Voto inútil

Ignacio Martínez | 19 de diciembre de 2015 a las 6:53

El día de reflexión es un anacronismo, como la prohibición de encuestas en la era de internet durante la última semana. Son viejas prácticas de la Transición de la dictadura a la democracia que se han quedado antiguas. Como algunos preceptos constitucionales, dicho sea de paso. En fin, en jornada de reflexión los partidos no pueden hacer campaña activa, pero sus carteles siguen colgados en las calles y los medios informamos de sus mítines de anoche. Y en los mensajes de los partidos tradicionales se repite una máxima de la vieja política, dictada por ambos en estéreo: sólo hay dos contendientes, los demás no cuentan; elijan entre azules y rojos. Es el famoso voto útil. Otro anacronismo, porque ningún voto es inútil. Habrá quien piense qué votar para parar al PP, o qué para impedir que el PSOE gobierne. Pero ya no se arregla la cosa con cambiar de bando. Hay muchos más actores en escena; los ciudadanos tienen donde elegir. El voto más útil es el que cada cual considere más ajustado a su ideología e intereses. Es la foto del país, que no es razonable distorsionar. Además, hay una subvención por cada voto al Congreso o al Senado, siempre que esa opción obtenga representación parlamentaria, aunque sea en una sola provincia. Los nuevos tiempos deberían traer una nueva máxima: vote lo que le pida el cuerpo, se lo agradecerá. Cualquier otra cosa es un voto bastante inútil para usted.

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