Una campaña interesante

Rafael Navas | 18 de diciembre de 2015 a las 18:07

El puñetazo de un descerebrado no puede empañar una de las campañas electorales más interesantes que hemos vivido en los últimos tiempos. La violencia y el odio no conocen de ideologías ni de siglas. Pertenecen a ese oscuro mundo en el que todos los que los practican son iguales, por mucho que traten de arrimar el ascua a su sardina, según les interese. No, esta campaña no puede tener ese final, debemos negarnos a ello y a pensar que un acto así puede acabar condicionando el voto, más que todo lo que hemos visto en estas dos semanas.

Ha sido una campaña muy interesante en buena parte porque después de mucho tiempo, como reflejan todas las encuestas, ya no estamos ante unas elecciones que son cosa de dos. La participación de nuevos protagonistas se ha reflejado en una pluralidad de discursos y de formas de pedir el voto. Y aunque los partidos tradicionales han apostado por una campaña más plana para afianzar sus resultados (más que para buscar nuevos votantes, sobre todo el PP), se han tenido que poner las pilas ante el empuje de los nuevos.

Hemos asistido a una nueva forma también de movilización, más en las redes sociales que en la calle. Pero hace cuatro u ocho años, es que en la calle había muy poco y las redes sociales estaban por desarrollarse. Hemos contemplado cómo los candidatos se arrojaban a los programas de televisión como si fuesen balnearios u oasis en los que limpiar sus almas, al tiempo que escaparates donde vender su ‘mercancía’ a clientes a los que no suelen llegar. Y hemos tenido oportunidad de verles debatir, a dos, cuatro u ocho bandas (a Rajoy sólo una vez) y hasta interactuar en vivo con sus discursos.

En suma, ha sido una campaña más cercana a los ciudadanos que otras anteriores y eso necesariamente ha de plasmarse en una gran participación en las urnas el próximo domingo. Todo parece indicar que los ciudadanos han recuperado parte del interés que habían perdido por la política y eso es ya de por sí una buena noticia. Ahora resta comprobar si también han recuperado la necesaria y saludable confianza en la clase política. Y eso dependerá en gran parte de lo que suceda a partir del día 21 de diciembre.

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