Archivos para el tag ‘CIS’

Perdedores y vencedores

Antonio Méndez | 12 de diciembre de 2015 a las 10:15

Traspasado el ecuador de la campaña, dos titulares: en la era de las redes sociales, las televisiones marcan la agenda. Hasta el encuentro en Twitter de Albert Rivera para estrenar un sistema de vídeo- respuestas en treinta segundos resultó insípido. Segundo, el sondeo del CIS, demoledor. Ha funcionado en el ánimo como unas elecciones anticipadas.

Nadie alberga la más mínima duda de que los, todavía, dos grandes partidos cosecharán el 20-D un resultado sensiblemente peor al de 2011. El PP reza por superar la cifra de 130 escaños, 56 menos que ahora. Y no quiere sobresaltos. De ahí que ayer Rajoy saliera raudo a rechazar que el atentado terrorista en Afganistán tuviera como objetivo la Embajada española, aunque se saldara con la muerte de un policía nacional. E incluso llamara a Iglesias. Hay pesadillas imposibles de olvidar. Los socialistas, casi podrían presumir de victoria si rebasar los 100 representantes en el Congreso, diez menos que los actuales.

Por descarte, hay dos formaciones que ya han triunfado. El líder de Ciudadanos entrará con fuerza en el Congreso. Y, si ahora no se corona, siempre podrá proclamar que su momento está por venir. Y con lo intrincado del escenario, son muchos los que aventuran una legislatura corta. El dirigente de Podemos podrá exhibir una izquierda partida en dos, que ni los viejos comunistas alcanzaron con sus estériles intentos de sorpasso.

La noche de los balcones es cierto que mostrará a un vencedor. Aquél que reclame el derecho a disfrutar del alquiler de la Moncloa. El favorito es el inquilino con contrato en vigor. Dan igual sus incumplimientos o la gran brecha social abierta por su gestión.

En otras circunstancias, la alternativa habría encargado el camión para la mudanza al palacio. Pero sucede al contrario. La venganza democrática puede sufrirla más la oposición que el Gobierno. Como si el 20-D fuese la segunda vuelta para hundir también cualquier vestigio del zapaterismo. Razón de más por la que extraña que Sánchez, que hoy aparece por Sevilla, apele a su legado en una reivindicación aparentemente suicida o, cómo mínimo, temeraria.

Rajoy convoca al miedo

José Aguilar | 8 de diciembre de 2015 a las 6:16

El Partido Popular tocó ayer a rebato resucitando en todos los frentes un clásico de las campañas electorales: la apelación al voto del miedo. Pedro Sánchez (llamó a los barones socialistas para animarles tras la encuesta demoledora del CIS, pero ¿a él quién lo anima?) le sirvió el argumento en bandeja al mostrarse dispuesto a pactar con todo quisque para desbancar a los populares, con lo cual les daba ya como ganadores en las urnas. De modo que Rajoy y toda su tropa recogieron el guante para una réplica de manual: vuelve el fantasma del todos contra el PP. Los perdedores planean unirse para hurtarle la victoris al vencedor, evítenlo los indecisos del centroderecha y los que quisieran castigar al PP pero sin favorecer la conjura de sus adversarios. El mensaje lleva una dedicatoria especial a los tentados de votar a Ciudadanos. Pero falla en lo principal. Es una construcción teórica que manipula la realidad en beneficio de sus autores. Porque Rivera es capaz de muchas maniobras y jugarretas, pero entre ellas no están, porque no pueden estarlo, ni juntar sus diputados a los de Podemos para hacer presidente a Sánchez ni ser él mismo presidente con los votos de Sánchez e Iglesias. Ciudadanos y Podemos no van a unirse para nada. Rayoy convoca al miedo.

A bocados

Ignacio Martínez | 5 de diciembre de 2015 a las 12:38

Muy interesante la encuesta del CIS. Sus tripas, más que la cocina. Entrevistan a 17.500 personas, de ellas 2.700 en 180 localidades de Andalucía. Y tienen una buena foto del país. La malogran en los pucheros. Sin ir más lejos, en las europeas del año pasado pronosticaron escaños a voleo: PP 21, PSOE 19, Podemos 1 y Ciudadanos 0. Y salió 16, 14, 5 y 2. En el sondeo que acaban de sacar hay un dato espectacular. Resulta que a un 61% de los encuestados la política le interesa poco o nada. Es el peor dato de una encuesta en la que un 42% dice que aún no ha decidido su voto. Y ¿entre qué dudan? Un 11% fluctúa entre PP y Ciudadanos. Un 9 se lo piensa entre PP y PSOE. Otro 9 no sabe si Ciudadanos o PSOE. Y un 8% oscila entre Podemos y PSOE. Y ahí andan los cuatro, a bocados.

A bocados estuvieron el jueves la gran Celia Villalobos y Pablo Iglesias. Ella, avasallando al neófito, con un “escucha, que tienes que aprender a escuchar”, para soltarle una monserga sobre la limpieza del PP y largarse acto seguido para no dejarle replicar. Duelo de tertulianos. Rajoy habla con desdén de las recientes carreras políticas hechas desde la pequeña pantalla. Pero se olvida de que esta antigua contertulia de Hermida fraguó su carrera de diputada, alcaldesa, ministra y jugadora de videojuegos con su descaro y la televisión.

Alineación indebida

David Fernández | 5 de diciembre de 2015 a las 12:36

La última encuesta del CIS ha dejado a los socialistas con sus peores resultados de la democracia y a su líder Pedro Sánchez con peor cara que la de Emilio Butragueño cuando le comunicaron por teléfono en el palco del Cádiz que su equipo quedaba eliminado de la Copa por la alineación indebida de Cheryshev. El PP parece afianzarse en cabeza -nadie se confíe- y Albert Rivera amenaza el segundo puesto del PSOE. También Podemos parece remontar, pero su viaje al centro con tanto maquillaje no le valdrá para recuperar todo el terreno perdido. La última palabra la tendrán los indecisos y esta vez con más poderío que nunca, para añadirles más presión. Al parecer, una legión de cabreados que en su día votó a PSOE y a PP y que ahora se dispone a castigarles donde más duele con tanto abuso y tanta corrupción, no tiene claro, en caso de tomar la decisión en firme, a cuál de los dos partidos emergentes votar.

Elegir, y esto hay que decirlo ya, es un auténtico calvario. Y a pesar de ello, nos gusta flagelarnos casi desde que echamos los dientes. Para poner a cualquier niño en un aprieto sólo hemos de preguntarle si quiere más a papá o a mamá para comprobar hasta qué punto le tocamos las narices. Sin darnos cuenta, más pronto que tarde le animaremos para que elija un número favorito y su color preferido. El verde. Y antes de aprender a caminar, por lo general tendrá que decidir a la fuerza cuál será su equipo para toda la vida, aunque haga el ridículo más espantoso sobre el césped. Si es usted de los que no saben qué contestar cuando alguien pregunta dónde ir a tomar un aperitivo o a pasar el puente, prepárese porque el próximo día 20, encima, no será tan fácil votar como antaño. Este año a las propuestas más clásicas se suman nuevas fuerzas que pondrán a los indecisos a cavilar de verdad. Y aunque ya sabemos cómo cantan y bailan los candidatos y cómo juegan al dominó, aún no nos han explicado cómo cuadrarán las cuentas, ni qué piensan hacer con las pensiones y las colas para visitar al médico especialista. Como buen demócrata, el único lujo que ni el indeciso se puede permitir es el de no votar. Ahora bien, asegúrese de que al elegir una opción no le pasa como al Madrid y se queda en fuera de juego de la fiesta democrática por alineación indebida.

Temblor de piernas

Javier Chaparro | 5 de diciembre de 2015 a las 12:32

¿Habrá relevo al frente del PSOE si Pedro Sánchez se queda por debajo de los cien diputados? La pregunta hecha hace un par de meses a un alto responsable socialista andaluz tuvo una sonrisa por respuesta. El cálculo no iba descaminado. Hace cuatro años, Pérez Rubalcaba dejó la Secretaría General del PSOE tras obtener 110 escaños, con el PP de Rajoy superando de largo el umbral de la mayoría absoluta, con 186. El escenario hoy es muy distinto, con dos nuevos y destacados actores que reclaman papeles protagonistas, pero los socialistas no podrían permitirse ni aun así un retroceso como el que dibuja el sondeo del CIS. Y mucho menos pasar a ser la tercera fuerza parlamentaria, una posibilidad abierta al situarse tan sólo 1,8 puntos porcentuales por encima de la formación de Albert Rivera.

El primer día de campaña dejó dos titulares: el primero es que el pulso por el 40% de indecisos va a ser fuerte y aventura una memorable subasta de promesas de gobierno de aquí al día 20; el segundo es el temblor de piernas que le ha sobrevenido al candidato socialista a las primeras de cambio, proponiendo un acuerdo anti-PP al resto de partidos. Regla número uno del manual de estrategia electoral: durante la campaña queda terminantemente prohibido hacer referencia a futuros pactos. Hacerlo denota escasa confianza en las propias posibilidades de victoria y/o debilidad para ejecutar el programa electoral. Si encima se abre el abanico de ese acuerdo a todo el arco parlamentario, desde la derecha moderada de Ciudadanos a Podemos pasando por el PNV, la sensación que genera frisa la desesperación. ¿Qué perfil pretende mostrar Pedro Sánchez en los debates? ¿El del candidato a presidente del Gobierno con hambre de balón o el de quien firma el empate antes del partido? Cosas así borran las sonrisas hasta en el Palacio de San Telmo.

Enhorabuena, Mariano

José Aguilar | 4 de diciembre de 2015 a las 10:03

Inicia su campaña, Rajoy, reconfortado por los datos del paro, el benéfico masaje de Bertín Osborne en su casa -la de Rajoy: TVE- y la macroencuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas. Vale: el sondeo se hizo antes de la campaña misma y tiene un valor relativo, pero la muestra de ciudadanos entrevistados es más amplia que cualquier otra y no difiere mucho de lo que reflejan todas las demás. O sea, que el PP quedará en primer lugar el día 20 y que su mayoría será insuficiente para gobernar en solitario. Se acabó la mayoría absoluta, sí, pero la reinvestidura de Rajoy aparece en el horizonte como una probabilidad nada remota. Sobre todo porque no hay, siempre según el CIS, alternativa viable: la suma de diputados de PSOE y Ciudadanos no alcanza los 176 requeridos en primera votación para desbancar a Mariano. Y todavía le llegó otra buena noticia al presidente que no quiere debate. El segundo puesto está en liza. La bajada del PP no acaba de consagrar a un Pedro Sánchez que bastante tiene con pelear por no verse sorpassado por Albert Rivera, a sabiendas, además, de que éste puede cantar victoria aunque pierda el combate a dos, mientras que si es él quien pierde sólo le espera un canto fúnebre.

Mayoría absoluta de 56 diputados

Javier Chaparro | 9 de marzo de 2012 a las 10:16

Minuto cero de la campaña electoral. Lo de los quince apasionantes días por delante lo dejamos para mejor ocasión. La bolsa de indecisos, sobre todo entre los que votaron en otras ocasiones al PSOE, será nuevamente decisiva. El debate a tres en Canal Sur también puede ser clave, aunque queda por saber si Javier Arenas optará por la táctica rajoniana de una campaña semimeliflua o si apretará los dientes hasta el final a la vista del sondeo del CIS. Tiene clac mediática suficiente a su alrededor para hacer el trabajo de infantería. En el otro bando, son 125.000 los electores que los socialistas se han propuesto rescatar de entre los desencantados a causa del paro y la corrupción. Eso contando con que Izquierda Unida haga de lazarillo en medio de la noche para llevarles de nuevo al Gobierno de la Junta de Andalucía.

La mayoría absoluta son 55 diputados. Eso dicen las matemáticas, pero otra cosa es la cosa política. El cabeza de lista de la federación de izquierdas por Sevilla es Juan Manuel Sánchez Gordillo, que jura y perjura que jamás dará su voto para que los socialistas celebren su 31 años cumpleaños en el Palacio de San Telmo. La suma de parlamentarios de PSOE e IU deberá ser pues, como mínimo, de 56 sobre 109. ¿Cuántos votos le resta el alcalde de Marinaleda a su formación? ¿Y cuántos suman otros candidatos en otras circunscripciones?

Con un PSOE en los momentos más bajos de su historia en Andalucía, los de Valderas aspiran a sumar según las encuestas un puñado de escaños sobre los seis actuales. La izquierda plural dejó atrás a Los Verdes y el Pasoc, así como a muchos independientes, con los que consiguió aquella veintena de diputados en 1994. Ahora sólo el PCA malconvive con el CUT de Sánchez Gordillo. La reflexión queda pendiente de abordaje para después del 25-M. Empieza el partido.

Transición en el país de ciudades

Javier Chaparro | 6 de noviembre de 2011 a las 21:34

Manuel Chaves y el equipo que le rodeaba, tanto en el Gobierno andaluz como en el PSOE-A, solían preparar unos meses antes de que se celebrasen las elecciones andaluzas (y él disputó seis) una apretada agenda de visitas por toda la comunidad autónoma, especialmente por los municipios de tamaño medio que superan los 20.000 habitantes y que componen la columna vertebral de la comunidad. Ese “país de ciudades” con el que el profesor Domínguez Ortiz definió Andalucía. Así, con el pretexto de acudir a actos oficiales, el candidato socialista se dejaba ver entre propios y extraños venciendo su innata timidez y aprehensión por las multitudes. Hacía campaña, en suma.

Cuentan que algunos asesores de José Antonio Griñán se han desesperado a veces por su negativa a seguir esos pasos, a desplazarse los fines de semana lejos de Sevilla pese a que para muchos andaluces sigue siendo un gran desconocido. Javier Arenas le lleva ventaja sobrada en este terreno, tantos como años y kilómetros en la carretera. Y ahora en los sondeos. Trasladados los resultados que ayer arrojó el CIS a unas elecciones autonómicas, el PP ganaría por vez primera las elecciones en nuestra comunidad. Y de forma sobrada. Tarradellas (1899-1988) sostenía que la Transición española no concluiría hasta que la derecha no ganase una elecciones. Aznar lo hizo en 1996, pero Andalucía sigue pendiente ese paso histórico.

Carlos Mármol: Los humores de Hipócrates

Alberto Grimaldi | 5 de noviembre de 2011 a las 22:30

Los expertos dicen: se puede votar con las tripas o con el corazón. Rara vez con la cabeza. Al menos, en España.

Si tal regla fuera cierta –esperemos que admita excepciones– parece evidente que el sentir que detectan las encuestas (las urnas confirmarán o desmentirán la mayor) es algo así como una pulsión interior procedente del bajo vientre. Seguir leyendo en Cuadernos de campaña.

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Un cambio como el del 82

Alberto Grimaldi | 5 de noviembre de 2011 a las 7:28

El análisis de los resultados electorales está plagado de mitos forjados en la reiteración. Pero por más variaciones con repetición que se dieran en tres decenios largos de democracia, no dejan de ser mitos y no realidades incuestionables. Máximas como que la alta participación beneficiaba al PSOE o que Andalucía siempre apoyaría a los socialistas de manera mayoritaria fueron desmentidas el 22 de mayo por las urnas, que transmutaron ese día estos y otros mitos en meras costumbres en desuso.

Extrapolar los resultados de aquel día a unos comicios legislativos no es correcto en términos estadísticos, pero el ejercicio sí marca la tendencia de la última referencia cierta de lo que el electorado real vota. Y el 22 de mayo señaló un camino de cambio político equiparable al que el PSOE consumó en octubre de 1982.

Ese vuelco es el que vaticina el barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). El estudio difundido ayer vino a subrayar esa tendencia y a fijarla con datos estimativos. El propio PP lo tiene claro y ha escogido un lema –Súmate al cambio– reflejo de aquel Por el cambio del 82.

De las 17.236 entrevistas realizadas por el CIS para dibujar la arrolladora victoria que concede a la R de Rajoy, 2.632 se hicieron en las ocho provincias andaluzas. Una muestra nada desdeñable, al nivel de los mejores estudios demoscópicos que se hacen en Andalucía. Esto es relevante. Porque el vuelco tiene mucho de andaluz: supone una distancia respecto a 2008 de 20 diputados (restado uno que Cádiz ha perdido en favor de Madrid) que coincide con el margen de holgura que le otorga el CIS a la mayoría absoluta anunciada para los populares. La relevancia de Andalucía en estas elecciones es, encuesta en mano, mayor que la de Cataluña, donde el PSOE aún sería primera fuerza.

Y esa importancia de la aportación andaluza augura algo más: el vuelco se completará en marzo en las autonómicas.

La encuesta del CIS dibuja una victoria arrolladora del PP que se basa en gran medida en un vuelco electoral en Andalucía