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La Policía no puede observar una vivienda con prismáticos sin orden judicial

Jorge Muñoz | 3 de mayo de 2016 a las 12:47

guardia civilLa Sala II del Tribunal Supremo ha dictado una sentencia que establece que la observación de una vivienda con prismáticos por parte de la Policía sin autorización judicial vulnera la inviolabilidad del domicilio. El Supremo anula la condena de cárcel por tráfico de drogas impuesta a dos personas por la Audiencia de Ourense al considerar ilícita la principal prueba de cargo contra ellos, que fue la actividad observada por la Policía en el interior de un domicilio mediante prismáticos. Los dos acusados son absueltos por el alto tribunal.
En sentencia de la que ha sido ponente el presidente de la Sala, Manuel Marchena, el Supremo se pronuncia por primera vez sobre la incidencia en el derecho a la inviolabilidad del domicilio (artículo 18.2 de la Constitución) de la observación mediante prismáticos por agentes de Policía del interior de un domicilio. En ese sentido, indica que la protección constitucional de esa inviolabilidad, cuando los agentes utilizan instrumentos ópticos que convierten la lejanía en proximidad, no puede ser neutralizada con el argumento de que el propio morador no ha colocado obstáculos que impidan la visión exterior. El domicilio como recinto constitucionalmente protegido no deja de ser domicilio cuando las cortinas no se hallan debidamente cerradas, como ocurría en este caso.

La expectativa de intimidad no desaparece por el hecho de que el titular o usuario de la vivienda no refuerce los elementos de exclusión asociados a cualquier inmueble. Interpretar que unas persianas no bajadas o unas cortinas no corridas por el morador transmiten una autorización implícita para la observación del interior del inmueble, encierra el riesgo de debilitar de forma irreparable el contenido material del derecho a la inviolabilidad domiciliaria.

Añade el Supremo que la protección frente a la incursión en un domicilio debe abarcar, ahora más que nunca, tanto la entrada física del intruso como la intromisión virtual. La revolución tecnológica ofrece sofisticados instrumentos de intrusión que obligan a una interpretación funcional del artículo 18.2 de la Constitución. La existencia de drones, cuya tripulación a distancia permite una ilimitada capacidad de intromisión en recintos domiciliarios abiertos es sólo uno de los múltiples ejemplos imaginables.

drone camara

Pero incluso para el caso en que se entendiera que los supuestos de falta de presencia física por parte de los agentes en el domicilio investigado deben ser protegidos conforme al concepto general de intimidad que ofrece el artículo 18.1 de la Constitución, lo cierto es que en el presente caso no consta la existencia de ningún fin constitucionalmente legítimo que, por razones de urgencia, permitiera sacrificar la intimidad del sospechoso.

Y se vulnera esa prohibición cuando sin autorización judicial y para sortear los obstáculos propios de la tarea de fiscalización, se recurre a un utensilio óptico que permite ampliar las imágenes y salvar la distancia entre el observante y lo observado, concluye la sentencia.

La polémica del infiltrado

Jorge Muñoz | 17 de septiembre de 2015 a las 6:00

El asesino confeso de Marta, Miguel Carcaño, en Zaragoza cuando se sometió al test de la verdad.

La ocultación del cadáver de Marta del Castillo seis años después del crimen sigue siendo la principal incógnita no resuelta del caso, y el hecho de que el asesino confeso, Miguel Carcaño, haya ofrecido hasta ocho versiones distintas sobre los hechos y el paradero del cuerpo, no han hecho más que enturbiar aún más el puzle de este caso.
Recientemente se ha difundido una nueva versión que, en este caso no ha sido promovida por Carcaño, sino por un supuesto asesor de la Policía Nacional que supuestamente se infiltró durante dos años y medio en el entorno y la familia del Cuco, el menor que fue condenado por haber encubierto el crimen.
Según esta nueva hipótesis, que no ha sido corroborada por la Policía, ni el juez ni la Fiscalía de Sevilla, Carcaño habría trasladado el cadáver de Marta del Castillo en varias bolsas, lo que apunta a una disección del cuerpo en un domicilio diferente a la vivienda de León XIII, donde la Justicia ha sentenciado que fue asesinada la joven.
En esta nueva versión aparecería igualmente otro sospechoso, no identificado. Se trataría de un ciudadano extranjero que podría haber colaborado en el crimen, según la hipótesis difundida por el supuesto infiltrado, que habría acumulado más de 600 horas de conversaciones grabadas.
Esta nueva versión es descartada rotundamente por los investigadores de la Policía, ya que, según fuentes policiales consultadas, “no se ha infiltrado a nadie” en el entorno y la familia del Cuco. “Sí es cierto que en esta investigación han habido cientos de personas que creían poder facilitar datos relevantes para la investigación, pudiendo tratarse de una de estas personas” el supuesto infiltrado, precisaron las mismas fuentes.
La Policía, que mantiene abierta al igual que el juez de Instrucción número 4 de Sevilla una investigación para tratar de localizar el cuerpo de Marta, tampoco cree la versión del supuesto infiltrado con respecto a cómo se deshizo Miguel Carcaño del cadáver. “En ningún caso se ha tenido conocimiento de que el cuerpo haya sido diseccionado, ni de que hubiera una persona extranjera involucrada en la desaparición”, sostienen.
El padre de Marta, Antonio del Castillo, asegura que el juez que investigó el caso, Francisco de Asís Molina, conoce desde hace un año y medio la información facilitada por el presunto infiltrado, pero desconoce que se haya hecho algo al respecto.
Otras fuentes del caso consultadas confirman que el hecho de que el instructor no haya actuado en torno a estas revelaciones indican la escasa relevancia que se les otorga a las mismas, dado que en el supuesto de que hubiese la más mínima posibilidad de que esta pista condujera al hallazgo del cuerpo, el magistrado habría actuado. Tampoco la Fiscalía de Sevilla tenía conocimiento de la actuación del supuesto infiltrado.

Majaloba no era el final de la pesadilla

Jorge Muñoz | 23 de marzo de 2014 a las 9:30

La nueva búsqueda de Marta del Castillo en CamasOjalá que la Policía encuentre por fin los restos de Marta del Castillo. Después de estar investigando desde hace más de un año la pista de la finca Majaloba, la Policía ha vuelto a sorprender al trasladar el escenario de la búsqueda a una escombrera de Camas, muy cerca del puente desde el que hace cinco años Miguel Carcaño dijo que había arrojado el cuerpo de Marta, una versión que fue inicialmente corroborada por sus amigos Samuel Benítez y el Cuco.

La nueva zona cero de la búsqueda se encuentra cerca de los escenarios que se inspeccionaron hace cinco años, pero la novedad estriba en que la prueba del Potencial Evocado Cognitivo (PEC), P-300 o test de la verdad que se realizó al asesino confeso, ha dado un alto positivo cuando se le mostró a Carcaño una de las imágenes de la mencionada escombrera. El lugar era además muy conocido por Carcaño, que lo utilizaba con frecuencia cuando iba a la casa de la que era su novia, Rocío, cuando vivía con ella en Camas, por lo que tampoco es de extrañar que la P-300 alertara sobre este punto.

Varias reflexiones pueden extraerse de la nueva búsqueda. Esta nueva línea de investigación destroza la hipótesis de Majaloba, con lo que Carcaño, el supuesto arrepentido, habría vuelto a engañar  y a manipular a la Policía, porque su séptima versión, la que sitúa en Majaloba el cadáver, no sería más que otra mentira más de un joven que sabe que no va a abandonar la cárcel durante muchos años. Su supuesto “deseo” de colaborar y de que aparecieran los restos de Marta, no serían más que otro engaño más, el enésimo, pero con unas consecuencias que siguen siendo terribles para una familia que vive una pesadilla continua desde hace cinco años.

La posición de los responsables policiales de la investigación tampoco saldría bien parada, a pesar del ingente trabajo que durante estos años han realizado y cuyo esfuerzo nadie pone en cuestión. Es cierto que la Policía tiene claro que su objetivo fundamental es la recuperación de los restos de la joven, porque ése es el compromiso que han adquirido con la familia los responsables policiales y políticos, pero después del aparente nuevo engaño de Carcaño queda entredicho la fe ciega que mostraron con la versión de Majaloba y que les llevó a un duro enfrentamiento con el juez del caso, ante el retraso de los agentes en facilitarle la información sobre las labores de búsqueda.

Tampoco tiene sentido que, si la Policía llevaba buscando varios días a Marta en Camas, enviara un patrullero a custodiar la finca Majaloba, en un claro intento de despistar a la prensa, como prueba el hecho de que poco después ese vehículo fuese retirado de esos terrenos. Cabe preguntarse si era necesaria esta maniobra, que más bien viene a corroborar la obsesión que tienen los investigadores con la prensa, lo que les ha llevado a registrar estos días  incluso a los ciclistas que pasaban por la zona para ver si ocultaban cámaras de foto. La Policía ha pedido el traslado de nuevo de Miguel Carcaño hasta la cárcel de Sevilla-I, lo que anticipa su posible salida para ser conducido a la escombrera de Camas, para ver si es capaz o quiere recordar si los restos de Marta están enterrados en este escenario.

Y con la nueva pista, parece que cobran de nuevo protagonismo las declaraciones que en su día realizó Rocío, la que fuera novia de Miguel Carcaño, a la que nadie creyó en el juicio después de que hubiera cambiado tres veces de versión. En el juicio, Rocío sostuvo que Carcaño y su hermano, Javier Delgado, golpearon a Marta, y añadió que ocultaron el cuerpo en una arboleda de Camas, próxima a su domicilio. Rocío afirmó que Carcaño abandonó de madrugada la vivienda porque tenía que “arreglar un problema con su hermano”, añadiendo que tenían que “borrar pruebas” y se refirió a un “charco de sangre”. Según la joven, Miguel habría golpeado a Marta en un arrebato con el cenicero y una vez que ésta cayó al suelo, entre los dos hermanos se “liaron a golpes con ella”.

La línea de investigación de Camas parte del replanteamiento de la investigación que el comisario jefe de la Brigada Provincial de Policía Judicial, José Martínez de Mandojana, realizó tras el fracaso de la búsqueda en Majaloba, lo que le llevó a remitir un informe el pasado 26 de noviembre al juez de Instrucción número 4 de Sevilla Francisco de Asís Molina. En ese informe, Mandojana exponía que los investigadores estaban “revisando profundamente toda la investigación practicada hasta la fecha (localización de llamadas de Miguel Carcaño y declaraciones prestadas por las diferentes personas que figuran en la investigación relacionada con él) por si se pudiera relacionar tal posicionamiento con el lugar de enterramiento que se busca”. No es la única pesquisa que la Policía afirmaba que está llevando a cabo, dado que también se estaban haciendo consultas en la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir sobre las obras de canalización que se realizaron en numerosas fincas del valle del Guadalquivir y que “reúnan las mismas características que la zona descrita de forma inconcreta” por Miguel Carcaño donde pudiera hallarse el cuerpo.

La Policía estaba realizando además “entrevistas con personas del entorno de Miguel Carcaño y su familia -en alusión a su hermano, Javier Delgado- al objeto de poder determinar la relación de Miguel Carcaño y su familia con la zona en la que se está centrando la búsqueda”, precisaba el comisario Mandojana, que también indicaba que se estaba consultando a “empresas privadas” que poseen imágenes de vuelos aéreos de la finca Majaloba de La Rinconada para realizar “comparativas del estado actual de los terrenos y fincas de interés, con el que tuvieran en la fecha en la que se produjeron los hechos a la búsqueda de zanjas, acequias, etcétera, similares a la descrita por Miguel Carcaño” que pudieran orientar a los agentes sobre el lugar concreto del enterramiento.

Pero en atención al nuevo vuelco de la investigación, sólo hay una cosa clara: Majaloba no era el final de la pesadilla.

Un nuevo enfoque en la búsqueda de Marta

Jorge Muñoz | 24 de enero de 2014 a las 7:00

Hoy se cumple el quinto aniversario del asesinato de Marta del Castillo y la gran incógnita sobre el paradero del cuerpo de la joven sigue sin desvelarse. Después de siete versiones distintas ofrecidas por el asesino confeso,  de dos juicios y de dos condenas, las del propio Miguel Carcaño y la de Francisco Javier García Marín, los padres siguen sin poder cerrar el duelo por la pérdida de Marta.

Vaya por delante, nunca me cansaré de repetirlo, que la Policía ha realizado un esfuerzo ingente, digno de los mayores reconocimientos, en la investigación del caso de Marta del Castillo, con independencia de que el resultado no haya sido el esperado. Pero dicho esto, lo cierto es que después de cinco años se ha llegado a un punto en el que hace falta sin duda un nuevo enfoque, una revisión profunda de la investigación para tratar de encontrar posibles errores, de volver la vista atrás y examinar de nuevo las pruebas.

El hecho de que los investigadores recurrieran a métodos alternativos como el auxilio de videntes demuestra el grado de desesperación y obcecación de unos policías que han buscando en más de un centenar de lugares a Marta y en varias provincias. Ahora la Policía dice que está investigando la localización de los móviles de Carcaño para ver si se encuentra una conexión con la finca de La Rinconada donde Carcaño dice que está el cuerpo, además de buscar cambios en las canalizaciones y examinar fotos aéreas, todo ello relacionado con este lugar.

Pero ese nuevo enfoque quizás requiera un cambio en las personas que durante estos años han dirigido y/o participado en la investigación, llegando a involucrarse e implicarse tanto en el caso y con la familia de la víctima, que han perdido ya la perspectiva. No sería ningún despropósito ceder el testigo a otros policías que, desde una posición más alejada, puedan aportar nuevas ideas a la investigación.

La obstinación de la Policía en creer a pie juntillas la última versión de Miguel Carcaño, en la que éste culpa a su hermano del crimen y mantiene que la enterraron en la finca Majaloba de La Rinconada, ha perjudicado incluso las relaciones entre los investigadores y el juez instructor, Francisco de Asís Molina, quien desde un principio no dio ninguna credibilidad al último testimonio de Carcaño.

El desencuentro entre la Policia y el magistrado llegó a tal extremo que éste último se enteró por la prensa del resultado negativo de la búsqueda en Majaloba, sin que hasta ese momento los responsables de la investigación le hubiesen informado sobre el estado de ese rastreo. El juez llamó al orden a la Policía y le recordó la obligación que tienen los agentes de informarle sobre el resultado de las pesquisas.

Miguel Carcaño, en los juzgados

El sheriff de Homicidios

Jorge Muñoz | 10 de abril de 2013 a las 23:04

“La has cagado, soy policía”. Ésta es la expresión que utilizó el ex jefe de Homicidios de la Policía de Sevilla Juan José Borrero ante un conductor con el que tuvo un altercado de tráfico y al que acabó deteniendo de forma ilegal. Su conducta ha sido castigada ahora por la Audiencia de Sevilla con una condena de ocho años de inhabilitación para el inspector.

Que el policía utilizara una frase de tipo duro, de matón de película, no deja de ser una anécdota, que puede considerarse hasta ridícula. Me recuerda a otras  celebres frases cinematográficas protagonizadas por Charles Bronson (“Yo soy la Justicia“); Silvester Stalone (Cobra), que dijo, entre otras perlas “Aquí es donde termina la ley, y empiezo yo”; o Arnold Schwarzenegger en Terminator, con aquello de “Sayonara, baby“.

Lo más grave es que el inspector no se detuvo ahí, sino que fue más allá, vulnerando la barrera de la legalidad y forzando una detención a todas luces injusta, si se tiene en cuenta que la Guardia Civil ya había determinado que no había motivos para detener al conductor: éste había dado positivo en alcoholemia, con una tasa de 0,39 miligramos por aire espirado, hechos por los que fue convenientemente denunciado por la Guardia Civil, pero nada más, porque  no llevaba un nivel de alcohol tan importante que se encuadrara en la figura del delito contra la seguridad vial.

Sin embargo, a la salida de hacerse la prueba, el inspector le esperaba con dos de sus compañeros, a los que puso en un compromiso al darles unas instrucciones muy concretas: “a éste lo deteneis”. El conductor acabó esa noche en el calabozo por deseo del inspector ahora condenado, que según ha declarado probado la Audiencia de Sevilla, “magnificó” los hechos, y se inventó su propia película, situando al otro ciudadano como una persona que había intentado atropellarle y causarle daños. Todo ello para justificar que, sin ni siquiera haberse identificado como policía a pesar de los reiterados intentos del conductor, acabara empuñando su arma reglamentaria al más puro estilo de Clint Eastwood y su recordado personaje de Harry Callahan -aquí nuevamente recurro al cine para describir la situación- y le sacara violentamente del coche, tras romper la ventanilla del vehículo de un golpe.

Y también lo dice la sentencia, de no ser por las cámaras de la Dirección General de Tráfico (DGT), lo más probable es que el otro conductor hubiese acabado condenado. En las grabaciones, según los magistrados, se observa cómo en ningún momento el policía mostró su placa o su carné profesional al conductor. Eso, unido al testimonio honesto de los guardias civiles que acudieron al lugar y certificaron en el juicio -más allá de posibles corporativismos entre cuerpos de seguridad- que allí sólo había una mera discusión de tráfico, sin que hubiese ningún motivo para proceder al arresto del conductor, es lo que ha salvado al conductor de terminar condenado.

Ahora el condenado es el ex jefe de Homicidios, que ha sido castigado con ocho años de inhabilitación, aunque la sentencia probablemente será recurrida ante el Tribunal Supremo. La P0licía no necesita shérifs, porque una conducta como la que ha desplegado este agente provoca un grave daño a la imagen de un Cuerpo, que está para proteger a los ciudadanos y para hacer que se respeten sus derechos. En este caso, el que ha metido la pata, la ha pifiado o la ha jorobado ha sido, sin duda, el agente. Sólo una última reflexión, si el inspector actúa de esta forma por una simple discusión de tráfico, no me gustaría estar en la piel de las personas a las que este funcionario haya tenido que interrogar en su cometido profesional.

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