La economía no es un cojín

Ignacio Martínez | 7 de diciembre de 2015 a las 6:49

Rajoy juega el papel más conservador de la campaña. No sólo el ideológico: como candidato a la reelección apuesta por la prudencia y mínimo riesgo. El día 20 puede perder 60 diputados. O más, depende de cómo se distribuya con Ciudadanos y PSOE el teórico 20% de indecisos que hay en esas franjas. De las cuatro cés de esta campaña, el presidente esgrime la salida de la crisis como el gran estandarte de sus logros. Y orilla las otras tres cés: corrupción, Cataluña y Constitución. Ayer celebró un cauteloso aniversario de la Carta Magna; sostuvo que su reforma no es prioritaria. Ojo, porque el personal no se cree la mejora de la economía. En la encuesta del CIS, que es una mina de sorpresas, los encuestados ponen mejor nota al Gobierno saliente en seis cosas antes que en la gestión de la crisis. Son, por este orden, seguridad ciudadana, igualdad entre hombres y mujeres, infraestructuras, política exterior, medio ambiente y Unión Europea.

Pero Rajoy sigue abrazado a la economía como si fuese el cojín de Bertín. Para intentar frenar el intrépido avance de los jóvenes adversarios se encomienda a eso y a su vice Soraya, como esta noche en el debate de Atresmedia.

La Marimorena

David Fernández | 7 de diciembre de 2015 a las 6:47

La entrañable escena navideña que ha conmovido al electorado la protagonizó el PP a golpe de pandereta en una zambomba jerezana este sábado. Si no han tenido la oportunidad de contemplar las imágenes por televisión, rescátenlas porque merece la pena contemplar a ese enorme Juanma Moreno con el pulgar de su mano izquierda a la altura de los riñones y el índice y el corazón marcando figura a la vez que lanzaba la mano derecha al aire a cazar moscas por bulerías. El candidato popular formó La Marimorena con tal de transmitir, de rondón, como el que no quiere la cosa, que la experiencia es un grado. Qué grandes sus hechuras… Un pasito p’alante y un pasito p’trás y vámonos que la Virgen como es gitana, a los gitanos camela, y San José como es gachó, se rebela, se rebela. Ole.

Su mérito es doble porque al contar con menos cintura que Rafa Alkorta, tuvo que transmitir todo su empaque por medio del rostro y los brazos, lo cual entraña doble dificultad. Ciertamente no desentonó del todo, hay que reconocerlo, junto a sus compañeros. Pedro Sánchez, que junto a Miquel Iceta en los mítines de las catalanas ya demostró que tiene menos compás que unas maracas llenas de agua, no lo habría hecho mejor. El líder del PSOE seguro que desconoce que los caminos se hicieron con agua, viento y frío, como canta nuestra tierra por Navidad. Y no digamos Pablo Iglesias, que con sus alusiones a Soraya demostró tener menos gracia que la carta de ajuste. ¿Imaginan al líder de Podemos arrancándose a cantar y bailar villancicos flamencos? Dicen que el otro candidato emergente, Albert Rivera, lleva meses ensayando con la jerezana Inés Arrimadas para no despistarse y dar la nota cuando le cuenten, en una zambomba, que en la puerta hay un niño. A lo mejor pensaría que se ha perdido. Los villancicos están preñados de tanta historia, que si no conoces el terreno que pisas te pueden impresionar relatos como el de un pastor que lleva una burra cargada de chocolate, o el del cura que no va a la iglesia. Y la vida del político, qué duda cabe, es más que sacrificada, todo el día tratando de empatizar con el electorado y si hace falta con las palmeras. Estén atentos porque igual ya los tiene a su lado tocando la zambomba y catando el anís.

Soldados, meninas y “conspiranoicos”

José Aguilar | 6 de diciembre de 2015 a las 1:48

Poco han tardado los contendientes en introducirse en la vorágine de la paranoia conspiratoria. Los conspiradores son, claro está, los otros. De esta manera, Rivera ha descubierto la conjura de PP y PSOE para perjudicar a Ciudadanos, perpetuar al candidato socialistacomo segundón y consolidar el bipartidismo contra la regeneración. El catalán más españolista le ha puesto incluso nombre a la operación: salvad al soldado Sánchez. El PP da por hecho que Ciudadanos y PSOE ya tienen cerrado el pacto de perdedores que ha de llevar a alguno de sus líderes a La Moncloa en detrimento de Mariano Rajoy, que ganará a ambos en las urnas. El más ingenioso ha sido Pablo Iglesias, sabedor -y denunciante- de que PP y Ciudadanos han puesto en marcha la Operación Menina, que hará a Soraya Sáenz de Santamaría presidenta del Gobierno, previa abdicación de Rajoy, intragable para los de Rivera. En fin, una conjura prácticamente universal en la que los conjurados son siempre los enemigos principales de cada cual.¡Cómo están las cabezas de los candidatos en apuros!

Si bien se mira, la única conspiración palpable es la de todos ellos para hacer invisibles e inaudibles a Garzón y Herzog.

“Operación Menina”

Antonio Méndez | 6 de diciembre de 2015 a las 1:47

En la patria de Celia Villalobos, Pablo Iglesias se mostró dispuesto a tomarse una café con ella, tras el primer round en el Congreso que perdió por abandono. Pero dudo que la encontrara. La ex ministra y ex alcaldesa ha optado en esta campaña por la guerra de guerrillas. Y lo mismo le da la espalda al líder de Podemos que a Juanma Moreno. Para eso ella se ha empecinado en alcanzar su octava legislatura seguida, cuando sus jefes le pedían una feliz jubilación. Así que Iglesias, cuyo partido una vez agotadas la ideas por tanta exposición mediática ha decidido rescatar “la casta” en su primer vídeo electoral para congraciarse con sus seguidores originales, abrió fuego ayer contra Rajoy pero por persona interpuesta.

A estas alturas los designios de Rivera son inescrutables. Los populares la atizan porque lo ven capaz de entregar sus votos al PSOE. Los socialistas le cuidan por si acaso es cierto. Pero para eso Sánchez debe quedar segundo en la carrera y el CIS le ha metido el miedo en el cuerpo. Pero Pablo, que aunque sea por las horas de maquillaje compartidas, algo debe conocer a Albert, asegura que Ciudadanos ya ha tramado un pacto para entregarle la presidencia a Soraya Sáenz de Santamaría , una vez cobrada tras el 20-D la cabeza del mejor ayudante de cocina de Bertín. “Operación Menina”, la bautizó ayer. Ni los guionistas de Antena 3 y la Sexta habrían podido ingeniar mejor campaña para justificar la ausencia mañana en el atril del PP del presidente del Gobierno.

Lo único que le faltaba a María Dolores de Cospedal. “No somos artistas ni tertulianos”, le dijo a Radio Nacional. Y opinó que ve demasiada frivolidad últimamente entre los políticos que se han aficionado a la televisión. Se podría pensar que la carga de profundidad la dirigía a su propio mandatario. Pero seguro que no. La secretaria general se ha debido coger un globo capaz de volar más alto que el de Calleja, al conocer que los estrategas de campaña de su partido en Madrid han decidido jugar al cartel con dos cabezas. Y no han tenido otra ocurrencia que sitar farola sí farola no a su intima enemiga de partido.

Mojarse

Rafael Navas | 6 de diciembre de 2015 a las 1:47

Cuando en 1982 Adolfo Suárez dejó la Unión de Centro Democrático (UCD) y fundó el Centro Democrático y Social (CDS), el espacio político sobre el que se habían sustentado los primeros años de la Transición comenzó a abrirse, hasta el punto de que sólo unos meses después el PSOE de Felipe González ganó las elecciones generales. Sin el voto de centro hasta entonces en manos de UCD, no habría sido posible, como tampoco que el PP de Aznar y Rajoy, o el PSOE de Zapatero, lo consiguiesen en sucesivas elecciones. Esa masa de votos digamos moderados que se mueven hacia un lado u otro según las circunstancias generadas por la gestión de gobierno es el objeto de deseo cada cuatro años de todos los partidos con opciones reales de alcanzar una victoria. En esta ocasión, el PP y el PSOE se han encontrado con un competidor en la pugna por ese objetivo, Ciudadanos (C’s), un partido que guarda más similitudes con el CDS que con la UCD y que se mueve con mayor nitidez en esa zona templada del electorado. Tanto los virajes a la izquierda del PSOE como los del PP a la derecha en los últimos años a la hora de tomar determinadas decisiones han ido situando a Ciudadanos donde el partido de Rivera quería llegar. Que en el centro, en el justo medio, está la virtud ya lo dijo Aristóteles y no hace falta ser muy listo para comprobar que cuando se pierde la centralidad en política, hacia uno u otro extremo, el electorado acaba castigando. Alberto Garzón, a quien el CIS da 3-4 diputados, continúa para bingo cuando dice que estar en el centro es “no mojarse”. Este hombre cada vez más radicalizado no se ha enterado de nada. Hay miles, cientos de miles de personas en este país que creen que las cosas no son necesariamente blancas o negras, malas o buenas. Gobernar para todos es evitar los sectarismos y ser consciente de que no hay verdades absolutas. Pero pocos lo hacen. Precisamente porque eso sí que es mojarse.

“Llegar aprendido”

Antonio Lao | 5 de diciembre de 2015 a las 12:47

Insiste Mariano Rajoy, de forma machacona, en la importancia de la experiencia como valor incalculable e innegable a la hora de gobernar. Retoma cada dos por tres la idea de que para dirigir, al menos, hay que haber sido concejal. A su juicio, los experimentos poco menos que hay que hacerlos con gaseosa. Se puede o no estar de acuerdo con la afirmación -dardo directo hacia las nuevas fuerzas políticas que han irrumpido en el panorama político-, pero tiene cierto sentido pensar y creer en la necesidad de estar formado, contar con la experiencia y el bagaje suficientes para el ejercicio de cualquier laboro. Por tanto, si estamos hablando del Gobierno de todo un país, cobra más sentido la necesidad de tener la preparación suficiente para ejercer una labor de ese calibre. Aquí, como en la mili, el valor no se le supone, sino que hay que dar probadas muestras de capacidad. De lo contrario nos podemos encontrar con situaciones desagradables, que ya las vivimos en algunos ayuntamientos, de alcaldes y concejales alejados de la realidad, llevando a sus ciudades por caminos que nadie querría. Les pongo un ejemplo para ilustrar el colmo de la tontería. El candidato de Podemos por Almería, el sevillano David Bravo, tras mostrar su desconocimiento manifiesto por esta tierra, no conocer ni de lo que se vive por estos lares, se descolgaba el jueves con un tuit en el que decía, y cito textualmente, “no voy por Huelva, si tuviera que seguir mis ideales me presentaría por la circunscripción de Skyrim”, videojuego que puede estar muy bien para matar el tiempo y hasta disfrutar con la Play o la Xbox, pero nada tiene que ver con la realidad de la que hablamos. Este país es una cosa muy seria como para bromear o jugar con él. Como conversación de barra, frente a una cerveza, puede valer. Aunque espero que los ciudadanos, sabios, tomen nota.

A bocados

Ignacio Martínez | 5 de diciembre de 2015 a las 12:38

Muy interesante la encuesta del CIS. Sus tripas, más que la cocina. Entrevistan a 17.500 personas, de ellas 2.700 en 180 localidades de Andalucía. Y tienen una buena foto del país. La malogran en los pucheros. Sin ir más lejos, en las europeas del año pasado pronosticaron escaños a voleo: PP 21, PSOE 19, Podemos 1 y Ciudadanos 0. Y salió 16, 14, 5 y 2. En el sondeo que acaban de sacar hay un dato espectacular. Resulta que a un 61% de los encuestados la política le interesa poco o nada. Es el peor dato de una encuesta en la que un 42% dice que aún no ha decidido su voto. Y ¿entre qué dudan? Un 11% fluctúa entre PP y Ciudadanos. Un 9 se lo piensa entre PP y PSOE. Otro 9 no sabe si Ciudadanos o PSOE. Y un 8% oscila entre Podemos y PSOE. Y ahí andan los cuatro, a bocados.

A bocados estuvieron el jueves la gran Celia Villalobos y Pablo Iglesias. Ella, avasallando al neófito, con un “escucha, que tienes que aprender a escuchar”, para soltarle una monserga sobre la limpieza del PP y largarse acto seguido para no dejarle replicar. Duelo de tertulianos. Rajoy habla con desdén de las recientes carreras políticas hechas desde la pequeña pantalla. Pero se olvida de que esta antigua contertulia de Hermida fraguó su carrera de diputada, alcaldesa, ministra y jugadora de videojuegos con su descaro y la televisión.

Alineación indebida

David Fernández | 5 de diciembre de 2015 a las 12:36

La última encuesta del CIS ha dejado a los socialistas con sus peores resultados de la democracia y a su líder Pedro Sánchez con peor cara que la de Emilio Butragueño cuando le comunicaron por teléfono en el palco del Cádiz que su equipo quedaba eliminado de la Copa por la alineación indebida de Cheryshev. El PP parece afianzarse en cabeza -nadie se confíe- y Albert Rivera amenaza el segundo puesto del PSOE. También Podemos parece remontar, pero su viaje al centro con tanto maquillaje no le valdrá para recuperar todo el terreno perdido. La última palabra la tendrán los indecisos y esta vez con más poderío que nunca, para añadirles más presión. Al parecer, una legión de cabreados que en su día votó a PSOE y a PP y que ahora se dispone a castigarles donde más duele con tanto abuso y tanta corrupción, no tiene claro, en caso de tomar la decisión en firme, a cuál de los dos partidos emergentes votar.

Elegir, y esto hay que decirlo ya, es un auténtico calvario. Y a pesar de ello, nos gusta flagelarnos casi desde que echamos los dientes. Para poner a cualquier niño en un aprieto sólo hemos de preguntarle si quiere más a papá o a mamá para comprobar hasta qué punto le tocamos las narices. Sin darnos cuenta, más pronto que tarde le animaremos para que elija un número favorito y su color preferido. El verde. Y antes de aprender a caminar, por lo general tendrá que decidir a la fuerza cuál será su equipo para toda la vida, aunque haga el ridículo más espantoso sobre el césped. Si es usted de los que no saben qué contestar cuando alguien pregunta dónde ir a tomar un aperitivo o a pasar el puente, prepárese porque el próximo día 20, encima, no será tan fácil votar como antaño. Este año a las propuestas más clásicas se suman nuevas fuerzas que pondrán a los indecisos a cavilar de verdad. Y aunque ya sabemos cómo cantan y bailan los candidatos y cómo juegan al dominó, aún no nos han explicado cómo cuadrarán las cuentas, ni qué piensan hacer con las pensiones y las colas para visitar al médico especialista. Como buen demócrata, el único lujo que ni el indeciso se puede permitir es el de no votar. Ahora bien, asegúrese de que al elegir una opción no le pasa como al Madrid y se queda en fuera de juego de la fiesta democrática por alineación indebida.

Temblor de piernas

Javier Chaparro | 5 de diciembre de 2015 a las 12:32

¿Habrá relevo al frente del PSOE si Pedro Sánchez se queda por debajo de los cien diputados? La pregunta hecha hace un par de meses a un alto responsable socialista andaluz tuvo una sonrisa por respuesta. El cálculo no iba descaminado. Hace cuatro años, Pérez Rubalcaba dejó la Secretaría General del PSOE tras obtener 110 escaños, con el PP de Rajoy superando de largo el umbral de la mayoría absoluta, con 186. El escenario hoy es muy distinto, con dos nuevos y destacados actores que reclaman papeles protagonistas, pero los socialistas no podrían permitirse ni aun así un retroceso como el que dibuja el sondeo del CIS. Y mucho menos pasar a ser la tercera fuerza parlamentaria, una posibilidad abierta al situarse tan sólo 1,8 puntos porcentuales por encima de la formación de Albert Rivera.

El primer día de campaña dejó dos titulares: el primero es que el pulso por el 40% de indecisos va a ser fuerte y aventura una memorable subasta de promesas de gobierno de aquí al día 20; el segundo es el temblor de piernas que le ha sobrevenido al candidato socialista a las primeras de cambio, proponiendo un acuerdo anti-PP al resto de partidos. Regla número uno del manual de estrategia electoral: durante la campaña queda terminantemente prohibido hacer referencia a futuros pactos. Hacerlo denota escasa confianza en las propias posibilidades de victoria y/o debilidad para ejecutar el programa electoral. Si encima se abre el abanico de ese acuerdo a todo el arco parlamentario, desde la derecha moderada de Ciudadanos a Podemos pasando por el PNV, la sensación que genera frisa la desesperación. ¿Qué perfil pretende mostrar Pedro Sánchez en los debates? ¿El del candidato a presidente del Gobierno con hambre de balón o el de quien firma el empate antes del partido? Cosas así borran las sonrisas hasta en el Palacio de San Telmo.

El chalé de Bertín

Rafael Navas | 4 de diciembre de 2015 a las 10:05

LA casa madrileña de Bertín Osborne se ha convertido en una suerte de ágora o confesionario político en tiempos del catodicismo. Norberto Ortiz Osborne, jerezano de nacimiento aunque criado en Madrid, ha recuperado la popularidad gracias a un programa de entrevistas a domicilio al que ha llevado, entre otros, al mismísimo presidente Mariano Rajoy. Un encuentro en el que el candidato del PP a la Presidencia del Gobierno, metido a periodista sin mordaza ni plasma y muy dado a hablar de municipalismo en estas generales, le preguntó si no había pensado alguna vez ser alcalde de Jerez, a lo que el cantante presentador le contestó desvelando que hace 15 años esa idea revoloteó por su cabeza aunque no aclaró si hubiese optado por el PP.

Quién sabe lo que habría sido de Bertín de haberse enfrentado entonces en las urnas a un Pedro Pacheco que en la frontera del nuevo milenio empezaba a dibujar en Jerez una curva descendente. Motivos personales tenía, desde luego, después de que el alcalde jerezano hiciese del derribo de la tercera planta de su chalé, construida ilegalmente, el santo y seña de su gobierno y una obsesión hasta el punto de que una frase contra una sentencia judicial favorable al cantante -“la justicia es un cachondeo”- y, sobre todo, su acusación de connivencia entre los jueces, le costase una condena y le convirtiese en el regidor municipal más famoso del país.

Aquella planta del chalé del autor de Amor Mediterráneo se demolió en 1997, catorce años después del inicio del pleito, lo que demuestra que la Justicia no es que sea un cachondeo, es que es muy lenta. Después vendría otro juicio casi tan eterno para ver quién pagaba la demolición. Bertín acabó tomándoselo con buen humor -“la verdad es que el juez tiene razón, el ático es muy feo”, dijo entonces- y rehizo su vida y su casa, donde recibe hoy a personalidades sin miedo a la piqueta ni a perder partidas al futbolín.