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Voto inútil

Ignacio Martínez | 19 de diciembre de 2015 a las 6:53

El día de reflexión es un anacronismo, como la prohibición de encuestas en la era de internet durante la última semana. Son viejas prácticas de la Transición de la dictadura a la democracia que se han quedado antiguas. Como algunos preceptos constitucionales, dicho sea de paso. En fin, en jornada de reflexión los partidos no pueden hacer campaña activa, pero sus carteles siguen colgados en las calles y los medios informamos de sus mítines de anoche. Y en los mensajes de los partidos tradicionales se repite una máxima de la vieja política, dictada por ambos en estéreo: sólo hay dos contendientes, los demás no cuentan; elijan entre azules y rojos. Es el famoso voto útil. Otro anacronismo, porque ningún voto es inútil. Habrá quien piense qué votar para parar al PP, o qué para impedir que el PSOE gobierne. Pero ya no se arregla la cosa con cambiar de bando. Hay muchos más actores en escena; los ciudadanos tienen donde elegir. El voto más útil es el que cada cual considere más ajustado a su ideología e intereses. Es la foto del país, que no es razonable distorsionar. Además, hay una subvención por cada voto al Congreso o al Senado, siempre que esa opción obtenga representación parlamentaria, aunque sea en una sola provincia. Los nuevos tiempos deberían traer una nueva máxima: vote lo que le pida el cuerpo, se lo agradecerá. Cualquier otra cosa es un voto bastante inútil para usted.

Más barro

Ignacio Martínez | 17 de diciembre de 2015 a las 12:29

UN joven agredió ayer tarde en Galicia al presidente del Gobierno. El festival de descalificaciones colectivas que practican unos y otros partidos en campaña se interrumpió para condenar la agresión y solidarizarse con la víctima. La buena educación es estupenda. E infrecuente. Al insulto de Sánchez a Rajoy, el lunes en su debate cara a cara, ha seguido una andanada de descalificaciones al líder socialista desde las filas populares. Más barro. Para Sánchez, Rajoy era indecente. Para el patrón del PP su adversario era ruin, mezquino, miserable y deleznable. Ayer para la guardia pretoriana del presidente, el jefe del PSOE era un chulo y un macarra. Todo esto, dicho en nombre de la buena educación. El domingo sabremos si la estrategia diseñada en la sala de máquinas del PP de una campaña cómoda para su candidato ha sido acertada. Huir de toda dificultad, como hizo Rajoy en vísperas de las elecciones de 2004, tiene enormes riesgos. Las encuestas andorranas dicen que el PP sigue igual que antes del debate, y el PSOE ha perdido algo a costa de Podemos. Según ese sondeo, Sánchez no habría conseguido polarizar la atención hacia su figura. Entretanto, TVE sigue dando cobertura en tarifa plana al PP, en el peor estilo de los viejos tiempos. Y nadie se solidariza con sus víctimas, los espectadores.

Jarabe de palo

Ignacio Martínez | 15 de diciembre de 2015 a las 6:13

Rajoy abandonó la dieta blanda para venir al debate de anoche y se le indigestó el jarabe de palo que le dio el jefe socialista. Perdió los papeles con el ataque al cuello de Sánchez, cuando le dijo que no era un hombre decente, por su convivencia con la corrupción en su partido. Su defensa, descompuesto, acusando a su adversario de ruin (ruíz, en el primer intento), mezquino y miserable. Fue el momento más tenso del debate y el punto más bajo del presidente. Desde el cuartel general del PP han llevado entre algodones a su patrón por una campaña muy navideña. De peña en peña, de programa rosa en programa rosa, de dominó en dominó, de publirreportaje en publirreportaje en la televisión pública estatal, Rajoy ha pasado las dos primeras semanas como un bendito. Anoche se dio de bruces contra un oponente a la desesperada, que inició la segunda mitad en estado de necesidad. Sánchez hizo un ataque feroz contra Rajoy en el capítulo de la corrupción y consiguió tumbarlo. El resto del debate fue ya bronco, tenso y faltón. Parecía que se calmaban, pero protagonizaron una nueva agarrada. La última misa del bipartidismo pudo acabar como el rosario de la aurora. Estuvo a punto.

Sánchez se la juega

Ignacio Martínez | 13 de diciembre de 2015 a las 6:30

Mañana, en el cara a cara entre Rajoy y Sánchez, el líder socialista se juega mucho más que el popular. El tono tenso, bronco, de la campaña socialista en los últimos días contra los dos partidos emergentes puede deberse a que el PSOE dispone de datos similares a los de este barómetro. El resultado es preocupante para el partido hegemónico en las cuatro últimas décadas en Andalucía: si el 20 de diciembre el PSOE sólo logra empatar con el PP en su principal feudo electoral, eso se traduciría en un fracaso notable en el conjunto de España. Todo puede cambiar con pequeños ajustes de tendencia: el reparto de escaños se hace entre tres y cinco partidos diferentes en las distintas provincias andaluzas, y la subida de cualquier opción siempre perjudicará a unos rivales más a que a otros. Ayer, Susana Díaz en el mitin de Sevilla aseguró que Podemos y Ciudadanos “no quieren que pierda el PP, quieren que perdamos los socialistas”. La frase que delata inquietud. Y además está desenfocada: los emergentes, como PP y PSOE, quieren ganar apoyos para las ideas e intereses que defienden. Los votos no son patrimonio de nadie; sino la expresión de la voluntad del pueblo. Mañana, en el cara a cara, Sánchez se la juega.

Sin piedad

Ignacio Martínez | 11 de diciembre de 2015 a las 11:14

Se ha desatado una guerra de todos contra todos. Mucha gente duda qué votar, incluso entre más de dos opciones. Lo nunca visto. Y los cuarteles generales han decidido golpear a los adversarios más cercanos. La primera fue la semana rosa de la campaña, con apariciones en programas de entretenimiento ajenos a la política, en las que todo el mundo se puso guapo, romántico y hasta un poco bobo, con las preguntas fáciles y blanditas. Esta segunda es la semana Sálvame: todos despellejan a los demás. El despelleje propio es otro género, que se practica como muestra de entrega a la causa: gran campeona de esto último es Susana Díaz que lleva años dejándose la piel para crear empleo en Andalucía y ahora promete (eso dice) dejarse la poca que debe quedarle en la hercúlea tarea de llevar a Pedro Sánchez a la Moncloa. Quienes más sufren en estos envites son el centro derecha y el centro izquierda. Ciudadanos se disputa un 27% de los votos con PP, PSOE y Podemos. El índice de riesgo del PSOE con los otros tres es similar, un 26%. Las dudas entre el PP y el resto del pelotón de cabeza bajan al 20%, porcentaje que se queda en 15 en el caso de Podemos. Estos números se convierten en artillería contra el rival más fuerte. Momento en el que de Bertín y Sálvame pasamos a Gran Hermano. Sin piedad.

La muralla

Ignacio Martínez | 9 de diciembre de 2015 a las 6:44

Los partidos emergentes abren brecha en la muralla del bipartidismo. Fueron lo más destacado de un buen debate a cuatro en Atresmedia, sin ganador claro. Triunfó la cadena, con récord de audiencia y publicidad. Y perdió Rajoy, escondido en Doñana. Todos estaban nerviosos, pero se le notó menos a Pablo Iglesias. Albert Rivera pareció más inseguro que de costumbre. Saénz de Santamaría acusó la falta de práctica: en el Congreso siempre tiene la última palabra, sin réplica. Pedro Sánchez habló menos que nadie y no brilló. En el posdebate, como en Gran Hermano, todos atacan al rival que más temen.

A Rajoy y Sánchez les queda un cara a cara el lunes. Un clásico con estrategias distintas. El jefe del PSOE necesita una victoria aplastante, que lo reponga como alternativa creíble. Mientras que el jefe de los populares, en el único riesgo que toma en campaña, buscará una victoria a los puntos, que le permita ser el más votado y blindar el bipartidismo. En su despedida del debate en A3 Iglesias pidió que no se olviden las tarjetas black, los desahucios, Púnica, Gürtel, Bárcenas, los Eres, las preferentes, las colas en sanidad o los recortes en educación. Un remedo del alacrán, el ciempiés, el veneno, el puñal y el diente de la serpiente del poema de Nicolás Guillén. Una pedrada a la muralla del bipartidismo.

La economía no es un cojín

Ignacio Martínez | 7 de diciembre de 2015 a las 6:49

Rajoy juega el papel más conservador de la campaña. No sólo el ideológico: como candidato a la reelección apuesta por la prudencia y mínimo riesgo. El día 20 puede perder 60 diputados. O más, depende de cómo se distribuya con Ciudadanos y PSOE el teórico 20% de indecisos que hay en esas franjas. De las cuatro cés de esta campaña, el presidente esgrime la salida de la crisis como el gran estandarte de sus logros. Y orilla las otras tres cés: corrupción, Cataluña y Constitución. Ayer celebró un cauteloso aniversario de la Carta Magna; sostuvo que su reforma no es prioritaria. Ojo, porque el personal no se cree la mejora de la economía. En la encuesta del CIS, que es una mina de sorpresas, los encuestados ponen mejor nota al Gobierno saliente en seis cosas antes que en la gestión de la crisis. Son, por este orden, seguridad ciudadana, igualdad entre hombres y mujeres, infraestructuras, política exterior, medio ambiente y Unión Europea.

Pero Rajoy sigue abrazado a la economía como si fuese el cojín de Bertín. Para intentar frenar el intrépido avance de los jóvenes adversarios se encomienda a eso y a su vice Soraya, como esta noche en el debate de Atresmedia.

A bocados

Ignacio Martínez | 5 de diciembre de 2015 a las 12:38

Muy interesante la encuesta del CIS. Sus tripas, más que la cocina. Entrevistan a 17.500 personas, de ellas 2.700 en 180 localidades de Andalucía. Y tienen una buena foto del país. La malogran en los pucheros. Sin ir más lejos, en las europeas del año pasado pronosticaron escaños a voleo: PP 21, PSOE 19, Podemos 1 y Ciudadanos 0. Y salió 16, 14, 5 y 2. En el sondeo que acaban de sacar hay un dato espectacular. Resulta que a un 61% de los encuestados la política le interesa poco o nada. Es el peor dato de una encuesta en la que un 42% dice que aún no ha decidido su voto. Y ¿entre qué dudan? Un 11% fluctúa entre PP y Ciudadanos. Un 9 se lo piensa entre PP y PSOE. Otro 9 no sabe si Ciudadanos o PSOE. Y un 8% oscila entre Podemos y PSOE. Y ahí andan los cuatro, a bocados.

A bocados estuvieron el jueves la gran Celia Villalobos y Pablo Iglesias. Ella, avasallando al neófito, con un “escucha, que tienes que aprender a escuchar”, para soltarle una monserga sobre la limpieza del PP y largarse acto seguido para no dejarle replicar. Duelo de tertulianos. Rajoy habla con desdén de las recientes carreras políticas hechas desde la pequeña pantalla. Pero se olvida de que esta antigua contertulia de Hermida fraguó su carrera de diputada, alcaldesa, ministra y jugadora de videojuegos con su descaro y la televisión.

Carrera oficial

Ignacio Martínez | 3 de diciembre de 2015 a las 10:50

Los candidatos han montado en globo, corrido rallies, escalado aerogeneradores, abrazado cojines, desembarcado en programas rosas, visitado a Pablo Motos, Bertín Osborne o María Teresa Campos. Y cuando están exhaustos, empieza la carrera oficial. La campaña que comienza esta noche será la última de Rajoy casi seguro, siga o no en el Gobierno. La misma certeza hay de que no será la última de Albert Rivera o Pablo Iglesias, que han llegado para quedarse. Lo de Pedro Sánchez es dudoso: si no saca un buen resultado se lo llevará la marea del 20 de diciembre. En ese aspecto es el candidato más vulnerable, con la posición amenazada por las fuerzas emergentes; de ahí sus bravatas de ayer contra ambos.

Esta campaña, además de la fiebre televisiva, trae novedades de peso. Habrá debates que dejarán en evidencia a los torpes, pero sobre todo a los cobardes que no asistan. Se acabarán las invocaciones al voto útil. Hay encuestas que dan incluso un triple empate por el primer puesto entre PP, Ciudadanos y PSOE. Se termina así con una de las triquiñuelas de los dos grandes: acostumbraban a robarle unos preciosos votos a medianos y pequeños, y empobrecían el pluralismo. No será una Liga de Madrid contra Barça. Empieza una nueva era.

Guerra sucia

Ignacio Martínez | 22 de marzo de 2012 a las 11:43

SE queja la consejera de Presidencia, Mar Moreno, de la guerra sucia electoral. Qué extraño, no hemos conocido guerras limpias. En las andaluzas, por ejemplo, se estrenaron los empresarios de la CEA, tan formalitos después agarrados a la teta de la Junta, con una campaña feroz en 1982: un gusano comunista socavando túneles en la manzana socialista. Sucio. El PSOE ha usado y abusado del dóberman para subrayar el carácter montaraz originario de los fundadores de AP/PP y de alguno de sus generales, hoy convertido en guerrillero cantonalista asturiano. Sucio. Los populares van a acabar esta campaña sin estrenarse en cuanto a propuestas de futuro para Andalucía. Les ha bastado con la hoja de servicios de Guerrero&Trujillo y asociados en los eres para rellenar sus espacios y mítines electorales. No les ha faltado siquiera la ayuda de la juez Alaya a la hora de marcar el horario e itinerario a prisión de G&T. Alaya, impecable e implacable juez, esperó a que terminara una Liga para inhabilitar a Lopera, pero ha solapado milimétricamente el punto culminante de este caso con la campaña electoral andaluza. ¿Sucio? Muy limpio no parece. Y después está el calendario presupuestario. El PSOE acusa al Gobierno de traición a la patria por retrasar las cuentas del Estado para 2012 hasta el 30 de abril. Pero los socialistas convocaron expresamente una pinza de elecciones generales y andaluzas, el 20 de noviembre y el 25 de marzo, con el propósito evidente de tender una trampa a su adversario. ¿Guerra sucia electoral? Es que no hay otra.