Cosa de dos (VI)

Rafael Román y Juan Ojeda | 14 de marzo de 2012 a las 12:04

Rafael Román: Último escalón

COSPEDAL ha manifestado que, sobre la imparcialidad de TVE, “habría mucho que opinar”; Arenas dice directamente que Canal Sur no es neutral, y el TSJA ha resuelto que Onda Cádiz – ciudad desde donde escribo- tampoco lo es. Por lo visto, estamos rodeados de periodistas falaces por todas partes. La profesión debería convocar con toda urgencia un congreso sobre la imparcialidad. ¡Ah! Y los políticos otro sobre la prensa libre.
Alexis de Tocqueville, después de destacar que amaba la libertad de prensa mucho más por los males que impide que por los bienes que aporta, subrayaba que en los Estados Unidos cada periódico tiene individualmente poco poder pero que en su conjunto es el primer poder después del pueblo. Por eso, después del reciente bochorno de la silla vacía, la estimación de la cultura política de Andalucía ha bajado muchos enteros aquí y en toda España. Si como los sesudos tratadistas Rawls y Habermas ponen como culmen de la democracia la que tiene la característica de deliberativa -argumentación y discusión pública de las propuestas- está clarísimo que hemos bajado al último escalón de la democracia: la democracia de los eslóganes. No nos lo merecemos.

Juan Ojeda: El debate de nunca empezar

GRIÑÁN y Valderas llevaron a cabo su debate, el suyo, en Canal Sur con dignidad, aunque el verdadero protagonista, Javier Arenas, no estaba allí, sino en Antequera. Pero su sombra estuvo planeando antes, durante y después del debate. Y digo debate. Y digo debate, aunque no estoy muy seguro de que ése sea el nombre que mejor define a lo que vimos y oímos el lunes por la noche. Porque un debate de verdad necesita tensión, y eso es muy difícil de conseguir cuando los que se enfrentan son dos candidatos que aspiran a ser socios de gobierno. Y eso que Valderas no se anduvo con remilgos a la hora de echarle en cara a Griñán los escándalos de los ERE, el millón largo de parados y el abandono de convicciones de izquierdas. Sin embargo, Griñán aunque hizo alguna referencia a incoherencias, pasadas y presentes, de Izquierda Unida, se anduvo con mucho cuidado ya que, por una parte, daba la impresión de blindarse en su papel institucional de presidente de la Junta y, por otro lado, no molestar demasiado a futuros aliados. En resumen, que el debate, si lo fue, poco aportó de cara a las perspectivas electorales, porque no se desarrolló entre los dos verdaderos contendientes. Pero ese debate, el otro, tiene uno la impresión, por mucho que Arenas esté dispuesto a hacerlo, de que va a ser el debate de nunca empezar.

Un doctorado en Psicología

Ignacio Martínez | 14 de marzo de 2012 a las 11:59

EL debate del lunes en Canal Sur fue aburrido. El candidato que va a ganar las elecciones no acudió. Se equivocó y encima se cargó el espectáculo. Arenas no ha quedado bien. Ahora intenta un debate en Televisión Española, a la que Rajoy no quiso ir en la campaña de las generales por no considerarla imparcial. Sobre la neutralidad de las televisiones públicas en España se podrían escribir tesis doctorales en Derecho, Sociología, Políticas y Periodismo. También en Psicología. Las teles públicas, locales, regionales y nacional, han sido tradicionalmente órganos de propaganda de sus gobiernos respectivos. Todavía hoy lo son en muchos casos. Todos los partidos practican o han practicado este deporte: PP, PSOE, PNV o CiU. Nadie puede tirar la primera piedra. Una de las más valiosas herencias de Zapatero es la mayoría de edad a la televisión nacional. Durante su mandato RTVE ha sido más plural que nunca, aunque el PP no lo reconociera en la campaña del 20-N y Arenas se haya negado hace poco a participar en 59 segundos. Aquí se hace necesario el doctorado en Psicología: cuando Arenas aduce la falta neutralidad de Canal Sur y propone TVE a cambio, ya se ha quedado sin red. La RTVA es una plaza donde ha toreado en tiempos peores y él es un avezado dialéctico, con más punch en ese terreno que Griñán. La propuesta de hacer el debate en el Parlamento es contradictoria con su discurso: es más caro y él se dice campeón de la austeridad. Por lo demás, Valderas no hizo sangre y Griñán se despidió deseándole suerte. Quedaron tan amigos. Es poco probable, pero no está descartado que el día 26 se llamen para acordar un Gobierno. Quién sabe, si Arenas sigue cometiendo errores… Y, dicho sea de paso, cualquier día los partidos españoles se deciden a hacer debates con preguntas de periodistas. Y así, dejamos de aburrirnos

Debate devaluado

Alberto Grimaldi | 14 de marzo de 2012 a las 11:56

MENOS de cuatrocientos mil andaluces vimos el debate de la noche del lunes en Canal Sur, pese a emitirse en prime time. Con poco más del 10% de la audiencia andaluza a esa hora, fue ampliamente superado por la segunda entrega de la vida de Isabel Pantoja en Tele 5, que tuvo 919.000 espectadores. Por cada televidente del debate electoral hubo dos y medio para Mi Gitana: el dato lo dice todo.

No es de extrañar. El debate estaba devaluado antes de empezar. La decisión de Javier Arenas de no acudir a Canal Sur, bajo el pretexto de que fue condenada por manipular -en un ataque innecesario y torpe a los periodistas de RTVA-, mató cualquier interés real para un formato que debería ser obligatorio en cada campaña. Debió ir Arenas a dar la cara ante los andaluces y exigir frente a frente a Griñán en directo y en horario de máxima audiencia lo que ya ha hecho decenas de veces en el Parlamento. Pese a este error, el resultado que vimos 358.000 andaluces, según los audímetros, fue beneficioso, a mi juicio, para el PP, aunque dejase todo el espacio para PSOE e IU.

Los esfuerzos por confrontar modelos entre el presidente Griñán y el candidato Valderas quedaron forzados y poco creíbles, porque si hay algo claro en estas elecciones es que si el PSOE conserva el Gobierno de la Junta de Andalucía será apoyado por los parlamentarios que obtenga IU, suponiendo que la dinámica interna de la federación lo permita.

Y es que creo que ese “hay partido” que se repite una y otra vez desde el PSOE es un arma de doble filo, que recuerda que para gobernar dependerá de políticos del perfil de Juan Manuel Sánchez Gordillo. Dicho de otro modo, al votante indeciso o perdido en anteriores comicios que se quiere recuperar ahora se le está diciendo: voy a seguir por el mismo camino -es su lema- otros cuatro años tras sólo treinta, pero esta vez con la muleta izquierdista.

Valderas también se ve lastrado porque, de ser determinante, se da por hecho que IU ignorará a la mayoría de andaluces que -como en mayo y en noviembre- vote cambio, en vez de ser oposición al nuevo Gobierno, como en Extremadura.

Arenas, sin ir al debate, fue el protagonista y sacó rédito siguiendo la estrategia tipo del PP: campaña de perfil bajo para mantener la ventaja ya lograda.

Desmovilizar al electorado

Javier Chaparro | 14 de marzo de 2012 a las 11:54

INSISTEN en el PP en que Arenas hizo muy bien negándose a acudir al debate celebrado en Canal Sur porque con ello no perdió un solo voto, aunque casi seguro que tampoco lo ganó. Malo, malo, a no ser que lo que busque sea bajar el nivel de (sana) confrontación de ideas para desmovilizar así al electorado socialista. Ya lo hicieron los populares en aquella sui generis campaña del referéndum del Estatuto en 2007, donde vendieron el apoyo a todo menos al texto que ellos mismos habían aprobado a regañadientes en el Congreso de los Diputados.

En el cara a cara del lunes, Valderas enseñó una y otra vez a la cámara un ejemplar de la carta magna andaluza, olvidando que el texto fue apoyado por tan sólo un tercio de los inscritos en el censo. Son otros elementos los que dan votos: los ERE fraudulentos y la coca-cola de Francisco Guerrero, el desempleo, la reforma de la Administración, la caída de las inversiones públicas, las deudas con los proveedores… Arenas tuvo la oportunidad de echarle en cara todo ello a Griñán, pero el temor a convertir al presidente de la Junta en presunta víctima de los errores de sus antecesores (se llamen Chaves o Zapatero) le frenó. Tras el 25-M y como en 1994, el presidente del PP-A tendrá de nuevo la oportunidad de defender que el director general de la televisión y radio públicas andaluzas sea elegido por una mayoría cualificada del Parlamento para evitar la manipulación informativa que denuncia.

En el PSOE quieren recuperar a marchas forzadas el espacio perdido en la Cuenca Minera y, para ello, nada mejor que convocar ayer a la prensa en la capital de la provincia. ¿Por qué no acudieron a explicarles con detalle la situación a los mineros encerrados en Corta Atalaya?. Sin comentarios. Con la jornada electoral a apenas un tiro de piedra, sólo la autorización para la reapertura de la mina podría hacer cambiar el guión.

A cuenta de las huelgas generales

Javier Chaparro | 13 de marzo de 2012 a las 14:13

UNA crisis económica afrontada de forma tardía hizo caer de forma anticipada el Gobierno de Zapatero y forzó un congreso del PSOE dedicado en su integridad a elegir nuevo líder. El debate de propuestas quedó aparcado y con él la búsqueda de soluciones que desde la izquierda se pueden y deben dar a una situación de paro y déficit público como la presente. Dicho de otro modo, lograr alternativas para que el edificio no se nos venga encima sin renunciar a una parte importante de los avances conseguidos en materia social.

Aunque lo que está en juego el 25-M es la Presidencia de la Junta, ayer, el acto central de los socialistas en Huelva fue la firma de una alianza con UGT contra el Gobierno de Rajoy, una prueba más de la conexión de la huelga general del día 29 con la celebración de los comicios andaluces. Nada que objetar desde la perspectiva de la independencia de cada organización, pero a los acuerdos hay que darles contenido y explicar qué coincidencias existen entre dos organizaciones más allá del rechazo frontal a la posición de un tercero. Hace dos años y medio, los sindicatos convocaron un paro general (29 de septiembre de 2010) contra la reforma laboral del Gobierno de Zapatero, pero ni aquella huelga seguida a medio gas por los trabajadores ni aquella reforma tuvieron efecto alguno, salvo el desgaste enorme de sus respectivos promotores. La prueba está en los resultados de los comicios generales del 20 de noviembre, que pusieron en manos del PP el Gobierno, y en el descenso de los apoyos que las dos centrales han venido experimentando en las sucesivas elecciones sindicales celebradas desde entonces, especialmente entre los trabajadores del sector público.

El sondeo de opinión realizado por Commentia para el Grupo Joly indica que la mitad de los encuestados (45,1%) considera que la reforma del PP ocasionará mayor destrucción de empleo, pero un porcentaje muy similar (44,4%) opina lo contrario, esto es, que se generará más trabajo y que aumentará la competitividad de las empresas. El resultado de la huelga nos dirá el grado de apoyo social con que cuenta el Gobierno, pero también el de los sindicatos. Y si alguno asume las consecuencias.

La diferencia entre ataque grueso y ataque eficaz

Jesús Ollero | 13 de marzo de 2012 a las 12:56

Me están gustando. En las municipales sus candidatos sostenían que el partido no permitía usuarios personales en Twitter y el 20-N debieron verle la punta porque destacados dirigentes tuitean con regularidad y con más ingenio en sus ataques a la derecha que los paladines del 2.0 del PSOE.

IU tardó en entrar en este apasionante juego del “y tú más” digital, pero van al ataque y no al ataquerrr, ya que hay quien llamaba a Arenas cobarderrr como Chiquito. Queda feo leer a un cargo de un partido decir que otro candidato está cagao o enlazar un vídeo equiparando al rival con una gallina bailona. Terrible. Lees un mensaje y el inverso y la única diferencia son las siglas. IU, creciéndose por la coyuntura favorable, afina bastante más. A los ejemplos previos de Valderas y Concha Caballero se añaden Cayo Lara o Felipe Alcaraz. Más contundencia sin faltas de respeto. Follow al canto.

@cayolara
“No confundir izquierda con izquierdismo. Como infancia e infantilismo. En Andalucía la izquierda es IU. No hay más”

@FelipeAlcarazM
“De California de Europa a ‘Corrupción en Miami’. Arenas nos meterá en el congelador. No habrá paz para los malvados”

@mavazquezb
“No sé si @javierarenas_pp pensará que un gallinero es un sitio neutral para celebrar el debate”

Cosa de dos (V)

Rafael Román y Juan Ojeda | 13 de marzo de 2012 a las 12:55

Rafael Román: Elecciones en solitario

PARA qué quería Arenas elecciones en solitario? Para que se debatieran los problemas de Andalucía. ¿Por qué criticaba Arenas las elecciones andaluzas juntas con las generales? Porque se solapaban los temas y se ocultaba el debate andaluz. ¿Por qué el régimen socialista andaluz huía de las elecciones solas? Porque le convenía el manto de Madrid. Al modo de los padres Astete y Ripalda este catecismo de Javier Arenas lo hemos escuchado durante bastantes años. Hasta que llegó la hora. Llegado el momento de la verdad -elecciones en solitario-, el debate de los problemas de Andalucía importa menos o nada. Como los temas los va escalonando convenientemente la juez, sobran todos los demás. Con hacer de altavoces de los razonados autos judiciales, tenemos la campaña. No es de recibo que una campaña electoral no tenga debates a dos ni debate a tres ni en ningún formato. Por cierto, TVE, cuando Javier Arenas estaba en el Gobierno de Aznar, también fue condenada. Por la manipulación informativa sobre la huelga general de 2002. Lenin le dijo a Fernando de los Ríos en 1920 “¿Libertad, para qué?”. Los andaluces ahora podrán decirle a Arenas: “¿Elecciones separadas para qué?”

Juan Ojeda: Elecciones en solitario

LOS candidatos no han caído en que hoy es martes y 13, o no son supersticiosos, porque siguen a su bola, sin hacer caso del mal fario. Y como uno tampoco es supersticioso, salvo que las circunstancias lo demanden, hoy vamos a dedicarle estas líneas a los pezqueñines de la política, o sea, los partidos chiquititos, como el Partido Andalucista (PA), Unión, Progreso y Democracia (UPyD), EQUO y algunos más, que compiten sin recursos, sin medios y sin apoyos, por un espacio, que, conforme avanza la campaña, se convierte en más estrecho. Tienen mérito, porque sus carencias económicas y orgánicas las suplen con imaginación y esfuerzo personal. Y, claro, a algunos de ellos les alimenta la ilusión de que pudieran obtener algún escaño que, en caso de que no hubiese mayorías absolutas, les daría un protagonismo inesperado en la próxima legislatura, rompiendo lo que parece predestinado a ser una batalla a tres, o a dos y a uno. No es fácil, pero ahí siguen intentándolo. Algunos piensan que estorban, porque les restan algunos votos a los que compiten por arriba, pero le ponen su poquito de pimienta a una campaña excesivamente sosa, previsible y centrada en dos. Por eso, pezqueñines, sí, gracias.

Empachados

David Fernández | 13 de marzo de 2012 a las 12:53

ARENAS no quiso debatir anoche por miedo a perder el terreno ganado y seguirá abonado al monólogo por ahora. Sus encuestas deben otorgarle un triunfo tan rotundo, que no quiere arriesgarse ni ante un PSOE en horas bajas. Tampoco le interesa explicar al detalle su plan de ajuste puesto que será, como diría Rajoy, muy doloroso. Y ni siquiera en el terreno de las denuncias por corrupción se iba a sentir cómodo, ya que más allá del escándalo de los ERE, su partido, en otras comunidades, también tiene que callar. “Además, presi, los andaluces no han pedido un debate”, le convencieron. Otros partidos darían media vida por cinco minutos en horario de máxima audiencia. Pero el miedo escénico impidió a Arenas hacer lo que Rajoy -y con las mismas encuestas- en noviembre: acudir al cara a cara con su adversario. ¿Para qué tanto insistir en elecciones por separado, entonces?

Cierto que Rajoy tenía mucho más difícil decir ‘no’ ante la presión mediática y que rehuir el debate andaluz es más barato. Con ello, ha dejado con un palmo de narices a Griñán, que se tiene que agarrar a un milagro para dar la vuelta a los sondeos y cualquier ocasión extra le puede venir de perlas. Tal vez si el PSOE no hubiese renunciado a su pasado más reciente, alimentando sus luchas internas entre sus colaboradores y la vieja guardia de Chaves, otro gallo le cantaría a Griñán. Si no hubiese apartado por decreto de la primera línea a quienes lo auparon -pasando de discípulos a malditos- hoy los socialistas no buscarían ese clavo ardiendo. El espectáculo fue de locos y un partido que no se quiere es difícil que conecte y transmita confianza. Anoche Griñán quiso debatir, pero en 30 años no le importó al PSOE demasiado. Antes ganaba de calle, ahora no. En condiciones normales, los ciudadanos lamentarían que no haya debate. Tras más de un año de campaña -cuando no las municipales, las generales o ahora las autonómicas-, están empachados de política. Una pena, porque habría estado bien que hablaran sin tapujos de sus planes para el futuro próximo.

Jóvenes y sobradamente populares

José Aguilar | 13 de marzo de 2012 a las 12:52

EL Barómetro Joly era muy expresivo. En las oleadas anteriores el deseo de cambio político en Andalucía estaba muy extendido, mientras que en la de ahora, cuando las elecciones están cerca y la pregunta se concreta identificando el cambio con la llegada del Partido Popular al poder, los partidarios ya son bastante menos numerosos. Con una excepción: los más jóvenes. Los máximos valedores de que Griñán desaloje San Telmo y Arenas sea presidente de la Junta están en el bloque de los que podrán votar por vez primera en unas elecciones autonómicas. Otras investigaciones demoscópicas , como la de la Universidad Pablo de Olavide entre sus alumnos, constata igualmente que el PP recibe mayor respaldo que el PSOE e Izquierda Unida entre la muchachada estudiantil. No es exagerado pensar que, con un paro que afecta a la mitad de la población juvenil y el sombrío panorama que se abre a los graduados, licenciados, doctorados y masterizados, son muchos los que consideran al PSOE el partido del statu quo, defensor de lo establecido, adicto al conservadurismo en el plano político. Apunto un complemento a esta idea: el socialismo andaluz tiene sus más fieles apoyos en las personas mayores, de nivel cultural medio o bajo y habitantes de zonas del interior y ciudades medianas o pueblos. Ahora que lo escribo, parece que estoy definiendo a la audiencia preferente de Canal Sur. Es una audiencia conservadora, sí, en términos puramente sociológicos.

El debate

Rafael Ruiz | 13 de marzo de 2012 a las 12:11

Si no me he informado mal, la juez Alaya –muy fan del troley de su señoría– acaba de mandar provisionalmente a la sombra al ex director general de Trabajo de la Junta. Si no he entendido malamente la cuestión, la decisión se encuadra en un escándalo fenomenal que, muchos millones de euros aparte, se ha llevado por delante la honra y la fama de personas principales del partido que gobierna la autonomía desde 1982. Si la prensa que yo he leído en los últimos meses no es la de Mozambique, dicho partido, el socialista, ha recibido collejas hasta en el cielo de la boca por el comportamiento del encausado estrella que, según testimonio obrante, buscaba refugio en paraísos artificiales a costa, al parecer, del dinero que todos dejamos de gastar en tabaco rubio y gin-tónic.
Si las emisoras de radio que se escuchan no se equivocan, cosa que pudiera suceder llegado el caso, a las elecciones autonómicas se llega con una destacada distancia del PP en los sondeos que sólo podría paliar un gobierno de coalición entre partidos de izquierda. Si no hay error, en el periodo previo a la campaña electoral se ha desarrollado un proceso de elaboración de candidaturas donde algunos se han ido dejando más jirones de piel de los debidos producto de una bronca interna de alto nivel. Si no yerra la memoria, el PSOE ha perdido pie incluso en caladeros de voto tradicional como el funcionariado de la Administración autonómica y, al parecer, el candidato Javier Arenas tiene la experiencia y la labia que se le supone para defender las medidas impopulares adoptadas por Mariano Rajoy.
Si el presupuesto y la economía andaluza llegan a estas elecciones en estado calamitoso, obligando a que las farmacias tengan que pedir un préstamo para inyectar liquidez en el sistema y no dejar de servir medicamentos, a que la obra pública se encuentre hundida y el desempleo disparado, a que se haya convocado una huelga general de esas que no crea empleo.
Si todo eso es verdad, según parece, ahí va la pregunta: ¿qué puñetas hace el Partido Popular dándole tantas vueltas a asistir a un debate televisado con José Antonio Griñán?