Una campaña de bajo nivel, pero limpia

José Aguilar | 18 de diciembre de 2015 a las 18:06

Seguramente no ha sido la campaña electoral más brillante de nuestra historia democrática, pero sí ha sido una de las menos crispadas que se recuerdan. La virulencia verbal ha escaseado. Hasta el punto de que el único episodio destacado al respecto, el protagonizado por Pedro Sánchez en el debate famoso, pronto quedará en el olvido. El primero que querrá olvidarlo será el propio Sánchez. En cuanto a la violencia física, aparte de algunos escraches insignificantes, sólo registra el puñetazo a Rajoy de su joven paisano descerebrado. Que tampoco se recordará, sobre todo por la reacción general, de una unanimidad transversalmente reconfortante: ni el agredido ni sus adversarios han caído en la tentación de utilizar políticamente el incidente. Los tímidos intentos del entorno del PP de vincular al violento zoquete con la oposición política han caído en terreno baldío, y el rechazo de los otros candidatos ha sido rotundo, sin los “peros” que en estos casos ocultan algún modo de justificación. La campaña se cierra con un nivel intelectualmente ínfimo y políticamente alicorto, pero desde el punto de vista de la convivencia democrática no hay nada que reprocharle. Limpia, aunque no radiante.

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