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La ‘víctima’

Antonio Méndez | 18 de diciembre de 2015 a las 18:08

El abogado del presunto autor del puñetazo al presidente del Gobierno presentó ayer a su cliente como una víctima. El despacho de agencia no argumentaba la conclusión a la que había llegado el letrado. Así que desconozco si esa consideración se la debemos atribuir a los efectos de la Logse (a la Lomce aún no le ha dado tiempo a causar estragos en el sistema educativo), a la frustración porque su equipo de fútbol no consigue el ascenso o, directamente, se la achacamos a la recurrente crisis económica. Es un deporte patrio encontrar siempre responsabilidades ajenas que disculpen las vergüenzas propias.

Así que el paso siguiente será buscar el porqué de ese comportamiento y por esa deriva peligrosa siempre acaba encontrándose un camino nada recomendable que conduce a descubrir una retahíla de justificaciones.

Y preparémonos para los relatos. Y no me refiero a los cientos de parodias y chistes que han comenzado a circular en la clandestinidad. Está mal que públicamente te partas de risa porque al presidente del Gobierno le aporreen la cabeza. Así que hay hacerlo con un cierto disimulo. Pero me refería a los relatos que ya circulan de los amigos del pugilista . Los mensajes amenazantes compartidos en las redes sociales y la poca credibilidad que dieron a sus teóricas bravatas. O la reconstrucción de las horas previas que vivió el protagonista del mandoble. Seguro que necesitamos conocer qué se tomó para templar los nervios antes de afrontar el desafío o si necesitó muchas horas de entrenamiento y vídeos tutoriales para perfeccionar la contundencia de su crochet de izquierda.

Pseudo-informaciones de dudosa esencia periodística que saciarán la sed de una audiencia millonaria que agradece en los share estos esfuerzos en pro de la verdad.

Me temo que el circo mediático nos proporcionará, con el tiempo, una carrera por conseguir a cualquier precio la exclusiva de las manifestaciones una vez cumpla su castigo de internamiento y alcance mayor de edad. Menos mal que el domingo no podía votar. Pidamos a la RAE que sume una nueva acepción a la palabra víctima.

Debate de alto riesgo

Antonio Méndez | 16 de diciembre de 2015 a las 6:42

Un estudio publicado en el último número del British Medical Journal concluye que los jefes de Gobierno electos y que ejercen su cargo tienen mayor riesgo de morir que sus rivales que no ganaron las elecciones. El informe de los científicos, con un investigador de Harward al frente, parece publicado a conciencia tras el sofocón que se llevó el candidato del PP en su cara a cara con su homólogo socialista. Pero el trabajo es fruto de un análisis del historial de 17 países entre 1722 y 2015. Gobernar también perjudica seriamente la salud.

El día después de comprobar que el presente mandato le ha pasado factura al presidente del Gobierno hasta en su proverbial retranca, a no pocos dirigentes del PP sólo les falta rezar: “Mariano nuestro que estás en la Moncloa líbranos de la tentación de votar a Ciudadanos”. Por la mañana, a tenor de las declaraciones posteriores, el argumentario que llegó a las sede del PP para que los dirigentes recitaran las mismas consignas en España, se debió escribir aún en estado de shock. Sánchez se ha “pasado de frenada”, repetían urbi et orbi la cohorte de ministros que acudieron a socorrer al jefe en su dura resaca.

Pero en estas situaciones críticas, siempre destaca alguna aportación que merece nota aparte. Resulta que el Ejecutivo cuenta con un secretario de Estado de Relaciones con las Cortes. Se llama José Luis Ayllón y ayer consiguió unos merecidos segundos de notoriedad después de tantos años en el ostracismo más absoluto. El alto cargo del Gobierno demostró que aún quedaba margen para mejorar el resultado del instructivo debate del lunes y tachó de “chulo de barrio”, al oponente socialista.

Desde el PSOE certificaron la “muerte política” de Rajoy. Así que el domingo tendrán que decir que les ha derrotado un vampiro. Todo por leer el British Medical Journal.

Un postre de 110 minutos

Antonio Méndez | 14 de diciembre de 2015 a las 10:11

Sólo las grandes superproducciones se atreven con un metraje superior a las dos horas, el resto prefiere no rebasar ese tiempo de exposición delante del espectador. 110 minutos es el minutaje previsto para el cara a cara de esta noche entre Mariano Rajoy y Pedro Sánchez. Los dos líderes de las formaciones políticas que acumulan, a juicio de algunos expertos, mayor voto oculto.

Desde luego es posible que parte de su militancia aún opte por prestarles ese último servicio el próximo 20-D, pero no está por la labor de jalearlos en demasía con su presencia en los actos públicos. Ayer, con Madrid como escenario para medir fuerzas, Rajoy se las vio para reunir a 4.000 personas en Las Rozas, mientras Rivera en el Palacio de Vistalaegre y Pablo Iglesias en la Caja Mágica presumían de colocarle dos cifras a los miles de asistentes.

Pero los mensajes ya están más que desgastados. El líder de Ciudadanos tiró de libro de autoayuda para defender que son gente corriente capaz de hacer cosas extraordinarias. Los socialistas declinaron el cambio como si fuera un verbo. Desde que representan el verdadero a que son sus auténticos abanderados. Pero cuela poco. Iglesias pidió a Aznar los derechos prestados, y seguro que éste se los concedió sin demasiados royalties, para entonar el “¡váyase señor!”, pero con distinto apellido.

Y Rajoy, enfrentado a la juventud de sus contrincantes, apeló a su bisoñez. Y eso que el día anterior se vio cómo era hace veinte años, de ministro de Administraciones Públicas, en un revival con María Teresa Campos. No sé si su paso por este espacio fue Un tiempo tan feliz para el candidato popular. Sufrió una regañina en toda regla, descubrió que las empleadas del hogar no cobran el paro, “eso no puede ser”, solemnizó. Le faltó sacar la pancarta del “No a la guerra”, cuando la veterana presentadora le hizo ver que una intervención militar en Siria no era conveniente y claudicó con un “si quiere se lo explico luego”, cuando la Campos le espetó que su ministro de Hacienda le había arruinado la vida a muchos artistas. Igual envió a su doble al programa porque ayer dijo que está en contra de los populismos.

Perdedores y vencedores

Antonio Méndez | 12 de diciembre de 2015 a las 10:15

Traspasado el ecuador de la campaña, dos titulares: en la era de las redes sociales, las televisiones marcan la agenda. Hasta el encuentro en Twitter de Albert Rivera para estrenar un sistema de vídeo- respuestas en treinta segundos resultó insípido. Segundo, el sondeo del CIS, demoledor. Ha funcionado en el ánimo como unas elecciones anticipadas.

Nadie alberga la más mínima duda de que los, todavía, dos grandes partidos cosecharán el 20-D un resultado sensiblemente peor al de 2011. El PP reza por superar la cifra de 130 escaños, 56 menos que ahora. Y no quiere sobresaltos. De ahí que ayer Rajoy saliera raudo a rechazar que el atentado terrorista en Afganistán tuviera como objetivo la Embajada española, aunque se saldara con la muerte de un policía nacional. E incluso llamara a Iglesias. Hay pesadillas imposibles de olvidar. Los socialistas, casi podrían presumir de victoria si rebasar los 100 representantes en el Congreso, diez menos que los actuales.

Por descarte, hay dos formaciones que ya han triunfado. El líder de Ciudadanos entrará con fuerza en el Congreso. Y, si ahora no se corona, siempre podrá proclamar que su momento está por venir. Y con lo intrincado del escenario, son muchos los que aventuran una legislatura corta. El dirigente de Podemos podrá exhibir una izquierda partida en dos, que ni los viejos comunistas alcanzaron con sus estériles intentos de sorpasso.

La noche de los balcones es cierto que mostrará a un vencedor. Aquél que reclame el derecho a disfrutar del alquiler de la Moncloa. El favorito es el inquilino con contrato en vigor. Dan igual sus incumplimientos o la gran brecha social abierta por su gestión.

En otras circunstancias, la alternativa habría encargado el camión para la mudanza al palacio. Pero sucede al contrario. La venganza democrática puede sufrirla más la oposición que el Gobierno. Como si el 20-D fuese la segunda vuelta para hundir también cualquier vestigio del zapaterismo. Razón de más por la que extraña que Sánchez, que hoy aparece por Sevilla, apele a su legado en una reivindicación aparentemente suicida o, cómo mínimo, temeraria.

Actores secundarios

Antonio Méndez | 10 de diciembre de 2015 a las 9:01

La virtualidad de estas elecciones es que no hay la menor duda de que son unos comicios generales. Lo único que importa es quién gobernará España después del 20-D. El resto es accesorio, lo que provoca que la campaña quede totalmente polarizada por los cuatro contendientes que mediante la combinación de todos los pactos posibles pueden alcanzar La Moncloa.

La evidencia convierte en residual cualquier opinión de los actores secundarios que participan en este envite. Rajoy puede distribuir por toda España a sus ministros, que salvo espectacular metedura de pata, dudo que alcancen algún espacio reseñable en los medios para cubrir políticamente los gastos de sus viajes. Ni Pastor con su plan de infraestructuras del partido, ni Méndez de Vigo reivindicando la Lomce ni Rafael Catalá en su respaldo en Cuenca a la instalación del almacén nuclear. Y dudo que Jorge Fernández concite la atención en Cataluña aunque ha pedido que crezcan los gastos en el Ministerio de Defensa. Ni siquiera a la emergente pepera Andrea Levy le auguro mucho recorrido con su Comparator, un programa que, según explicó, compara programas de los partidos y con el que, supongo, siempre gana el PP, emoticono incluido. Caso aparte es el de Soraya Sáenz de Santamaría, que sigue con sus muestras de versatilidad. Ayer amadrinó a Ulpa, un cachorro de perro Labrador de la ONCE.

El problema aún es más severo para aquellas formaciones a las que mediáticamente ya se las ha eliminado de cualquier posibilidad en esta carrera. Las encuestas siempre realizan un trabajo oscuro pero efectivo a la hora de anticiparse al dictado de las urnas. Alberto Garzón, el candidato de IU, y Andrés Herzog, el de UPYD disfrutaron anoche, por fin, de un debate en prime time en la 1 de Televisión Española. Eso sí, en un guirigay a nueve voces. Fueron los dos únicos aspirantes a presidente del Gobierno que aceptaron medirse contra los penúltimos de la fila enviados por el resto de partidos con representación parlamentaria.

Una de las decisiones más arriesgadas en la historia de la Junta Electoral Central, provocar por esa causa el retraso de la emisión del programa de Bertín Osborne En la tuya o en la mía.

Líderes ‘vintage’

Antonio Méndez | 8 de diciembre de 2015 a las 6:39

Lo nuevo y lo viejo. Ésa es la dicotomía que se contrapone el 20 de diciembre para no perder la tradición de enfrentar a dos Españas. Antes era por ideología ahora los movimientos de masas se agitan por tendencias y modas. Quizá por eso el PP ha decidido buscar en los caladeros alternativos que la izquierda ha dejado libres un puñado más de votos urbanos. De ahí el vídeo hiptser que los populares han puesto en circulación.

Pero no sé si han tocado en la puerta adecuada, por más que ayer en Estepona le encontraran a Rajoy uno de la tribu para que posara. Su medio natural es el mitin-paella que le prepararon en Marbella. Pero escama la afición de sus compañeros de partido de regalarle décimos de lotería, como ha sucedido en sus últimas dos visitas a Málaga, desconozco si con el deseo de que la suerte les facilite una jubilación anticipada del jefe. Por eso cuesta asimilar a Rajoy como líder de esta subcultura contemporánea. Sus discursos no son vintage sino antiguos. Igual debería explorar otras vetas. Si visita alguna de las páginas web en honor de Manolo Escobar comprobará que hay cientos de miles nostálgicos.

Al PSOE le sucede otro tanto. Sánchez podrá exhibir una estética moderna, pero los socialistas no acaban de superar un discurso que los retrotrae al pasado. Me lo comentaba el otro día un dirigente, ponerle altavoz en campaña a González, Zapatero y Rubalcaba, resta. No cito a Alfonso Guerra que triunfaría como estrella invitada de Podemos. Pero no siempre el paso del tiempo conserva las ideas que ilusionaron en otra época. Y cuando se rescata a los protagonistas se aprecia que ya son políticos fuera de temporada. Ayer a Rubalcaba le dejaron dar un mitin en Mazarrón y desde allí reveló la verdad de lo que le ha sucedido a su partido. Se han pasado estos últimos cuatro años de “reflexión”.

La digestión del arroz la completó anoche Rajoy en Doñana. “Sí”, dijo cuando le preguntaron si vería el debate. Un lince.

“Operación Menina”

Antonio Méndez | 6 de diciembre de 2015 a las 1:47

En la patria de Celia Villalobos, Pablo Iglesias se mostró dispuesto a tomarse una café con ella, tras el primer round en el Congreso que perdió por abandono. Pero dudo que la encontrara. La ex ministra y ex alcaldesa ha optado en esta campaña por la guerra de guerrillas. Y lo mismo le da la espalda al líder de Podemos que a Juanma Moreno. Para eso ella se ha empecinado en alcanzar su octava legislatura seguida, cuando sus jefes le pedían una feliz jubilación. Así que Iglesias, cuyo partido una vez agotadas la ideas por tanta exposición mediática ha decidido rescatar “la casta” en su primer vídeo electoral para congraciarse con sus seguidores originales, abrió fuego ayer contra Rajoy pero por persona interpuesta.

A estas alturas los designios de Rivera son inescrutables. Los populares la atizan porque lo ven capaz de entregar sus votos al PSOE. Los socialistas le cuidan por si acaso es cierto. Pero para eso Sánchez debe quedar segundo en la carrera y el CIS le ha metido el miedo en el cuerpo. Pero Pablo, que aunque sea por las horas de maquillaje compartidas, algo debe conocer a Albert, asegura que Ciudadanos ya ha tramado un pacto para entregarle la presidencia a Soraya Sáenz de Santamaría , una vez cobrada tras el 20-D la cabeza del mejor ayudante de cocina de Bertín. “Operación Menina”, la bautizó ayer. Ni los guionistas de Antena 3 y la Sexta habrían podido ingeniar mejor campaña para justificar la ausencia mañana en el atril del PP del presidente del Gobierno.

Lo único que le faltaba a María Dolores de Cospedal. “No somos artistas ni tertulianos”, le dijo a Radio Nacional. Y opinó que ve demasiada frivolidad últimamente entre los políticos que se han aficionado a la televisión. Se podría pensar que la carga de profundidad la dirigía a su propio mandatario. Pero seguro que no. La secretaria general se ha debido coger un globo capaz de volar más alto que el de Calleja, al conocer que los estrategas de campaña de su partido en Madrid han decidido jugar al cartel con dos cabezas. Y no han tenido otra ocurrencia que sitar farola sí farola no a su intima enemiga de partido.

Las hazañas del presidente

Antonio Méndez | 4 de diciembre de 2015 a las 10:05

Los hagiógrafos de Mariano Rajoy narran y no paran las hazañas del líder. Primero, la de su paso, el día anterior, por la cocina de Bertín Osborne. Unos mejillones que para algunos dirigentes del partido han obrado un milagro superior al culinario. Ayer su paseo por la calle Larios de Málaga, la más señera en la capital, con el objetivo no sólo gastronómico de tomarse un chocolate sin quemarse.

El empeño no era fácil. Bien lo sabe Pedro Sánchez que, en mayo pasado, fracasó en su primer intento. Y eso que él apostó por el helado. Pero las protestas con que tropezó le amargaron el postre. Sin rendirse, en agosto repitió y pudo coronar con éxito el propósito. Los caldos de la feria son así de animosos.

Aunque realmente el pionero fue el presidente George Bush. Unos meses después de expirar su mandato, en 1993, tras su derrota con Clinton, se bajó de su yate con su mujer y cinco guardaespaldas y se adentró en Larios en pleno arranque de la fiesta del verano. La visita pasó inadvertida menos para el fotógrafo de Efe Rafael Díaz, que casi secuestró al mandatario durante su recorrido para garantizarse la exclusiva foto. Rajoy no tiene retrato en las Azores como Aznar, pero desde ayer puede presumir de que ha emulado, 22 años después, a un presidente de los Estados Unidos. Y, sobre todo, unos 300 vecinos y turistas pueden documentar su estancia. No puede quejarse del balance, sólo un hombre osó a lanzarle un improperio. Y levantó los brazos en señal de rendición en cuanto un par de agentes de paisano localizaron el origen del grito.

En la comitiva no figuraba Celia Villalobos. A a la vista de que en Málaga le han rebajado a candidata de segunda y quieren darle poca bola en la campaña, la veterana diputada se abrió foco en todos los telediarios. Mientras el jefe se ausenta en los debates con emergentes, ella es capaz de fabricarse uno en el Congreso con Pablo Iglesias y cerrarlo sin réplica.

Un mitin en coalición

Antonio Méndez | 2 de diciembre de 2015 a las 9:47

EL PP y el PSOE arrancan este jueves en Málaga su campaña electoral en Andalucía. Los populares, con Mariano Rajoy, aspiran a congregar al menos a tantos espectadores como los que llevó al mismo lugar Rafael en su último concierto. Es cierto que entonces el cantante no había estrenado Mi gran noche. Sus oponentes se conforman con la mitad de ese aforo. Susana Díaz, de momento, sólo es una gran estrella en la comunidad, aunque con aspiraciones. Pero los dos partidos había escogido para el debut de sus líderes el mismo escenario: el Palacio de Congresos de la capital de la Costa del Sol. Como no están los tiempos para dispendios, los socialistas no tuvieron la precaución, previo pago, de garantizarse la exclusividad para su artista. Y las huestes de Moreno Bonilla también arrendaron una nave del mismo recinto de muestras. La otra opción que manejaban la descartaron por las obras en los accesos.

Para el PP andaluz, no existía el más mínimo problema en compartir espacio. El portavoz del partido, Elías Bendodo, defiende que después del dictamen de las urnas no hay que descartar pactos ni con el PSOE. Así que este mitin en coalición hubiera servido de ensayo general. Quizá para evitar algún incidente entre las aficiones, durante las negociaciones, desde el PP se propuso habilitar puertas de entrada separadas. Al fin y al cabo, también habría supuesto un notable ahorro en medidas de seguridad. Y como el inicio de un evento distaba 45 minutos del comienzo del otro, desconozco si también habrían podido compartir equipo de sonido y teleprompter. Pero nos hemos quedado compuestos y sin conocer el resultado de este primer Clásico político de la democracia. Los socialistas reprochan a sus rivales que no respetaran el derecho al lo vi primero. Y han decidido trasladarse a un hotel. “Hubiera sido un escándalo”, justifica un dirigente andaluz de este partido su rechazo a la celebración en comuna. La culpa es de los emergentes.

Mejor relativizar

Antonio Méndez | 19 de marzo de 2015 a las 8:47

Susana Díaz acaba de dilapidar su carrera. El animal político, la digna sucesora de Felipe González, la nueva lideresa de la socialdemocracia europea, la dirigente capaz de hipnotizar a los líderes del Íbex 35; la mujer de Estado en quien confía la Casa Real para afrontar los retos de esta nueva España. La ungida para marcar un época al frente del Gobierno de la nación, ha quedado amortizada tras su último debate.

Maleducada, soberbia, fatua, arrogante. Su condena será el enclaustramiento en Andalucía. Ha descubierto su verdadero rostro y no queda barón del PSOE que responda por ella. Por su parte, Juan Manuel Moreno Bonilla se ha revelado como el hombre tranquilo de humilde sonrisa y exquisitos modales. El audaz que ha aportado a la derecha el estilo sencillo que precisaba en su mayor desesperanza. El visionario que despojará a los diputados de las odiosas prebendas con que se pertrechaban ante la corrupción, para que el pueblo se reconcilie con la política. Cánovas del Castillo redivivo. El heredero ideal de Mariano Rajoy.

Así es el periodismo de hoy. Creamos mitos sin sustento y con biografías de un año. Y los derribamos con la misma voracidad. Los dos candidatos con más posibilidades, en teoría, de gobernar esta comunidad ofrecen rasgos semejantes. Fueron malos estudiantes. Así lo interpreto si se invierten diez años en terminar Derecho, y flaco favor se le hace a Felipe González con la mención de que gracias a sus becas. O a los tumbos por Psicología y Magisterio hasta encontrar, muchos años después, una carrera más asequible: Protocolo. El activismo universitario fue la lanzadera que los catapultó a los aparatos de los partidos. Y el premio: un cargo público tras otro sin solución de continuidad. Uno alega que tuvo tiempo de trabajar en una pizzería; la otra que vendió cosméticos a domicilio. Mejor relativizar.