La fuga

David Fernández | 8 de marzo de 2015 a las 12:46

PP y PSOE están de los nervios. Dos recién nacidos como Podemos y Ciudadanos acaparan todas las miradas y los partidos más clásicos ya no saben cómo llamar la atención. A ratos, se comportan como niños malcriados que no soportan la idea de que mamá y papá les den la espalda para atender los asuntos más urgentes que reclama el bebé. A los socialistas, lo único que se les ocurre es imitar a Podemos, agotar las camisas lilas del mercadillo y empezar a soltar tacos. Y desde que Ciudadanos marca tendencia, los populares tampoco pueden evitar soltar pamplinas en días alternos, para tratar de ser más antisistema y modernos que nadie, aunque no olviden a Naranjito. Han renunciado incluso a su ley del aborto, para ser más moderados que Espinete y tratar de evitar la fuga de sus leales.

Los asesores de unos y otros aseguran que han vuelto a dar con la tecla de la victoria eterna: ahora lo que se lleva, dicen, es hablar en el mismo tono que en la barra del bar, que es lo que hace Podemos, aunque luego no sepa concretar cómo narices se sale de ésta. Y ahí me tienen al probe Rajoy este viernes, sin pantalla de plasma, enfrentándose a los micrófonos tras la catástrofe del Ebro y sin saber qué decir: “Yo voy donde me dice mi equipo, que para eso soy el presidente del Gobierno españó“. Ole.

Como no saben a qué atenerse en la actualidad, los partidos no paran de realizar encuestas cada media hora. A usted no le hace falta sondeo de opinión alguno para llegar a la conclusión de que permitir que los niños hagan lo que les venga en gana, un día sí y otro también, no conduce a nada bueno. Tanto es así que, 30 años después, los niños ya no son tan niños, y los padres le dicen a los sondeos que están dispuestos a darles un escarmiento por derecho. Dicho esto, ahora lo único que resta saber es si van en serio o se les pasará el mosqueo otra vez.

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