Cruel ‘déjà vu’

Alberto Grimaldi | 26 de marzo de 2012 a las 21:53

La peor de las pesadillas de Javier Arenas se reprodujo ayer en las elecciones de Andalucía. Y la revivió de manera más cruel que hace dieciséis años: Pepe Griñán, como Manuel Chaves en 1996, ha volteado las encuestas y seguirá gobernando la Junta aun perdiendo el PSOE por primera vez los comicios autonómicos.

Escribí en la primera de esta serie de reflexiones de campaña que pírrica sería la victoria del PP andaluz si Arenas no tenía mayoría para gobernar. Así ha sido: el hipotético éxito que supone vencer en las urnas -por tercera vez consecutiva en diez meses- se ha tornado en fracaso sin paliativos, porque el cambio que se prometía nunca se producirá desde los bancos de la oposición.

Si dura fue la derrota de 1996, cuando el PP rompió el techo de cristal que le impedía ser fuerza de Gobierno en la Carrera de San Jerónimo, amargo ha sido este déjà vu que confirma que Arenas y el PP-A no logra quebrar esa montera que, incluso siendo el que más votos aglutina en toda Andalucía, le impide gobernar la comunidad igual que cuanto era derrotado en el recuento de votos.

Amargo porque probablemente Arenas es uno de los principales artífices de que Rajoy hoy gobierne España. Y paradójicamente -y en contra de lo que yo opinaba hace unos días, que veía en las encuestas votos consecuentes- es la gobernanza de Rajoy la que le ha lastrado: más por recortar derechos que por ajustar presupuestos.

Porque los números dicen no sólo que Arenas ha perdido casi 415.000 votos respecto a los que obtuvo Rajoy hace sólo cuatro meses, sino que ha perdido también casi 163.000 sufragios respecto a los que él mismo consiguió en 2008.

Poco importa que con menos votos pero más escaños que entonces gane por primera vez las autonómicas. Tampoco es relevante que el PSOE haya perdido en cuatro años casi 655.000 votos o que Griñán haya obtenido menos sufragios -sólo unos miles pero menos- que Pérez Rubalcaba el 20-N: el peor resultado de la historia del PSOE.

No. Lo que hoy torna en derrota su éxito objetivo es que no gobernará Andalucía. Y probablemente nunca lo haga. Porque será difícil que pueda presentarse de nuevo como alternativa tras no lograrlo en cuatro ocasiones distintas y ante dos oponentes diferentes.

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