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Una campaña de bajo nivel, pero limpia

José Aguilar | 18 de diciembre de 2015 a las 18:06

Seguramente no ha sido la campaña electoral más brillante de nuestra historia democrática, pero sí ha sido una de las menos crispadas que se recuerdan. La virulencia verbal ha escaseado. Hasta el punto de que el único episodio destacado al respecto, el protagonizado por Pedro Sánchez en el debate famoso, pronto quedará en el olvido. El primero que querrá olvidarlo será el propio Sánchez. En cuanto a la violencia física, aparte de algunos escraches insignificantes, sólo registra el puñetazo a Rajoy de su joven paisano descerebrado. Que tampoco se recordará, sobre todo por la reacción general, de una unanimidad transversalmente reconfortante: ni el agredido ni sus adversarios han caído en la tentación de utilizar políticamente el incidente. Los tímidos intentos del entorno del PP de vincular al violento zoquete con la oposición política han caído en terreno baldío, y el rechazo de los otros candidatos ha sido rotundo, sin los “peros” que en estos casos ocultan algún modo de justificación. La campaña se cierra con un nivel intelectualmente ínfimo y políticamente alicorto, pero desde el punto de vista de la convivencia democrática no hay nada que reprocharle. Limpia, aunque no radiante.

Sánchez ganó de mala manera

José Aguilar | 16 de diciembre de 2015 a las 6:39

Pedro Sánchez podía haber ganado el debate con limpieza, pero lo ganó de mala manera. Sus argumentos contra la autocomplacencia de Rajoy, su denuncia de las carencias objetivas de la recuperación económica y su crítica a las políticas de la desigualdad estaban fundadas. Ahí debió quedarse: habría derrotado a un contrincante que afrontaba el encuentro como un trámite engorroso ante un rival inconsistente. Pero Sánchez se sentía necesitado de dar un vuelco a una campaña en la que se ha visto desplazado y lo intentó de la peor manera posible, deslegitimando a Rajoy. Desde que en en el segundo minuto sacó a pasear a Bárcenas se transparentó su propósito. “Usted no es decente” incluso podría haber sido la conclusión de su argumentario, pero nunca la premisa, que es lo que fue. Ciertamente, aturrulló a Rajoy, preso de una nerviosera inconcebible en un presidente de Gobierno. Con haberle atribuido la responsabilidad política de la corrupción del PP se habría cargado de razones. Optó por cuestionar su honradez personal. Le ganó la partida, sí, pero a base de insultos. Propuestas no hizo ninguna. Vaguedades, buenas intenciones y proyectos sin cuantificar, todos.

El soldado Sánchez intenta salvarse

José Aguilar | 14 de diciembre de 2015 a las 10:08

Vitaminado por los simbólicos apoyos de Felipe, Zapatero y Rubalcaba; energetizado por la movilización de la militancia más leal a Susana Díaz, y en la provincia que siempre, lo que se dice siempre, ha votado socialista (Sevilla), y venido arriba tras reunir en Valencia, ayer, a una multitud insólita en mítines de poscrisis, Pedro Sanchez se dispone a darle la vuelta a las encuestas, como Chaves en 1996. A todas, porque no hay una sola que le dé como vencedor y son varias las que le discuten hasta el segundo puesto. A seis días de las elecciones de verdad, sólo cuenta con dos instrumentos para salvarse de la quema augurada. Uno, teórico y conceptual: convencer a los españoles de que el PSOE representa la única posibilidad de cambio político y que los descontentos malbaratarán su voto si se decantan por Ciudadanos o Podemos. Apelación al voto útil, que se llama. El otro es puramente práctico y material: el debate de esta noche, al fin a solas con Rajoy. Me permito darle dos consejos: que no crea ni por un momento que el simple hecho de “ganar” el debate le garantizaría derrotar a Mariano, y que deje de hacerse la víctima denunciando que los otros tres están conjurados contra él.

Mariano el largo

José Aguilar | 12 de diciembre de 2015 a las 10:13

EL candidato Rajoy está demostrando ser mucho más inteligente que sus adversarios. Su campaña es la mejor. Hace como ninguno un uso provechoso de la televisión: acude a los programas de entretenimiento, blanditos y masajeantes, se presta a algunas entrevistas en las que él tiene la última palabra (la única, a veces) y elude el debate con los tres candidatos en liza. Solamente acepta enfrentarse, este lunes, con Pedro Sánchez, al que ya han vapuleado Rivera e Iglesias, por la derecha y por la izquierda, y al que espera dar la puntilla a base de abrumarlo con su mayor conocimiento y experiencia y desacreditarlo a cuenta de la mochila que arrastra el socialista como Zapatero bis. Y mientras los demás se despedazan, Rajoy va desgranando sus propuestas, por el procedimiento del goteo, todas ellas orientadas a lo que considera -seguramente con razón- el asunto que más importa a los españoles: la economía y el trabajo. Rebajas en el IRPF, ayuda a los autónomos, exenciones a los jubilables, subvenciones a los nuevos contratos… Hay para casi todos.

Mariano no anda falto de astucia, recursos y perspicacia. No tiene nada de Mariano el corto. Si acaso, del largo.

El hombre corriente

José Aguilar | 10 de diciembre de 2015 a las 9:00

Obedecen caninamente a sus asesores y jefes de campaña. No hay candidato que resista la tentación de disfrazarse de hombre normal durante la campaña y aparentar la clase de vida que atribuye a la gente corriente. Sí, van de personas corrientes, accesibles, besaniños, abrazaviejas, sencillotes y amantes de los mercados y los bares, pero en cuanto se les rasca un poco el tinglado de la farsa se viene abajo. ¿Qué persona corriente acepta hacer el payaso en televisión? Sólo tendrían credibilidad si alguna vez, aunque fuera una sola, hicieran fuera de campaña la cosas que hacen cuando la campaña llega. Sería la señal de que no todo en ellos es impostura. Por lo demás, no hace ninguna falta que simulen una humanidad que nadie les discute: desde Macbeth sabemos que pocas pulsiones más fieramente humanas que la ambición, y de ambición andan sobrados todos los candidatos (si no, no lo serían). Ser actor es sólo eso: un tipo que miente en la pantalla, decía el gran Marcello Mastroianni. Para ser candidato debería bastar con mentir sobre las promesas electorales. No hace falta que lo hagan también sobre sí mismos. No son como los demás. Dejen ya máscaras, disfraces y muecas.

Rajoy convoca al miedo

José Aguilar | 8 de diciembre de 2015 a las 6:16

El Partido Popular tocó ayer a rebato resucitando en todos los frentes un clásico de las campañas electorales: la apelación al voto del miedo. Pedro Sánchez (llamó a los barones socialistas para animarles tras la encuesta demoledora del CIS, pero ¿a él quién lo anima?) le sirvió el argumento en bandeja al mostrarse dispuesto a pactar con todo quisque para desbancar a los populares, con lo cual les daba ya como ganadores en las urnas. De modo que Rajoy y toda su tropa recogieron el guante para una réplica de manual: vuelve el fantasma del todos contra el PP. Los perdedores planean unirse para hurtarle la victoris al vencedor, evítenlo los indecisos del centroderecha y los que quisieran castigar al PP pero sin favorecer la conjura de sus adversarios. El mensaje lleva una dedicatoria especial a los tentados de votar a Ciudadanos. Pero falla en lo principal. Es una construcción teórica que manipula la realidad en beneficio de sus autores. Porque Rivera es capaz de muchas maniobras y jugarretas, pero entre ellas no están, porque no pueden estarlo, ni juntar sus diputados a los de Podemos para hacer presidente a Sánchez ni ser él mismo presidente con los votos de Sánchez e Iglesias. Ciudadanos y Podemos no van a unirse para nada. Rayoy convoca al miedo.

Soldados, meninas y “conspiranoicos”

José Aguilar | 6 de diciembre de 2015 a las 1:48

Poco han tardado los contendientes en introducirse en la vorágine de la paranoia conspiratoria. Los conspiradores son, claro está, los otros. De esta manera, Rivera ha descubierto la conjura de PP y PSOE para perjudicar a Ciudadanos, perpetuar al candidato socialistacomo segundón y consolidar el bipartidismo contra la regeneración. El catalán más españolista le ha puesto incluso nombre a la operación: salvad al soldado Sánchez. El PP da por hecho que Ciudadanos y PSOE ya tienen cerrado el pacto de perdedores que ha de llevar a alguno de sus líderes a La Moncloa en detrimento de Mariano Rajoy, que ganará a ambos en las urnas. El más ingenioso ha sido Pablo Iglesias, sabedor -y denunciante- de que PP y Ciudadanos han puesto en marcha la Operación Menina, que hará a Soraya Sáenz de Santamaría presidenta del Gobierno, previa abdicación de Rajoy, intragable para los de Rivera. En fin, una conjura prácticamente universal en la que los conjurados son siempre los enemigos principales de cada cual.¡Cómo están las cabezas de los candidatos en apuros!

Si bien se mira, la única conspiración palpable es la de todos ellos para hacer invisibles e inaudibles a Garzón y Herzog.

Enhorabuena, Mariano

José Aguilar | 4 de diciembre de 2015 a las 10:03

Inicia su campaña, Rajoy, reconfortado por los datos del paro, el benéfico masaje de Bertín Osborne en su casa -la de Rajoy: TVE- y la macroencuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas. Vale: el sondeo se hizo antes de la campaña misma y tiene un valor relativo, pero la muestra de ciudadanos entrevistados es más amplia que cualquier otra y no difiere mucho de lo que reflejan todas las demás. O sea, que el PP quedará en primer lugar el día 20 y que su mayoría será insuficiente para gobernar en solitario. Se acabó la mayoría absoluta, sí, pero la reinvestidura de Rajoy aparece en el horizonte como una probabilidad nada remota. Sobre todo porque no hay, siempre según el CIS, alternativa viable: la suma de diputados de PSOE y Ciudadanos no alcanza los 176 requeridos en primera votación para desbancar a Mariano. Y todavía le llegó otra buena noticia al presidente que no quiere debate. El segundo puesto está en liza. La bajada del PP no acaba de consagrar a un Pedro Sánchez que bastante tiene con pelear por no verse sorpassado por Albert Rivera, a sabiendas, además, de que éste puede cantar victoria aunque pierda el combate a dos, mientras que si es él quien pierde sólo le espera un canto fúnebre.

Rivera, el candidato a batir

José Aguilar | 2 de diciembre de 2015 a las 9:44

Los primeros escarceos de la campaña, aun antes de su inicio oficial, ya prefiguran por dónde irán algunos de los tiros. Rajoy no va a debatir más que con Sánchez. Le digan lo que le digan. Esto no obedece a otro motivo que al cálculo: es lo que más le interesa. Sus estrategas le han convencido de que lo que le pide el cuerpo es en este caso lo que le conviene. En un debate a cuatro Mariano no ganaría nada, y puede perder ante los otros tres candidatos, jóvenes, frescos y novedosos. Le han convencido, sobre todo, de que el riesgo de parecer cobarde, e incluso el de mostrar un déficit tan notorio de hábitos democráticos elementales, es plenamente asumible porque ninguno de los dos peligros condicionarán demasiado el voto del 20-D.

Rivera, por su parte, está a punto de alcanzar una condición políticamente extraordinaria: es el candidato a batir. Todos disparan contra él. La centralidad en el sistema político y en el ámbito social, que los otros tres persiguen, él la ha empezado a disfrutar. Rajoy y Sánchez le disputan el centro moderado y reformista; Iglesias siente que le arrebata la bandera de la regeneración. Rivera puede ser el hombre de esta campaña. Ganarla es otra cosa.

Anguita: apoyo y advertencia

José Aguilar | 20 de marzo de 2015 a las 4:47

No podía ser de otro modo. La resurrección política de Julio Anguita, el miércoles en Málaga, fue una ayuda a Maíllo –y Garzón, candidato a las generales– y una advertencia. Salió puntualmente del ostracismo –de la política nunca se fue– para mitinear en favor de Izquierda Unida en la tierra en la que la fundó y acarrearle votos al joven profesor de Sanlúcar y Aracena. Su carisma al servicio de la causa, como siempre hizo. Pero con el aviso propio del guardián de la ortodoxia: cuidadito con los pactos, cuidadito con repetir los tres años de colaboración con el PSOE corrupto y neoliberal que El Califa no ha dejado ni un momento de rechazar. No hay más Dios que Alá y Mahoma es su profeta. No hay más izquierda que la que se propone acabar con el capitalismo y liquidar la Transición, y si ahora han surgido nuevos profetas de lo que se trata no es de arriar los viejos dogmas y desteñir las banderas impolutas, sino de procurar la unión de los profetas dispersos. Hablando en plata: Anguita llama al voto a IU y llama a IU a caminar junto a Podemos y otros grupos de la izquierda inequívoca y auténtica. Conclusión: IU ha de juntar sus fuerzas con el partido que no oculta su voluntad quitárselas. Todas, a ser posible.