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“Escúcheme por lo menos a mí”

Alberto Grimaldi | 17 de marzo de 2015 a las 11:40

Si sobre el primer debate, el de Canal Sur, sólo había expectativas, el segundo de anoche, en TVE, ya tenía la referencia del anterior. Si a alguien le quedó alguna duda de quién no ganó aquél, Susana Díaz lo demostró en éste: sabiendo que no llegó a lo que se esperaba, pasó al ataque… y se pasó de frenada. Crispó cada uno de los tres bloques con interrupciones constantes a sus adversarios y trató de provocar al candidato del PP con referencias personales. Más que dar sus argumentos, se centró en impedir que los demás se expresaran. Tanto reiteró su conducta que hasta la moderadora llegó a decirle mientras le pedía que fuese respetuosa: “Escúcheme por lo menos a mí”. Elocuente. Pero quizá cuando más erró fue al espetarle al candidato popular que ella sí respetaba: “Porque estoy aquí con usted”. Situtándose en un plano superior al de sus oponentes y al de los televidentes. Antonio Maíllo acentuó su papel de convidado de piedra que había logrado atenuar una semana antes y ofreció escasas novedades. Juan Manuel Moreno Bonilla siguió la línea marcada ya en Canal Sur, aunque con alguna oferta nueva, como proponer que no haya ni un solo aforado en el Parlamento de Andalucía. Aprovechó bien las rupturas del guión. Enfatizó en su beneficio las malas formas por las que optó Díaz. El candidato del PP, sin arrasar, volvió a salir reforzado. Aun así, le faltó explicar más su programa. Si estos debates aclararon algo al elector fue más bien a quién no votar.

Un mitin a tres bandas

David Fernández | 10 de marzo de 2015 a las 12:01

Es difícil explicar por qué los tres candidatos dieron anoche un lamentable mitin a tres bandas en Canal Sur, mirando a cámara, en pie, en lugar de debatir sentados a la misma mesa el mejor futuro para Andalucía. Pactaron los temas de antemano y ni hubo debate ni ná. Resultaron tan previsibles, que la emoción abandonó el plató al primer instante. Un grupo de vecinos en el rellano de la escalera discutiendo por culpa de quienes no pagan la contribución habría resultado más entretenido y casi enriquecedor.

Hubo algún sobresalto, pero porque más de uno pensó sentado en casa, al calor de la estufa, que Susana Díaz, Juan Manuel Moreno y Antonio Maíllo, al mirar siempre al frente, reprochaban a los televidentes y no a sus adversarios los malos datos del paro y los duros ajustes. Por lo demás, el discurso giró en torno a padrinos fontaneros, padres emigrantes y poca verdad.

A Maíllo, cuando le informaron de que le quedaba 1 minuto, se le puso cara de presentador de informativos y aceleró para ganarse al personal. Moreno y Díaz ni siquiera restablecieron un vínculo con la audiencia con golpes bajos exhibiendo fotos y portadas. Su afición no perdonó al árbitro al entender que se había perdido tiempo con los cambios. Pero la tragedia se mascó en el ambiente desde el principio. Nada nuevo dijeron y fue una lástima. Sólo se miraron cuando la moderadora recordó que se acababa el tiempo. Ellos mismos se vieron encorsetados más cómodos que sin red. Como si no acabaran de creer en su suerte, proyectaron menos pasión que un señor cepillándose los dientes con el albornoz puesto por el pasillo de su casa. Por miedo a perder, el debate, preñado de lugares comunes, supo a plástico y ninguno ganó, justo cuando se les brindó la oportunidad de pedir el voto y convencer con argumentos. Tampoco lo tuvieron fácil: tras tanto tiempo gritándose y tú más, no es sencillo  tomar el té para hablar de lo humano y lo divino como si nada hubiese sucedido. Otra vez será.

¿Dónde está mi cámara?

Jesús Ollero | 9 de marzo de 2015 a las 23:37

Juanma Moreno, Antonio Maíllo y Susana Díaz en el debate a tres de Canal Sur. / Foto: Antonio Pizarro Juanma Moreno, Antonio Maíllo y Susana Díaz en el debate a tres de Canal Sur. / Foto: Antonio Pizarro

 

Una cosa es infoxicación y otra muy distinta spam indiscriminado. Ya el sábado, en Telecinco, cuando Juanma Moreno se hacía un lío con los números, quedó clara la dificultad de seguir las intervenciones de los políticos con la artillería de sus social media. Anoche se alcanzó un paroxismo aberrante, salpicado con la legión de cabreados por no tener hueco en este ¿debate?

Desde luego no tiene por qué conocer la existencia de esa profesión, pero los partidos consiguieron ayer relanzar de forma nítida una figura profesional nacida al calor de los contenidos digitales: el content curator, algo así como la persona que separa la paja del grano en internet. Las redes, con este presunto debate, fueron paja al 99%, con hordas de cuentas y gentes bien aleccionados/as para mayor gloria del afín.

El ruido en twitter fue tal que daban ganas de centrarse de verdad en escuchar la sucesión de monólogos, interrumpida apenas por algún tirito, pero alguna cosa quedó clara rascando entre la multitud. No gustó, nada, que los candidatos mirasen a la cámara de manera pertinaz en lugar de dirigirse a sus oponentes. Si ya el debate era rígido de aburrir, al menos disimulen, candidatos. Tampoco gustó que Susana Díaz hablara como “esta presidenta” y no como candidata, y la mayoría pensó que había dos moderadores, Mabel Mata y Maíllo.

Las matemáticas de Moreno tenían que salir y Susana Díaz le preguntó hasta por la calculadora mientras el candidato del PP sacaba una cartulina tras otra hasta lograr evocar a Doraemon, pero lo peor fueron las crueles referencias a sus problemas salivales.

Por mencionar a los ausentes, las interminables quejas de Podemos contrastan con que hoy su candidata no va al Debate a 7, y sí otros líderes. Agenda muy apretada, comentaban. Venga, vale.

“Dame un abrazo, me cago en diez”

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 9 de marzo de 2015 a las 13:57

Juanma Moreno saluda a un trabajador por la calle. / Antonio Pizarro

Juanma Moreno saluda a un trabajador en la sevillana calle Sierpes. / Antonio Pizarro

 

Juanma Moreno se ha dado esta mañana su primer paseo electoral por las calles de una localidad andaluza. Lo cierto es que ya ha tardado el aspirante a terminar con 32 años de socialismo en palpar la realidad de los ciudadanos. El arranque de campaña, el programa del sábado en Telecinco y la preparación del debate de Canal Sur de esta noche lo habían mantenido al margen del acto de campaña por excelencia mientras que su rival, Susana Díaz, se ha dedicado el fin de semana a besar y abrazar todo lo besable y abrazable.

Pero a Juanma Moreno eso no parece preocuparle y ha sacado su cara de niño bueno sonriente para recorrer la calle Sierpes en un baño de multitudes. Es curioso esto de los paseos electorales en los que el candidato va saludando al personal que le ponen por delante quienes le acompañan, quienes a su vez casi impiden que nadie se le pueda acercar. Pero Juanma tiene claro que eso no va con él y por eso ha desplegado todo su encanto personal a la caza del voto. Lo ha hecho, dicho sea de paso, en una zona en la que por lo visto en el camino no es que tenga mucho público en contra.

Aquello ha parecido un poco como esa canción que cantábamos en misa, el Viva la gente, en la que todo el mundo se saludaba por la mañana. A falta de cartero y lechero, el candidato ha estado con dependientas de tiendas variadas, operarios de telefonía que colocaban fibra óptica, señores y señoras mayores y menos mayores y hasta una religiosa que le ha pedido que haga las cosas bien. Azorada por las cámaras y los medios, que somos otra de las cosas que desnaturalizamos el acto electoral, la diminuta y delgadísima señora se ha limitado a decir al aspirante que “le pido al señor que hagáis las cosas y no lleguéis tan lejos” y a pedirnos a los medios “que seáis muy buenos y muy claros”. Difícil petición tiene el Señor por delante.

Juanma Moreno habla con trabajadores por la calle. / Foto: Antonio Pizarro

Juanma Moreno, recorriendo la calle Sierpes. / Foto: Antonio Pizarro

El paseo ha discurrido entre multitud de parabienes para el aspirante, aunque también ha pasado alguno diciendo bien alto “qué poca vergüenza” y otro ha rondado el canutazo posterior a los medios despellejando al Gobierno por los recortes. Cosas del directo, que no todo va a ser que le digan a uno lo guapo y los joven que es.

Pero si hay algo que Moreno debe haber sacado en claro es que hace falta mucho trabajo en Andalucía. Manuel, jefe de cocina en paro desde hace tiempo, ha parado al candidato para preguntarle qué tiene previsto para los desempleados mayores de 50 años. “Está muy bien que se ayude a los jóvenes, pero no te olvides de los mayores”, le ha dicho. “Yo mando los currículum pero me dicen que no me contratan porque sale más barato tener a uno de 30 años un año y luego buscarse otro”. Realidad pura y dura. El candidato por supuesto, ha prometido que lo va a arreglar todo, qué menos, y ha seguido su paseo.

Ha habido quien le ha pedido que mire por la viudas que se quedan con pagas reducidas un 45%. “Y lo digo por mi viuda aunque espero que tarde mucho”, afirmaba un previsor y sorprendente señor. Carmen Rendón pedía una solución para mi hijo “que aprobó una oposición al SAS en 2008 y está sin trabajo”. “Nosotros hemos pasado mucho, ¿sabe?, me crié en una chocita y he conseguido que el niño tenga una carrera”, contaba después Carmen a los periodistas. “Esto tiene que cambiar que llevamos muchos años con los mismos”. Voto garantizado.

Y así pasaron los 50 minutos que Moreno ha tardado en cruzar una calle de un kilómetro entre besos, abrazos, reparto de pulseras y algún que otro votante desencantado. Todo ello con la mejor sonrisa y un sentido “dame un abrazo, me cago en diez” destinado los que sorprendían al aspirante con piropos o alguna gracia.

Pues eso, que viva la gente que la hay donde quiera que vas… lala, la, la, la.

Un debate repetido, pero no el debate

José Aguilar | 6 de marzo de 2015 a las 11:13

Tras la consabida negociación -demostrativa de la escasa calidad de nuestra democracia-, los tres partidos parlamentarios han pactado la celebración de dos debates entre sus candidatos. Que son nuevos (los candidatos, no los partidos: Susana Díaz, Juanma Moreno y Antonio Maíllo debutan como cabezas de cartel). Dos debates que en realidad son uno repetido. El lunes 9 lo harán en Canal Sur, territorio propicio para Susana, y el lunes 16 en TVE, territorio propicio para Juanma. Es deseable que por lo menos no repitan el temario, si es que los asesores pejigueras comprenden que eso es más importante que la colocación de cada líder o el tiro de cámara. Más importante para el espectador, quiero decir, que es el que paga la facura.
Como ya aventuré hace una semana, no habrá cara a cara entre los dos candidatos mayoritarios. No lo hubo en 2012 por voluntad de Javier Arenas, y no lo habrá en 2015 por voluntad de Susana Díaz. Una tradición malsana: los que se creen ganadores no se arriesgan a perder ante sus adversarios principales. Algo absurdo. No confían en sí mismos y, además, reflejan la idea estúpida de que ganarán o perderá el 22-M según les vaya en un debate a dos.

El vídeo de Rajoy y Canal Sur

José Aguilar | 23 de marzo de 2012 a las 10:17

A propósito de la guerra sucia preelectoral de la que hablaba ayer el compañero que comparte esta cruz de darcera a diestro y siniestro, Ignacio Martínez, el Gobierno de la nación se las ha maravillado para hacer un vídeo sobre la reforma laboral en el que no se habla del despido. Como si eso, el despido fácil y barato, fuera una desgracia meteorológica, como la pertinaz sequía, y no el núcleo de esa reforma (sí, para que haya más contratación, ya lo sabemos). Pero la Junta Electoral Central no se ha tragado el anzuelo y ha obligado al Ejecutivo a posponer el autobombo hasta el lunes. Por cierto, alguien está practicando la guerra sucia también en Canal Sur. Salvo a la gran mayoría de los periodistas de aquella casa, pero la sucesión de “errores técnicos” en la emisión de informativos en estos días vesperales da que pensar. Sobre todo, porque siempre perjudican al partido más descontento con Canal Sur, que es el PP. El error de una imagen que se cuela cuando no corresponde y daña la imagen de los populares le puede pasar a cualquiera. Si son dos errores, vale, tampoco es tan raro. Si son tres, ya empieza a oler mal, y si son cuatro, en tan poco tiempo y dañinos para el PP, es para sospechar (o para pedir que tomen medidas con quien o quienes los cometen con tanta reincidencia). Esto me recuerda una anécdota. Cuando dimití como responsable de Informativos de Canal Sur TV -no tiene mérito: me iban a echar tras ganar el PSOE las elecciones de 1996- fui a despedirme de un alto capitoste socialista con influencia en la RTVA. Le pedí que apoyara los avances en profesionalidad y pluralismo que habían logrado los periodistas en esa corta etapa. Me dijo: “Sí, por supuesto, pero te digo una cosa: Javier Arenas va a salir muy poco en Canal Sur”. Hay editores que pueden certificar que recibieron esa consigna.

Hágale un favor a los políticos: no se muera en campaña

Jesús Ollero | 20 de marzo de 2012 a las 10:37

Recta final para todos aunque con algunos no lo parezca. Celebra el PSOE que su vídeo Quien no te conozca, que te compre sobre Arenas pasa de cien mil visitas. Está muy bien, pero justo cuando no hay la menor reacción de Griñán o su equipo ante la catarata de encuestas que coincide en quitarles el mando por primera vez…

Griñán anda como desaparecido. No de la campaña sino de internet. Quintamos a su equipo  relatando el no-debate de Canal Sur y la entrevista en La Sexta, y muy poco: apenas 20 mensajes en diez días y la mayoría para ubicarse. Jornadas enteras de vacío. En todo el fin de semana sólo hizo una excepción por la muerte de Paco Valladares. Otra muerte, la del Sabio de Tarifa, llevó ayer a Arenas al tanatorio. Críticas feroces del equipo de Griñán por una foto poco afortunada. Si tiene amistad con un político hágale un favor y no se muera en la campaña. Por si acaso.

 

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¡Menos notario y más debate!

Ignacio Martínez | 20 de marzo de 2012 a las 10:32

LA campaña es decepcionante por muchos motivos. El primero es la ausencia de debate. No sólo del debate andaluz que algunos ilusos veníamos reclamando desde hace muchos años. No. Faltan debates a secas. Aquí han dialogado en Canal Sur los presuntos socios del Frente Popular, PSOE e IU, Griñán y Valderas, Ávila y García, con la ausencia del partido que se ve ganador. Pero debates en condiciones no ha habido. Y podían organizarse muchos. Por ejemplo un cara a cara de Arenas con Griñán. Otro a tres con Valderas. Y, por qué no, uno a cinco con UPyD y PA, los dos outsiders que de entrar en el Parlamento podrían romper muchos equilibrios. Nada de debates. Pero por el contrario mucho notario. Una prueba palmaria de cómo los políticos son conscientes de su falta de credibilidad. Ya estrenó esta moda Artur Mas en 2006, comprometiéndose a no pactar con el PP para llegar a la Presidencia de la Generalitat. Lo han hecho en esta campaña Diego Valderas y Pilar González: han firmado el compromiso de cumplir y hacer cumplir su programa. ¿? Valderas ha pedido además a PSOE y PP que prometieran ante notario que no aplicarán el copago. Arenas mandó a Canal Sur un requerimiento notarial para que se leyese la razón de su ausencia del debate televisivo. También utilizó el mismo método en julio pasado para eludir enseñar su declaración de la renta. Y uno de los principales lugartenientes de Griñán, el onubense Mario Jiménez, registró ante notario el estado de las infraestructuras de su provincia en diciembre, para comprometer al Gobierno. La credibilidad es escasa, pero la osadía máxima. Van al notario a comprometerse con la esperanza de que la gente crea que pueden mentir al común de los mortales, pero no al fedatario público. Es ridículo. Cambian el método de la promesa, cuando lo que tendrían que modificar es su seriedad y su comportamiento. ¡Menos notario y más debate!

Cosa de dos (XII)

Rafael Román y Juan Ojeda | 20 de marzo de 2012 a las 10:30

Rafael Román: Diluvio universal

NI equivocados, ni engañados. Los andaluces han votado en todas las elecciones pasadas lo que han querido, decía ayer mi compañero de columna Juan Ojeda, un hombre noble, donde los haya. De acuerdo totalmente con él. Pero es que la derecha andaluza -y más aún la española- han venido negando esa obviedad desde siempre, hablando en cada convocatoria del voto cautivo andaluz y denigrando a los andaluces por votar socialista hasta hace nada. Parece que en esta campaña las instrucciones para que ni enseñen ni metan la pata han tenido efecto y ya ni denigrarán ni venderán estereotipos desfasados de una Andalucía que no existe, salvo en la copla. Tampoco existió en el acto de La Pepa. Ni por el forro. Ni la bandera andaluza. Y su presidente obligado a ser mudo. Arenas dijo preferir TVE a RTVA para el debate electoral. Está disculpado porque la cosa tenía truco: no era para hacerlo, era para no hacerlo. Se cree ganador y no quiere arriesgar un triunfo que cree ya seguro, como verbalizó Rajoy. ¡Albricias! La derecha española nos perdona, pero con la condición de ganar. Y la que nos puede caer si vuelven a perder será de las lluvias que hacen época. El diluvio universal.

 

Juan Ojeda: Creerse lo justito

EN este fin de semana, último en que se podían publicar encuestas, y parece que precisamente por culpa de eso, se ha notado una cierta sensación de desánimo entre las filas socialistas. En los tres sondeos conocidos entre sábado y domingo, dos de ellos le daban una holgada mayoría absoluta al PP, mientras que otro lo situaba en esa franja diabólica de entre 54 y 56 escaños. Así que el desánimo debe de venir porque no parecen capaces de encontrar argumentos sólidos que, traducidos en mensajes electorales, sirvan para acortar distancias con lo populares. La reforma laboral ha tenido el efecto que ha tenido, a la espera de la huelga general, pero eso parece que poco o nada tiene que ver con los resultados de las autonómicas. Mientras que el copago sanitario y el anuncio de posibles rebajas en el antiguo PER, que ahora se llama Profea, han sido rechazados con rotundidad, en el primer caso, por Arenas y el mismo Rajoy y, en el segundo, por la ministra de Trabajo, Fátima Báñez. Total, que como decía un candidato del PSOE “to pa ná”. Y es que el personal, harto ya de malas noticias y peores augurios, sólo está dispuesto a creerse lo justito.

Paciencia

David Fernández | 19 de marzo de 2012 a las 13:28

HOY no se sabe quién tiene más ganas de que llegue por fin el 25-M, si los candidatos o los electores. Los primeros ya tienen complejo de revisor de estación de autobuses de tanto mover a la tropa en autocares de un pueblo a otro. Sería bueno que un estudio certificara cuántas personas acuden a los mítines sin cobrar o sin el carné del organizador. Ni Rubalcaba ni Rajoy serían capaces de llenar las plazas de toros a estas alturas de campeonato por voluntad popular. No digamos ya el resto. Ni con la Pantoja de telonera. Por fortuna para las siglas, hay militantes y simpatizantes que ya son auténticos profesionales del discurso. Saben en qué punto aplaudir y cuándo callar, y muy obedientes ellos, no preguntan adónde van cuando suben al autobús. Pero en general, los andaluces desconectaron hace tanto que la mayoría no sabe a ciencia cierta qué se celebra el domingo. Hace 25 años la gente acudía a votar con ilusión. Ahora lo hace por obligación y menos mal, porque los políticos transmiten tanto como Torrente en concierto. Que se sepa, son muy pocos los que se ponen a criticar hoy día la ausencia de Arenas en el debate de Canal Sur. Y tampoco muchos pierden su tiempo hablando de las posibilidades que tiene el PSOE de ganar, cuando la mitad del partido piensa que el triunfo de la otra mitad es su ruina. Para distraer al respetable, los políticos hablan de la reforma del mercado laboral a todas horas. Como si de verdad existiera un mercado al que pudieran acudir los parados andaluces para buscar un puesto no ya de su especialidad, de cualquier cosa. En los mercados de verdad venden carne y pescado, frutas y hortalizas, pero en el supuesto mercado laboral, a lo sumo, el parado encuentra un portal de internet que ofrece cuatro días de camarero y tres de electricista a 200 kilómetros de casa. Hasta que la oferta no se aproxime a la demanda, PSOE y PP tendrán menos crédito que Pinocho en la barra de un bar. La tropa socialista disimula pero participa en esta campaña con el corazón partío entre oficialistas y críticos. Entre la vieja guardia que afila los cuchillos a la espera del 25-M para ajustar las cuentas y los que mandan. Muchos no saben si hay que ganar o perder. Y los populares circulan con más miedo que vergüenza pidiendo el voto: si pierden no habrá isla donde esconderse para algunos, y si ganan, les espera un duro camino. Ya saben, hasta el 25M: paciencia.