Archivos para el tag ‘Chaves’

Más candidata que presidenta

Javier Chaparro | 17 de marzo de 2015 a las 10:50

Uno de cada cinco electores andaluces se confesaba indeciso antes del debate de anoche en RTVE y puede que esa proporción aumentase a su término entre quienes tuvieron la paciencia de estar atentos a su desarrollo. En apenas hora y media asistimos a un guirigay donde las propuestas de gobierno, muy escasas teniendo en cuenta el total del tiempo consumido, quedaron eclipsadas por la sombra de las acusaciones y la marrullería.

Las encuestas vienen pronosticando de forma unánime la victoria del PSOE el próximo domingo, aunque de la intervención de la candidata socialista bien pudiera deducirse que la primera en no estar convencida de esos resultados es ella misma. Tensa y faltona con sus numerosas interrupciones a los adversarios -haciendo caso omiso, incluso, a la moderadora- la imagen que proyectó casó más con la de un candidato que parte con desventaja, no con la de quien ostenta la Presidencia de la Junta y aspira a ganarla por vez primera en las urnas. Y más aún cuando las mismas encuestas indican que necesitaría del apoyo o la abstención de uno o dos partidos más para ser elegida jefa del Gobierno autonómico. Si lo visto anoche es un anticipo o confirmación de las formas que maneja, a sus segundos de a bordo les queda tarea por delante para orillar posiciones con sus potenciales aliados.

Díaz no tuvo término medio: a la defensiva con tono victimista o directamente a la ofensiva, se empeñó una y otra vez en identificar las críticas a la labor de su Ejecutivo y la de sus antecesores Griñán y Chaves (de los que llegó a renegar cuando afirmó que “mi comportamiento es nuevo, es distinto”) con una crítica a Andalucía. La insistente conjugación de los verbos, en primera del singular, fue reveladora.

Moreno cumplió con los suyos y coló la retirada del aforamiento de los diputados como propuesta estrella, un guante recogido por Maíllo, para quien la medida debe ser extendida al conjunto de cámaras legislativas. Algo seguro sí sabemos: en el próximo Parlamento se seguirá hablando de corrupción. Cuestión aparte será el provecho que los andaluces saquemos de ello.

Condiciones para el pacto

José Aguilar | 16 de marzo de 2015 a las 12:13

Mientras Rajoy dobla la promesa de su pupilo Juanma con un desparpajo que escalofría (no medio millón de puestos de trabajo, sino un millón, en plan Solchaga, que aún estará arrepintiéndose de aquel compromiso tan comprometedor), Podemos y Ciudadanos, al calor de las encuestas, fijan sus condiciones para pactar con el PSOE ante una hipotética mayoría relativa que deja a medio camino el listón que se impuso Susana Díaz para situarse en posición de seguir gobernando. Una condición sobresale: el precio mínimo para empezar a negociar son los escaños de Manuel Chaves, en el Congreso, y José Antonio Griñán, en el Senado. Es previsible que Susana esté dispuesta a pagarlo, asesinando políticamente a sus progenitores. Cambiar a un Chaves y un Griñán por un Marín (Juan), candidato de Ciudadanos: he ahí el símbolo de la revolución política que está a punto de vivir Andalucía. Diecinueve y tres años de presidentes de la Junta, respectivamente, canjeados por ocho años de concejal en Sanlúcar de Barrameda. Con permiso del Partido de los Indecisos, que aglutina a uno de cada cuatro o cinco andaluces a cinco días del final de la campaña. Cinco días para camelarse a este bloque desorganizado.

El oráculo

David Fernández | 16 de marzo de 2015 a las 12:11

Es difícil adivinar por qué Susana Díaz adelantó las elecciones y se jugó su futuro con un órdago a la grande. Por más que IU se pasara tres pueblos al anunciar que sometería el pacto a la opinión de su gente, cuesta entender por qué abandonó una posición tan cómoda como la que disfrutaba. ¿Miedo al avance de Podemos? ¿Temor a la recuperación económica? ¿Afán de protagonismo? ¿El ánimo de pillar al PP e IU con el pie cambiado? Ni el Oráculo de Delfos lo sabe. Sus leales y el ambiente la convencieron de que la marca Susana Díaz era la mejor sobre el tablero. También le advirtieron de que la vista ante el Supremo del caso ERE con Griñán y Chaves podía suponer un serio revés a sus aspiraciones. De paso, al firmar una amplia victoria por adelantado, Díaz dejaría a Podemos como tercera fuerza antes de que se asiente en Andalucía, y podría ayudar a sus candidatos a cumplir un sueño en las municipales: desbancar en las capitales a los alcaldes del PP, que llevan tantos años en el cargo. El plan era perfecto hasta que llegaron las encuestas… y el debate. Llegó el debate y asaltaron las dudas. ¿Qué necesidad tenía Susana de exponerse a ser la primera en enfrentarse a Podemos y Ciudadanos teniendo en cuenta que el voto de castigo está cantado?, se preguntan ahora los cobistas. Sería una apuesta fuerte, a no ser que cuente con una red de seguridad, más allá del 22-M. En círculos cercanos al poder -y también en los bares- se habla ya de un posible acuerdo entre PP y PSOE para impedir que los antisistema gobiernen plazas claves como Andalucía, Madrid y Valencia. Felipe González fue el primero en lanzar la idea y se supone que presidirá la fuerza más votada.

Si los sondeos aciertan y vence el PSOE, Díaz ganará poder, pero tendrá que suspirar por la suerte de la gobernabilidad cada minuto. Dice que no pactará con PP ni con Podemos. Sería cómico que tuviera que tirar otra vez de IU. Si se toma la revancha en el debate esta noche, las dudas se esfumarán, pero de lo contrario ni el oráculo sabe lo que puede suceder.

Derrota y vuelta en campo contrario

Antonio Méndez | 11 de marzo de 2015 a las 3:43

Durante una parte del debate del lunes, entre los asesores del PP sobrevoló el fantasma de Nixon. El protagonista junto a John F. Kennedy del primer cara a cara televisado de la historia. El aspirante republicano a la presidencia de Estados Unidos sudó a chorros, ofreció una imagen demacrada y el traje gris que vestía se difuminó en una pantalla entonces en blanco y negro. En septiembre se cumplirán 55 años de aquel episodio que los expertos aseguran que le causó la derrota. Aunque los que escucharon el espacio por la radio, le dieron claro vencedor.

Pero el paralelismo actual, con un 10% de espectadores, guarda más semejanza con el enfrentamiento de mayo pasado en la previa de las Europeas entre Miguel Arias Cañete y Elena Valenciano. Aparte de suficiencias masculinas, Cañete quedó lastrado visualmente por una persistente espumilla de saliva en su boca. La sialorrea también amenazó algunas intervenciones de Juan Manuel Moreno Bonilla. Pese a que de los seis sorbos de agua que transmitió Canal Sur en la primera parte del debate, tres los ingirió el candidato popular.

Susana Díaz aplacó nervios con un par de tragos y más con los tirones a su arremangada chaqueta. Difícil pronosticar quién ganó el primer envite. Pero hay pocas dudas de que ella salió perdedora. Sorpresa hasta para los rivales. A Moreno Bonilla le tutelan la campaña Rajoy y su Gobierno, en desfile constante porque sólo confían en la marca PP.

El último cara a cara en Andalucía con expectación y desenlace parecidos enfrentó a Chaves y Arenas, en junio de 1994. El socialista nunca destacó ni por su desenvoltura ni por su depurada dicción. Aquella legislatura había concluido con 250.000 parados más. Nadie daba un duro por él. Pero forzó las tablas. Ahora Díaz jugara la vuelta en campo contrario, RTVE, y con resultado adverso.

#EREseUnaVez, el cuento de ‘los golfos’

Jesús Ollero | 4 de marzo de 2015 a las 14:14

Maldita casualidad, habrán pensado en el PP andaluz, que lanza un vídeo de campaña basado en una animación menos de 48 horas después de la ocurrencia de Monago, el presidente autonómico de espíritu moranco. Con un tono completamente distinto pero una narrativa igualmente vistosa, construyendo un cuento a rotulador relatado por una niña (de la niña de Rajoy a la niña de Juanma), el PP recupera su leit motiv fundamental para alejarnos de Er Vidente y devolvernos a las macrocausas de Alaya: #EREseUnaVez.

Con la rosa roja y las mangas también rojas de las que sale la pasta para los “amiguetes” bien a la vista en cada paso, el relato de la niña incide en que los gobernantes (los de rojo) se han dedicado a repartir dinero sin control y pone como ejemplo una fábrica de juguetes cuyo dueño recibe dinero de las ayudas y lo reparte entre los amigos del poder “que ni siquiera trabajan allí” mientras muestra el enfado de los parados.

A través de un familiar elenco, esbozado y nunca expreso, el vídeo habla de los golfos y que a uno (Lanzas) le habían dado tanto dinero que según su madre “podía asar una vaca con los billetes que guardaba bajo el colchón”, mientras una señora (Alaya) “los ha pillado” mientras pinta una cárcel. Cuales Hernández y Fernández, Griñán y Chaves aparecen negando con el dedo mientras la niña los ve “asustados”, finalizando el cuento de la niña de Juanma con las palabras “corrupción, mentiras y manipulación” para Susana Díaz y “futuro, ilusión y empleo” para Moreno. La moralina, ya saben.

Bien de forma y de fondo, pero de nuevo con escaso foco en el candidato (como en el más que aceptable vídeo de la luz) y toda la atención en los titantos años de, a jucio del PP, abusos socialistas. Mientras llegan audiovisuales en los que tenga más protagonismo el ignoto Juanma Moreno, al menos esta vez no tendrá que salir nadie a defender lo indefendible metiendo en política a Los Morancos y a José Mota. Ay omá.

La última frontera del socialismo

Jorge Bezares | 20 de noviembre de 2011 a las 5:56

Aparte de las elecciones generales en todo el territorio patrio, hoy en Andalucía se juega el segundo  tiempo del asalto del PP del gran bastión socialista. Después de lograr una victoria sin paliativos en los pasados comicios municipales, con mayorías absolutas en todas las capitales de provincia y avances muy significativos incluso en localidades de menos de 20.000 habitantes, Arenas y los suyos aspiran ahora a refrendarla superando al PSOE por un mínimo de seis escaños –algunas encuestas  hablan de una auténtica vuelta de tortilla y fijan la distancia en 14 diputados–. Con ese importante margen y sobre una ola similar a un tsunami, la mayoría absoluta en el tercer y último asalto, en las elecciones autonómicas de la próxima primavera, está al alcance de la mano de los populares andaluces.

Para evitarlo, los socialistas andaluces deberán andarse prestos interna y externamente. Aunque el crédito que logrará hoy el PP en las urnas va a ser casi ilimitado, los ajustes y recortes que está obligado a acometer el Gobierno Mariano Rajoy en estos primeros meses de la legislatura darán un cierto margen al Ejecutivo de Griñán para desmarcarse de esa deriva y presentarse, ya sobre el terreno, ante la opinión pública andaluza como defensor de los servicios públicos esenciales –sanidad y educación– y de las políticas sociales –cobertura del desempleo y dependencia, entre otras–. Con el paro sin decrecer y posiblemente aumentando aún más hasta finales de 2012, los socialistas andaluces podrán utilizar contra Rajoy los mismos argumentos –tan efectivos, por cierto– que los populares emplearon contra Rodríguez Zapatero y el propio Griñán ante la incapacidad de ambos para combatir esta lacra. Pero, sobre todo, el líder del PSOE-A y los suyos necesitan verle final al caso de los ERE. Con esa espada de Damocles encima, visto cómo se las gasta la jueza instructora y ante la gravedad del fraude, no está a salvo ni el primer mandatario andaluz con una precampaña y campaña por delante que resultarán, en esta ocasión, más que decisivas. Una decisión judicial inculpándolo –ya hemos podido apreciar lo fácil que resulta atribuirle responsabilidades, con poco fundamento,  en la concesión de ayudas– en esos momentos sería letal.

Asimismo, tras el 20-N, Griñán necesita recomponer la unidad interna con una crisis de Gobierno que dé cabida a todas las familias del socialismo andaluz. Los seguidores de Manuel Chaves y Gaspar Zarrías, mayoritarios en Cádiz y Jaén, están a la expectativa. Así, además, podrá mantener la unidad de la delegación andaluza en el congreso extraordinario que elegirá posiblemente en enero al sucesor de Rodríguez Zapatero. Descontado el País Vasco, se trata ni más ni menos de la defensa de la última frontera del socialismo democrático español.

Gestos de derrota

Alberto Grimaldi | 18 de noviembre de 2011 a las 6:40

CUARENTA y ocho horas antes de que la campaña expire hoy, Manuel Chaves, presidente del PSOE, afirmó que Alfredo Pérez Rubalcaba merece “un margen de confianza y de respaldo” y que él opina que debe seguir aunque no gane las elecciones a Cortes Generales del domingo.

Por si esta declaración, hecha en la mañana del miércoles en directo en Canal SurTelevisión, no fuese suficiente, ayer en Cádiz, provincia por la que es número uno en estos comicios, y también de mañana, Chaves fue mucho más allá. El que fuese durante casi 20 años presidente de la Junta afirmó que él, como presidente dela Ejecutiva Federal, se ve con “autoridad moral” dentro del partido para “mantener la unidad y la cohesión” tanto ahora como después de los resultados del domingo.

He sostenido en esta campaña que vive sus estertores que la principal pelea de Rubalcaba no era intentar ganar las elecciones. Ni siquiera evitar la mayoría absoluta que han aventurado todos los sondeos. No. La principal lucha de Alfredo, como le gusta que le llamen, es mantener a la R de Rubalcaba en el liderazgo tras las votaciones, para llegar con opciones serias de ser, no ya candidato en el próximo Congreso socialista, sino el único candidato.

Los gestos de Chaves en estos días, en los que él mismo trabaja sin descanso por evitar que la derrota sea lastimosa en la provincia por la que siempre ha sido cargo electo y en la que siempre ha ganado, evidencian que esperan una derrota clara. Y adelanta que el núcleo duro del PSOE posfelipista, que ha convivido mal con Zapatero –aunque Chaves sea el menos damnificado– y es el mismo que apoyó a José Bono frente al diputado de León que ganó la secretaría general en 2000, quiere que Rubalcaba siga. Pero si alguna duda quedaba sobre estos gestos de derrota, el hecho de que Carme Chacón, que se retiró de mala gana de las primarias, se postule como relevo sin que la gente vote indica que en el PSOE ya huelen una debacle.

Una consejera coherente

José Aguilar | 14 de noviembre de 2011 a las 10:45

Como consejera de Igualdad y Bienestar Social, su gestión presenta luces y sombras. Como líder política, Micaela Navarro atesora valores poco comunes. Por un lado, lo que ha llegado a ser se lo debe en gran medida a sí misma, a su esfuerzo por desafiar la fatalidad a la que le condenaba su origen social y a su afán de aprender y soñar/ambicionar. Por otro, se ejercita en la coherencia. Se ha visto estos días, cuando ha sido la única voz discordante en su partido ante el venenoso comentario de Alfonso Guerra sobre la juez Alaya. Cierto que podía haber centrado su crítica en la injerencia del ex vicepresidente en la independencia de los jueces y sólo denunció el tono machista de su insinuación, pero al menos demostró que su feminismo no es de salón. Alfonso está muy lejos de los tiempos en que dictaba las listas electorales e imponía que quien se moviera no salía en la foto, pero aún queda en el PSOE cierto temor reverencial a llevarle la contraria. A su ataque a Alaya le ha seguido un estruendoso silencio en las filas del socialismo feminista, y hasta un enemigo tan acreditado como Manuel Chaves -es difícil encontrar dos compañeros que se detesten más que Chaves y Guerra- ha pronunciado palabras de comprensión y apoyo. La excepción ha sido Micaela Navarro, que se ha declarado en completo desacuerdo. Ha demostrado que cree de veras en la igualdad y que su defensa de la mujer no se detiene allí donde empieza el interés de partido. El machismo es machismo, lo diga Agamenón o Alfonso Guerra. Un ejemplo de congruencia en esta vida pública ahogada por el sectarismo.

Una táctica de efecto bumerán

Alberto Grimaldi | 11 de noviembre de 2011 a las 10:46

Entre los mensajes para endurecer la campaña que el PSOE introdujo anteayer hubo uno que ha provocado que el Consejo General del Poder Judicial ampare a uno de sus miembros de oficio, sin que se le hubiese solicitado. La polémica, como tantas, la desató uno de los políticos más hábiles dando mítines que haya en España, Alfonso Guerra. El diputado sevillano dijo que la juez del caso de los falsos ERE, Mercedes Alaya, actúa en función de la “fuerte relación” que le une al también juez y alcalde de Sevilla del PP, Juan Ignacio Zoido. A Guerra le siguió ayer el número uno por Cádiz, Manuel Chaves, que fue más moderado pero sostuvo la misma tesis de la connivencia. No hay duda de que se trata de una táctica electoral preventiva, que busca evitar que coincidan en la campaña, como ocurrió en los comicios municipales, citaciones a políticos que son candidatos. Temen, en pocas palabras, ver al ex consejero José Antonio Viera haciendo el paseíllo ante el Palacio de Justicia.

La calculada ambigüedad de Guerra fue censurada por el Poder Judicial con reproches de trazo grueso: “Insinuaciones vejatorias contra una mujer”, las califica.

Esta reacción sin embargo no es lo que, a mi juicio, debiera preocupar al PSOE sobre el paso dado. Creo que no ha medido las consecuencias del camino emprendido. Al tratar de señalar que Zoido eligió a la juez que lleva el caso al provocar con una denuncia que fuese a parar a su juzgado por turno de reparto, no ha medido que el efecto perseguido puede volverse contra el PSOE como un bumerán. La Junta ha defendido en todo el proceso de los ERE que fue el Gobierno andaluz quien denunció el asunto en la Fiscalía y que es la primera que busca el reproche penal contra los responsables del mal uso de los fondos de empleo. Y esta tesis entra en contradicción con la táctica desplegada, que puede dar a entender a la opinión pública que los socialistas están intentando tapar la corrupción.