Archivos para el tag ‘bipartidismo’

Jarabe de palo

Ignacio Martínez | 15 de diciembre de 2015 a las 6:13

Rajoy abandonó la dieta blanda para venir al debate de anoche y se le indigestó el jarabe de palo que le dio el jefe socialista. Perdió los papeles con el ataque al cuello de Sánchez, cuando le dijo que no era un hombre decente, por su convivencia con la corrupción en su partido. Su defensa, descompuesto, acusando a su adversario de ruin (ruíz, en el primer intento), mezquino y miserable. Fue el momento más tenso del debate y el punto más bajo del presidente. Desde el cuartel general del PP han llevado entre algodones a su patrón por una campaña muy navideña. De peña en peña, de programa rosa en programa rosa, de dominó en dominó, de publirreportaje en publirreportaje en la televisión pública estatal, Rajoy ha pasado las dos primeras semanas como un bendito. Anoche se dio de bruces contra un oponente a la desesperada, que inició la segunda mitad en estado de necesidad. Sánchez hizo un ataque feroz contra Rajoy en el capítulo de la corrupción y consiguió tumbarlo. El resto del debate fue ya bronco, tenso y faltón. Parecía que se calmaban, pero protagonizaron una nueva agarrada. La última misa del bipartidismo pudo acabar como el rosario de la aurora. Estuvo a punto.

El voto del miedo

Antonio Lao | 10 de diciembre de 2015 a las 16:40

Hasta una campaña compleja, en la que el bipartidismo parece que ha pasado a la historia, cobra notable importancia el llamado voto del miedo. Antaño usado como arma electoral por los populares para guarecerse y justificar las continuas derrotas que sufrían en Andalucía de manos de los socialistas. Ese voto del miedo, que tenía como base la supuesta dependencia de las ayudas subvenciones y el plan de Empleo Rural (PER), regresa con fuerza con los pensionistas como munición, arma arrojadiza o soldaditos de plomo a la espera del pim, pam, pum de los candidatos. Nadie olvida que en este país hay once millones de personas que tienen más de 65 años, once millones de jubilados que reciben cada mes una pensión del Estado, más o menos importante, pero todavía en tiempos de crisis fundamental para el sustento, no sólo de ellos, sino de muchas familias que han visto como la crisis se los llevaba por delante.

Atrás han quedado los grandes mítines en las grandes ciudades y cerca nos encontramos con los líderes en los pueblos más pequeños jugando una partida de dominó en el bar de la plaza del pueblo o una de mus en el club de jubilados de Villargordo, por poner un ejemplo. A pesar del indudable valor que las nuevas tecnologías han inoculado a las campañas, centradas y basadas en una buena parte en las televisiones, los debates y las redes sociales, ninguno de ellos descuida a aquellos que saben los pueden hacer ganar o perder unas elecciones. Una cosa es jugar al mus con el abuelo con decenas de focos centrados en la partida y otra será, qué duda cabe, cuando este tiempo de pasión y desenfreno electoral pase y, como siempre, se olviden de aquellos que los situaron en la cima del Gobierno, como principal partido de la oposición o con unos pobres diputados para vegetar durante la legislatura.

A pesar de todo, el fin del bipartidismo amenaza con cambiar las estructuras y las bases, en exceso anquilosadas.

La muralla

Ignacio Martínez | 9 de diciembre de 2015 a las 6:44

Los partidos emergentes abren brecha en la muralla del bipartidismo. Fueron lo más destacado de un buen debate a cuatro en Atresmedia, sin ganador claro. Triunfó la cadena, con récord de audiencia y publicidad. Y perdió Rajoy, escondido en Doñana. Todos estaban nerviosos, pero se le notó menos a Pablo Iglesias. Albert Rivera pareció más inseguro que de costumbre. Saénz de Santamaría acusó la falta de práctica: en el Congreso siempre tiene la última palabra, sin réplica. Pedro Sánchez habló menos que nadie y no brilló. En el posdebate, como en Gran Hermano, todos atacan al rival que más temen.

A Rajoy y Sánchez les queda un cara a cara el lunes. Un clásico con estrategias distintas. El jefe del PSOE necesita una victoria aplastante, que lo reponga como alternativa creíble. Mientras que el jefe de los populares, en el único riesgo que toma en campaña, buscará una victoria a los puntos, que le permita ser el más votado y blindar el bipartidismo. En su despedida del debate en A3 Iglesias pidió que no se olviden las tarjetas black, los desahucios, Púnica, Gürtel, Bárcenas, los Eres, las preferentes, las colas en sanidad o los recortes en educación. Un remedo del alacrán, el ciempiés, el veneno, el puñal y el diente de la serpiente del poema de Nicolás Guillén. Una pedrada a la muralla del bipartidismo.

Razones para la nostalgia

Pablo Bujalance | 7 de marzo de 2015 a las 4:31

Como casi todas las mañanas me encontré con Juan, el portero de enfrente, cuando llegaba a la redacción. Juan va siempre con sus cosas, de acá para allá, preocupado por lo divino y lo humano, y tiene palique para rato. La cuestión es que ayer me cogió del brazo y me habló así: “Pablo, ¿no crees que hay demasiados políticos? No lo digo sólo por los sueldos que cobran, sino porque si antes se hacía uno un lío cuando había dos candidatos, ¿qué vamos a hacer ahora que hay cinco? Así no hay manera de decidir a quién se vota”. De modo que, ya ven: todavía no está el bipartidismo matado del todo, y ya hay quien lo echa de menos. En el fondo, Juan tiene razón: la jornada de reflexión va a ser lo más parecido a resolver un sudoku, si es que queda por ahí todavía alguien que se lo tome en serio. Lo peor de todo es que los nuevos candidatos no sólo no han abierto la gama práctica mucho más allá de lo que ya había (lo siento: ni el programa de Podemos ni el de Ciudadanos suenan muy originales respecto a lo que pregonaban el PP, el PSOE, IU y UPyD; además, ya sabemos para qué están los programas), sino que tampoco están haciendo de la campaña algo mucho más divertido de lo que era antes. Y eso que acabamos de empezar.

Claro que, cuando más razones habrá para sentir nostalgia del bipartidismo será cuando el nuevo Parlamento Andaluz eche a andar, tan fragmentado y con tanta gente queriendo llevarse el ascua a su sardina que sólo faltará dentro un puesto de cupones de la ONCE. Si ahora resulta difícil entender algo, entonces sí que habrá que pedir traducción simultánea. Tal vez, con un poco de suerte, el bipartidismo repita fórmula en Andalucía, aunque con otras siglas, y siempre que IU no se ofrezca para un pacto. Quien más nostalgia ha demostrado hasta ahora, eso sí, es Teresa Rodríguez, con su pegada de carteles como Dios manda, con cubo y cola. Nos va haciendo falta Jarcha para la música de fondo. Qué tiempos aquellos.