Archivos para el tag ‘Barómetro Joly’

El holograma

Antonio Méndez | 7 de marzo de 2015 a las 4:46

Desconozco en quién fijará su vista Susana Díaz con los datos de la encuesta que publica este periódico. Tras la del CIS, que la dejaba a 11 escaños de la mayoría absoluta, subió a su futuro hijo al escenario para mirarle a los ojos y expresarle sus deseos de una Andalucía mejor. Si del sondeo de hoy se queda con la hipótesis más negativa de la horquilla (14 diputados de distancia para la meta de los 55 parlamentarios), igual debe ser más concreta. Por ejemplo, prometerle en el siguiente mitin a su pequeño que cuando sople la primera vela, el paro habrá bajado como mínimo del millón.

Pero quizá le fuera más rentable políticamente echarle un vistazo al programa electoral del PP. Seguro que está cómoda gobernando con él. Es más, si vence debería nombrar a Juan Manuel Moreno Bonilla consejero de Economía para ver cómo se las apañaba para cumplirlo. Más de 700 puntos. Alguno apresurado. “Impulsaremos una estrategia de impulso de la Formación Profesional”. No le ha quedado un solo colectivo al que dar satisfacción. Para que alguien dude de su licenciatura en Protocolo.

Pero nada que pueda reprochársele que rezume a derecha. Incluso cuando defienden que se mantenga en la enseñanza el mismo número de horas para Religión, precisan que lo hacen para evitar “los recortes de profesorado”. Y también promete observatorios y hasta viajes a los baños termales para los mayores. El socio ideal para salir del túnel.

Del programa socialista, poco puedo decir. Fracasé al primer intento de leerlo. Muy farragoso. Creí que se mostraban contritos ante el electorado, con propósito de enmienda para obtener el perdón de sus pecados. Pero en verdad psicoanalizaban a esta sociedad desencantada, para convencerla de que estas décadas de gobierno de la Junta en realidad no han sido más que una ilusión óptica. Un holograma.

El PSOE ocupa el centro

Javier Chaparro | 7 de marzo de 2015 a las 4:02

La encuesta realizada por la empresa Commentia para el Grupo Joly deja en evidencia el profundo desgaste que tanto PP como IU están sufriendo como polos opuestos del espectro político a manos de dos partidos de nuevo cuño como Podemos y Ciudadanos, acreedores principales del cabreo generalizado con unos y otros. Los programas de gobierno, las promesas electorales y hasta la figura de los cabezas de cartel –especialmente a nivel provincial– pasan a un segundo y tercer plano cuando la campana del cambio oscila y comienza a sonar. En esas situaciones tan solo se mantienen medianamente estables los partidos que ocupan en mayor medida el centro político, un lugar que el PSOE ha hecho suyo en Andalucía. Habrá quienes lo llamen voto de centro-izquierda o hasta voto conservador, pero en sustancia eso no altera el resultado. El sondeo muestra que el PSOE no crece, pero que la hemorragia que padeció José Antonio Griñán en 2012 se ha taponado. Los casos de corrupción que salpicaron al partido o el alto índice de desempleo están aparentemente amortizados desde una perspectiva electoral. No hay que minusvalorar tampoco, al contrario, la influencia que tiene en los resultados del sondeo la figura y el liderazgo que Susana Díaz ejerce sobre los suyos en Andalucía y fuera de ella. Sin su carisma, el pronóstico sería otro muy distinto.

PP e IU se han quedado sin espacio dónde rascar votos. De poco sirve que sus máximos responsables se estrenen en unas elecciones el 22-M porque, en medio del ruido, los mensajes que lanzan apenas si se distinguen de los de otros y de su propio pasado.

En el caso concreto de Huelva, los socialistas pueden retener la mayoría de la que han venido disfrutando tradicionalmente, irrumpiendo Podemos con mucha fuerza. También puede hacerlo Ciudadanos. Los rostros y voces de sus respectivos candidatos apenas si son conocidas. ¿Acaso le importa eso al parado sin perspectivas laborales, al estudiante sin beca, al anciano con pensión de miseria, al dependiente sin ayuda, al interino sin plaza, al desahuciado sin vivienda o al autónomo cuyo negocio se ha ido a pique?

A cuenta de las huelgas generales

Javier Chaparro | 13 de marzo de 2012 a las 14:13

UNA crisis económica afrontada de forma tardía hizo caer de forma anticipada el Gobierno de Zapatero y forzó un congreso del PSOE dedicado en su integridad a elegir nuevo líder. El debate de propuestas quedó aparcado y con él la búsqueda de soluciones que desde la izquierda se pueden y deben dar a una situación de paro y déficit público como la presente. Dicho de otro modo, lograr alternativas para que el edificio no se nos venga encima sin renunciar a una parte importante de los avances conseguidos en materia social.

Aunque lo que está en juego el 25-M es la Presidencia de la Junta, ayer, el acto central de los socialistas en Huelva fue la firma de una alianza con UGT contra el Gobierno de Rajoy, una prueba más de la conexión de la huelga general del día 29 con la celebración de los comicios andaluces. Nada que objetar desde la perspectiva de la independencia de cada organización, pero a los acuerdos hay que darles contenido y explicar qué coincidencias existen entre dos organizaciones más allá del rechazo frontal a la posición de un tercero. Hace dos años y medio, los sindicatos convocaron un paro general (29 de septiembre de 2010) contra la reforma laboral del Gobierno de Zapatero, pero ni aquella huelga seguida a medio gas por los trabajadores ni aquella reforma tuvieron efecto alguno, salvo el desgaste enorme de sus respectivos promotores. La prueba está en los resultados de los comicios generales del 20 de noviembre, que pusieron en manos del PP el Gobierno, y en el descenso de los apoyos que las dos centrales han venido experimentando en las sucesivas elecciones sindicales celebradas desde entonces, especialmente entre los trabajadores del sector público.

El sondeo de opinión realizado por Commentia para el Grupo Joly indica que la mitad de los encuestados (45,1%) considera que la reforma del PP ocasionará mayor destrucción de empleo, pero un porcentaje muy similar (44,4%) opina lo contrario, esto es, que se generará más trabajo y que aumentará la competitividad de las empresas. El resultado de la huelga nos dirá el grado de apoyo social con que cuenta el Gobierno, pero también el de los sindicatos. Y si alguno asume las consecuencias.

Jóvenes y sobradamente populares

José Aguilar | 13 de marzo de 2012 a las 12:52

EL Barómetro Joly era muy expresivo. En las oleadas anteriores el deseo de cambio político en Andalucía estaba muy extendido, mientras que en la de ahora, cuando las elecciones están cerca y la pregunta se concreta identificando el cambio con la llegada del Partido Popular al poder, los partidarios ya son bastante menos numerosos. Con una excepción: los más jóvenes. Los máximos valedores de que Griñán desaloje San Telmo y Arenas sea presidente de la Junta están en el bloque de los que podrán votar por vez primera en unas elecciones autonómicas. Otras investigaciones demoscópicas , como la de la Universidad Pablo de Olavide entre sus alumnos, constata igualmente que el PP recibe mayor respaldo que el PSOE e Izquierda Unida entre la muchachada estudiantil. No es exagerado pensar que, con un paro que afecta a la mitad de la población juvenil y el sombrío panorama que se abre a los graduados, licenciados, doctorados y masterizados, son muchos los que consideran al PSOE el partido del statu quo, defensor de lo establecido, adicto al conservadurismo en el plano político. Apunto un complemento a esta idea: el socialismo andaluz tiene sus más fieles apoyos en las personas mayores, de nivel cultural medio o bajo y habitantes de zonas del interior y ciudades medianas o pueblos. Ahora que lo escribo, parece que estoy definiendo a la audiencia preferente de Canal Sur. Es una audiencia conservadora, sí, en términos puramente sociológicos.

Arenas se ve ganador

Ignacio Martínez | 12 de marzo de 2012 a las 17:09

NO lo dice, pero Arenas se ve ganador. En especial, si la campaña sigue al tran tran, en perfecta sintonía con la del 20-N. El presumible ganador no se compromete a nada, salvo a ser honrado, trabajador, austero, eficiente, bueno con los funcionarios, dispuesto a eliminar consejerías, direcciones generales y coches de respeto. Ofrece la garantía y crédito de la marca. Como Rajoy en noviembre. Están tan seguros de ganar, que el gurú de la casa, Pedro Arriola, ya está anunciado en un foro el martes 27 para explicar los resultados. Si no estuviese convencido de la victoria, un tipo tan discreto no se arriesgaría. Entre tanto, continúa la batalla electoral con la misma tónica; munición de grueso calibre contra el adversario, que es malísimo por definición. Las dos eres máximas de la política nacional pisan suelo andaluz para seguir con su hispánico duelo a garrotazos. Resumen del fin de semana. R1, o sea Rajoy: Dice que va a seguir con las reformas prudentes. Y que Arenas tiene gente tan buena que no haría un gobierno mejor que el de Griñán, ¡sino trescientos! Será gallego, pero exagera como el andaluz del tópico. Como ven, está lanzado. R2, o sea Rubalcaba: Afirma que el PP viene con más engaños y utiliza Andalucía para vender la misma mercancía conservadora. Cayo Lara no desmerece y pide que el voto pare la reforma laboral. Ninguno dice nada sobre cómo conseguir que Andalucía pase del puesto 16 al 15 en el PIB per cápita español, aunque sólo sea eso. Seguimos esperando soluciones, pero la campaña sólo da para eslóganes. Los dos presidentes también siguen en su tónica habitual; toreo de salón. El saliente Griñán dice que no ganaremos el futuro con reforma laboral sino con investigación y conocimiento. Un hallazgo. Y el entrante Arenas ha estado estupendo. Sostiene que cuando gane va a acabar con el rodillo, la soberbia y la arrogancia. Se da por sobreentendido que se refiere a la soberbia y arrogancia socialista, porque él no padece de semejantes defectos. Por eso va al debate de la televisión pública esta noche. ¿O es que no iba? Si no va es que está tan convencido de su victoria que no quiere arriesgarse. Como Rajoy antes del 20-N, desprecia a la televisión pública, con el mismo guión. Prefiere quedar de arrogante, ahora que todo indica que va a ser el ganador, incluido nuestro barómetro de ayer.

Gente joven sentada al fondo

Rafael Ruiz | 11 de marzo de 2012 a las 17:13

DESDE que los mítines cayeron en manos -horror- de los expertos en comunicación electoral, resulta que al orador le colocan de fondo, invariablemente, a grupos de mozuelos y mozuelas que miran arrebatados a su jefe de filas. Todos los políticos quieren dar esa imagen de gente principal que se rodean de ideas frescas, de futuro, de la sal de la tierra, del porvenir de España.

No se equivoquen. Hay que desconfiar por sistema del uso cosmético de la juventud. Si los partidos políticos hubieran incluido en sus estatutos la imposibilidad de acceder a un cargo público sin tener un empleo remunerado o una mínima experiencia laboral, otro gallo (les) hubiera cantado. Revisar las estructuras de las organizaciones políticas es un no parar de llorar con esas vidas breves dispuestas a hacer lo que hubiere menester por ser profesional de la vida pública. Lo que en el país de los soviet se llamaba un apparatchik y, en estas tierras, un liberado.

Movimientos sociales progresistas compuestos por gente muy joven -los indignados, los estudiantes valencianos- ofrecen una realidad contradictoria a la que arrojan las encuestas. Según el Barómetro Joly, el primer grupo de población que desea un cambio de color político -a favor del Partido Popular- en la Junta de Andalucía el próximo 25 de marzo es el de las personas que, por edad, no pudieron votar en las elecciones autonómicas de 2008. En total, un 59%.

Un estudio de la Universidad Pablo de Olavide ha preguntado directamente por el sentido del voto. Si las autonómicas tuvieran como censo, exclusivamente, a los alumnos de dicho centro, un 25% de los votos irían al PP, un 19% serían para el PSOE y un 13% acabarían en IU. Arenas es el político mejor valorado.

Si los chicos que aparecen en esos mítines se reclutasen aleatoriamente en la calle, la mitad de las sillas estarían ocupadas por parados con unas perspectivas inabarcables de precariedad. El lugar en el que se encuentran es metafórico: al fondo del escenario. Detrás. Ahora les prometen futuro. Vale.

Ausentes en el mitin

Javier Chaparro | 7 de noviembre de 2011 a las 9:36

Las imágenes de televisión ofrecidas por el PSOE de su mitin de Dos Hermanas –nada de incómodas cámaras ajenas– nos dieron una idea fiel del estado de las cosas: protagonismo para los dos cabezas de cartel en las elecciones generales y andaluzas, Rubalcaba y Griñán, junto a Felipe González y Alfonso Guerra. En ese mismo escenario fueron jaleados antaño Zapatero y Chaves. El primero fue el sábado una molesta sombra de la que nadie quiso acordarse; el segundo, un invitado mudo en primera fila después de haber ganado seis procesos electorales consecutivos en Andalucía. Uno y otro representaron en dos etapas del PSOE bien distintas la renovación en el partido, pero ahora son figuras amortizadas y casi enterradas.
El Barómetro de Opinión del Grupo Joly pronosticaba ayer la victoria del PP y hoy le pone nombre a las causas de la debacle socialista: pésima situación económica, enchufismo y corrupción. España tuvo en el pasado tasas de paro altísimas con un tejido productivo más débil y menos competitivo, pero si algo no perdonan los electores es la sospecha de que  le  están robando la cartera. El etéreo programa de Rajoy es lo de menos porque el ansia de cambio se antepone en la sociedad. La pregunta para los socialistas es quiénes serán los encargados de hacer ese cambio interno más allá deldía 20 y cómo gestionar la derrota teniendo unas elecciones andaluzas a unos meses vista. El reloj no se detiene. La campaña acaba de empezar, pero puede que hoy concluya con el debate.