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Susana Díaz planta cara a Alaya

Jorge Muñoz | 28 de octubre de 2014 a las 5:00

ERES FALSOS. MERCEDES ALAYASusana Díaz no quiere convertirse en la nueva víctima de la juez Alaya y su peculiar forma de instruir los procesos. Y como la mejor defensa es el ataque, la presidenta ha instado a los servicios jurídicos a plantear una batalla jurídica con un doble frente: la competencia de Alaya para investigar el caso de los cursos y el firme rechazo a la entrega de las actas de los “consejillos”, si bien en este último caso la oposición en los tribunales es simultánea con un nuevo ejercicio de transparencia al levantar el secreto de las reuniones de los viceconsejeros y anunciar que las mismas estarán a disposición de todos los ciudadanos –y como no también de la instructora– en la web de la Junta. Susana Díaz ha dado el paso que su antecesor, José Antonio Griñán, no se atrevió o no quiso dar en su momento, y parece que así le fue: preimputado por Alaya y a la espera de que el Supremo decida si debe prestar declaración en calidad de imputado en la causa de los EREfraudulentos junto a Manuel Chaves y otros siete ex consejeros autonómicos.
Los escritos de los servicios jurídicos son vehementes y atacan, aunque dentro de la cortesía legal del respeto a las decisiones judiciales, la asunción por parte de la juez de la causa de los cursos.
Después de haber leído los oficios de la UCOde la Guardia Civil y los autos de Alaya, algunos de ellos completamente estereotipados, dictados al inicio de esta investigación y cómo llega la misma a su juzgado, reconozco que no está nada claro que Alaya sea competente. Hay muchas lagunas.
La Fiscalía Anticorrupción argumenta que no hay ningún motivo para retirar a Alaya de la investigación, puesto que hace un año ya estudió el asunto, y se trata de una cuestión del gobierno de los jueces, del reparto de las causas, y por ese motivo considera que tan competente es Alaya como cualquier otro juez de Instrucción al que hubiese correspondido el caso. Pero ése es precisamente el quid de la cuestión. Alaya medió o influyó con su decisión de enviar a Teodoro Montes a declarar ante la UCO, pero esta unidad debió llevar su declaración al juzgado de guardia porque no guardaba relación con la investigación de Juan Lanzas.
La Justicia tiene medios para corregir estas situaciones y en el peor de los casos, lo más grave que puede suceder es que Teodoro Montes tenga que volver a declarar ante otro juez y repetir las acusaciones que ha vertido, sin aportar hasta ahora pruebas, durante ocho días.

El foco apunta ya a Susana Díaz

Jorge Muñoz | 17 de julio de 2014 a las 5:00

La juez Mercedes Alaya

El símil no es mío, pero me han cedido el copyright para poder contarlo. El auto notificado ayer por Alaya supone un nuevo giro, el enésimo que la juez incansable da a la causa de los ERE para en este caso intentar poner el foco sobre la actual presidenta de la Junta, Susana Díaz, a la que la ampliación de la investigación a 2012 alcanza en su etapa como consejera de la Presidencia.
Vayamos con el símil. El auto de ayer puede interpretarse como la búsqueda de posibles conexiones del tercer presidente autonómico con el escándalo de los ERE, en el que ya están preimputados sus antecesores, Manuel Chaves y José Antonio Griñán. ¿Quién no ha visto esas espectaculares imágenes que ofrecen las cadenas de televisión americanas de la persecución policial de un delincuente que acaban tras una sucesión de choques o con los disparos de los agentes abatiendo al sospechoso?
Pues lo ocurrido puede ser el inicio de esa retransmisión no televisada, sino a través de autos judiciales con los que Alaya puede buscar cercar a Díaz.
La juez podría investigar si la entonces consejera pudo participar en algún Consejo de Gobierno en los que se ratificó alguna de las ayudas bajo sospecha como elemento para buscar una supuesta responsabilidad.
La francotiradora Alaya sabe muy bien cómo cobrarse las piezas importantes. Lo hemos visto con Chaves y Griñán. Llegados a este punto, el procedimiento de la juez para cercar a Díaz comenzaría con incluir en sus autos alusiones veladas a la Consejería de la Presidencia. Luego pasaría a citar a la titular de Presidencia en este período, aunque sin dar su nombre. El siguiente paso sería intentar relacionarla en otro auto con alguna actuación concreta que pudiera encuadrarla dentro de la investigación. Y cuando se haya generado ese caldo de cultivo en el que todos los que siguen al detalle el devenir de la causa de los ERE –los otros incansables– se pregunten si va a dirigir la causa contra Díaz, la juez estaría en disposición de lanzar un nuevo auto bomba dirigido al corazón del Gobierno andaluz. Para darle mayor trascendencia, la resolución coincidiría con un evento importante de la Junta o de los socialistas. La caza habría terminado. Sería como el final de la retransmisión de una persecución americana a la que se puede asistir en directo.