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Mucho más que una mera molestia

Jorge Muñoz | 10 de diciembre de 2017 a las 2:00

El derecho al descanso es cada vez más reconocido por los jueces andaluces. Como en otros ámbitos de la vida o de la política, la Justicia se ha convertido también en la última barrera contra la dejadez de las instituciones públicas, sobre todo los Ayuntamientos, en materia de contaminación acústica y los excesos de los locales destinados al ocio nocturno. Una juez de Utrera, Irene de Alarcón Alonso, acaba de dictar una sentencia, en materia civil, en la que condena al propietario de un bar de música ubicado en una localidad de la comarca de Utrera a indemnizar con 30.000 euros a dos familias por el moral causado por el establecimiento, que prolongaba su actividad hasta altas horas de la madrugada –más allá en muchas ocasiones del horario de cierre establecido– y contaba incluso con un tablao flamenco y máquinas recreativas como un billar y un futbolín, con los consiguientes ruidos que las mismas pueden generar.
La sentencia del juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 3 de Utrera recoge que los vecinos soportaron durante más de tres años (desde 2006 a 2009)las molestias del bar musical instalado junto a sus viviendas, lo que provocó que presentaran numerosas denuncias y quejas, no sólo ante la Policía Local y el Ayuntamiento, sino también ante la Junta de Andalucía y el Defensor del Pueblo andaluz.La juez señala que el contenido de esas denuncias permite “concluir claramente sobre la efectiva desesperación y desasosiego de los actores ante las continuas molestias percibidas por la actividad desarrollada en el bar, no apreciándose en modo alguno que las insistentes quejas y denuncias formuladas por los mismos resulten fruto de una mera invención, obedezcan a un simple capricho o respondan a motivos espurios”.
Los vecinos denunciaban el incumplimiento sistemático del horario de cierre, la aglomeración y bullicio de los clientes en las puertas del local hasta altas horas de la madrugada, la utilización de equipos de reproducción musical a gran potencia sin estar activado el limitador de sonido, ruidos de impacto procedentes del arrastre de sillas y mesas, golpes con vasos y la utilización de máquinas recreativas –sobre todo un futbolín y un billar–, así como de un tablao donde ser realizaban actuaciones musicales en directo.
Los dueños del bar –fueron demandados dos, porque hubo un traspaso de la actividad– negaron la inmisión acústica y formularon lo que se denomina una demanda reconvencional en la que reclamaban a los vecinos afectados una indemnización de 19.159,38 euros en concepto de daños y perjuicios, por el supuesto lucro cesante y los daños morales causados, dado que alegaban que habían perdido clientela como consecuencia de las denuncias vecinales. Esta indemnización ha sido descartada rotundamente por la juez, que insiste en que las denuncias no fueron “ni caprichosas ni infundadas”, habiéndose limitado a denunciar los excesos de ruido procedentes de la actividad del local.
Lo paradójico es que la sentencia se ha dictado ocho años después de que se denunciaran los hechos –por la histórica saturación que tienen los juzgados de Utrera–, cuando ni los vecinos residen ya en la urbanización y el bar cerró en diciembre de 2009.
En el fallo, la magistrada recoge los testimonios de varios agentes de la Policía Local, que señalaron que había más vecinos que se quejaban de los ruidos y que corroboraron que los mismo se emitían en horarios entre las cuatro y las siete de la mañana, una vez cumplido el horario de cierre. Y también afirmaron que aunque normalmente “estaba echada la persiana”, sin embargo se escuchaba el ruido de la música y de la clientela dentro. Otras veces los clientes solían salir fuera del local a tomarse las copas y dejaban las puertas abiertas, percibiéndose el ruido de la música desde la calle al estar las puertas abiertas y la música “a tope”.
Los vecinos aportaron a la causa un informe pericial acústico que concluyó que en la vivienda se superaban los límites máximos permitidos en 12,6 decibelios, lo cual merece la calificación de “intolerable”, por cuanto los niveles de ruido “no son compatibles con el descanso ni la actividad normal de una vivienda”, considerándose “riesgo de grave perjuicio para la salud de las personas cuando los valores medios superen en más de seis decibelios los valores límites nocturnos de inmisión”. “Un ruido tremendo”y “una barbaridad” fueron las expresiones que utilizó el perito, máxime teniendo en cuenta que se trata de una zona residencial “especialmente silenciosa”.
La juez concluye que es evidente que los ruidos que sufrieron los demandantes “no pueden ser calificados como una mera incomodidad o una molestia tolerable en el contexto de una ordinaria relación vecinal”.

 

VISTO PARA SENTENCIA

Escandalosa actuación en la causa de los ERE 

La sala donde se celebrará el juicio de los ERE a los ex presidentes de la Junta Chaves y Griñán.

La sala donde se celebrará el juicio de los ERE a los ex presidentes de la Junta Chaves y Griñán.

*De esta forma es como puede definirse lo que ha ocurrido con las comisiones de servicio de dos magistradas que forman parte del tribunal que enjuiciará a los ex presidentes Chaves y Griñán a partir del próximo miércoles. Al tribunal se le había prometido que ambas magistradas estarían “liberadas” de la tramitación de los asuntos ordinarios como mínimo un mes o mes y medio antes del inicio de la vista oral. Sin embargo, esta liberación no se producirá hasta el próximo martes, día 12, a tan sólo un día del arranque del macroproceso. ¿La culpa de la situación? El Ministerio de Justicia responsabiliza a la Sala de Gobierno del TSJA que preside Lorenzo el Río, puesto que desde el 14 de noviembre se autorizó la “habilitación económica”. Y el CGPJ no aprobará dichas comisiones hasta este martes. Todo bastante lamentable y las dos jueces sin poder dedicarse en exclusividad al estudio de los más de 200.000 folios de la causa.

El juicio de los ERE, el más mediático de los últimos años en Andalucía
*Arranca el próximo miércoles el que está considerado como uno de los juicios más mediáticos de los que se han celebrado en Andalucía. En el banquillo de los acusados -en realidad son sillas– se sentarán los ex presidentes de la Junta Manuel Chaves y José Antonio Griñán y otros 20 ex altos cargos para responder de las presuntas irregularidades relacionadas con la concesión de ayudas públicas durante una década. Los 150 periodistas acreditados de 37 medios de comunicación demuestran las expectativas que despierta este macroproceso.

Malestar por la falta de baños para jueces 

*En la Audiencia de Sevilla existe cierto malestar entre los jueces por la falta de aseos público, con motivo de unas obras que se están realizando en los baños de la cuarta planta, precisamente en una zona muy próxima a donde se encuentra la sala de vistas de los ERE. El problema no es nuevo. El viejo edificio del Palacio de Justicia no está diseñado para albergar las dimensiones de la Justicia en Sevilla y eso se nota también en la falta de aseos para el público. Antes los funcionarios y jueces disponían de servicios reservados pero para evitar que el público tuviera que acudir otro edificio, el de los juzgados, el presidente de la Audiencia decidió abrir todos los aseos para que se compartieran con el público en general. Las protestas no han tardado en llegar, pero no por clasismo, sino por seguridad, porque se puede dar el caso de que el juez coincida en el baño con un acusado. Tienen razón, no es nada apropiado.