Archivos para el tag ‘Manuel Chaves’

El soldado Sánchez intenta salvarse

José Aguilar | 14 de diciembre de 2015 a las 10:08

Vitaminado por los simbólicos apoyos de Felipe, Zapatero y Rubalcaba; energetizado por la movilización de la militancia más leal a Susana Díaz, y en la provincia que siempre, lo que se dice siempre, ha votado socialista (Sevilla), y venido arriba tras reunir en Valencia, ayer, a una multitud insólita en mítines de poscrisis, Pedro Sanchez se dispone a darle la vuelta a las encuestas, como Chaves en 1996. A todas, porque no hay una sola que le dé como vencedor y son varias las que le discuten hasta el segundo puesto. A seis días de las elecciones de verdad, sólo cuenta con dos instrumentos para salvarse de la quema augurada. Uno, teórico y conceptual: convencer a los españoles de que el PSOE representa la única posibilidad de cambio político y que los descontentos malbaratarán su voto si se decantan por Ciudadanos o Podemos. Apelación al voto útil, que se llama. El otro es puramente práctico y material: el debate de esta noche, al fin a solas con Rajoy. Me permito darle dos consejos: que no crea ni por un momento que el simple hecho de “ganar” el debate le garantizaría derrotar a Mariano, y que deje de hacerse la víctima denunciando que los otros tres están conjurados contra él.

Andalucía

Javier Chaparro | 11 de diciembre de 2015 a las 11:11

Quisiera pensar que los andaluces, como colectivo formado por 8,4 millones de personas que vivimos al sur de Despeñaperros y con unos intereses comunes, pintamos algo en esta campaña electoral, pero me temo que los debates van por otros fueros. En concreto, salvo el PP, todos los partidos han aludido o incluyen en sus programas la reforma de la Constitución para dar encaje a las demandas catalanas y tratar de frenar así la corriente secesionista. Se trate de ventajas en materia fiscal y/o competencial, lo cierto es que Andalucía no puede quedar a un margen.

Vayamos a los antecedentes. Hay que reconocer a Manuel Chaves su visión para anticiparse al anterior arreón catalanista, cuando propició la reforma del Estatuto andaluz (2007) y marcó así el camino constitucionalista del Estado de las autonomías. Es cierto que se perdieron mucho tiempo y energías en debates como el abono de la deuda histórica (saldada de mala manera por el Estado con la entrega a la Junta de unos solares en La Cartuja de Sevilla), el traspaso de las competencias del Guadalquivir (tumbadas como era previsible por el Tribunal Constitucional) o la disposición de garantía de las inversiones estatales en función de la población (un desiderátum sin validez legal alguna), aunque al fin y a la postre Andalucía jugó un papel clave como ya lo había hecho el 4 de diciembre de 1977 -en sentido muy distinto, por cierto, al sugerido hace unos días por Pablo Iglesias- y el 28 de febrero de 1980.

La situación es distinta ahora. Los titulares indican que los diferentes candidatos están poniendo todo su empeño en lograr el apoyo de los andaluces repartiendo sonrisas, como el que da caramelos a los niños en una cabalgata, pero cuesta ver un guiño, un gesto de complicidad o compromiso con esta tierra. Para empezar, bastaría con que todos los candidatos afirmasen sin temor a ser lapidados que la llamada cuestión catalana, al igual que la vasca, no va a ser resuelta a costa de detraer recursos o generar agravios del resto de territorios. Andalucía es algo más que un granero de votos.

Empachados

David Fernández | 13 de marzo de 2012 a las 12:53

ARENAS no quiso debatir anoche por miedo a perder el terreno ganado y seguirá abonado al monólogo por ahora. Sus encuestas deben otorgarle un triunfo tan rotundo, que no quiere arriesgarse ni ante un PSOE en horas bajas. Tampoco le interesa explicar al detalle su plan de ajuste puesto que será, como diría Rajoy, muy doloroso. Y ni siquiera en el terreno de las denuncias por corrupción se iba a sentir cómodo, ya que más allá del escándalo de los ERE, su partido, en otras comunidades, también tiene que callar. “Además, presi, los andaluces no han pedido un debate”, le convencieron. Otros partidos darían media vida por cinco minutos en horario de máxima audiencia. Pero el miedo escénico impidió a Arenas hacer lo que Rajoy -y con las mismas encuestas- en noviembre: acudir al cara a cara con su adversario. ¿Para qué tanto insistir en elecciones por separado, entonces?

Cierto que Rajoy tenía mucho más difícil decir ‘no’ ante la presión mediática y que rehuir el debate andaluz es más barato. Con ello, ha dejado con un palmo de narices a Griñán, que se tiene que agarrar a un milagro para dar la vuelta a los sondeos y cualquier ocasión extra le puede venir de perlas. Tal vez si el PSOE no hubiese renunciado a su pasado más reciente, alimentando sus luchas internas entre sus colaboradores y la vieja guardia de Chaves, otro gallo le cantaría a Griñán. Si no hubiese apartado por decreto de la primera línea a quienes lo auparon -pasando de discípulos a malditos- hoy los socialistas no buscarían ese clavo ardiendo. El espectáculo fue de locos y un partido que no se quiere es difícil que conecte y transmita confianza. Anoche Griñán quiso debatir, pero en 30 años no le importó al PSOE demasiado. Antes ganaba de calle, ahora no. En condiciones normales, los ciudadanos lamentarían que no haya debate. Tras más de un año de campaña -cuando no las municipales, las generales o ahora las autonómicas-, están empachados de política. Una pena, porque habría estado bien que hablaran sin tapujos de sus planes para el futuro próximo.

Transición en el país de ciudades

Javier Chaparro | 6 de noviembre de 2011 a las 21:34

Manuel Chaves y el equipo que le rodeaba, tanto en el Gobierno andaluz como en el PSOE-A, solían preparar unos meses antes de que se celebrasen las elecciones andaluzas (y él disputó seis) una apretada agenda de visitas por toda la comunidad autónoma, especialmente por los municipios de tamaño medio que superan los 20.000 habitantes y que componen la columna vertebral de la comunidad. Ese “país de ciudades” con el que el profesor Domínguez Ortiz definió Andalucía. Así, con el pretexto de acudir a actos oficiales, el candidato socialista se dejaba ver entre propios y extraños venciendo su innata timidez y aprehensión por las multitudes. Hacía campaña, en suma.

Cuentan que algunos asesores de José Antonio Griñán se han desesperado a veces por su negativa a seguir esos pasos, a desplazarse los fines de semana lejos de Sevilla pese a que para muchos andaluces sigue siendo un gran desconocido. Javier Arenas le lleva ventaja sobrada en este terreno, tantos como años y kilómetros en la carretera. Y ahora en los sondeos. Trasladados los resultados que ayer arrojó el CIS a unas elecciones autonómicas, el PP ganaría por vez primera las elecciones en nuestra comunidad. Y de forma sobrada. Tarradellas (1899-1988) sostenía que la Transición española no concluiría hasta que la derecha no ganase una elecciones. Aznar lo hizo en 1996, pero Andalucía sigue pendiente ese paso histórico.