Archivos para el tag ‘Debate’

¡Menos notario y más debate!

Ignacio Martínez | 20 de marzo de 2012 a las 10:32

LA campaña es decepcionante por muchos motivos. El primero es la ausencia de debate. No sólo del debate andaluz que algunos ilusos veníamos reclamando desde hace muchos años. No. Faltan debates a secas. Aquí han dialogado en Canal Sur los presuntos socios del Frente Popular, PSOE e IU, Griñán y Valderas, Ávila y García, con la ausencia del partido que se ve ganador. Pero debates en condiciones no ha habido. Y podían organizarse muchos. Por ejemplo un cara a cara de Arenas con Griñán. Otro a tres con Valderas. Y, por qué no, uno a cinco con UPyD y PA, los dos outsiders que de entrar en el Parlamento podrían romper muchos equilibrios. Nada de debates. Pero por el contrario mucho notario. Una prueba palmaria de cómo los políticos son conscientes de su falta de credibilidad. Ya estrenó esta moda Artur Mas en 2006, comprometiéndose a no pactar con el PP para llegar a la Presidencia de la Generalitat. Lo han hecho en esta campaña Diego Valderas y Pilar González: han firmado el compromiso de cumplir y hacer cumplir su programa. ¿? Valderas ha pedido además a PSOE y PP que prometieran ante notario que no aplicarán el copago. Arenas mandó a Canal Sur un requerimiento notarial para que se leyese la razón de su ausencia del debate televisivo. También utilizó el mismo método en julio pasado para eludir enseñar su declaración de la renta. Y uno de los principales lugartenientes de Griñán, el onubense Mario Jiménez, registró ante notario el estado de las infraestructuras de su provincia en diciembre, para comprometer al Gobierno. La credibilidad es escasa, pero la osadía máxima. Van al notario a comprometerse con la esperanza de que la gente crea que pueden mentir al común de los mortales, pero no al fedatario público. Es ridículo. Cambian el método de la promesa, cuando lo que tendrían que modificar es su seriedad y su comportamiento. ¡Menos notario y más debate!

Un doctorado en Psicología

Ignacio Martínez | 14 de marzo de 2012 a las 11:59

EL debate del lunes en Canal Sur fue aburrido. El candidato que va a ganar las elecciones no acudió. Se equivocó y encima se cargó el espectáculo. Arenas no ha quedado bien. Ahora intenta un debate en Televisión Española, a la que Rajoy no quiso ir en la campaña de las generales por no considerarla imparcial. Sobre la neutralidad de las televisiones públicas en España se podrían escribir tesis doctorales en Derecho, Sociología, Políticas y Periodismo. También en Psicología. Las teles públicas, locales, regionales y nacional, han sido tradicionalmente órganos de propaganda de sus gobiernos respectivos. Todavía hoy lo son en muchos casos. Todos los partidos practican o han practicado este deporte: PP, PSOE, PNV o CiU. Nadie puede tirar la primera piedra. Una de las más valiosas herencias de Zapatero es la mayoría de edad a la televisión nacional. Durante su mandato RTVE ha sido más plural que nunca, aunque el PP no lo reconociera en la campaña del 20-N y Arenas se haya negado hace poco a participar en 59 segundos. Aquí se hace necesario el doctorado en Psicología: cuando Arenas aduce la falta neutralidad de Canal Sur y propone TVE a cambio, ya se ha quedado sin red. La RTVA es una plaza donde ha toreado en tiempos peores y él es un avezado dialéctico, con más punch en ese terreno que Griñán. La propuesta de hacer el debate en el Parlamento es contradictoria con su discurso: es más caro y él se dice campeón de la austeridad. Por lo demás, Valderas no hizo sangre y Griñán se despidió deseándole suerte. Quedaron tan amigos. Es poco probable, pero no está descartado que el día 26 se llamen para acordar un Gobierno. Quién sabe, si Arenas sigue cometiendo errores… Y, dicho sea de paso, cualquier día los partidos españoles se deciden a hacer debates con preguntas de periodistas. Y así, dejamos de aburrirnos

Debate devaluado

Alberto Grimaldi | 14 de marzo de 2012 a las 11:56

MENOS de cuatrocientos mil andaluces vimos el debate de la noche del lunes en Canal Sur, pese a emitirse en prime time. Con poco más del 10% de la audiencia andaluza a esa hora, fue ampliamente superado por la segunda entrega de la vida de Isabel Pantoja en Tele 5, que tuvo 919.000 espectadores. Por cada televidente del debate electoral hubo dos y medio para Mi Gitana: el dato lo dice todo.

No es de extrañar. El debate estaba devaluado antes de empezar. La decisión de Javier Arenas de no acudir a Canal Sur, bajo el pretexto de que fue condenada por manipular -en un ataque innecesario y torpe a los periodistas de RTVA-, mató cualquier interés real para un formato que debería ser obligatorio en cada campaña. Debió ir Arenas a dar la cara ante los andaluces y exigir frente a frente a Griñán en directo y en horario de máxima audiencia lo que ya ha hecho decenas de veces en el Parlamento. Pese a este error, el resultado que vimos 358.000 andaluces, según los audímetros, fue beneficioso, a mi juicio, para el PP, aunque dejase todo el espacio para PSOE e IU.

Los esfuerzos por confrontar modelos entre el presidente Griñán y el candidato Valderas quedaron forzados y poco creíbles, porque si hay algo claro en estas elecciones es que si el PSOE conserva el Gobierno de la Junta de Andalucía será apoyado por los parlamentarios que obtenga IU, suponiendo que la dinámica interna de la federación lo permita.

Y es que creo que ese “hay partido” que se repite una y otra vez desde el PSOE es un arma de doble filo, que recuerda que para gobernar dependerá de políticos del perfil de Juan Manuel Sánchez Gordillo. Dicho de otro modo, al votante indeciso o perdido en anteriores comicios que se quiere recuperar ahora se le está diciendo: voy a seguir por el mismo camino -es su lema- otros cuatro años tras sólo treinta, pero esta vez con la muleta izquierdista.

Valderas también se ve lastrado porque, de ser determinante, se da por hecho que IU ignorará a la mayoría de andaluces que -como en mayo y en noviembre- vote cambio, en vez de ser oposición al nuevo Gobierno, como en Extremadura.

Arenas, sin ir al debate, fue el protagonista y sacó rédito siguiendo la estrategia tipo del PP: campaña de perfil bajo para mantener la ventaja ya lograda.

Desmovilizar al electorado

Javier Chaparro | 14 de marzo de 2012 a las 11:54

INSISTEN en el PP en que Arenas hizo muy bien negándose a acudir al debate celebrado en Canal Sur porque con ello no perdió un solo voto, aunque casi seguro que tampoco lo ganó. Malo, malo, a no ser que lo que busque sea bajar el nivel de (sana) confrontación de ideas para desmovilizar así al electorado socialista. Ya lo hicieron los populares en aquella sui generis campaña del referéndum del Estatuto en 2007, donde vendieron el apoyo a todo menos al texto que ellos mismos habían aprobado a regañadientes en el Congreso de los Diputados.

En el cara a cara del lunes, Valderas enseñó una y otra vez a la cámara un ejemplar de la carta magna andaluza, olvidando que el texto fue apoyado por tan sólo un tercio de los inscritos en el censo. Son otros elementos los que dan votos: los ERE fraudulentos y la coca-cola de Francisco Guerrero, el desempleo, la reforma de la Administración, la caída de las inversiones públicas, las deudas con los proveedores… Arenas tuvo la oportunidad de echarle en cara todo ello a Griñán, pero el temor a convertir al presidente de la Junta en presunta víctima de los errores de sus antecesores (se llamen Chaves o Zapatero) le frenó. Tras el 25-M y como en 1994, el presidente del PP-A tendrá de nuevo la oportunidad de defender que el director general de la televisión y radio públicas andaluzas sea elegido por una mayoría cualificada del Parlamento para evitar la manipulación informativa que denuncia.

En el PSOE quieren recuperar a marchas forzadas el espacio perdido en la Cuenca Minera y, para ello, nada mejor que convocar ayer a la prensa en la capital de la provincia. ¿Por qué no acudieron a explicarles con detalle la situación a los mineros encerrados en Corta Atalaya?. Sin comentarios. Con la jornada electoral a apenas un tiro de piedra, sólo la autorización para la reapertura de la mina podría hacer cambiar el guión.

Cosa de dos (V)

Rafael Román y Juan Ojeda | 13 de marzo de 2012 a las 12:55

Rafael Román: Elecciones en solitario

PARA qué quería Arenas elecciones en solitario? Para que se debatieran los problemas de Andalucía. ¿Por qué criticaba Arenas las elecciones andaluzas juntas con las generales? Porque se solapaban los temas y se ocultaba el debate andaluz. ¿Por qué el régimen socialista andaluz huía de las elecciones solas? Porque le convenía el manto de Madrid. Al modo de los padres Astete y Ripalda este catecismo de Javier Arenas lo hemos escuchado durante bastantes años. Hasta que llegó la hora. Llegado el momento de la verdad -elecciones en solitario-, el debate de los problemas de Andalucía importa menos o nada. Como los temas los va escalonando convenientemente la juez, sobran todos los demás. Con hacer de altavoces de los razonados autos judiciales, tenemos la campaña. No es de recibo que una campaña electoral no tenga debates a dos ni debate a tres ni en ningún formato. Por cierto, TVE, cuando Javier Arenas estaba en el Gobierno de Aznar, también fue condenada. Por la manipulación informativa sobre la huelga general de 2002. Lenin le dijo a Fernando de los Ríos en 1920 “¿Libertad, para qué?”. Los andaluces ahora podrán decirle a Arenas: “¿Elecciones separadas para qué?”

Juan Ojeda: Elecciones en solitario

LOS candidatos no han caído en que hoy es martes y 13, o no son supersticiosos, porque siguen a su bola, sin hacer caso del mal fario. Y como uno tampoco es supersticioso, salvo que las circunstancias lo demanden, hoy vamos a dedicarle estas líneas a los pezqueñines de la política, o sea, los partidos chiquititos, como el Partido Andalucista (PA), Unión, Progreso y Democracia (UPyD), EQUO y algunos más, que compiten sin recursos, sin medios y sin apoyos, por un espacio, que, conforme avanza la campaña, se convierte en más estrecho. Tienen mérito, porque sus carencias económicas y orgánicas las suplen con imaginación y esfuerzo personal. Y, claro, a algunos de ellos les alimenta la ilusión de que pudieran obtener algún escaño que, en caso de que no hubiese mayorías absolutas, les daría un protagonismo inesperado en la próxima legislatura, rompiendo lo que parece predestinado a ser una batalla a tres, o a dos y a uno. No es fácil, pero ahí siguen intentándolo. Algunos piensan que estorban, porque les restan algunos votos a los que compiten por arriba, pero le ponen su poquito de pimienta a una campaña excesivamente sosa, previsible y centrada en dos. Por eso, pezqueñines, sí, gracias.

Empachados

David Fernández | 13 de marzo de 2012 a las 12:53

ARENAS no quiso debatir anoche por miedo a perder el terreno ganado y seguirá abonado al monólogo por ahora. Sus encuestas deben otorgarle un triunfo tan rotundo, que no quiere arriesgarse ni ante un PSOE en horas bajas. Tampoco le interesa explicar al detalle su plan de ajuste puesto que será, como diría Rajoy, muy doloroso. Y ni siquiera en el terreno de las denuncias por corrupción se iba a sentir cómodo, ya que más allá del escándalo de los ERE, su partido, en otras comunidades, también tiene que callar. “Además, presi, los andaluces no han pedido un debate”, le convencieron. Otros partidos darían media vida por cinco minutos en horario de máxima audiencia. Pero el miedo escénico impidió a Arenas hacer lo que Rajoy -y con las mismas encuestas- en noviembre: acudir al cara a cara con su adversario. ¿Para qué tanto insistir en elecciones por separado, entonces?

Cierto que Rajoy tenía mucho más difícil decir ‘no’ ante la presión mediática y que rehuir el debate andaluz es más barato. Con ello, ha dejado con un palmo de narices a Griñán, que se tiene que agarrar a un milagro para dar la vuelta a los sondeos y cualquier ocasión extra le puede venir de perlas. Tal vez si el PSOE no hubiese renunciado a su pasado más reciente, alimentando sus luchas internas entre sus colaboradores y la vieja guardia de Chaves, otro gallo le cantaría a Griñán. Si no hubiese apartado por decreto de la primera línea a quienes lo auparon -pasando de discípulos a malditos- hoy los socialistas no buscarían ese clavo ardiendo. El espectáculo fue de locos y un partido que no se quiere es difícil que conecte y transmita confianza. Anoche Griñán quiso debatir, pero en 30 años no le importó al PSOE demasiado. Antes ganaba de calle, ahora no. En condiciones normales, los ciudadanos lamentarían que no haya debate. Tras más de un año de campaña -cuando no las municipales, las generales o ahora las autonómicas-, están empachados de política. Una pena, porque habría estado bien que hablaran sin tapujos de sus planes para el futuro próximo.

El debate

Rafael Ruiz | 13 de marzo de 2012 a las 12:11

Si no me he informado mal, la juez Alaya –muy fan del troley de su señoría– acaba de mandar provisionalmente a la sombra al ex director general de Trabajo de la Junta. Si no he entendido malamente la cuestión, la decisión se encuadra en un escándalo fenomenal que, muchos millones de euros aparte, se ha llevado por delante la honra y la fama de personas principales del partido que gobierna la autonomía desde 1982. Si la prensa que yo he leído en los últimos meses no es la de Mozambique, dicho partido, el socialista, ha recibido collejas hasta en el cielo de la boca por el comportamiento del encausado estrella que, según testimonio obrante, buscaba refugio en paraísos artificiales a costa, al parecer, del dinero que todos dejamos de gastar en tabaco rubio y gin-tónic.
Si las emisoras de radio que se escuchan no se equivocan, cosa que pudiera suceder llegado el caso, a las elecciones autonómicas se llega con una destacada distancia del PP en los sondeos que sólo podría paliar un gobierno de coalición entre partidos de izquierda. Si no hay error, en el periodo previo a la campaña electoral se ha desarrollado un proceso de elaboración de candidaturas donde algunos se han ido dejando más jirones de piel de los debidos producto de una bronca interna de alto nivel. Si no yerra la memoria, el PSOE ha perdido pie incluso en caladeros de voto tradicional como el funcionariado de la Administración autonómica y, al parecer, el candidato Javier Arenas tiene la experiencia y la labia que se le supone para defender las medidas impopulares adoptadas por Mariano Rajoy.
Si el presupuesto y la economía andaluza llegan a estas elecciones en estado calamitoso, obligando a que las farmacias tengan que pedir un préstamo para inyectar liquidez en el sistema y no dejar de servir medicamentos, a que la obra pública se encuentre hundida y el desempleo disparado, a que se haya convocado una huelga general de esas que no crea empleo.
Si todo eso es verdad, según parece, ahí va la pregunta: ¿qué puñetas hace el Partido Popular dándole tantas vueltas a asistir a un debate televisado con José Antonio Griñán?

Cosa de dos (IV)

Rafael Román y Juan Ojeda | 12 de marzo de 2012 a las 17:11

Rafael Román. Excusas

AUNQUE sólo hemos consumido un quinto de la campaña electoral, o sea, tres días, las previsiones, en cuanto a contenidos, que muchos hicimos anticipadamente, se van cumpliendo. Es decir que, tanto PSOE como PP, utilizan el trazo grueso a la hora de atacar al adversario. Para los socialistas, los populares tienen cara y hechos de verdugos, porque quieren guillotinar sin compasión servicios públicos esenciales. Para los populares, los socialistas son, o autores, o cómplices de los escandalosos latrocinios, descubiertos con los ERE y asuntos varios. Y no parece que ninguno vaya a bajarse del burro, sobre todo cuando los sondeos de intención de voto -como el que ayer y hoy ha publicado este grupo editorial- no son capaces de asegurarnos quién va a gobernar Andalucía a partir del 25-M. Cada uno es dueño de sus estrategias pero, a mí, que no soy neutral, porque me gustaría ver a Javier Arenas como presidente de la Junta de Andalucía, me habría reconfortado poder seguir una campaña donde se vendiesen proyectos e ilusión, en contra de los miedos, los recelos y el derrotismo. Esa me habría parecido una campaña inteligente y no, como lo que tenemos, un espectáculo de verdugos y ladrones.

 

Juan Ojeda: De verdugos y ladrones

Mucho brío solo ante el espejo y huidizo ante el público. Valiente con los afines, retraído ante la pantalla fría en la que se ven los gestos mínimos y los talantes. Órdagos ante los micrófonos del partido, descarte frente a los de todos. Ése es el telegráfico resumen de la actitud del líder del Partido Popular ante el duelo televisivo al que no acudirá, salvo orden de la jueza Alaya. Se vio en las elecciones generales con el ridículo debate tasado hasta en las comas. Es un escándalo que lo digamos en singular: un solo debate. Tendríamos que aprender en esto de las democracias bicentenarias. Se ve que en esos países los bicentenarios de libertad son de verdad. Aquí, en España, los bicentenarios que celebramos son de dos o tres años, 1812-1814, 1821-1823,…hasta 1977 en que ha comenzado un periodo de democracia larga. Y que dure. Pero se nota que somos recién llegados a los usos democráticos, por lo que tardan en llegar las dimisiones de los implicados en corrupciones de todo orden, por lo que cuesta concretar un debate entre candidatos que se deben a la opinión pública y por la fe del carbonero de los electores que no ponen en la picota a sus políticos cuando se lo merecen.

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Votos consecuentes

Alberto Grimaldi | 12 de marzo de 2012 a las 10:30

RESULTA que para una vez en 22 años que el debate electoral iba a ser exclusivamente andaluz, ahora lo que tenemos que decidir el domingo 25 es si nos gusta o no la reforma laboral que ha aprobado el Gobierno central y ha obtenido la convalidación del Congreso con casi 200 diputados de los 350 y con el apoyo de cuatro grupos. Eso es al menos lo que ayer nos dijo a los andaluces nuestro aún presidente, José Antonio Griñán.

Durante dos decenios largos, el debate andaluz ha estado sepultado por el nacional en la campaña electoral. Así era porque le convenía al partido gobernante: el PSOE, en aras de la participación, nos convocaba como más le interesaba, unidos a las generales. Y ahora que, también por conveniencia, Griñán nos cita en las urnas de manera separada, pretende hacernos trampa: que examinemos a un Gobierno, el de Mariano Rajoy, que no lleva 60 días en el poder y que ha llegado en el momento más crítico -en términos sociales y económicos- de nuestra democracia, lo que no ha impedido que los cien días de cortesía no durasen ni cien horas.

La trampa tiene intención: se trata de movilizar a una izquierda alejada del PSOE por su gestión y por la corrupción.

Los andaluces estamos convocados el día 25 para examinar la gestión autonómica, la que está en manos del mismo partido desde hace 30 años, con sus luces -que hay muchas- y con sus sombras -que lamentablemente son muchas más-.

Pero a la vista de las encuestas sobre el asunto -la segunda entrega del Barómetro Joly que publicamos hoy lo confirma en línea con otras ya conocidas-, hay mucho voto consecuente en esa marea de sufragios que hubo el último 20-N.

Salvo en lo concerniente al bolsillo -que a nadie, a mí tampoco, le gusta que se lo toquen-, la mayoría del votante de Rajoy le situó en La Moncloa para que tomara decisiones y cambiara el rumbo. Y decisiones ha tomado: tan duras como necesarias. Para examinarlo con un mínimo de rigor no bastan ni 60 días ni 600. Cuando la legislatura a Cortes Generales encare su recta final será el momento.

Los andaluces queremos medir ahora nuestro autogobierno: qué se ha hecho con él. Para eso Griñán nos ha convocado. Para lo anterior, ya lo hizo Zapatero en julio para noviembre. Y el veredicto fue nítido.

Una ‘caca’ de debate

Jesús Ollero | 10 de noviembre de 2011 a las 8:55

Después de la avalancha informativa del careo Rajoy-Rubalcaba del lunes, la televisión pública había programado un debate a 5 con representantes destacados de los partidos con grupo parlamentario propio (PSOE, PP, CiU y PNV) más IU (que al final participó en detrimento de ERC). Guión similar al debate entre los presidenciables salvo en un detalle sorprendente.

Plano general del debate a 5 de TVE

Plano general del debate a 5 de TVE

Quien más y quien menos no lo notó, porque con la segmentación de la TDT todo se complica. Los televidentes estaban viendo un debate, más o menos plomizo. Los de Ono estaban viendo una mierda de debate. Literal. Al pulsar la tecla que informa sobre el programa en emisión, aparecía “caca”, con “deportes-magazín” como tipo de programa. Y no fue cuestión ideológica, pues la misma “caca” rotulaba la intervención de Jauregui, de Gallardón, de Llamazares, de Erkoreka y de Macias. Difícil pensar en un fallo técnico. ¿Anonymous? ¿La indignadísima Rosa Díez? ¿Un técnico con guasa? Misterios.

Jauregui interviene en el debate a 5 de TVE

Jauregui interviene en el debate a 5 de TVE

Gallardón, durante el debate a 5 de TVE

Gallardón, durante el debate a 5 de TVE