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Aprender a comer sólido

Regina Martín | 7 de enero de 2012 a las 14:54

Cuando los niños y las niñas llegan a su primer año ya empiezan a estar capacitados para comer alimentos sólidos. Hasta esa edad les hemos ofrecido la comida triturada para facilitar su deglución pero a partir de ahora tienen que aprender a masticar para poder alimentarse y desarrollarse con normalidad. Esta época de transición se realiza de forma progresiva, pasando del puré a la comida chafada con tenedor y luego a los trocitos pequeños y blandos… siempre que sea necesario. Aunque hay algunos niños que no tienen ninguna dificultad en pasar de la papilla a la comida entera, en la mayoría suele ser un momento en el que con cierta frecuencia aparecen dificultades.

Tenemos que saber que la primera regla de oro es la paciencia y la segunda, también. Debemos preguntarnos la razón: ¿es para nosotros más cómodo y rápido?, ¿para él es más cómodo y rápido también?, ¿me preocupa que se quede con el estómago vacío?, ¿cómo se hace?, ¿nos estará tomando el pelo?…

Una vez que nos hayamos decidido tenemos que ir “todos a una”, ponernos de acuerdo y no dar nunca marcha atrás, pues en  la siguiente ocasión será mucho más complicado.

Para introducir la comida entera se debe seguir los siguientes pasos:

-          Comenzar por servirle purés líquidos hasta llegar, de manera gradual, a un puré espeso y más tarde a alimentos sólidos.

-          Añadir a los purés algún tropiezo de carne, pescado o huevo, primero triturado, y luego en trozos pequeños.

-          Chafar con el tenedor los alimentos más blandos como patata o zanahoria hervida, el plátano o el arroz hervido.

-          La manzana y la pera pueden rallarse con rallador.

-          Los alimentos más duros, como el pollo, se puede cortar en trozos pequeños con el cuchillo o pedir que se lo piquen en la tienda y pasarlo con un poco de aceite por la por la sartén. Cortar el jamón en tiritas.

-          Introducir en su dieta los alimentos sólidos a partir de alimentos blandos como huevo pasado por agua, pescado hervido, luego frito, verdura cocida, carne picada y, finalmente, carne fácil de masticar. Tomate cortado en trocitos. Verduras crudas en juliana (zanahoria, rábanos…).

-          Macedonia de frutas con zumo de naranja.

También es importante…

Dejarle experimentar con los alimentos. Darle trozos de comida para que la manosee y se vaya familiarizando con las texturas y los olores, pues le va a hacer más fácil la introducción de nuevos alimentos y la diversificación de la dieta. No os preocupéis porque se manchen, podéis ponerle un babero que le cubra el cuerpo entero. Es muy importante que el acto de comer sea agradable y placentero, de esta manera evitaremos las aversiones alimentarias.

Sentarlo a la mesa con vosotros. Así ve como coméis y sois un modelo para él.

No nos peleemos, ni enfademos. Tenemos que insistir pero sin luchar. Actuemos con neutralidad (aunque en la mayoría de las veces es fácil perder los nervios). Pongámonoslo como un reto.

Mezclarle los alimentos más difíciles con los que le gustan. Por ejemplo poner trocitos de ternera con arroz.

Sentarlo a comer al lado de algún niño de su edad que coma bien. Los niños se estimulan unos a otros, todos quieren hacer lo mismo.

Dejarlo a comer en la guardería. Allí verá que comen los demás y muy posiblemente no va a tener elección porque no le van a triturar nada.

En resumen  las conductas que debemos evitar son: distracción, persuasión, chantaje o amenazas, comer a la fuerza, comer a la carta y comer entre comidas.

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