Archivos para el tag ‘Ciudadanos’

Debate de alto riesgo

Antonio Méndez | 16 de diciembre de 2015 a las 6:42

Un estudio publicado en el último número del British Medical Journal concluye que los jefes de Gobierno electos y que ejercen su cargo tienen mayor riesgo de morir que sus rivales que no ganaron las elecciones. El informe de los científicos, con un investigador de Harward al frente, parece publicado a conciencia tras el sofocón que se llevó el candidato del PP en su cara a cara con su homólogo socialista. Pero el trabajo es fruto de un análisis del historial de 17 países entre 1722 y 2015. Gobernar también perjudica seriamente la salud.

El día después de comprobar que el presente mandato le ha pasado factura al presidente del Gobierno hasta en su proverbial retranca, a no pocos dirigentes del PP sólo les falta rezar: “Mariano nuestro que estás en la Moncloa líbranos de la tentación de votar a Ciudadanos”. Por la mañana, a tenor de las declaraciones posteriores, el argumentario que llegó a las sede del PP para que los dirigentes recitaran las mismas consignas en España, se debió escribir aún en estado de shock. Sánchez se ha “pasado de frenada”, repetían urbi et orbi la cohorte de ministros que acudieron a socorrer al jefe en su dura resaca.

Pero en estas situaciones críticas, siempre destaca alguna aportación que merece nota aparte. Resulta que el Ejecutivo cuenta con un secretario de Estado de Relaciones con las Cortes. Se llama José Luis Ayllón y ayer consiguió unos merecidos segundos de notoriedad después de tantos años en el ostracismo más absoluto. El alto cargo del Gobierno demostró que aún quedaba margen para mejorar el resultado del instructivo debate del lunes y tachó de “chulo de barrio”, al oponente socialista.

Desde el PSOE certificaron la “muerte política” de Rajoy. Así que el domingo tendrán que decir que les ha derrotado un vampiro. Todo por leer el British Medical Journal.

Vértigo

David Fernández | 13 de diciembre de 2015 a las 6:28

Esta sociedad de la información  y del consumo es tan insaciable que devora a sus hijos con la misma naturalidad con que los encumbra al estrellato. Vivimos tan deprisa, que apenas saboreamos las cosas y los buenos momentos. El tiempo saca de su tiempo al más pintado. Y los candidatos están sometidos a un examen tan minucioso, que nadie está a salvo de la crítica. Que se lo cuenten al líder de Ciudadanos, que de comenzar la campaña como el yerno ideal, en las últimas horas está perdiendo puntos a un ritmo endiablado según el dictamen inapelable de la audiencia.  La sociedad está tan politizada que lo mismo te dice una cosa que te dice la otra. Igual corona a Rivera como un gran estadista que le critica por ser un pelín sobrao y oportunista al apelar al pacto antiyihadista al presidente del Gobierno.

A este ritmo tan frenético, la campaña se le hará eterna sobre todo a los partidos emergentes. Deseaban con tantas fuerzas dirigirse al gran público de tú a tú y a todas horas, que ahora que tienen hilo directo con el elector gracias a las redes sociales empiezan a desgastarse y a sentir algo de vértigo. Y tiene gracia, porque hasta ahora la campaña electoral no servía para casi nada y hoy cada segundo cuenta. Antaño los líderes se rodeaban de su tropa y se recorrían medio país en caravana a sabiendas de que el voto, por más que se desgañitaran en cientos de mítines, se decidía con medio año de antelación y era casi imposible movilizar al electorado. Ahora cada día hay una sensación distinta. La sociedad igual relega a Podemos al último lugar de las encuestas que lo sube en una buena ola y mejora sus expectativas. El PP sólo puede confiar en que la campaña, con tantos giros, retrate también a los emergentes. Los populares son los que menos tenían que perder a priori, conscientes de que si los socialistas no logran su objetivo habrán desperdiciado una ocasión histórica. Si el PP se sale con la suya, en parte será porque algunos asesores olvidaron que la audiencia lleva años frente al televisor consumiendo vísceras en pijama y de paso recreándose con las miserias de los famosos. Lo mismo le da que se llame Rivera que Belén Esteban. Lo que le echen. Lo llaman espectáculo, pero no lo es.

Perdedores y vencedores

Antonio Méndez | 12 de diciembre de 2015 a las 10:15

Traspasado el ecuador de la campaña, dos titulares: en la era de las redes sociales, las televisiones marcan la agenda. Hasta el encuentro en Twitter de Albert Rivera para estrenar un sistema de vídeo- respuestas en treinta segundos resultó insípido. Segundo, el sondeo del CIS, demoledor. Ha funcionado en el ánimo como unas elecciones anticipadas.

Nadie alberga la más mínima duda de que los, todavía, dos grandes partidos cosecharán el 20-D un resultado sensiblemente peor al de 2011. El PP reza por superar la cifra de 130 escaños, 56 menos que ahora. Y no quiere sobresaltos. De ahí que ayer Rajoy saliera raudo a rechazar que el atentado terrorista en Afganistán tuviera como objetivo la Embajada española, aunque se saldara con la muerte de un policía nacional. E incluso llamara a Iglesias. Hay pesadillas imposibles de olvidar. Los socialistas, casi podrían presumir de victoria si rebasar los 100 representantes en el Congreso, diez menos que los actuales.

Por descarte, hay dos formaciones que ya han triunfado. El líder de Ciudadanos entrará con fuerza en el Congreso. Y, si ahora no se corona, siempre podrá proclamar que su momento está por venir. Y con lo intrincado del escenario, son muchos los que aventuran una legislatura corta. El dirigente de Podemos podrá exhibir una izquierda partida en dos, que ni los viejos comunistas alcanzaron con sus estériles intentos de sorpasso.

La noche de los balcones es cierto que mostrará a un vencedor. Aquél que reclame el derecho a disfrutar del alquiler de la Moncloa. El favorito es el inquilino con contrato en vigor. Dan igual sus incumplimientos o la gran brecha social abierta por su gestión.

En otras circunstancias, la alternativa habría encargado el camión para la mudanza al palacio. Pero sucede al contrario. La venganza democrática puede sufrirla más la oposición que el Gobierno. Como si el 20-D fuese la segunda vuelta para hundir también cualquier vestigio del zapaterismo. Razón de más por la que extraña que Sánchez, que hoy aparece por Sevilla, apele a su legado en una reivindicación aparentemente suicida o, cómo mínimo, temeraria.

Ni se compra ni se vende

David Fernández | 11 de diciembre de 2015 a las 11:12

De los cuatro candidatos, Pedro Sánchez, según los sondeos en este país tan pendular, tiene las de perder, a priori. Y en realidad lo tiene muy difícil, porque el que quiera castigar al PP por sus recortes a diestro y siniestro para capear el temporal y por su dura política de reformas durante los últimos cuatro años, apostará por Ciudadanos o Podemos antes que por los socialistas. Los partidos emergentes parten en desventaja en cuanto a su inexperiencia en la gestión, esto es cierto, pero no tienen hipotecas del pasado. Para más inri, los más indecisos siempre podrán achacar al candidato del PSOE que su partido llevó a este país hasta el borde del precipicio y que él como diputado, por mucho que más tarde se arrepintiera, también apoyó la reforma de la Constitución cuyo objetivo no era otro que el equilibrio presupuestario para otorgar prioridad al pago de la deuda. El PP podrá vender que al menos hizo algo bien al evitar un rescate casi inevitable, aunque bien es cierto que muchos españoles siguen en la cuneta y que no supo afrontar con solvencia otros grandes problemas como el desafío soberanista catalán, la corrupción y la necesaria reforma de la administración pública, entre otras cuestiones que se le han escapado vivas.

Pese al enorme desgaste popular, las encuestas se empeñan en anunciar un batacazo tan extraordinario para los socialistas, que hasta Felipe González ha tenido que saltar a la primera línea para tratar de salvar los muebles con un duro ataque a Podemos, que aún sigue con la lengua pegada al paladar tras la derrota de Maduro en Venezuela. El problema es que a su lado, Pedro Sánchez, tan rígido, falto de carisma y con tantas dificultades para transmitir y emocionar al gran público con la palabra -justo el terreno que el ex presidente domina a la perfección- queda aún más empequeñecido. A González no le ha hecho falta abandonar su hábitat natural ni dejarse ver con el dominó o bailando rumbas para concitar la atención con un mensaje que muerde. Posee ese don que ni se compra ni se vende y que distingue a los políticos de una pieza, del resto. Podrán gustar más o menos sus ideas, esto es otra cuestión, pero a su lado, los otros candidatos, también los emergentes, parecen salir de un laboratorio.

Rajoy convoca al miedo

José Aguilar | 8 de diciembre de 2015 a las 6:16

El Partido Popular tocó ayer a rebato resucitando en todos los frentes un clásico de las campañas electorales: la apelación al voto del miedo. Pedro Sánchez (llamó a los barones socialistas para animarles tras la encuesta demoledora del CIS, pero ¿a él quién lo anima?) le sirvió el argumento en bandeja al mostrarse dispuesto a pactar con todo quisque para desbancar a los populares, con lo cual les daba ya como ganadores en las urnas. De modo que Rajoy y toda su tropa recogieron el guante para una réplica de manual: vuelve el fantasma del todos contra el PP. Los perdedores planean unirse para hurtarle la victoris al vencedor, evítenlo los indecisos del centroderecha y los que quisieran castigar al PP pero sin favorecer la conjura de sus adversarios. El mensaje lleva una dedicatoria especial a los tentados de votar a Ciudadanos. Pero falla en lo principal. Es una construcción teórica que manipula la realidad en beneficio de sus autores. Porque Rivera es capaz de muchas maniobras y jugarretas, pero entre ellas no están, porque no pueden estarlo, ni juntar sus diputados a los de Podemos para hacer presidente a Sánchez ni ser él mismo presidente con los votos de Sánchez e Iglesias. Ciudadanos y Podemos no van a unirse para nada. Rayoy convoca al miedo.

Rivera, el candidato a batir

José Aguilar | 2 de diciembre de 2015 a las 9:44

Los primeros escarceos de la campaña, aun antes de su inicio oficial, ya prefiguran por dónde irán algunos de los tiros. Rajoy no va a debatir más que con Sánchez. Le digan lo que le digan. Esto no obedece a otro motivo que al cálculo: es lo que más le interesa. Sus estrategas le han convencido de que lo que le pide el cuerpo es en este caso lo que le conviene. En un debate a cuatro Mariano no ganaría nada, y puede perder ante los otros tres candidatos, jóvenes, frescos y novedosos. Le han convencido, sobre todo, de que el riesgo de parecer cobarde, e incluso el de mostrar un déficit tan notorio de hábitos democráticos elementales, es plenamente asumible porque ninguno de los dos peligros condicionarán demasiado el voto del 20-D.

Rivera, por su parte, está a punto de alcanzar una condición políticamente extraordinaria: es el candidato a batir. Todos disparan contra él. La centralidad en el sistema político y en el ámbito social, que los otros tres persiguen, él la ha empezado a disfrutar. Rajoy y Sánchez le disputan el centro moderado y reformista; Iglesias siente que le arrebata la bandera de la regeneración. Rivera puede ser el hombre de esta campaña. Ganarla es otra cosa.

¿Con v o con b?

Rafael Navas | 20 de marzo de 2015 a las 4:51

Es la pregunta del millón, la duda metódica y existencial, el arcano de los arcanos. “No sé qué votar”, se escucha desde hace meses por muchas esquinas, en el mercado, en la consulta del médico o en el bar. Y se va acercando la hora. Los mensajes que lanzan los candidatos como balones de playa desde una avioneta no surten efecto para despejar las dudas.

“¿A quién votamos?”, inquiere el marido a la esposa o la esposa al marido, sin más respuesta que el encogimiento de hombros desde hace días. “¿Tú que vas hacer?”, le suelta un compañero de trabajo a otro y por toda contestación encuentra un “de momento ir al pregón de Semana Santa y después ver el clásico”. Nada, mucha gente no suelta prenda… sencillamente porque no sabe qué hacer. Los militantes, cargos políticos, simpatizantes y votantes fieles lo tienen más claro, estaría bueno. Pero incluso en el último grupo, el de los votantes fieles, hay muchos que, como confesaba uno hace un par de días, votarán “esta vez con la nariz tapada”.

Quienes lo tienen mucho más claro son los que ya saben a quién votar, pero con b. Lo saben desde hace mucho tiempo porque el suyo será un voto de castigo en toda regla. Sus partidos han planteado estas elecciones (y las que vienen) como una oportunidad de desalojar del poder a quienes lo vienen ocupando desde hace años.

“¿A quién botamos?”, preguntan. Y sus seguidores contestan sin pestañear que a PSOE, PP e IU, que además se encargan de ponerles en bandeja esa claridad de ideas. El último acuerdo secreto para subir el sueldo de los parlamentarios andaluces en 2013, conocido ahora, ha sido otro soplo de viento a favor de sus pretensiones, por si a alguien de los suyos le quedaba alguna duda. El discurso del cambio en Andalucía propugnado por el PP se ha encontrado con el de Podemos y Ciudadanos, que es bien distinto porque éstos aún no han tocado poder. Maíllo, muy correcto toda la campaña, podría haber sacado mayor provecho del “y tú más” de socialistas y populares de no haber sido por la irrupción de Podemos. No se puede negar que la gran habilidad de los pequeños y nuevos partidos en esta campaña ha sido la de generar la duda en muchas personas sobre si utilizar el domingo la letra v o la b.

Los ausentes de la campaña

Carlos Navarro Antolín | 20 de marzo de 2015 a las 4:50

Y de pronto alguien preguntó dónde está Javié, el que fue vicepresidente del Gobierno (de España). Y lo vieron un día en la esquina de una foto cuyo centro de impacto visual era Juan Manuel Moreno Bonilla, ese hombre. El hombre que se ha ganado, al menos, el derecho a ser oído en sus propias filas tras el debate del lunes. Arenas es un candidato que sabe estar en la esquina, como sabe cuándo procede o no salir al balcón de Génova en las noches electorales.

El PSOE también tiene sus ausentes, esos linces de Doñana de los que todo el mundo habla pero que casi nadie ve, porque es difícil de avistar hasta el lince que habita en el zoo de Jerez, más tiempo en horizontal que desarrollando la agudeza visual propia de la especie. Los socialistas parecen tener en la reserva a Emilio Llera, el número dos por Sevilla, nada menos que el hombre que sigue en la lista a La Que Manda en el PSOE, el fiscal metido en política, la cara amable del Ministerio Público. Llera sale menos en las fotos esta campaña que Javié. Es el ausente. Va a los mítines, pero ni mú. Hay quien dice que mejor así, no vaya a soltar alguna de esas perlas a las que don Emilio nos tiene acostumbrados. “Trabaja mucho y encima sigue guapa”, dijo de Alaya. ¿Estará cuidando su perfil ante la posibilidad de ocupar un cargo eminentemente institucional como la Presidencia del Parlamento? O simplemente ocurre que la luz que emite La Que Manda todo lo eclipsa, que la marca única y principal todo lo engulle, incluidos el puño y la rosa.

Otro que anda con el perfil bajo en clave autonómica es el alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, otrora el bastión del municipalismo pepero en toda España. Zoido se está colocando de perfil. Está haciendo una campaña de servicios mínimos. Se ve, se siente. Su entusiasmo por esta campaña electoral es el mismo que tiene por reformar el PGOU. No se ha ido a visitar mercados con Moreno Bonilla, ni a pegar abrazos por el territorio amigo de Los Remedios con ese Juan Bueno con el chaleco a la espalda en modo Siempre Así. Pareciera tener claro que lo único interesante de estos comicios es el resultado en clave local: que el PSOE pueda interpretar (y vender) la noche del domingo como el inicio de la recuperación de la Alcaldía, y que Ciudadanos pueda obtener un resultado que haga atractiva la candidatura para cualquier personaje de la sociedad civil con notoriedad y con capacidad para arañar votos. A Zoido parece que le ha salido su particular Lauren Postigo: “Juan Ignacio, éstas no son tus elecciones”.

Javié no molesta. Se hace el sueco. Del avión de vicepresidente a hacer de busto silente en las fotos para arropar al candidato . Llera no aparece en los papeles, más allá de los tuits, ni se le acercan las alcachofas. De consejero locuaz a número dos tácticamente enmudecido. Y el alcalde de Sevilla se coloca de perfil para sortear la posible embestida del morlaco andaluz. Hay campañas idóneas para jugar a descubrir dónde está Wally. Yestar, siempre estaba.

La recta final se hace cuesta arriba en redes sociales

Jesús Ollero | 18 de marzo de 2015 a las 19:24

Es posible que, navegando por la web del periódico, haya recaído en una gráfica que ofrece datos sobre la actividad en Twitter de los candidatos, llamada ElecciON-line. Opileak ofrece esos datos a los lectores de las cabeceras de Grupo Joly y lo primero (o lo segundo) que le ha debido llamar la atención es que el interés ha ido decreciendo. Las curvas de actividad en torno a los candidatos van claramente a la baja, como si la campaña se le estuviera haciendo larga a las redes sociales. El cénit del primer debate no ha sido alcanzado después por ningún candidato, ni siquiera los que no estuvieron. Y el nivel del arranque de la campaña no se ha igualado ni por asomo, como si el interés se hubiera evaporado y quedaran únicamente los legionarios respectivos.

opileak

Si es de esas personas que revisa la lista de la compra a fondo, igual se ha dado cuenta de que los porcentajes sobre la actividad alrededor de los candidatos supera el 100%: oscila entre el 116 y el 120% al haber muchos usuarios que citan a más de uno de ellos. Pues bien. La capacidad de atraer nuevos usuarios se ha ido desplomando conforme avanzaba la campaña. De los más de mil diarios del arranque de campaña para PP y Podemos, y dos mil en el caso del PSOE, a apenas 300 ó 400 en la recta final. Hastío.
Según los datos que ofrece Opileak, el PA es el que más usuarios concentra que puedan considerarse spammers, con un 15% de usuarios que realizan más de 10 comentarios sobre el partido. IU y Podemos lideran la franja entre 3 y 10 mensajes (20% del total) mientras Ciudadanos manda entre los que han realizado sólo uno o dos (77%). En total, el PSOE multiplica por tres los usuarios de C’s, por 3,5 los de UPyD y casi por siete los del PA, además de doblar ampliamente los de IU.

Por ubicación, Susana Díaz concentra los usuarios que la referencian en Sevilla y Juanma Moreno, en Málaga. En Almería, zona clave, Díaz tiene casi tantos usuarios como el resto de candidatos juntos. En contra de lo que pudiera parecer, Teresa Rodríguez es superada en Cádiz por todos menos De la Herrán y Marín, y concentra sus apoyos en Sevilla (a la par que Maíllo, por detrás de Moreno y cinco veces menos que Díaz) y Málaga (la cuarta parte que Moreno y la mitad que Díaz).

En referencias cruzadas (a más de un político) los dos candidatos principales aparecen cuatro veces más que las siguientes y llamativas combinaciones: Moreno con Maíllo y Díaz con Rodríguez.

 

La frase del día:

@Cs_Andalucía
.@juanmarin_cs “Nosotros no vamos a entrar en gobiernos de coalición, pero sí vamos a ayudar a gobernar en #andalucia”

La trampa absoluta

Manuel Barea | 18 de marzo de 2015 a las 9:36

A unos cuantos de los que estamos aquí haciendo esto que tiene usted ahora entre las manos nos pone que en el Parlamento que salga de las urnas la noche del domingo esté todo quisque. Al menos unos cuantos más que en esa legislatura del PP contra el PSOE e IU enrollados hasta que pusieron fin a su matrimonio de conveniencia. Es puro egoísmo por nuestra parte, desde luego. Es pensando en nuestro trabajo, que será bastante menos aburrido que con la Cámara plomiza y plomazo del anterior periodo. Así que todos para allá, regreso incluido del PA, que nos echa en cara el ninguneo al que lo tenemos sometido, y también los de Vox, con su pose antiautonomista y ultracentralista. ¿Por qué no?

Nos acusarán de promover un gallinero político, de querer levantar un saloon del oeste. El caos. Una situación fuera de control.
Otra vez el miedo.

Cuando, sobre todo los partidos mayoritarios, suplican el voto en masa reclamando la mayoría absoluta como única forma posible de gobernar -ya saben, eso del voto útil- están responsabilizando al electorado de los terribles efectos que tendrá que soportar si no es así: porque consideran que los votantes habrán convertido la región en algo ingobernable.

Pero es una trampa.

Estos partidos, sus líderes, lo quieren a huevo. Cuando les interesa -o sea, sólo en campaña- endosan el marrón de la gobernabilidad a los ciudadanos, olvidando que en realidad son éstos los que aguardan, tras encargarla a los partidos en la proporción que deseen, una óptima gestión de la comunidad. Porque esa gobernabilidad con la que los candidatos se llenan la boca estos días es a partir del 22-M su trabajo, su responsabilidad. Los ciudadanos habrán cumplido con la suya votando lo que la cabeza, el corazón o los bajos les hayan dicho. Y con o sin mayoría absoluta son ellos, los políticos, los que tienen que gobernar. Y bien, sin trampas. Que para eso les pagan.