El ausente

Rafael Navas | 15 de marzo de 2015 a las 12:47

Estas son las primeras andaluzas en las que no participa, ni directa ni indirectamente, Pedro Pacheco. El que fue alcalde de Jerez durante 24 años era un asiduo a esta cita electoral y de hecho fue parlamentario andaluz por primera vez en 1982, que ya ha llovido. Lo fue a través de las diferentes siglas que adoptó el andalucismo –y su propia forma de entenderlo– como el Partido Socialista de Andalucía, el Partido Andalucista y el Partido Andaluz de Progreso. No pudo continuar en 2012 como cabeza de lista del Foro Ciudadano, su último partido creado a su imagen y semejanza, pues el fracaso fue estrepitoso con apenas 1.600 votos en una provincia de Cádiz en la que había sido garantía de éxito pero que a esas alturas, con la Justicia pisándole los talones, ya le había vuelto la espalda. Sin embargo, de no haber sido condenado y encarcelado, probablemente Pacheco habría vuelto a intentarlo de alguna forma, pues lo suyo nunca fue quedarse en casa.
En julio de 2011, mucho antes de que el PP ganase las elecciones generales y Rajoy llegase al Gobierno, Pacheco ya advertía que “hay que tomarse en serio que la política no es cosa de dos” porque, a su juicio, esa es una situación que tiene “hastiados a los ciudadanos”. “El 15-M –auguró– va a marcar el comienzo de algo que poco a poco va a ir cogiendo forma porque ya estamos hartos de PP y PSOE”. Esa clarividencia política de la que siempre hizo gala en asuntos de política general no le ayudó entonces a percibir lo que se le venía encima. Al igual que en su día no fue capaz de dar un paso atrás –o a un lado– en el terreno doméstico al no asumir el desgaste que todo responsable público sufre con el paso del tiempo, y más en su caso con unas siglas débiles por todo paraguas. Quién sabe si hoy día Pacheco, como han hecho algunos ex dirigentes socialistas de la provincia de Cádiz, hubiese apostado por votar a Podemos, él que siempre se consideró l’enfant terrible del andalucismo y la política en general. La realidad es que quien durante muchos años animó, con mayor o menor fuerza, las campañas electorales andaluzas desde Jerez, hoy se tendrá que conformar con seguirlas desde la distancia en Puerto III. Veinticuatro años después de aquel congreso del PA en noviembre de 1991 en Sevilla al que no asistió, Pacheco vuelve a ser, por razones bien distintas, el Ausente.

Silencio elocuente

Alberto Grimaldi | 15 de marzo de 2015 a las 5:05

Siete días. Ya sin encuestas en público (va siendo hora de que los legisladores asuman que somos una nación madura capaz de tener datos demoscópicos hasta llegar a la urna). Y el panorama no cambia. Incluso empeora. La fragmentación de auguran las encuestas es cada vez mayor: el PSOE no alcanzaría ni sus 47 escaños. O los andaluces sorprendemos con nuestros votos o es inexplicable este adelanto electoral innecesario. Diría caprichoso. Susana Díaz quería tener manos libres para competir por el liderazgo nacional de su partido. El cálculo es recuperar el cetro de partido más votado, conservar el Gobierno de la Junta y esperar a ser reclamada tras una debacle en las municipales y autonómicas de las comunidades constituidas según el artículo 143 de la Constitución. ¿Pero yerra la cábala? ¿Es un resultado similar al que dibujan los sondeos un aval determinante? Incluso aunque la aritmética dé para pactar con Ciudadanos, yo lo dudo. El recuento de votos lo ha de certificar. Los gestos sí confirman la hoja de ruta: Pedro Sánchez, en el único mitin antes del de cierre de campaña, instó a Susana Díaz a que gobiernen a la vez, ella en San Telmo y él en Moncloa. El mutis que hizo la presidenta habla por sí solo.

El imperio de la banalidad

Pablo Bujalance | 15 de marzo de 2015 a las 4:08

Habrá quien piense que la campaña electoral no sirve de nada, pero no crean. Quizá su mayor utilidad provenga de su carácter banal: en los últimos años, la política ha reforzado su vertiente más zafia y frívola de manera exponencial, y Andalucía ha sido señalada, en virtud del adelanto susanista, como el territorio donde esta tendencia va a concretarse en votos con más premura. En la televisión, la política ha ocupado el lugar antes reservado a los programas comulgantes de la basura, pero el producto es exactamente el mismo: donde antes los insufribles se gritaban a cuenta de unos cuernos, ahora lo hacen a cuenta de la corrupción, pero el mecanismo de mayor rentabilidad social sigue siendo el escándalo. Y, a lo que iba, en Andalucía la campaña permite demostrar, de aquí su utilidad, que el mal gusto es la norma decididamente aceptada, ya no sólo para ahuecar cabezas los sábados por la noche, también para pedir el voto. Uno lee la prensa, oye la radio, busca y escudriña, pero cuesta la vida encontrar un argumento político distinto del y tú más, de la más vergonzosa presunción propia para escarnio del contrario, de la más soberana pobreza intelectual, de la agresión gratuita para una deplorable justificación ideológica, del arte de escabullirse ante los problemas reales con tal de ocultar la incapacidad, del reproche como única herramienta, de la apelación a lo grotesco por parte de los partidos pequeños para intentar colarse en el ruido. Si se trata de dejar la educación, la sanidad, la creación de empleo y otros asuntos urgentes en manos de nuestros candidatos, va a hacer falta mucho más que una jornada de reflexión. Ya no hay males menores. Y a ver qué hace uno.

Quedan advertencias como el Ensayo sobre la lucidez de Saramago, pero los mismos candidatos ya han demostrado que el alto nivel de abstención les da igual: se quedan pasmados un rato y luego vuelven a la trifulca de siempre. La desafección es ya una cuestión de salud pública.

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La campaña se hace ‘mobile': la app de Juanma Moreno

Jesús Ollero | 14 de marzo de 2015 a las 21:04

app_morenoA falta de grandes momentos, de política de altura, y de comprobar de verdad cómo van a influir los emergentes en el nuevo mapa parlamentario andaluz, no está nada mal observar cómo las nuevas tecnologías ocupan un lugar cada vez más relevante en el modus operandi de nuestros representantes. No pasará a la historia como un hito para la humanidad, pero no restemos mérito al hecho de ofrecer una aplicación móvil con todo el contenido sobre la campaña electoral.

El PP andaluz ha puesto a disposición de la maquinaria electoral de Juanma Moreno una app que, utilidad aparte, supone un notable punto a favor, aunque es sólo para móviles: se la puede bajar para el iPad o para una tablet Android, pero el contenido está diseñado para smartphones. Empezando por el menú, con un lógico predominio del azul, encontramos la última noticia, el último tuit, el último acto de agenda y un vídeo de su cuenta de Youtube.

El menú de Noticias abarca poco más que la campaña y gira en torno al candidato casi en exclusiva. Su Perfil tiene tres partes. En la primera se ofrecen datos personales muy básicos (currículum incluido, ejem), su trayectoria (política exclusivamente) y enlaces a algunas de las redes sociales del aspirante (Twitter, Facebook, Instagram y Youtube). En la segunda se desarrolla un Mapa de impacto, con propuestas y actos geolocalizados, de manera que si se pincha la aplicación redirige el mapa hacia el lugar. La tercera tiene un formulario llamado Juanma te escucha, forma como otra cualquiera de recabar datos personales.

La app incluye perfil de los cabezas de lista de todas las provincias más Esperanza Oña, que aquí representa a Málaga, junto a los principales puntos de su programa, que aparecen resumidos con la opción de ser ampliados.

La pestaña Social integra las cuatro redes mencionadas, incluyendo lo que llaman twittercelerator, donde se recogen los hashtags de campaña para viralizar, mientras en Participa aparecen formularios para enviar ideas, ofrecerse como voluntario, realizar denuncias o directamente afiliarse.

En La campaña, la agenda que aparece es a toro pasado más el siguiente evento. Poco útil. Acompañan 10 razones para votarle, el acceso a los vídeos editados para la campaña entre spots e intervenciones y la posibilidad de descargar el programa electoral. Los últimos menús son un formulario de contacto y el acceso al material de prensa. Más completa que útil pero un paso al frente, sin duda.

Descarga para iOS (Apple): https://t.co/qoQVHU1kSD
Descarga para Android: https://t.co/kX6rAofUPL

 

La frase del día

@MailloAntonio
Ayer @IUAndalucia suspendió su acto en Fuengirola por el fallecimiento de un trabajador tras accidente laboral. No más muertes en el trabajo.

¡Que vienen los sioux!

David Fernández | 14 de marzo de 2015 a las 12:58

Unos pocos años dando guerra en Cataluña, una corta pero intensa experiencia parlamentaria y algo de suerte han convertido a Ciudadanos en la sensación de la campaña, aunque nadie ponga cara a su candidato. Sus dirigentes dieron el salto a la política por el vacío que existía en el espacio de centro-izquierda no nacionalista en Cataluña, pero su imagen se asocia al centro-derecha, quizá por su defensa de la unidad de España.
Parte de la Andalucía más moderada y callada, que ante la duda suele tirarse de cabeza al centro, opina que viene bien un cambio, y contempla la idea de votar al partido de Albert Rivera. Y la reacción desmedida de Antonio Sanz gritando ¡que vienen los sioux!, como si los catalanes fuesen una tribu del norte de EEUU, delata el nerviosismo popular y siembra el esperpento. Los electores que llevan toda la vida votando al PP y que, cegados por el desencanto y la rabia, no descartaban votar a Podemos, han descubierto en Ciudadanos una apuesta que les permitiría descansar por la noche. Dice poco de su candidato gaditano -¿cómo se llamaba…?- que se presente a la Junta por Sevilla. Y, aunque nadie conoce a fondo la opinión de Ciudadanos sobre Andalucía y los andaluces, más allá de la pamplina de la caña y los peces, da igual.

Los sondeos dicen que los cabreados de Andalucía ya no temen lo bueno por conocer. Y el salto tardío de Podemos al centro, la renuncia a sus siglas para los ayuntamientos y las dudas con su candidata le han hecho perder algo de brillo. Los populares detectaron el ascenso de Ciudadanos hace tiempo y giraron al centro traicionando sus principios y su ala más conservadora. Pero tendrán que inventar algo más valioso para recuperar terreno. Algo que vaya más allá del discurso destemplado que nace de las tripas para descalificar al adversario, como hizo Sanz, por el hecho de nacer en Cataluña. Según su teoría, también Moreno Bonilla tendría que renunciar por haber nacido en Barcelona. Ni al mismísimo Artur Mas se le habría ocurrido. ¡Qué grande!

Lo que pierde a Podemos

José Aguilar | 14 de marzo de 2015 a las 4:34

Sostengo que la mayor debilidad de Podemos, que puede hasta arruinar su fulgurante aparición en escena y, sobre todo, su voluntad de quedarse, no es la frágil candidata que los círculos de Andalucía votaron en contra de la dirección nacional. Ni la impresionante falta de un programa que ofrecer a los andaluces más allá de unas cuantas vaguedades y otras cuantas extravagancias. Ni las primeras manchas aparecidas en su cortísima trayectoria política y escaso recorrido institucional (Errejón y Monedero, dos sospechosos entre cinco o seis jefes superiores). Ni la cruzada de la ultraderecha apocalíptica que, endemoniada ante la mera posibilidad de su acceso a algún ámbito de poder, los pinta cada día como eso, como unos demonios a los que se atribuyen todo tipo de maldades ahora y de males en el futuro.

Lo que puede arruinar a Podemos y convertirlo en flor de un día –de una temporada– es su sospechosa voluntad de cambiar el sistema democrático por otra cosa que no aclaran cuál es. Es decir, su relación con la libertad. En la España de 2015 no puedes dirigir un programa de televisión financiado por Arabia Saudí en el que se obliga a las participantes a taparse el escote ni puedes negarte a condenar en el Parlamento Europeo la existencia de presos políticos en Venezuela, y tratar de arreglarlo diciendo: “No me gusta que detengan a los alcaldes”. ¿Cómo que no te gusta? ¡Oye, que estamos hablando de libertad, no de gustos! Por ahí pierde Pablo Iglesias todo crédito. Y Teresa Rodríguez, claro.

La Giralda sobresalta la plana globalidad

Jesús Ollero | 13 de marzo de 2015 a las 20:07

Miren por donde que, en esta campaña tan global como plana (globalmente plana, en realidad) ya tenemos una primera propuesta capaz de generar debate público. ¿La receta para solucionar el paro? Noooo. ¿Un gran pacto anticorrupción? Qué va. ¿El corte de la cinta de la puerta hacia el fin de la crisis? Ojalá… La expropiación de la Giralda y la Mezquita. ¿? ¿Decepcionado? Espere, que hay más.

Podemos, en su programa electoral para el 22-M, incluye la recuperación para la gestión pública de las inmatriculaciones eclesiásticas acreditadas durante el Gobierno de Aznar (en realidad daban cuerpo jurídico a una realidad atemporal) y señala directamente la Mezquita-Catedral (¿en serio alguien dice eso?) y la Giralda. Como la catarata de reacciones no era suficiente, Vox logró su primer momento de gloria de la campaña con una valoración en vídeo absolutamente asombrosa en la que acusaba a los anticasta de intentar “islamizar” España: “Obediencia a sus amos de Irán”, dice Santiago Abascal en un tube que dio la vuelta al país y que incluye la gran perla: “No queremos que desde la Giralda se arroje a homosexuales o que se les ahorque”. Y el juez-candidato a su lado, impasible, Giralda al fondo. Y Trending topic gran parte del día.

El murmullo en las redes se torna escándalo hasta tapar seriamente la cuestión que sacudió a la Giralda. El cúmulo de barbaridades es muy superior al que pudieran imaginar, y mientras decenas de cuentas (incluidas bots) repicaban el apoyo de Pablo Iglesias a la expropiación, la ira caía sobre Vox, muerto de éxito. Y mientras avanza ese entretenimiento perverso de elevar el listón de las barbaridades desde el pasamontañas del anonimato, se pasa de puntillas por un leve detalle: La Giralda es el campanario de la Catedral de Sevilla. ¡Exprópiese también!

Las frases

@valme_katic
Veo que Giralda es TT y resulta que es por motivos políticos. ¡huye del país!

@TeresaRodr_
El asunto ya no es entre dos en su “y tú más”, sino de dos contra Podemos. Ellos a lo suyo, yo a lo mío: dar paso a la voz de los andaluces.

‘Speakers’ corner’ con Javier

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 13 de marzo de 2015 a las 14:37

Juanma Moreno, en Almería. Foto:  Francisco J. Fernandez

Juanma Moreno, en Almería. Foto: Francisco J. Fernandez

 

Juanma Moreno empieza el día en Jazatrans, una empresa dedicada al transporte en carretera con sede en El Ejido. Allí lanza una serie de compromisos para fomentar las exportaciones y vuelve a arrearle a la candidata socialista con que las únicas exportaciones por las que se preocupan son la spropias para archarse a Madrid. No pierde ocasión el aspirante. El acto no es que sea en un sitio especialmente lucido, pero nos deja dos hechos reseñables. El primero es la consabida foto montado en la cabina de uno de estos gigantes. La segunda es que Javier Arenas aparece por primere vez en la campaña al lado del candidato. Aparece el de Olvera sonriente como siempre, resalta la kilómetrada que lleva encima (“vengo de Ayamonte”) y destaca lo bien que ve al candidato. Raro sería que dijera lo contrario, por otra parte. A decir verdad a uno le da la impresión de que el candidato y su antecesor bien podrían ser familia porque los gestos de uno y otro se parecen cada día más.

Tras la visita ejidense, la caravana se va a Almería para darse el tradicional paseo de mediodía por las calles céntricas de la ciudad. La provincia es objetivo número uno para los populares, que no se quieren dejar comer la tostada por un PSOE que sueña con arrebartarles un feudo histórico. Tras los consabidos besos y abrazos, chascarrillos y apretones de manos llega la sorpresa del día, el estreno de la mitad de la campaña. Al llegar al mercado central, el candidato se sube a una especie de poyete (algo así como una caja de cerveza forrada de fieltro gris) y se dirrige a los almerienses en mitad de la calle, sin distintivos del partido ni micro. Es un speaker’ corner, importado directamente del Hyde Park londinense. Los estrategas de campaña buscan epatar siempre y con esto quieren que el candidato aparezca más cercano y accesible a los ciudadanos. La idea es buena, claro que la amplia corte que acompaña a Juanma Moreno impide a esos ciudadanos acercarse mucho. Ya se sabe que en campaña es importante estar con el líder del partido, no vaya a se que luego te digan algo.

El aspirante insiste en su mensaje habitual de regeneración, de oportunidad d eoro, de que el voto es oro líquido, de que después de 33 años toca el cambio… La cosa está simpática y no son pocos los que se acercan preguntando quién está formando este revuelo y qué hace ahí. Al aspirante le gusta el contacto directo, se le da mejor que el mitin y por primera vez en la campaña dice que su compromiso es “reformista y centrista” -atentos a esto que lo vamos a escuchar más y es una llamada a ampliar la base electoral-. Saca también la anécdota del día, en esta ocasión protagonizada por una señora que le ha pedido que quite el impuesto de sucesiones porque ella está muy mayor y quiere dejarle a sus hijos el fruto del trabajo de su marido emigrante en Alemania. Que de vivencias tiene este hombre.

El relato emociona al personal que acaba aclamando a Juanma Morreno como “presidente, presidente” cuando este se baja de la tarima feliz y contento por el resultado de su innovación de campaña. La cosa ha salido bien, sorprende y garantiza cierto impacto. Y todos se van contentos, empezando por Javier Arenas que ve “muy bien” a su candidato porque “está haciendo un campañón”. Todo un halago viniendo a uno al que le llamaban el campeón.

Ellos y nosotros

Alberto Grimaldi | 13 de marzo de 2015 a las 11:42

Dividen el mundo así: ellos y nosotros. Con interesada simpleza. Una plaza andaluza. Unos pocos cientos de personas. Pocos. Cinco oradores, incluyendo su cartel electoral recurrente de Ayamonte a Pulpí, de Santa Elena a Tarifa. Ellos son los culpables de todo. Nosotros quienes hemos cargado con la penitencia y quienes ahora se van a rebelar. Más de una hora de mitin: ni una propuesta real, ni una solución concreta de cómo cambiar un sistema del que, en realidad, ya se benefician pero que quieren dinamitar. Basta oír sus verbos: erradicar, expulsar, revocar… Palabras y palabras llenas de nada instrumental: sólo tararean la misma música para que cada uno cante la letra de su propia frustración. Haciendo creer que bastan buenas intenciones y que no tiene consecuencias hacer saltar la arquitectura democrática que nos ha dado -incluso con la peor crisis- la mayor era de prosperidad y de derechos sociales garantizados. Apelan a la “valentía” y llaman combatir el “discurso del miedo”. Se presentan como algo distinto pero, salvo en que no contratan autobuses para llenar mítines, son lo mismo. Igual puesta en escena: ataque al adversario sin ofrecer nada, salvo sustituirles. Apéenme de la primera persona del plural.

Días contados

Antonio Méndez | 13 de marzo de 2015 a las 3:03

A falta de publicidad buenas son bolsas. Las 60.000 de papel que la alcaldesa de Fuengirola, la cuna política de la dirigente popular Esperanza Oña, ha distribuido por las panaderías del municipio para que se las entreguen a los clientes de forma gratuita cuando compren las barras.

La iniciativa no obedece a que la regidora se preocupe por las medidas higiénicas que toman sus vecinos para transportar el pan a casa, ahora que cobran hasta por los plásticos. Es la forma de burlar la vigente prohibición de anunciar cualquier logro de su gestión de gobierno. Y ella quiere inaugurar la próxima semana una fase del parque fluvial. Así que para asegurarse de que el pueblo conoce la fecha, ha rotulado la cita del estreno en el envoltorio y además sortea un fin de semana en pareja. Que no sólo de bolsas de pan vive el votante.

Sin lugar a dudas los más perjudicados por esta convocatoria anticipada de las elecciones andaluzas son los alcaldes y candidatos a las comicios locales. Sus historias acaban devoradas por el debate andaluz. Aunque a decir verdad tampoco la disputa autonómica ofrece hasta ahora titulares para la acalorada discusión en los bares. Con permiso de la propuesta de Podemos para desamortizar la Giralda y la Mezquita o los micromítines de UPyD en el tranvía de Sevilla.

Si desde el gobierno municipal hay tretas para captar la atención, para la oposición es frustrante este apagón informativo que les aleja de su agua de mayo. “Días contados”, circularon los socialistas de Almonte en un hashtag. No saludaban la cercanía para que sus elecciones municipales acaparen todo el protagonismo. Anunciaban la cuenta atrás para arrebatar al PP el poder en el Ayuntamiento. Pero para promocionar su propósito no emplearon bolsas de papel sino una metáfora con el cuadro de Goya Los fusilamientos del tres de mayo. Y adivine qué partido mandaba el pelotón de ejecución. Acierta.