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Indecentes e indecisos

Rafael Navas | 16 de diciembre de 2015 a las 6:47

Es la frase que ha marcado y marcará el final de esta campaña electoral: “Usted no es una persona decente”. Pedro Sánchez sabía que se la tenía que jugar y los casos de corrupción en el PP –concretamente el del ex tesorero Luis Bárcenas, que es de manual– le facilitaron la munición para el golpe que necesitaba ante un rival pertrechado constantemente en la política económica de su gobierno.

El uso de la palabra decente estaba medido. Para alguien como Mariano Rajoy, ser acusado de indecente es motivo para perder la compostura, un golpe más certero incluso que el ser llamado corrupto o ladrón. Porque, sin recurrir a estas dos palabras, que habrían sido objeto probablemente de una demanda por injurias –también de manual–, el candidato socialista dejó volar la imaginación y la memoria del elector televidente. Rajoy respondió tirando de adjetivos como “ruíz (aquí le traicionó el autocorrector), ruin, mezquino, deleznable y miserable”. Pero esas palabras sonaron a rabieta y al “y tú más” que tanto ha castigado al bipartidismo.

Estaba cantado que un Sánchez kamikaze iba a utilizar la corrupción como último recurso, por lo que sorprende la tibia o poco original respuesta del candidato a la reelección. A menos que los sesudos estrategas de la campaña popular dieran por descontado incluso desde los inicios que ese ataque se iba a acabar produciendo. Y como ha quedado demostrado que la corrupción no siempre pasa factura a los partidos políticos, es posible que el cuartel general del PP lo tuviese asumido como un mal menor.

Otra cosa es cómo se desarrolló esa parte del debate y ahí los gestos de Rajoy –si es que se pueden interpretar– fueron un tanto desencajados. Estamos, por tanto, ante un asunto que no es ninguna novedad informativa, el caso Bárcenas, que todo el mundo conocía desde antes de comenzar el cara a cara (o el cuerpo a cuerpo, según se mire). Lo que han sorprendido han sido las formas adoptadas por los dos protagonistas a la hora de hablar de un asunto antiguo ante las cámaras. Y es que en política, en las horas de los indecisos, hasta pestañear mal puede costar unos escaños.

Sánchez ganó de mala manera

José Aguilar | 16 de diciembre de 2015 a las 6:39

Pedro Sánchez podía haber ganado el debate con limpieza, pero lo ganó de mala manera. Sus argumentos contra la autocomplacencia de Rajoy, su denuncia de las carencias objetivas de la recuperación económica y su crítica a las políticas de la desigualdad estaban fundadas. Ahí debió quedarse: habría derrotado a un contrincante que afrontaba el encuentro como un trámite engorroso ante un rival inconsistente. Pero Sánchez se sentía necesitado de dar un vuelco a una campaña en la que se ha visto desplazado y lo intentó de la peor manera posible, deslegitimando a Rajoy. Desde que en en el segundo minuto sacó a pasear a Bárcenas se transparentó su propósito. “Usted no es decente” incluso podría haber sido la conclusión de su argumentario, pero nunca la premisa, que es lo que fue. Ciertamente, aturrulló a Rajoy, preso de una nerviosera inconcebible en un presidente de Gobierno. Con haberle atribuido la responsabilidad política de la corrupción del PP se habría cargado de razones. Optó por cuestionar su honradez personal. Le ganó la partida, sí, pero a base de insultos. Propuestas no hizo ninguna. Vaguedades, buenas intenciones y proyectos sin cuantificar, todos.

A cara de perro

Javier Chaparro | 15 de diciembre de 2015 a las 6:07

EL riesgo para Mariano Rajoy al acudir al debate era que tenía más que perder que ganar; para Pedro Sánchez, confirmar su condición de candidato a la baja en las encuestas. Visto lo visto anoche, uno y otro amarraron los apoyos con que ya contaban, los más incondicionales, pero difícilmente sumaron adhesiones a sus respectivas causas. Fue un debate bronco, a cara de perro, con acusaciones de trazo grueso provocadas por el candidato del PSOE y respondidas en casi igual medida por el del PP. Las propuestas quedaron en un segundo plano en medio del rifirrafe, del ruido de las descalificaciones.

Sánchez comenzó firme al poner en solfa tanto los datos de la recuperación económica -a priori, el terreno más pantanoso para él- como la repercusión social de las reformas llevadas a cabo en los últimos cuatro años. Sus gráficos a color mostrados a cámara contrastaban con las hojas arrancadas de un cuaderno que Rajoy agitaba en el aire para referirse al peso de la herencia recibida.

La bronca en su máximo nivel vino al abordar la actuación de uno y otro ante la corrupción. La previsión era que Sánchez pusiera en este asunto toda la carne en el asador. Y así fue: Gürtel, Bárcenas, Caja Madrid y demás salieron a la palestra con un colofón inédito a estas alturas de la campaña por parte de Sánchez: la exigencia de dimisión y la acusación de indecente contra el presidente del Gobierno. La pausa de varios segundos mantenida por Rajoy y su “hasta ahí hemos llegado” marcaron el resto del debate sin solución de continuidad.

El problema vendrá tras el 20 de diciembre, cuando PSOE y PP debieran entablar un diálogo obligado para sacar adelante las propuestas esbozadas durante la campaña. Difícil tarea cuando el punto de partida es una tensión como la vista anoche. Quizás sea porque uno y otro intuyen que sus potenciales socios estaban fuera de las cámaras. Quizá sea porque Rajoy y Sánchez son conscientes de que, después del domingo, uno u otro no estará al frente de su respectivo partido.

La desconfianza de José

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 6 de marzo de 2015 a las 17:52

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José Sanmartín Pérez puso esta mañana en un brete a Juanma Moreno y le obligó a torear en corto. José está jubilado y andaba jugando su partidita de dominó con sus compañeros de siempre cuando la caravana del candidato popular irrumpió en la sede de la Asociación de Vecinos Barrio Obrero del Puerto de Santa María (Cádiz). Y no es que entraran tres personas, no, que en estas cosas de las elecciones el candidato se mueve siempre rodeado de una amplia corte en la que se mezclan el personal de confianza que viaja siempre con el aspirante con el rosario de aspirantes provinciales, ediles, alcaldes y adláteres en busca de foto.

Y allá que se fue Juanma a hablar con José y a preguntarle por el dominó y sus secretos cuando la sorpresa la salió al paso. Y es que José, ceutí afincado por amor en la localidad gaditana, le soltó al candidato de buenas a primeras y sin anestesia que “siempre he votado al PP, pero me habéis decepcionado”. La corte se quedó en silencio, pero ahí salió el Moreno torero y, mano e el hombro de su interlocutor, le dice que sí, que habido cosas que no han estado bien “pero tenemos que recuperar”. Animado por el líder alguien le interpeló a José con un “dale una oportunidad”, lo que nuestro jubilado respondió rápido que “no la merece, porque ha habido muchas cosas”. Pero no se iba a amilanar Juanma por eso y, nuevamente rápido de reflejos, terciaba con un “yo no soy el responsable” y pedía confianza y apoyo a este prescriptor de voto. José se relajó un poco y con una sonrisa le daba media aprobación al candidato, eso sí, si este le daba “unos bolis o algo de eso que lleváis para las elecciones”. Juanma, venido arriba ya, veía temblar su victoria mientras miraba alrededor en busca de alguien que le arrimase algo. Pero no hubo suerte. Ahí pegó el tercer muletazo y ya en la despedida le decía a José que no había nada porque “estamos tan tiesos en esta campaña que no tenemos ni para bolis”. Sonrisas, abrazos y un voto medio recuperado.

Minutos después José volvía a su partida y comentaba con Antonio, Juan y Paco la jugada. “Me han decepcionado estos con lo de la Gürtel, Bárcenas y lo demás. Rajoy –continuaba– es un mariacomplejado, está muy bien preparado pero no le echa huevos. El PSOE se mete con él y no responde, que los de los ERE, Griñán y el Chaves ese deberían estar ya en la cárcel”. Más dureza reclama el jubilado quien, no obstante, tiene claro que “me dicen que vote a otro y no lo hago porque son peores”. Un consuelo para el PP y un aviso de cómo anda la cosa con el Gobierno. Y mientras Rajoy cada tres días de mitin. Para quien lo entienda…