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¿Se va Alaya?

Jorge Muñoz | 2 de octubre de 2014 a las 6:00

juez Mercedes Alaya. caso EREAlaya anuncia que se va, pero en realidad se queda hasta acabar la instrucción de las macrocausas. En los mentideros judiciales no para de comentarse en los últimos días la posible marcha de la juez a la Audiencia. Según fuentes consultadas por este periódico, la magistrada, que dirige desde 1998 el juzgado de Instrucción número 6 de Sevilla, ha trasladado incluso a sus funcionarios la intención de pedir una plaza de magistrada en una de las secciones penales de la Audiencia de Sevilla.
Alaya, que ahora tiene 51 años, habría explicado a sus funcionarios que se trataría de la “última oportunidad” para solicitar una plaza en la Audiencia, donde a finales de este año está previsto que se convoque un concurso para la creación de cuatro nuevas plazas de magistrado que vendrían a completar las cuatro secciones de lo Penal que hay actualmente en la Audiencia y que, a partir de entonces, pasarían a contar cada tribunal con cinco magistrados.
Y sería la última oportunidad porque es muy difícil que se convoquen cuatro plazas de golpe, lo normal es que su suplan vacantes a un ritmo menor. Al salir cuatro plazas en bloque, Alaya, que es una de las magistradas más antiguas en los juzgados de Instrucción, tendría más opciones para lograr una de estas plazas, dado que actualmente sólo le superan en el escalafón varios jueces. Pero la anunciada marcha de Alaya no sería tan inmediata, puesto que la juez tiene previsto acabar las macrocausas que tiene abiertas y que la han convertido en una auténtica estrella de la judicatura a nivel nacional, equiparable en fama o incluso superior a alguno de los magistrados destinados en los juzgados de la Audiencia Nacional.
Alaya no quiere marcharse de su juzgado sin finalizar la instrucción de los ERE fraudulentos, donde ha imputado ya a 227 personas y ha trasladado la preimputación a nueve aforados, y sobre todo la macrocausa relacionada con el fraude de los cursos de formación. Esto implica que, para incordio de muchos abogados defensores –que apostarían por un cambio de instructor–, Alaya continuará al frente de estos macroprocesos.
La fórmula para que la juez pueda seguir hasta que acabe de instruir estas causas es la misma que ha permitido al magistrado Pablo Ruz continuar en el juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional para investigar el caso Gürtel, el de Fórum Filatélico o el de los papeles de Bárcenas. En este caso, la Comisión Permanente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ha venido prorrogando por periodos de seis meses la comisión de servicio del juez Ruz para la instrucción de estas causas ante el “excelente rendimiento” del juez. Pablo Ruz sigue en el juzgado porque el titular de este órgano, el magistrado Miguel Carmona –ex vocal del CGPJ y que durante años presidió la Audiencia Provincial de Sevilla– continúa en situación de servicios especiales como juez de enlace en el Reino Unido. En el caso de Ruz, el órgano de gobierno de los jueces tuvo en cuenta, además del rendimiento del magistrado, el hecho de  “cualquier cambio en la comisión de servicio produciría una alteración seria en la tramitación de las causas en el juzgado” dado el volumen, excepcionalidad y la complejidad de estas investigaciones.

Lo mismo podría predicarse respecto a las causas que instruye Alaya, quien en los últimos cuatro años ha llegado a abrir hasta ocho macrocausas. Alaya ha investigado cinco causas relacionadas con la empresa pública Mercasevilla –de las cuales dos pueden considerarse macrocausas por el volumen de estos procedimientos relacionados con delitos societarios y la venta fraudulenta de los suelos–; así como la principal de los ERE, otra sobre los cursos de formación realizados por las empresas de Juan Lanzas y las ayudas a la Fundación Andaluza Fondo de Formación y Empleo (Faffe) –en la que se incluyen las diligencias relacionadas con el ex consejero andaluz de Hacienda Ángel Ojeda–.
Alaya también mantiene abierta, aunque en la recta final de la instrucción, la investigación por el delito societario que atribuye al ex mandatario del Real Betis Manuel Ruiz de Lopera; y las diligencias declaradas secretas en relación con la denominada operación Madeja, sobre el presunto enriquecimiento ilícito del ex asesor del Ayuntamiento de Sevilla Domingo Enrique Castaño y las irregularidades en los contratos del Ayuntamiento de Sevilla. En febrero pasado, la juez abrió otra causa para investigar las ayudas concedidas por la agencia Idea. Los inconvenientes de su marcha serían muchos: ¿Quién podría hacerse cargo a esta altura las macrocausas?¿Cuánto tiempo le costaría ponerse al día?
Que la juez Alaya vaya a solicitar una plaza de magistrada en la Audiencia de Sevilla, sólo supone una salvaguarda para su promoción dentro de la carrera judicial, porque a buen seguro que aún queda juez para rato. Y serán varios años porque todo el mundo coincide en que la causa de los cursos de formación será más extensa que la de los ERE. La juez incansable, como ella misma se definió en uno de sus personalísimos autos, y sus guardias de la UCO van a seguir dando mucha guerra aunque a muchos les pese tanta perseverancia.