el TSJA_J.Ochando

El juez Serrano con el abogado Miguel García Diéguez, en el juicio celebrado en el TSJA.

El Tribunal Constitucional rehabilitó hace varias semanas al que fuera juez de Familia número 7 de Sevilla Francisco Serrano Castro, al tumbar la sentencia del TribunalSupremo que le había condenado a diez años de inhabilitación por un delito de prevaricación por haber prolongado el régimen de visitas para que un niño pudiera salir en una cofradía. El Alto Tribunal daba por buena la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) que le había inhabilitado durante dos años por un delito de prevaricación culposa. Serrano estuvo defendido en el juicio por el abogado Miguel García Diéguez, quien también se encargó de su representación jurídica ante el Tribunal Supremo y quien recurrió el fallo ante el Tribunal Constitucional. Sin embargo, García Diéguez dejó de representar a Serrano –quien incluso se había incorporado a trabajar en su despacho cuando salió de la judicatura– por discrepancias surgidas entre ambos, por motivos que no han trascendido. Esto propició que el abogado Fernando Rodríguez Galisteo se personara en el Constitucional para continuar defendiendo los intereses del juez, si bien no había intervenido en la elaboración del recurso de amparo.

Tras la victoria de Serrano, algunos compañeros de Miguel García Diéguez se han sentido molestos por la falta de reconocimiento de la labor realizada. Por ejemplo, el letrado José Manuel Sánchez del Águila escribió en su facebook lo siguiente:“Pasan los días y se sigue ninguneando al brillante letrado sevillano Miguel García Diéguez, responsable en última instancia del éxito obtenido en el TCen el caso de Francisco Serrano, consiguiendo que el delito de éste quedase en una prevaricación culposa”. El propio Miguel García-Diéguez escribió una carta al nuevo letrado de Serrano, en junio de 2015, recordándole que la labor profesional desarrollada “sigue conservando su propiedad intelectual, cualquiera que sea el resultado final conseguido”. Al César lo que es del César…

La querella imposible

Jorge Muñoz | 22 de febrero de 2016 a las 7:00

Sev.

La Audiencia de Sevilla ha tumbado definitivamente el intento de la junta de Personal del Ayuntamiento de Sevilla de querellarse contra el ex alcalde Juan Ignacio Zoido, al que atribuían delitos de prevaricación y usurpación de funciones por haber mantenido al Grupo Especial de Policía Local (Gepol), la unidad de Asuntos Internos cuya legalidad ha sido avalada en varias ocasiones por los tribunales, a pesar de los intentos del sindicato de la Policía Local de echar por tierra su legitimidad.
Una querella que ni siquiera fue admitida a trámite, ni por el juzgado ni por la Audiencia. Según han confirmado fuentes judiciales, la Sección Tercera ha zanjado la polémica sobre esta querella al rechazar el recurso de apelación presentado por la junta de personal contra la decisión del juzgado de Instrucción número 8 de no admitir a trámite la misma por no apreciar la presunta comisión de ninguno de los delitos denunciados.
La querella fue presentada en abril de 2015 por la junta de personal, que acusaba al entonces alcalde popular de esos delitos por haber mantenido a una unidad que consideraban una especie de “policía política”. Por cierto, que la querella no fue presentada por unanimidad de todos los miembros de la junta de personal, puesto que el sindicato CSIF aseguró en su día que no apoyaba el pleito contra Zoido si lo que se pretendía era regularizar “exclusivamente a una unidad, obviando las mismas deficiencias en el resto que se encuentran ante igual inseguridad jurídica”, en alusión a que no es sólo la Gepol la que no aparece en la Relación de Puestos de Trabajo (RPT) del Ayuntamiento, sino que ocurre lo mismo con otras unidades especializadas que funcionan a pleno rendimiento, como el grupo Giralda, que desarrolla labores de seguridad ciudadana en el casco histórico; el grupo Diana, especializado en la lucha contra los malos tratos en el ámbito familiar; o la Unidad de Intervención Nocturna. Tampoco figuran la Oficina de Gestión de Atestados (OGA), que investiga los accidentes de tráfico; el Seti, servicio de control del intrusismo en el transporte de mercancías y viajes; el servicio técnico de transmisiones; la unidad antigorrillas; la oficina de coordinación de distritos; el servicio de prensa; y el Grupo Fiscal, que lucha contra el contrabando y las falsificaciones.
¿Y qué dice la Audiencia sobre la querella contra Zoido? Pues que no debe ni siquiera de admitirse por la “inexistencia de indicios” de los delitos que se le atribuyen por haber mantenido a la Gepol realizando funciones de Policía Judicial, una labor que se sustenta legalmente en el artículo 238 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal y en el 547 de la Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ), al establecer que “la función de la Policía Judicial comprende el auxilio a los juzgados y tribunales y al Ministerio Fiscal en la averiguación de los delitos y en el descubrimiento y aseguramiento de los delincuentes”, y añade que esta función competerá, cuando sean requeridos para prestarla, “a todos los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, tanto si dependen del Gobierno central como de las comunidades autónomas o de los entes locales, dentro del ámbito de sus respectivas competencias”.
Los magistrados, que ya en anteriores resoluciones destacaron el rigor y la profesionalidad de la actuación de los miembros de la Gepol, subrayan en un auto que el trabajo de esta unidad se ha venido realizando “a instancias de distintos juzgados y por la Fiscalía, de la que ha recibido, incluso, una felicitación por la labor desarrollada, y por este tribunal, que ha validad su intervención en diversas resoluciones”.
La Audiencia admite que, “ciertamente, podría cuestionarse desde el punto de vista administrativo y orgánico su funcionamiento y el hecho de no estar incluida en la RPT, pero ello no implica la comisión de los delitos por los que se entabla la querella, y sí el posible ejercicio de acciones en la jurisdicción Contencioso-administrativa.
El tribunal recuerda la jurisprudencia sobre el principio de intervención mínima del derecho penal y ratifica la decisión de la juez de Instrucción número 8 de Sevilla, Reyes Flores, de no admitir a trámite la querella, porque, insiste la Audiencia, “no nos encontramos con un supuesto de delito de prevaricación”, sino en todo caso ante unas “posible anomalías procedimentales, en las que no se aprecia un supuesto de ilegalidad manifiesta, arbitraria e injusta merecedora de reproche penal”.
La junta de personal había alegado que la instructora ni siquiera había accedido a investigar los hechos denunciados, pero en este punto, una vez más, laAudiencia vuelve a quitarle la razón a los denunciantes porque “el derecho a la tutela judicial efectiva no otorga a sus titulares un derecho incondicionado a la apertura del juicio oral en el ámbito penal, sino que es compatible con un pronunciamiento motivado del órgano judicial en fase instructora que le ponga término anticipadamente, siempre que el órgano judicial entienda razonadamente que los hechos imputados carecen de ilicitud penal”.
Es decir, que el derecho a la tutela judicial efectiva incluye que se dé una “decisión judicial razonada sobre las pretensiones deducidas, que bien puede ser el sobreseimiento o archivo de las actuaciones, o incluso, la inadmisión de la querella presentada”, como ocurre en este caso y siguiendo la doctrina del Tribunal Constitucional.
Llama la atención que la junta de personal no haya dado difusión a este auto de la Audiencia, que es de enero pasado, aunque también es comprensible visto el contenido del mismo. Un auténtico varapalo a sus expectativas.

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Un cáncer en la Policía Local

Jorge Muñoz | 11 de enero de 2016 a las 6:00

policiasLa Policía Local de Sevilla está enferma, gravemente enferma. Las generalizaciones no suelen ser objetivas ni responder a la realidad, además de que casi siempre resultan injustas. Decir que toda la Policía Local es corrupta sería una generalización que no haría justicia a un cuerpo que ha hecho tantas cosas por esta ciudad. Pero una cosa no puede tapar la otra. Y si se examinan los casos de presunta corrupción en los que se han visto implicados agentes y mandos de la Policía local en los últimos años, la situación es alarmante y debería dar lugar a una reflexión por parte de la cúpula policial y del propio Ayuntamiento hispalense, del que depende este cuerpo.

La situación es la siguiente: desde el año 2010 hay 53 agentes de la Policía Local de Sevilla imputados y, en muchos casos, hasta procesados por distintos delitos, lo que significa que tendrán que sentarse en el banquillo de los acusados. Más de medio centenar de agentes imputados -o investigados, según la nueva terminología jurídica implantada para intentar quitarle el matiz peyorativo que tiene la palabra imputación- representan aproximadamente un 5% de los más de un millar de personas que integran el cuerpo. ¿Son todos los policías locales corruptos? La respuesta es un no, tajante, pero esta minoría se ha convertido en un cáncer que deteriora la imagen del cuerpo.

Aquí no hay ninguna caza de brujas, por mucho que el sindicato mayoritario en la Policía Local ondee esta bandera, acusando a los medios de comunicación de estar detrás de esa supuesta campaña de desprestigio. Los que desprestigian el uniforme no son los periodistas, son esos agentes que supuestamente filtran los ejercicios de las oposiciones para favorecer a los familiares de los mandos y de los sindicalistas; los policías que cobran ilegalmente tasas municipales defraudando a las arcas municipales, o los policías que presentan documentos falsos para cobrar dietas por asistir a juicio. Detrás de esos delitos están policías, no informadores. Siempre es más fácil matar al mensajero que asumir las propias responsabilidades.

Yo creo en la Policía Local de Sevilla. En la Policía que trata con educación a los ciudadanos, no con arrogancia ni chulería. La que ayuda a los vecinos que los están pasando mal, la que corre en su auxilio cuando hay un accidente de tráfico dentro de la ciudad. La que atiende a los turistas que, desgraciadamente, han sido víctimas de un robo o de otro delito. La que ayuda a los vecinos en un caso de incendio, etc. etc. Los ejemplos son innumerables. No se puede juzgar a todo un colectivo integrado por más de un millar de personas por la conducta de medio centenar…

Pero tampoco se puede salir en esa defensa a ultranza de esa minoría enjuiciada. El defensor del Ciudadano, José Barranca, acertó nuevamente en su diagnóstico. Barranca volvió a cargar contra el sindicato mayoritario de la Policía Local, al que considera responsable de la mala imagen del cuerpo. En la presentación de la memoria de su oficina ante el Pleno del Ayuntamiento, Barranca aseguró que “hay un grupo de policías que les hace daño a sus compañeros”.

Y añadió: “Jamás fui ni iré contra la Policía Local, que cuenta con un grupo fenomenal de profesionales, pero hay quienes les hacen daño”. Barranca agregó que un “profesional de la seguridad no puede montar el pollo en un salón de plenos de manera estrambótica, o atender a un ciudadano con una mascarilla puesta”, en referencia a las múltiples protestas emprendidas por el sindicato mayoritario.

Su radiografía llegaba a la siguiente conclusión: “El sindicato es un mal endémico, un grupo de señores acomodados que le hacen la vida imposible a la corporación que sea. Y eso lleva así toda la vida. La ciudadanía está harta de que este grupo mande en la Policía Local. Señores, si de verdad son una minoría, toménse medidas”, demandó.

Barranca defendió también el trabajo del Grupo Especial de la Policía (Gepol), la unidad que investiga los asuntos internos en el cuerpo. “La Gepol le da lustre a la Policía Local, pero ha sufrido una campaña de acoso y derribo porque molesta al sindicato”, aseveró Barranca.

Hoy más que nunca la Policía Local de Sevilla necesita la Gepol, una unidad que pese a las críticas ha sido avalada tanto por la Fiscalía como por el juez que ha investigado la filtración de las oposiciones y por la Audiencia de Sevilla, que ha destacado el rigor y la profesionalidad de su actuación. Pero el delegado de Seguridad del Ayuntamiento, Juan Carlos Cabrera, se ha plegado a los intereses del sindicato y está decidido a acabar con esta unidad de Asuntos Internos cuando sus efectivos acaben la investigación sobre las irregularidades en la Feria de 2014, es decir, dentro de un mes aproximadamente. El Consistorio asegura que va a regular la creación de esta unidad de Asuntos Internos, para que esté integrada en la RPT (Relación de Puestos de Trabajo) del Ayuntamiento. El problema es que esa unidad debe estar formada por personas totalmente independientes y ajenas al ámbito de influencia del sindicato -que es de amplio espectro-, lo que resulta harto complicado. ¿De qué serviría crear una Gepol amiga? ¿Investigarían igual que la actual?

El cáncer de la Policía Local es el mismo que afecta a otros tantos ayuntamientos andaluces y no se puede tratar con cuidados paliativos. Hay que cortar por lo sano, caiga quien caiga.

 

El juez salva a la Gepol

Jorge Muñoz | 20 de octubre de 2015 a las 5:00

Una pareja de la Policía Local, de patrulla por la ciudad.

Una pareja de la Policía Local, de patrulla por la ciudad.

El juez sale al rescate del Grupo Especial de Policía Local (Gepol), la unidad de Asuntos Internos que ha investigado la presunta filtración de las oposiciones de la Policía Local. Después de que el delegado de Seguridad y Movilidad del Ayuntamiento de Sevilla, Juan Carlos Cabrera, anunciara que la unidad sería disuelta una vez que concluyan las investigaciones que actualmente desarrollan para la Fiscalía sobre las irregularidades en la Feria de Abril de 2014, el juez ha dictado un nuevo auto en el que adopta unas medidas cautelares dirigidas directamente al alcalde. En esa resolución, el magistrado requiere expresamente al alcalde, el socialista Juan Espadas, y, a través de él, “a cualquier otra autoridad o funcionario con competencia en materia de organización o recursos humanos, para que se notifique al juzgado cualquier cambio que se produzca en la situación administrativa o laboral de los actuales componentes del grupo Gepol, o cualquier cambio que pueda afectar al acceso por dichos miembros al material de trabajo y a los archivos de las investigaciones efectuadas en esta causa”, refiriéndose al presunto amaño de las oposiciones.
El juez toma en consideración el “conocimiento notorio de la previsible disolución del grupo de Policía Judicial –que el Ayuntamiento pretende sustituir por una nueva unidad de Asuntos Internos que aparezca contemplada en la Relación de Puestos de Trabajo (RPT) del Ayuntamiento–, con reubicación de sus integrantes, que han sido propuestos como testigos y como testigos-peritos por la acusación, por lo que habrá de garantizarse que la prueba a desarrollar se realice con las debidas condiciones de objetividad”. Pero ésta no ha sido la única medida cautelar adoptada por el instructor en el auto del pasado 13 de octubre, ya que también resulta muy importante la decisión del magistrado de requerir también al alcalde para que “se abstenga de realizar cualquier acto administrativo que se refiera a la situación laboral de los acusados que pueda impedir, dificultar, retrasar u obstaculizar, de forma directa o indirecta, los resultados o la ejecución de un eventual fallo condenatorio”. El juez ordena al Ayuntamiento que informe de cualquier “cambio que se produzca en la situación administrativa o laboral de los acusados”, todo ello con la idea de evitar la “ineficacia” de un fallo posterior.
En un auto anterior, el juez ya declaró la presunta responsabilidad civil subsidiaria del Consistorio, que está personado como acusación particular y que ha solicitado las mismas penas de inhabilitación y multa para los imputados que la Fiscalía de Sevilla.
Estas medidas cautelares vienen a complicar la situación de los policías procesados, a los que el Ayuntamiento no quiso suspender cautelarmente de sus funciones porque consideró que no debía actuar hasta que finalizara el proceso judicial en marcha.

Una fotografía muy desafortunada

Jorge Muñoz | 25 de abril de 2013 a las 16:16

Una fotografía muy desafortunada. Dos agentes de la Policía Local de Sevilla posando sonrientemente mientras muestran un fajo con centenares de multas de tráfico -en realidad se trata de actas de retirada de la grúa, que llevan aparejadas además de la multa el pago de un mínimo de 150 euros para sacarlo del depósito- impuestas durante la pasada Feria de Abril y uno de ellos incluso haciendo el signo de la victoria.

No es por disculpar a estos dos agentes, que ahora se van a enfrentar seguramente a un expediente disciplinario, pero creo que se trata de una broma que se les escapó de las manos y que fue pasándose a través de los mensajes tipo whatsapp del millar de policías locales hasta que, en uno de esos reenvíos, llegó a las manos de mi compañero Fernando Pérez Ávila.

La foto nunca debió hacerse y mucho menos que los protagonistas consintieran en difundirla, probablemente, porque lo hicieron a sus amigos y nunca pensaron que pudiera tener la repercusión mediática que ha tenido esta imagen, que recuerda a la de otros agentes de cuerpos similares que se han grabado mientras bailaban o hacían tonterías mientras estaban de patrulla en los vehículos oficiales.

La fotografía merece claramente un reproche disciplinario. Supone, como ha reconocido el propio alcalde, Juan Ignacio Zoido, una falta de respeto a los sevillanos, sobre todo, a aquellos que después de haber pasado unas horas en la Feria vieron cómo a su regreso a sus coches, se encontraron con la desagradable papeleta de color verde. Seguro que la imagen ha generado un gran cabreo e indignación en muchos ciudadanos.

El delegado de Seguridad del Ayuntamiento, Demetrio Cabello, ha calificado de “vergonzoso” y “deleznable” que los dos policías se hayan fotografiado de esta guisa, aunque éste último calificativo puede ser quizás excesivo para definir la posible falta que habrían cometido.

La imagen también supone una falta de respeto al uniforme de la Policía Local, que perjudica la imagen de muchos agentes que nada tienen que ver con esta actitud que, insisto, creo que en realidad ha sido una broma que se les fue de la mano y que ahora puede costarle caro.

Lo que tampoco pasa desapercibido es que detrás de tantas multas puede haber un acusado afán recaudatorio por parte del Ayuntamiento, que acaba de reactivar el plan contra las infracciones de tráfico…

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El enchufismo en la Policía Local

Jorge Muñoz | 13 de abril de 2013 a las 13:19

El juzgado de Instrucción número 9 de Sevilla investiga ya una denuncia de la Fiscalía por el presunto enchufismo en unas oposiciones de la Policía Local de Sevilla. La Fiscalía cree, tras analizar los hechos denunciados por varios opositores que hubo una filtración de los exámenes, y por ello ha pedido al juez que cite a declarar como testigos a todos los miembros del tribunal de estas oposiciones.

De esa filtración se habrían beneficiado supuestamente, según los denunciantes, hijos de otros  miembros del Cuerpo y de sindicalistas. El paso que ha dado el Ministerio Público es importante, porque implica al menos que el juez debe practicar cuantas diligencias estime oportunas para esclarecer los hechos. El fiscal habla de posibles delitos de prevaricación y revelación de secretos, por la filtración de las pruebas.

Pero el hecho de que el juzgado vaya a investigar la denuncia no implica que la investigación pueda finalmente determinar quién es el responsable de la filtración. Por ello, el fiscal sólo ha denunciado los hechos, pero no dirige la investigación contra ninguna persona en concreto. Y ahí está el verdadero problema, en la dificultad de averiguar quién o quiénes pudieron haber pasado las preguntas del examen a allegados o familiares.

Si este extremo no se esclarece finalmente, todo apunta a que el juez tendrá que dar carpetazo a la investigación. De momento, tiene que responder a la petición de la Fiscalía para que rindan testimonio los cinco miembros del tribunal de oposiciones de la PolicíaLocal. Habrá que esperar a ver qué ocurre con estas declaraciones…