Marrajo plancha para todos

David Fernández | 17 de diciembre de 2015 a las 12:30

LA legión de indecisos que protagonizará los comicios más abiertos que se recuerdan, deja claro que ninguno de los candidatos ha logrado por ahora llevarse de calle al electorado con propuestas atractivas. El próximo mandato será obligado pactar para formar gobierno salvo milagro y lo más probable es que sea una legislatura corta, según los expertos. Con sus discursos refrigerados como el marrajo y tantos lugares comunes, los candidatos, a lo sumo, sólo han logrado cautivar a los convencidos de antemano. Quienes más se han favorecido de la falta de carisma generalizada han sido los partidos emergentes, que han incorporado sin apuros, a pesar de su falta de experiencia, a los ciudadanos que se conforman con castigar al bipartidismo. Por la misma razón, quienes peor salen en las encuestas son PP y PSOE.

Mariano Rajoy, tan desgastado por la gestión, la corrupción y los recortes durante la recesión, tiene mucho que perder, pero quizá menos que Pedro Sánchez. Las encuestas sitúan al PP como favorito a la victoria, y si el líder popular logra sumar los 125-130 escaños y salva los muebles con 4 ó 5 puntos sobre el segundo, saldrá vivo, pese al batacazo. Por el contrario, si Pedro Sánchez baja de los 100 escaños y el PSOE cede el segundo lugar a Ciudadanos, no habrá piedad y su futuro se verá comprometido porque le culparán de dejar escapar la ocasión de su vida.

Lo terrible para el PSOE es que no tiene asegurada la victoria ni en Andalucía. Y en Madrid, Cataluña, Galicia, Castilla y León y Valencia sus aspiraciones son muy discretas. Sólo en Extremadura parece garantizado el triunfo, de ahí que en los últimos días se haya visto a una Susana Díaz -consciente de que necesita un buen resultado- apretando el acelerador con un buen discurso, frente a la líder un tanto fría y distante del arranque de campaña. Si el PSOE no ganara en Andalucía, significaría un antes y un después también para ella, que vería erosionada su imagen y poco podría echar en cara a Sánchez. Ante tamaño desafío, el más grande al que se han enfrentado los socialistas, ambos están obligados a remar en la misma dirección para evitar la debacle. Y en ello están, porque el PSOE no renuncia a dar un vuelco a las encuestas, al menos en Andalucía.

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