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La recta final se hace cuesta arriba en redes sociales

Jesús Ollero | 18 de marzo de 2015 a las 19:24

Es posible que, navegando por la web del periódico, haya recaído en una gráfica que ofrece datos sobre la actividad en Twitter de los candidatos, llamada ElecciON-line. Opileak ofrece esos datos a los lectores de las cabeceras de Grupo Joly y lo primero (o lo segundo) que le ha debido llamar la atención es que el interés ha ido decreciendo. Las curvas de actividad en torno a los candidatos van claramente a la baja, como si la campaña se le estuviera haciendo larga a las redes sociales. El cénit del primer debate no ha sido alcanzado después por ningún candidato, ni siquiera los que no estuvieron. Y el nivel del arranque de la campaña no se ha igualado ni por asomo, como si el interés se hubiera evaporado y quedaran únicamente los legionarios respectivos.

opileak

Si es de esas personas que revisa la lista de la compra a fondo, igual se ha dado cuenta de que los porcentajes sobre la actividad alrededor de los candidatos supera el 100%: oscila entre el 116 y el 120% al haber muchos usuarios que citan a más de uno de ellos. Pues bien. La capacidad de atraer nuevos usuarios se ha ido desplomando conforme avanzaba la campaña. De los más de mil diarios del arranque de campaña para PP y Podemos, y dos mil en el caso del PSOE, a apenas 300 ó 400 en la recta final. Hastío.
Según los datos que ofrece Opileak, el PA es el que más usuarios concentra que puedan considerarse spammers, con un 15% de usuarios que realizan más de 10 comentarios sobre el partido. IU y Podemos lideran la franja entre 3 y 10 mensajes (20% del total) mientras Ciudadanos manda entre los que han realizado sólo uno o dos (77%). En total, el PSOE multiplica por tres los usuarios de C’s, por 3,5 los de UPyD y casi por siete los del PA, además de doblar ampliamente los de IU.

Por ubicación, Susana Díaz concentra los usuarios que la referencian en Sevilla y Juanma Moreno, en Málaga. En Almería, zona clave, Díaz tiene casi tantos usuarios como el resto de candidatos juntos. En contra de lo que pudiera parecer, Teresa Rodríguez es superada en Cádiz por todos menos De la Herrán y Marín, y concentra sus apoyos en Sevilla (a la par que Maíllo, por detrás de Moreno y cinco veces menos que Díaz) y Málaga (la cuarta parte que Moreno y la mitad que Díaz).

En referencias cruzadas (a más de un político) los dos candidatos principales aparecen cuatro veces más que las siguientes y llamativas combinaciones: Moreno con Maíllo y Díaz con Rodríguez.

 

La frase del día:

@Cs_Andalucía
.@juanmarin_cs “Nosotros no vamos a entrar en gobiernos de coalición, pero sí vamos a ayudar a gobernar en #andalucia”

La otra Susana

Carlos Navarro Antolín | 18 de marzo de 2015 a las 14:13

Solo una macroencuesta interna con datos preocupantes podría explicar desde una perspectiva lógica el desbarre de la candidata del PSOE en el segundo debate. Pero nada indica que haya lógica donde todo apunta a que hay una cuestión puramente emocional e instintiva. Susana Díaz incurrió en varias desaplicaciones, que diría el chileno Cantatore. No dejará de ganar las elecciones el próximo domingo, pero el salto a Madrid se la ha puesto carísimo. Será la lista más votada en Andalucía, pero ha podido perder algunos puntos en ese voto sociológicamente conservador que no le hace ascos a una opción socialdemócrata, sobre todo en tiempos de caída en picado del PP y del auge de opciones como Podemos. El juego destructivo de la presidenta (con continuas interrupciones), la exaltación del ego que revela inseguridad (“La presidenta soy yo”) y el situarse por encima de los demás (invistiéndose como moderadora para conceder la palabra a su principal oponente), trufado todo con elevaciones de tono y con una gesticulación más propia de una tertulia en una asociación vecinal que de alguien con altura institucional, deja por los suelos la imagen que ella misma se había labrado con todo mérito durante año y medio. No se vio a la Susana consultada por el Rey en plena operación de relevo en la Jefatura del Estado. No se vio a la Susana embaucadora de empresarios y líderes sociales en foros de Madrid y Barcelona. No se vio a la Susana que recibe a Botín en San Telmo, o que improvisa buenos discursos en cenas de relumbrón ante personalidades de primera fila. Se vio, más bien, el perfil de aquella agreste estudiante que logró ser delegada de curso con el paso de los años tras varios intentos y a base de agarrar el micrófono y alentar a la masa. Se vio, más bien, a la Susana Díaz que se enojaba con los compañeros que no cumplían los acuerdos para hacer puente y seguían acudiendo a clase. Se vio, más bien, a la Susana Díaz de la distancia corta, aquella secretaria de organización implacable a la hora de poner orden en las filas internas o de tensionar a todo un gobierno local desde la sede del partido.

La tosquedad de la presidenta fortalece a Moreno Bonilla entre los suyos, lo que no es poco para un candidato que no generaba entusiasmo en sus propias filas. El líder regional del PP ha sido el primero en hacer aflorar a la otra Susana. A muchos socialistas sevillanos no les extrañó el perfil exhibido por la presidenta, unas formas desconocidas por la gran mayoría. Sí les chocó que ese perfil apareciera cuando menos falta hacía, cuando siendo la ganadora en todas las encuestas bastaba con mirar a la cámara, hablar de Andalucía sin necesidad de parecer la dueña de la región (ay, los políticos y su sentido patrimonialista de símbolos e instituciones) y sonreír una y otra vez. Los nervios, sobre todo semejante muestra de nervios, sólo se pueden explicar por disponer de una preocupante macroencuesta interna o porque de forma inexplicable ha retornado a los años de juventud, cuando agarraba el micrófono y aparecía ese tosco perfil que valió para ser delegada de curso, pero que puede ahuyentar cierto voto moderado y poner muy cuesta arriba la escalada a la Moncloa.

La trampa absoluta

Manuel Barea | 18 de marzo de 2015 a las 9:36

A unos cuantos de los que estamos aquí haciendo esto que tiene usted ahora entre las manos nos pone que en el Parlamento que salga de las urnas la noche del domingo esté todo quisque. Al menos unos cuantos más que en esa legislatura del PP contra el PSOE e IU enrollados hasta que pusieron fin a su matrimonio de conveniencia. Es puro egoísmo por nuestra parte, desde luego. Es pensando en nuestro trabajo, que será bastante menos aburrido que con la Cámara plomiza y plomazo del anterior periodo. Así que todos para allá, regreso incluido del PA, que nos echa en cara el ninguneo al que lo tenemos sometido, y también los de Vox, con su pose antiautonomista y ultracentralista. ¿Por qué no?

Nos acusarán de promover un gallinero político, de querer levantar un saloon del oeste. El caos. Una situación fuera de control.
Otra vez el miedo.

Cuando, sobre todo los partidos mayoritarios, suplican el voto en masa reclamando la mayoría absoluta como única forma posible de gobernar -ya saben, eso del voto útil- están responsabilizando al electorado de los terribles efectos que tendrá que soportar si no es así: porque consideran que los votantes habrán convertido la región en algo ingobernable.

Pero es una trampa.

Estos partidos, sus líderes, lo quieren a huevo. Cuando les interesa -o sea, sólo en campaña- endosan el marrón de la gobernabilidad a los ciudadanos, olvidando que en realidad son éstos los que aguardan, tras encargarla a los partidos en la proporción que deseen, una óptima gestión de la comunidad. Porque esa gobernabilidad con la que los candidatos se llenan la boca estos días es a partir del 22-M su trabajo, su responsabilidad. Los ciudadanos habrán cumplido con la suya votando lo que la cabeza, el corazón o los bajos les hayan dicho. Y con o sin mayoría absoluta son ellos, los políticos, los que tienen que gobernar. Y bien, sin trampas. Que para eso les pagan.

Al compás del martillo en el yunque

Alberto Grimaldi | 16 de marzo de 2012 a las 9:19

ALGUIEN tendría que explicar quién ha otorgado al electorado andaluz la capacidad de refutar en sólo cuatro meses la decisión soberana y ampliamente mayoritaria de que el PP acometa, como prometió -sin gran concreción, es cierto- profundas reformas para superar la gravísima patología socioeconómica que sufría España -y aún sufre- en el momento de la alternancia.

Al cumplirse la primera semana de la campaña electoral, la escalada hacia asuntos de calado nacional que no van a resolverse en las Cinco Llagas es preocupante. Si antes era reforma laboral, ahora es copago sanitario (por cierto que sería repago, porque pagar ya se paga).

Dudo mucho que la apelación al miedo que hace varias veces a la hora el PSOE cale en la mayoría de un electorado hastiado de la afición de la clase política de atizar al contrario sin un mínimo de autocrítica. Pero lo cierto es que el presidente y candidato, José Antonio Griñán, enfatiza ese mensaje cual martillo marcando el compás sobre el yunque.

Lo que me sorprende es quien interprete el martinete sea precisamente Javier Arenas: no es lógico que en el momento que más cerca está de lograr su largo objetivo se deje quemar en la fragua.

Griñán elude los temas que le son menos propicios: la situación del empleo, con un paro asfixiante como nunca ha soportado Andalucía, y cuyas políticas activas se han usado supuestamente para enriquecer a afines o malgastarlas en vicios. Y mientras Arenas se enreda en temas-trampa, se aparta del palo que hasta ahora le ha llevado a que, por primera vez, se ganen las elecciones en Andalucía. Y por dos veces consecutivas. Cuanto más tiempo y atención dedique a replicar a las apelaciones al miedo, menos tendrá para exponer sus compromisos sobre empleo, regeneración y reorganización de una Administración desaforada.

El discurso del miedo de Griñán es directamente proporcional a su desesperación por evitar la total dilapidación del poder político que heredó de Manuel Chaves. El hastío de los andaluces merece del PP otras respuestas, que generen esperanza en las soluciones.

Gestos de derrota

Alberto Grimaldi | 18 de noviembre de 2011 a las 6:40

CUARENTA y ocho horas antes de que la campaña expire hoy, Manuel Chaves, presidente del PSOE, afirmó que Alfredo Pérez Rubalcaba merece “un margen de confianza y de respaldo” y que él opina que debe seguir aunque no gane las elecciones a Cortes Generales del domingo.

Por si esta declaración, hecha en la mañana del miércoles en directo en Canal SurTelevisión, no fuese suficiente, ayer en Cádiz, provincia por la que es número uno en estos comicios, y también de mañana, Chaves fue mucho más allá. El que fuese durante casi 20 años presidente de la Junta afirmó que él, como presidente dela Ejecutiva Federal, se ve con “autoridad moral” dentro del partido para “mantener la unidad y la cohesión” tanto ahora como después de los resultados del domingo.

He sostenido en esta campaña que vive sus estertores que la principal pelea de Rubalcaba no era intentar ganar las elecciones. Ni siquiera evitar la mayoría absoluta que han aventurado todos los sondeos. No. La principal lucha de Alfredo, como le gusta que le llamen, es mantener a la R de Rubalcaba en el liderazgo tras las votaciones, para llegar con opciones serias de ser, no ya candidato en el próximo Congreso socialista, sino el único candidato.

Los gestos de Chaves en estos días, en los que él mismo trabaja sin descanso por evitar que la derrota sea lastimosa en la provincia por la que siempre ha sido cargo electo y en la que siempre ha ganado, evidencian que esperan una derrota clara. Y adelanta que el núcleo duro del PSOE posfelipista, que ha convivido mal con Zapatero –aunque Chaves sea el menos damnificado– y es el mismo que apoyó a José Bono frente al diputado de León que ganó la secretaría general en 2000, quiere que Rubalcaba siga. Pero si alguna duda quedaba sobre estos gestos de derrota, el hecho de que Carme Chacón, que se retiró de mala gana de las primarias, se postule como relevo sin que la gente vote indica que en el PSOE ya huelen una debacle.

Otros análisis 5/11/11

Alberto Grimaldi | 5 de noviembre de 2011 a las 9:25

¿Alguna recomendación adicional?

Nace el blog “La Campaña a examen”

Alberto Grimaldi | 5 de noviembre de 2011 a las 6:43

Un grupo de periodistas del Grupo Joly (José Aguilar, Jorge Bezares, Alberto Grimaldi, Carlos Mármol y Jesús Ollero) analizarán en este blog las elecciones generales del 20 de noviembre de 2011.