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El vídeo de Rajoy y Canal Sur

José Aguilar | 23 de marzo de 2012 a las 10:17

A propósito de la guerra sucia preelectoral de la que hablaba ayer el compañero que comparte esta cruz de darcera a diestro y siniestro, Ignacio Martínez, el Gobierno de la nación se las ha maravillado para hacer un vídeo sobre la reforma laboral en el que no se habla del despido. Como si eso, el despido fácil y barato, fuera una desgracia meteorológica, como la pertinaz sequía, y no el núcleo de esa reforma (sí, para que haya más contratación, ya lo sabemos). Pero la Junta Electoral Central no se ha tragado el anzuelo y ha obligado al Ejecutivo a posponer el autobombo hasta el lunes. Por cierto, alguien está practicando la guerra sucia también en Canal Sur. Salvo a la gran mayoría de los periodistas de aquella casa, pero la sucesión de “errores técnicos” en la emisión de informativos en estos días vesperales da que pensar. Sobre todo, porque siempre perjudican al partido más descontento con Canal Sur, que es el PP. El error de una imagen que se cuela cuando no corresponde y daña la imagen de los populares le puede pasar a cualquiera. Si son dos errores, vale, tampoco es tan raro. Si son tres, ya empieza a oler mal, y si son cuatro, en tan poco tiempo y dañinos para el PP, es para sospechar (o para pedir que tomen medidas con quien o quienes los cometen con tanta reincidencia). Esto me recuerda una anécdota. Cuando dimití como responsable de Informativos de Canal Sur TV -no tiene mérito: me iban a echar tras ganar el PSOE las elecciones de 1996- fui a despedirme de un alto capitoste socialista con influencia en la RTVA. Le pedí que apoyara los avances en profesionalidad y pluralismo que habían logrado los periodistas en esa corta etapa. Me dijo: “Sí, por supuesto, pero te digo una cosa: Javier Arenas va a salir muy poco en Canal Sur”. Hay editores que pueden certificar que recibieron esa consigna.

Calle arriba, calle abajo

José Aguilar | 21 de marzo de 2012 a las 11:32

QUÉ perra se han cogido con la calle! Los que no suelen pisar la calle ni en los pocos días de descanso que les deja la frenética política ahora parecen los más callejeros del mundo. Según Griñán, las encuestas todas se equivocan en su insólita unanimidad porque a él la calle le está diciendo continuamente que va remontando la diferencia con el PP y que podrá seguir gobernando. Debe ser porque las encuestas se hacen ahora por teléfono y los que contestan tampoco salen mucho a callejear. Su fiel Susana Díaz, que a esta hora ya no debe ser tan fiel ni ver su fidelidad tan correspondida por la otra parte contratante -Griñán mismo-, también se huele, en contacto declarado con la calle, que hay un viraje de los ciudadanos, que ganará el PSOE en Sevilla y que la absoluta del PP ya corre un serio peligro. Pero ¿esta gente que vive en la burbuja de la política sabe de verdad lo que es la calle? A lo que hacen estos días visitando mercados, achuchando niños, preguntando por el precio de las cosas y comiendo todo lo que les dan a probar se le ve claramente el defecto de fábrica: la impostura. Y la conciencia de que no lo volverán a hacer en cuanto acabe la campaña. Javier Arenas, por su parte, ha querido distinguirse, y lo ha empeorado: dice que cuando sea presidente estará mucho tiempo en la calle, más que ahora. Como diría Lola Flores, no lo premita Dios. Necesitamos un presidente de la Junta, Arenas u otro, que esté muchas horas en su despacho, gestionando las cosas y recibiendo inversores, o de viaje para vender Andalucía por todo el mundo. La calle es una demagogia de campaña.

No es partidario

José Aguilar | 19 de marzo de 2012 a las 13:26

LO van a conseguir. Los populares, me refiero. Se propusieron que la campaña fuese para Javier Arenas un paseo triunfal y que nada ni nadie frenase su camino hacia la victoria en el sprint final. Y menos que nada y que nadie, el Gobierno de la nación. Bueno, alguien estaba todavía en menos condiciones de obstaculizar la larga marcha -cuarta etapa ya- de Arenas al Palacio de San Telmo: los socialistas, que llevan años disparándose en las dos piernas. Vencido de antemano el enemigo principal, Mariano Rajoy ha cuidado de que Javier (ahora no es el Arenas, sino Javier, como le nombran sus innumerables amigos sobrevenidos) no padezca desapegos ni merma de votos por culpa de los ajustes y recortes. Rajoy se las ha apañado para no sacar los presupuestos del Estado hasta después del 25-M -y que se fastidie Europa-, y para no explicar dónde aplicará las tijeras para ahorrar los 35.000 millones comprometidos (más allá de trasladar el marrón a las autonomías, que también son del PP). ¿Copago sanitario, dicen? “Si me preguntan a mí, personalmente yo no soy partidario del copago en la sanidad”, aseguró el sábado el presidente del Gobierno. Lo mismo, exactamente, que había dicho en la campaña de las generales sobre la subida de impuestos. No era partidario, pero los subió nada más llegar al poder. Culpa de los socialistas, claro, que le dejaron una herencia ruinosa. Con el copago le pasará igual: él personalmente no quiere implantarlo, pero lo implantarán las comunidades autónomas bajo su inspiración, porque no tendrán más remedio. Menos Andalucía cuando gane Arenas, que personalmente tampoco es partidario. Por supuesto.

Decididos a que se vayan

José Aguilar | 17 de marzo de 2012 a las 7:55

HABRÁ más encuestas este fin de semana. No diferirán mucho del Barómetro Joly que publicamos el anterior. Tampoco diferirán mucho las reacciones de los afectados: los que se creen vencedores, tratando de no llamar la atención ni meterse en ningún charco que tuerza los augurios, y los que se saben perdedores, negándoles fiabilidad y replicando con sondeos propios que les dicen lo que quieren oír. Ya conocen mi teoría: la inmensa mayoría de los andaluces ya tiene decidido su voto desde hace meses, sin que el desarrollo de la campaña vaya a influirles hasta el punto de cambiarlo. Uno vota -o no vota, que habrá mucho de eso también- por una conjunción de factores que van desde la pertenencia a una clase social determinada a la ideología -explícita o inconsciente-, pasando por la consideración que se tenga sobre la situación de la región y sobre cómo le va personalmente, la influencia de los círculos familiares o amicales y de las personas cuyo liderazgo se reconozca, el nivel de instrucción que se posea y el grado de información al que se tenga acceso… y los mensajes que reciba durante la campaña, su credibilidad y fuerza. Esto, en último lugar. Poniendo en la balanza el desgaste del PSOE, el escándalo de los ERE, el paro autóctono y la división del socialismo que viene, además, de dos derrotas consecutivas, de un lado, y los recortes de Rajoy, la reforma laboral y el aplastante control de casi todas las instituciones por el PP, de otro, creo que lo primero va a pesar más que lo segundo. La gente decidió en masa hace un año que los socialistas dejaran el poder que tuvieron en España durante ocho años. Lo normal es que decida que lo dejen ahora en Andalucía, después de treinta. También puede ocurrir lo extraordinario, claro… Nada está escrito.

Eso no se hace

José Aguilar | 15 de marzo de 2012 a las 10:54

MIENTRAS la juez del caso ERE ha llamado a declarar en abril al ex consejero de Trabajo Antonio Fernández -al que imputó hace justamente un año y ha tenido aparcado en la indefensión-, los jefes supremos de CCOO y UGT en Andalucía se reunieron con el candidato Griñán en una especie de reconciliación absolutoria de sus pecados neoliberales en aras del combate común contra el enemigo principal: no pidieron el voto para el PSOE ni para IU. Pero sí llamaron expresamente a no votar a la derecha que representa Arenas. Verde y con asas. Ha sido más explícita, como es natural, la delegada provincial de la Junta en Sevilla, Carmen Tovar. Su caída de la lista socialista, en la que figuraba inicialmente hasta la recomposición derivada de las disputas internas, no le ha restado ni lealtad a las siglas ni combatividad contra el adversario. Lo que pasa es que ha errado en la elección del ámbito y del destinatario de su ardor guerrero. Dio un mitin en un instituto de Gines, a cuyos alumnos aleccionó sobre la diferencia entre la izquierda y la derecha, los ricos que pueden pagárselo todo frente a la gente corriente que necesita de lo público y hasta la eventual pérdida del nuevo gimnasio del centro si el PP ganase las elecciones. Eso, la manipulación de las conciencias adolescentes, no se hace, señora, ni siquiera en campaña. De los Amigos de Gines a la Amiga de Griñán. A la Junta Electoral ha ido el tema, denunciado por el PP. Pero el mal ya está hecho. Mal lugar, público inconveniente, ocasión inadecuada. Arrepentida la quiere el Señor.

Jóvenes y sobradamente populares

José Aguilar | 13 de marzo de 2012 a las 12:52

EL Barómetro Joly era muy expresivo. En las oleadas anteriores el deseo de cambio político en Andalucía estaba muy extendido, mientras que en la de ahora, cuando las elecciones están cerca y la pregunta se concreta identificando el cambio con la llegada del Partido Popular al poder, los partidarios ya son bastante menos numerosos. Con una excepción: los más jóvenes. Los máximos valedores de que Griñán desaloje San Telmo y Arenas sea presidente de la Junta están en el bloque de los que podrán votar por vez primera en unas elecciones autonómicas. Otras investigaciones demoscópicas , como la de la Universidad Pablo de Olavide entre sus alumnos, constata igualmente que el PP recibe mayor respaldo que el PSOE e Izquierda Unida entre la muchachada estudiantil. No es exagerado pensar que, con un paro que afecta a la mitad de la población juvenil y el sombrío panorama que se abre a los graduados, licenciados, doctorados y masterizados, son muchos los que consideran al PSOE el partido del statu quo, defensor de lo establecido, adicto al conservadurismo en el plano político. Apunto un complemento a esta idea: el socialismo andaluz tiene sus más fieles apoyos en las personas mayores, de nivel cultural medio o bajo y habitantes de zonas del interior y ciudades medianas o pueblos. Ahora que lo escribo, parece que estoy definiendo a la audiencia preferente de Canal Sur. Es una audiencia conservadora, sí, en términos puramente sociológicos.

Miedo frente a miedo

José Aguilar | 11 de marzo de 2012 a las 17:14

A Javier Arenas le ha entrado miedo a un debate cara a cara con Griñán y ha encontrado pretextos para rehuirlo. No es el miedo cobarde del que se cree inferior, sino el miedo táctico del que se piensa triunfador y sabe que cualquier traspié ante la masa televidente apuntalaría a quien no tiene nada que perder porque parte rezagado de la carrera, que es Griñán. De miedos está bien despachada esta campaña. ¿Qué decir del miedo del partido que lleva treinta años sin bajarse del coche oficial a tener que preguntar cuánto cuesta un billete de autobús? Pero, al final, el resultado de las elecciones lo pueden decidir miedos que anidan al otro lado de la barrera, allí donde se ubican los votantes. Los electores que anhelan el cambio y los fieles a unas siglas pase lo que pase están ya contados. La incógnita está en el colectivo de indecisos que, tal como están las cosas, puede ser decisivo. Un bloque lo componen los que, queriendo el cambio, temen que Arenas traiga unas tijeras complementarias de las de Rajoy. Otro bloque, los que, simpatizando con el socialismo, se asustan de que el PSOE siga con los ERE y comparta gestión con Sánchez Gordillo. El miedo de unos y el miedo de otros miden sus fuerzas el 25-M. Quizás sean más poderosos que la simpatía y la esperanza. Ya es triste. Y Guerrero, en chirona. ¡Qué miedo!

La campaña de Guerrero

José Aguilar | 9 de marzo de 2012 a las 10:26

Mientras tirios y troyanos ultimaban sus primeros mítines formales -llevan mitineando ni se sabe desde cuándo-, Francisco Javier Guerrero deponía ante la juez Alaya. En su doble significado: declaraba su verdad sobre los ERE y ensuciaba la escena política andaluza, mayormente sobre las cabezas de sus superiores durante los diez años que fue director general de Trabajo. Esta será la campaña de Guerrero, sin antifaz ni épica. Se ha abierto, como digo, con su doble deposición ante la instructora, y se cerrará prácticamente con la de su chófer y camarada de juergas y chanchullos, estratégicamente convocada en vísperas de que los andaluces dicten su veredicto. Un veredicto que también se verá influenciado por el escándalo que tiene a Guerrero como agente protagonista estelar, aunque ni mucho menos único. Precisamente la calidad, condición e implicación de otros agentes es lo que más puede definir en qué medida el escándalo de los ERE determina el resultado que las urnas arrojarán el día 25. Claro que no sólo de corrupción viven los votantes a la hora de despejar sus dudas. Se me ocurren otros factores con peso en la construcción del sufragio popular: las reformas y recortes del Gobierno de la nación, el desgaste de un sistema político que dura ya treinta años, las responsabilidades en la crisis, el pavoroso desempleo, al malestar de los funcionarios, el doble castigo ya infligido a los socialistas en 2011, la gran oleada conservadora… Más lo que está siempre presente: la ideología y los intereses de cada uno. Todo gravita sobre el que entra a solas en la cabina.

La juez y la campaña

José Aguilar | 16 de noviembre de 2011 a las 11:32

Para ganar las elecciones del domingo el Partido Popular no necesita ayuda externa. Le basta con la ayuda interna (de dentro del Partido Socialista, que lleva unos años suicidándose). No hace falta ponerse guerrista para deducir que el PP está recibiendo un plus en esta campaña. Un plus de deterioro de la imagen de sus adversarios socialistas. Esto es objetivo: cada avance en la instrucción judicial del escándalo de los ERE -que ya no es propiamente de los ERE, sino también de la política de ayudas a las empresas que ha practicado la Junta- viene a cuestionar un poco más al socialismo en el poder y a mermar sus posibilidades electorales, que ya estaban lastradísimas a causa de la crisis. Insisto para que nadie se confunda: la responsabilidad de lo que le está pasando al PSOE andaluz concierne enteramente al PSOE andaluz, y perdón por la tautología. Si se enfrenta a un proceso que más que salpicarlo lo enloda es por lo que ha hecho él mismo, no por una conspiración. Dicho lo cual, ahí está el nuevo auto de la juez Mercedes Alaya en el que se citan dos nombres, el del actual presidente de la Junta y el de la actual consejera de Hacienda, y se alude a otro, el de Manuel Chaves y su hija apoderada de Matsa. Ninguno está imputado. Ninguno ha sido citado como testigo, pero a los tres se refiere inequívocamente el auto judicial, dictado cuando la campaña electoral está dando las boqueadas y se sabe que los tres van a estar entre los que perderán los comicios. Y los perderán no sólo por los ERE y lo que sale tirando de su ovillo, pero también por eso.

Una consejera coherente

José Aguilar | 14 de noviembre de 2011 a las 10:45

Como consejera de Igualdad y Bienestar Social, su gestión presenta luces y sombras. Como líder política, Micaela Navarro atesora valores poco comunes. Por un lado, lo que ha llegado a ser se lo debe en gran medida a sí misma, a su esfuerzo por desafiar la fatalidad a la que le condenaba su origen social y a su afán de aprender y soñar/ambicionar. Por otro, se ejercita en la coherencia. Se ha visto estos días, cuando ha sido la única voz discordante en su partido ante el venenoso comentario de Alfonso Guerra sobre la juez Alaya. Cierto que podía haber centrado su crítica en la injerencia del ex vicepresidente en la independencia de los jueces y sólo denunció el tono machista de su insinuación, pero al menos demostró que su feminismo no es de salón. Alfonso está muy lejos de los tiempos en que dictaba las listas electorales e imponía que quien se moviera no salía en la foto, pero aún queda en el PSOE cierto temor reverencial a llevarle la contraria. A su ataque a Alaya le ha seguido un estruendoso silencio en las filas del socialismo feminista, y hasta un enemigo tan acreditado como Manuel Chaves -es difícil encontrar dos compañeros que se detesten más que Chaves y Guerra- ha pronunciado palabras de comprensión y apoyo. La excepción ha sido Micaela Navarro, que se ha declarado en completo desacuerdo. Ha demostrado que cree de veras en la igualdad y que su defensa de la mujer no se detiene allí donde empieza el interés de partido. El machismo es machismo, lo diga Agamenón o Alfonso Guerra. Un ejemplo de congruencia en esta vida pública ahogada por el sectarismo.