Alberto Grimaldi | 26 de marzo de 2012 a las 21:53
Escribí en la primera de esta serie de reflexiones de campaña que pírrica sería la victoria del PP andaluz si Arenas no tenía mayoría para gobernar. Así ha sido: el hipotético éxito que supone vencer en las urnas -por tercera vez consecutiva en diez meses- se ha tornado en fracaso sin paliativos, porque el cambio que se prometía nunca se producirá desde los bancos de la oposición.
Si dura fue la derrota de 1996, cuando el PP rompió el techo de cristal que le impedía ser fuerza de Gobierno en la Carrera de San Jerónimo, amargo ha sido este déjà vu que confirma que Arenas y el PP-A no logra quebrar esa montera que, incluso siendo el que más votos aglutina en toda Andalucía, le impide gobernar la comunidad igual que cuanto era derrotado en el recuento de votos.
Amargo porque probablemente Arenas es uno de los principales artífices de que Rajoy hoy gobierne España. Y paradójicamente -y en contra de lo que yo opinaba hace unos días, que veía en las encuestas votos consecuentes- es la gobernanza de Rajoy la que le ha lastrado: más por recortar derechos que por ajustar presupuestos.
Porque los números dicen no sólo que Arenas ha perdido casi 415.000 votos respecto a los que obtuvo Rajoy hace sólo cuatro meses, sino que ha perdido también casi 163.000 sufragios respecto a los que él mismo consiguió en 2008.
Poco importa que con menos votos pero más escaños que entonces gane por primera vez las autonómicas. Tampoco es relevante que el PSOE haya perdido en cuatro años casi 655.000 votos o que Griñán haya obtenido menos sufragios -sólo unos miles pero menos- que Pérez Rubalcaba el 20-N: el peor resultado de la historia del PSOE.
No. Lo que hoy torna en derrota su éxito objetivo es que no gobernará Andalucía. Y probablemente nunca lo haga. Porque será difícil que pueda presentarse de nuevo como alternativa tras no lograrlo en cuatro ocasiones distintas y ante dos oponentes diferentes.
Rafael Ruiz | 25 de marzo de 2012 a las 8:00
La jornada electoral equipara en un gesto –lo que se tarda en elegir la papeleta, cerrar el sobre, sacar el DNI y sortear al pesado de turno– al banquero y al chapero, al literato y al niñato del Tuenti, a la vanguardia obrera concienciada –necesaria– y al trabajador alienado, contingente. En cierta manera, se establece una ficción o una liturgia que empata por un rato al que sale de misa y se acerca al colegio electoral absuelto de los pecados cometidos con el que termina en la cafetería con el cortado y la media tostada de tomate en proceso de laica digestión. El que llega en coche oficial o el que pasea: iguales para hoy.
La Andalucía toda está convocada a la caja acristalada que llamamos urna en eso que se ha calificado, de forma rimbombante, elecciones históricas. En juego, ustedes lo saben, echar la raya que en tantos pueblos y ciudades informa de hasta dónde llegó la riada. Galos y romanos quedan hoy homologados al pueblo, convertido en el que importa cada cuatro años, cuando elige, porque la democracia española sigue siendo imperfecta. Se ejerce de tarde en tarde, lamentablemente, con normas obsoletas que bloquean candidaturas y reparten escaños para que gane siempre la banca. Así le entra un ataque de desafección a cualquiera.
Andalucía decide hoy a quien decidirá por ella. Arenas, Griñán, Valderas. Personajes principales del teatrillo de una autonomía que está más lejos de sus actores y a los que, en muchas ocasiones, ni escucha a pesar de que hablan cada vez con más gritos. Crisis, empleo, recortes, bolsillos de cristal. Las cuatro claves de una legislatura que no va a entender de barcos.
Quien salga victorioso de esta noche, que se vaya preparando. Quien pierda, ídem de ídem. El Gobierno, con tantas personas penando fatiguitas, se ha convertido en papel de lija. Desgasta, abrasa. Con altura de miras, que no la hay, llegaría el momento de los acuerdos, de las personas de Estado, que sí las hubo. Generosidad del vencedor hacia el vencido, la misma que nunca se tuvo. Mala costumbre nacional esa la de no estar nunca a la altura de las circunstancias.
Jesús Ollero | 24 de marzo de 2012 a las 9:54
Hay tres clases de políticos en Twitter: los que hablan de política, los que no hablan y los que hablan de todo sin parar. Este grupo se divide entre los que aportan y los que no. Cada uno que se ubique donde estime. Con la recta final de la campaña se ha acelerado la escritura, pero no varía el global. Griñán ha mantenido una línea discreta: su equipo, como ayer, y sólo a veces. El gobierno saliente ha estado poco o nada. Notable Micaela Navarro y activo, a su aire, Recio. Algunos de los miembros más representativos del PP andaluz se han dejado ver poco, al contrario que los actores principales: Arenas y, en particular, Antonio Sanz, han sido muy activos. Pronto sabremos si, como vaticina la periodista Carmen Torres, será el nuevo consejero tuitero. De la primera línea de la política autonómica es el que ha sacado mayor provecho de Twitter, tema que el PSOE parece haberse encomendado a la intendencia.
Me he dejado la piel estos días. Ganando el 25 ganaremos el futuro! VOTAD! VOTAD! VOTAD! #votaPSOE
— Pepe Griñán (@PepeGrinan) marzo 23, 2012Pido #votaPP para que los kilos de arrogancia,prepotencia y soberbia de 30 años vayan a la oposición y gobierne la humildad y sentido común.
— Javier Arenas (@javierarenas_pp) marzo 22, 2012Gracias por tanta entrega Tweeteros,amigos,militantes..por tanto cariño y hacer.El trabajo esta hecho y bien. Ahora el pueblo manda #25m
— Diego Valderas (@DValderasS) marzo 23, 2012
Alberto Grimaldi | 24 de marzo de 2012 a las 8:47
TERESA es andaluza. Gaditana y andaluza. Apenas supera las 48 horas de vida, pero llega en un momento crucial para su tierra. Mañana, los andaluces como Teresa que votan decidirán el futuro de todos. También el de ella.
La Andalucía a la que llega Teresa no invita ni al optimismo ni a la fe.
Un millón largo de paisanos de esta niña tienen deseos de trabajar pero carecen de empleo. En muchas de sus familias no hay un solo miembro en activo, y viven de la solidaridad familiar o de escasas ayudas sociales.
Pero esta tragedia que suman centenares de miles de dramas individuales, no ha impedido que el dinero para fomentar empleo se haya malgastado bajo un solo criterio: favorecer al afín. Y con albaceas que creían suya la fortuna.
Y es que la Andalucía de Teresa está enferma. Enferma de sectarismo. La política, que debería ser un arte, el de hacer posible las cosas, se ha convertido en una industria, en la que el único producto que se fabrica es un maniqueísmo insano; en el que lo importante es imponerse al adversario, no conseguir el progreso para todos, sin mirar el color de cada uno
Llega Teresa a una Andalucía en la que soplan vientos de cambio. Mañana sabremos si para que vire o se mantenga el rumbo.
Tras treinta años conducidos por el mismo camino, que sus rectores definen como seguro, pero que nos ha traído a lo que acabo de describir, muchos andaluces dicen querer otra senda.
Es muy posible que sea cierto. Aunque si se confirma la alternancia, los que ofrecen un nuevo tiempo tendrán que demostrar que, de veras, gobernarán para todos, no para una casta de selectos, como hasta ahora.
Todo depende de los andaluces que voten. Yo sólo espero que elijan bien -para todos-, que del poder de las urnas, del que también han salido ideas transformadoras en estos tres decenios, surja una Andalucía distinta para Teresa: mi tercer hijo, mi primera hija.
David Fernández | 23 de marzo de 2012 a las 10:18
LOS dos candidatos al triunfo coincidieron un mal día en el despacho de la empresa demoscópica Ycómovalonuestro.com. El encuentro fue desagradable, como coincidir en el ascensor con el vecino que no te deja pegar ojo. Y aunque duró un minuto, se hizo eterno y ambos tuvieron tiempo de ver toda tu vida pasar por delante de sus narices. Conste que algún día tenía que pasar porque PSOE y PP se pasan la vida realizando encuestas. Los allegados de los candidatos, de hecho, no se atreven a preguntarles por nada porque cualquier pamplina la someten a la consideración del primero que pase. Hasta en la barra del bar, cuando les va a tomar nota el camarero, se decantan por vino o cerveza en función de lo que dicten los sondeos entre la clientela, para empatizar y quedar bien. Como habrán imaginado, Griñán y Arenas coincidieron para preguntarle al sociólogo ¿y cómo va lo mío? Y un experto en sondeos de porte intrigante a lo Philip Marlowe invitó a ambos a sentarse en su mesa. Tras exhalar el humo de su cigarrillo y alargar innecesariamente un silencio impostado, respondió al primero lo mismo que le dijo el famoso abogado del chiste al criminal confeso al que pillaron con las manos en la masa: “¿Lo tuyo? ¡Ah!, sí, ya me acuerdo… Lo tuyo, Pepe, lo tuyo va bien, bien… Sí hombre… Ahora bien, si te puedes escapar, te escapas”. Griñán, al principio no dio crédito y pensó que la broma la grababan con cámara oculta, pero al ver la muestra del sociólogo se rindió a la evidencia. Más tarde lo comprendió todo porque pudo comprobar con más calma y en compañía de una copa de amontillado, que las encuestas de las que él venía presumiendo estos días y que pronostican un PSOE superior al resto eran una copia falsa de las de 2008. Al parecer alguien le había dado el cambiazo. Y el palo aún le mantiene mosqueado, pero lo que en realidad le costará olvidar es la prolongada y sonora carcajada de Arenas, sentado a su lado, frente al sociólogo. Conste que tampoco éste se fue de rositas: “¿Y usted de qué se ríe? Tenga cuidado porque aún no está claro del todo que vaya a ser usted el presidente”, le reprendió el sociólogo, para añadir en tono grave: “¿Sabía usted que las victorias amargas duelen más que las derrotas en toda regla?”. Arenas se puso blanco como la pared y empezó a ver pinzas por todas partes… Al final ambos salieron de la oficina llorando sin consuelo posible.
José Aguilar | 23 de marzo de 2012 a las 10:17
A propósito de la guerra sucia preelectoral de la que hablaba ayer el compañero que comparte esta cruz de darcera a diestro y siniestro, Ignacio Martínez, el Gobierno de la nación se las ha maravillado para hacer un vídeo sobre la reforma laboral en el que no se habla del despido. Como si eso, el despido fácil y barato, fuera una desgracia meteorológica, como la pertinaz sequía, y no el núcleo de esa reforma (sí, para que haya más contratación, ya lo sabemos). Pero la Junta Electoral Central no se ha tragado el anzuelo y ha obligado al Ejecutivo a posponer el autobombo hasta el lunes. Por cierto, alguien está practicando la guerra sucia también en Canal Sur. Salvo a la gran mayoría de los periodistas de aquella casa, pero la sucesión de “errores técnicos” en la emisión de informativos en estos días vesperales da que pensar. Sobre todo, porque siempre perjudican al partido más descontento con Canal Sur, que es el PP. El error de una imagen que se cuela cuando no corresponde y daña la imagen de los populares le puede pasar a cualquiera. Si son dos errores, vale, tampoco es tan raro. Si son tres, ya empieza a oler mal, y si son cuatro, en tan poco tiempo y dañinos para el PP, es para sospechar (o para pedir que tomen medidas con quien o quienes los cometen con tanta reincidencia). Esto me recuerda una anécdota. Cuando dimití como responsable de Informativos de Canal Sur TV -no tiene mérito: me iban a echar tras ganar el PSOE las elecciones de 1996- fui a despedirme de un alto capitoste socialista con influencia en la RTVA. Le pedí que apoyara los avances en profesionalidad y pluralismo que habían logrado los periodistas en esa corta etapa. Me dijo: “Sí, por supuesto, pero te digo una cosa: Javier Arenas va a salir muy poco en Canal Sur”. Hay editores que pueden certificar que recibieron esa consigna.
Rafael Ruiz | 23 de marzo de 2012 a las 10:15
DAR la mano es un gesto tan antiguo como el hombre (y la mujer, disculpen) y su significante originario es un dechado de sentido común. El interlocutor no lleva armas, no tiene intenciones violentas, porque su extremidad más poderosa, habitualmente la derecha, está vacía. Si se saluda de esa manera, es que no se lleva una espada, una navaja, un hacha, una piedra con la que partirle la madre al que está en frente.
La mano es, junto al aparato fonador, el órgano electoral por excelencia. Cada candidato dedica muchas horas del día a repartir apretones entre sus interlocutores. Cosifica una realidad propia del proceso electoral: el mismo brazo de la misma persona que firma decretos, redacta leyes o beneficia a los grupos de poderosos se pone a disposición del pueblo llano durante 15 días. Apunta con el dedo, acaricia cabezas de niños inherentemente guapos, palmea espaldas de paisanos.
La mano es símbolo político. “Me fui con el puño cerrado, vengo con la mano tendida”, dijo Rafael Alberti a la vuelta de su exilio por comunista y poeta. El Partido Andalucista celebró su mejor resultado electoral, cinco diputados (uno de ellos procedente de la diáspora de Cataluña), creando su logotipo con otros tantos dedos abiertos. Los socialistas, sabido es, tienen su imagen en un puño y una rosa, al modo francés, desde que se sustituyó el tintero y el yunque del tipógrafo Pablo Iglesias.
La cartelería electoral del PP retrata a Javier Arenas ofreciendo una mano, la derecha, palma hacia arriba, que no se sabe si ofrece cariño o si pide 20 euros para cuadrar el déficit. Los propagandistas populares han iluminado la mano del candidato hasta la saturación, imagen subliminal que quiere decir que el aspirante popular no lleva piedras, ni espadas, ni navajas. Que va de buenas, de guay.
Arenas dice que si gana por el montón de votos que algunos le auguran no va a ejercer una mayoría absoluta de ordeno y mando, que no habrá rodillo, que no cambiará un “régimen” por otro. Con la mano abierta, tendida. Ese viejo truco.
Jesús Ollero | 23 de marzo de 2012 a las 10:12
Rafael Román: El día después
FALTAN 72 horas. El PA, si consigue una diputada, se habrá salvado. Lo mismo puede decirse de UPYD, en masculino. Si no, ambos tendrán una travesía del desierto parlamentario, más grave para el PA, porque su ámbito es exclusivo andaluz. IU tiene altas expectativas y su dilema -bases mediante- sólo se presentará si se ve en la coyuntura de apoyar al PSOE. El PP da por descontado ya el triunfo electoral. Si lo consigue, tendrá una hegemonía nunca vista antes en la política española, tanto que el debate sobre el Estado de las Autonomías lo podrán hacer en la calle Génova. Un dislate. En Sevilla, hasta la Parra en Otoño de Carmen Laffon del Palacio de San Telmo la podrán tirar al Guadalquivir. Predominio sin contrapoderes. Si no, Arenas sufrirá la frustración de su vida y buscará alternativas en el océano azul de la política nacional. El PSOE, que ha gobernado desde el 82, se juega mucho más que el Gobierno. Con o sin victoria, Griñán tendrá que proponer un programa de relevos sin ataduras, basado en la capacidad de revitalizar a fondo al PSOE y en la honradez intransigente. Si gana, lo hará con comodidad. Si no, le tocará pelearlo. En 72 horas, Andalucía decidirá todo esto.
Juan Ojeda: Esperanzas contra miedos
ESTAMOS ya en el último día de campaña, y si tuviese que hacer un resumen de lo que han sido estos 15 días, contados desde la apertura oficial, en la madrugada del día 9, diría, en primer lugar, que se ha hablado menos de Andalucía, de su presencia y de su futuro, de lo que pensábamos en un principio, porque creíamos que era nuestra campaña, al no coincidir con otras de ámbito superior. Han tenido más presencia los encontronazos entre Gobierno de España y Junta que la discusión de proyectos autonómicos. En cuanto a los candidatos, Javier Arenas, sobre todo desde que la mayoría de las encuestas daban casi segura la mayoría absoluta, mejor dicho, sólida, ha ido de prudente ganador, con un proyecto genérico de reformas, que podrían resumirse en gobernar de otra manera, sabiendo que los treinta años en el poder y los últimos escándalos han deteriorado seriamente al PSOE. En lo que respecta a Griñán, se ha comportado como un perdedor animoso, buscando la recuperación de ese voto dormido en las últimas elecciones, pero que todavía los socialistas consideran potencialmente suyo, y también ha procurado meter miedo con la agenda oculta. Ha sido una campaña de esperanzas contra miedos.
Jesús Ollero | 23 de marzo de 2012 a las 6:15
Los partidos parecen haber reservado creatividad, ese bien escaso, para el final de la campaña. El PSOE va por 8 vídeos y el PP por 6. Se podían haber ahorrado (casi) todos los anteriores. Los socialistas aparecen en un vídeo lanzado ayer llamado 25M, La resistencia andaluza como los indigestos galos que resisten a los romanos peperos: vídeo ameno y mensajes claros, si bien Rajoy aparece a las órdenes de Arenas. Esos romanos no van a la zaga con Las grandes predicciones de la historia, donde equiparan sentencias como que no se llegaría a la luna o que la gente se aburriría de ver a tele a la frase de Griñán de que el PP nunca ganaría en Andalucía. No va a la zaga La trituradora del PSOE (recurrente estos días la trituradora…). El resto, poca cosa. Sólo Equo, con el vídeo de Fernando Colomo, ofreció un buen spot en el minuto 1 de campaña. Todos pueden verse a continuación.
Hace 30 años nuestro mayor problema era el paro: había un 20%, y resulta que ahora tras la gestión socialista hay un 30%.
— Antonio Sanz Cabello (@antoniosanz) marzo 22, 2012El día que los políticos dejemos de aceptar cargos como asesores en multinacionales y perdamos la #sorderacrónica seremos + creibles
— Alcalde de Jun (@JoseantonioJun) marzo 22, 2012Si no incorporamos una nueva cultura del agua, basada en principios de sostenibilidad, equidad y solidaridad, tendremos guerras por ella
— estebandemanueljerez (@estebandemanuel) marzo 22, 2012
Algunos vídeos electorales
PSOE
PP
IU
PA
UPyD
Equo
Javier Chaparro | 22 de marzo de 2012 a las 18:48
El grupo municipal del PP en el Ayuntamiento de Sevilla hizo ayer público el fichaje de Juan José Cortés como asesor y personal de confianza para asuntos relacionados con los problemas de exclusión social en la ciudad. Tras su detención e imputación en septiembre del año pasado a causa de su presunta implicación en una riña familiar resuelta a tiros en el barrio de El Torrejón, Cortés había desaparecido de la escena pública y terminado aparentemente su vinculación con los populares, para los que ejerció como asesor en el Congreso de los Diputados en la pasada legislatura. Es ahora, a tres días de la celebración de las elecciones andaluzas, cuando el alcalde hispalense y cabeza de lista de los populares por Sevilla le rescata para ponerle de nuevo en el escaparate, una posibilidad de la que, por cierto, ha rehuido siempre la dirección del partido en Huelva.
Cortés fundó hace dos meses su propia iglesia evangélica en un polígono industrial situado en la periferia Sevilla y la influencia que sigue ejerciendo entre sus seguidores, en el más amplio sentido de la palabra, puede resultar decisiva a la hora de captar apoyos en unas elecciones y en una circunscripción como Sevilla en la que se va a pelear cada voto hasta última hora. Zoido sabe lo que hace. Personaje con una ambición política nunca disimulada, Cortés pasó de ser el padre de familia ejemplar cuya hija Mari Luz murió a manos de un desalmado a convertirse en un personaje controvertido que, siendo militante del PSOE, flirteó en vísperas de las elecciones municipales tanto con UPyD como con el PA para acabar aceptando la oferta de Javier Arenas, en teoría, para abordar la reforma del Código Penal en todo lo relacionado con los delitos de pederastia. ¿Por qué razón no le ficha ahora el ministro Gallardón para retomar ese proyecto? Veremos cuánto dura el idilio.