Archivos para el tag ‘Mercedes Alaya’

Guerra sucia

Ignacio Martínez | 22 de marzo de 2012 a las 11:43

SE queja la consejera de Presidencia, Mar Moreno, de la guerra sucia electoral. Qué extraño, no hemos conocido guerras limpias. En las andaluzas, por ejemplo, se estrenaron los empresarios de la CEA, tan formalitos después agarrados a la teta de la Junta, con una campaña feroz en 1982: un gusano comunista socavando túneles en la manzana socialista. Sucio. El PSOE ha usado y abusado del dóberman para subrayar el carácter montaraz originario de los fundadores de AP/PP y de alguno de sus generales, hoy convertido en guerrillero cantonalista asturiano. Sucio. Los populares van a acabar esta campaña sin estrenarse en cuanto a propuestas de futuro para Andalucía. Les ha bastado con la hoja de servicios de Guerrero&Trujillo y asociados en los eres para rellenar sus espacios y mítines electorales. No les ha faltado siquiera la ayuda de la juez Alaya a la hora de marcar el horario e itinerario a prisión de G&T. Alaya, impecable e implacable juez, esperó a que terminara una Liga para inhabilitar a Lopera, pero ha solapado milimétricamente el punto culminante de este caso con la campaña electoral andaluza. ¿Sucio? Muy limpio no parece. Y después está el calendario presupuestario. El PSOE acusa al Gobierno de traición a la patria por retrasar las cuentas del Estado para 2012 hasta el 30 de abril. Pero los socialistas convocaron expresamente una pinza de elecciones generales y andaluzas, el 20 de noviembre y el 25 de marzo, con el propósito evidente de tender una trampa a su adversario. ¿Guerra sucia electoral? Es que no hay otra.

Mucho vicio

Alberto Grimaldi | 22 de marzo de 2012 a las 11:41

LA declaración de Juan Francisco Trujillo, ex chófer del ex director general de Trabajo de la Junta Francisco Javier Guerrero, asegurando que se gastaban 25.000 euros al mes de dinero de las políticas activas de empleo en “cocaína, fiestas y copas” -tremendo el eufemismo central- me hizo usar la calculadora de inmediato: salen a 416,67 euros por persona y día. Mucho vicio es eso.

Pero lo grave no es que ambos hayan sobrevivido a ese insano tren de vida, sino que se haya sufragado con dinero público durante años sin control alguno.

Y es ahí donde en el ámbito político está la primera gran responsabilidad. La culpa in vigilando de los consejeros de los respectivos gobiernos es suficiente como para reducir el asunto sólo a las golfadas de unos pocos.

La alternativa a que no exista aquélla es aún peor, porque significaría que, como sostiene Guerrero, el Gobierno andaluz conocía perfectamente el funcionamiento de lo que él mismo denominó como fondo de reptiles: la utilización sin control de ese dinero para favorecer a afines del PSOE, como intrusos en expedientes de regulación de empleo reales o dando subvenciones injustificadas, caso del tristemente famoso conductor.

Estamos ante uno de los más zafios casos de corrupción que se hayan destapado en España y el más grave de la historia de la autonomía andaluza.

Y la clase política, empero, se despacha con sus propios vicios -conductas viciadas, digo- ante hechos como éstos. Acudir al clásico y tu más, como he oído en algún debate radiado me parece tratar al ciudadano, al votante, como si fuese estúpido. Antes al contrario, los electores tienen muy poca tolerancia a este tipo de asuntos. Y mucho más entre los que votan a la izquierda.

Pienso que este tipo de cosas ocurren porque la confianza se vicia: los servidores públicos llegan a creerse que seguirán en el poder eternamente, que los votos les dan una impunidad de la que carecen. Para eso está el poder judicial. Por eso me chocan tanto los ataques a la juez Mercedes Alaya, incluso aunque actúe en campaña. Sobre todo cuando nadie pone en duda que, también en campaña, se reabra -lo que comparto porque repugna igualmente- la parte más política del caso Gürtel o se que condene a Jaume Matas. Pretender que se suspenda la acción de la Justicia porque hay elecciones es admitir que no existe la independencia de poderes.

Mucho Loewe y poca política: un bolso, un voto

Jesús Ollero | 15 de marzo de 2012 a las 11:01

Seguro que usted ya lo suponía, pero al ciudadano medio le impacta bastante más la cachondeable campaña de Loewe para promocionar sus bolsos que cualquier bravata electoral. Ni que Alaya cite al ex consejero Antonio Fernández al año de su imputación (14 de marzo de 2011 por 14 de marzo de 2012) altera el guión de mensajes unidireccionales en Twitter. Acaso una imagen publicitaria del PSOE según la cual habría una flagrante falta de ortografía: “Elije (en vez de Elige) el camino hacia tus derechos”. Parece retocada, pero tras el Arenas, quién (sic) no te conozca que te compre de un vídeo electoral, todo es posible.
Leído en Twitter: “Si es imposible el careo Griñán/Arenas, que se vote este domingo”. Pues sí. Nos ahorraríamos decenas de descalificaciones, decenas de miles de euros de la campaña e incongruencias como la que apunta el alcalde de El Coronil sobre Marinaleda.

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Eso no se hace

José Aguilar | 15 de marzo de 2012 a las 10:54

MIENTRAS la juez del caso ERE ha llamado a declarar en abril al ex consejero de Trabajo Antonio Fernández -al que imputó hace justamente un año y ha tenido aparcado en la indefensión-, los jefes supremos de CCOO y UGT en Andalucía se reunieron con el candidato Griñán en una especie de reconciliación absolutoria de sus pecados neoliberales en aras del combate común contra el enemigo principal: no pidieron el voto para el PSOE ni para IU. Pero sí llamaron expresamente a no votar a la derecha que representa Arenas. Verde y con asas. Ha sido más explícita, como es natural, la delegada provincial de la Junta en Sevilla, Carmen Tovar. Su caída de la lista socialista, en la que figuraba inicialmente hasta la recomposición derivada de las disputas internas, no le ha restado ni lealtad a las siglas ni combatividad contra el adversario. Lo que pasa es que ha errado en la elección del ámbito y del destinatario de su ardor guerrero. Dio un mitin en un instituto de Gines, a cuyos alumnos aleccionó sobre la diferencia entre la izquierda y la derecha, los ricos que pueden pagárselo todo frente a la gente corriente que necesita de lo público y hasta la eventual pérdida del nuevo gimnasio del centro si el PP ganase las elecciones. Eso, la manipulación de las conciencias adolescentes, no se hace, señora, ni siquiera en campaña. De los Amigos de Gines a la Amiga de Griñán. A la Junta Electoral ha ido el tema, denunciado por el PP. Pero el mal ya está hecho. Mal lugar, público inconveniente, ocasión inadecuada. Arrepentida la quiere el Señor.

La juez y la campaña

José Aguilar | 16 de noviembre de 2011 a las 11:32

Para ganar las elecciones del domingo el Partido Popular no necesita ayuda externa. Le basta con la ayuda interna (de dentro del Partido Socialista, que lleva unos años suicidándose). No hace falta ponerse guerrista para deducir que el PP está recibiendo un plus en esta campaña. Un plus de deterioro de la imagen de sus adversarios socialistas. Esto es objetivo: cada avance en la instrucción judicial del escándalo de los ERE -que ya no es propiamente de los ERE, sino también de la política de ayudas a las empresas que ha practicado la Junta- viene a cuestionar un poco más al socialismo en el poder y a mermar sus posibilidades electorales, que ya estaban lastradísimas a causa de la crisis. Insisto para que nadie se confunda: la responsabilidad de lo que le está pasando al PSOE andaluz concierne enteramente al PSOE andaluz, y perdón por la tautología. Si se enfrenta a un proceso que más que salpicarlo lo enloda es por lo que ha hecho él mismo, no por una conspiración. Dicho lo cual, ahí está el nuevo auto de la juez Mercedes Alaya en el que se citan dos nombres, el del actual presidente de la Junta y el de la actual consejera de Hacienda, y se alude a otro, el de Manuel Chaves y su hija apoderada de Matsa. Ninguno está imputado. Ninguno ha sido citado como testigo, pero a los tres se refiere inequívocamente el auto judicial, dictado cuando la campaña electoral está dando las boqueadas y se sabe que los tres van a estar entre los que perderán los comicios. Y los perderán no sólo por los ERE y lo que sale tirando de su ovillo, pero también por eso.

Una consejera coherente

José Aguilar | 14 de noviembre de 2011 a las 10:45

Como consejera de Igualdad y Bienestar Social, su gestión presenta luces y sombras. Como líder política, Micaela Navarro atesora valores poco comunes. Por un lado, lo que ha llegado a ser se lo debe en gran medida a sí misma, a su esfuerzo por desafiar la fatalidad a la que le condenaba su origen social y a su afán de aprender y soñar/ambicionar. Por otro, se ejercita en la coherencia. Se ha visto estos días, cuando ha sido la única voz discordante en su partido ante el venenoso comentario de Alfonso Guerra sobre la juez Alaya. Cierto que podía haber centrado su crítica en la injerencia del ex vicepresidente en la independencia de los jueces y sólo denunció el tono machista de su insinuación, pero al menos demostró que su feminismo no es de salón. Alfonso está muy lejos de los tiempos en que dictaba las listas electorales e imponía que quien se moviera no salía en la foto, pero aún queda en el PSOE cierto temor reverencial a llevarle la contraria. A su ataque a Alaya le ha seguido un estruendoso silencio en las filas del socialismo feminista, y hasta un enemigo tan acreditado como Manuel Chaves -es difícil encontrar dos compañeros que se detesten más que Chaves y Guerra- ha pronunciado palabras de comprensión y apoyo. La excepción ha sido Micaela Navarro, que se ha declarado en completo desacuerdo. Ha demostrado que cree de veras en la igualdad y que su defensa de la mujer no se detiene allí donde empieza el interés de partido. El machismo es machismo, lo diga Agamenón o Alfonso Guerra. Un ejemplo de congruencia en esta vida pública ahogada por el sectarismo.

Una táctica de efecto bumerán

Alberto Grimaldi | 11 de noviembre de 2011 a las 10:46

Entre los mensajes para endurecer la campaña que el PSOE introdujo anteayer hubo uno que ha provocado que el Consejo General del Poder Judicial ampare a uno de sus miembros de oficio, sin que se le hubiese solicitado. La polémica, como tantas, la desató uno de los políticos más hábiles dando mítines que haya en España, Alfonso Guerra. El diputado sevillano dijo que la juez del caso de los falsos ERE, Mercedes Alaya, actúa en función de la “fuerte relación” que le une al también juez y alcalde de Sevilla del PP, Juan Ignacio Zoido. A Guerra le siguió ayer el número uno por Cádiz, Manuel Chaves, que fue más moderado pero sostuvo la misma tesis de la connivencia. No hay duda de que se trata de una táctica electoral preventiva, que busca evitar que coincidan en la campaña, como ocurrió en los comicios municipales, citaciones a políticos que son candidatos. Temen, en pocas palabras, ver al ex consejero José Antonio Viera haciendo el paseíllo ante el Palacio de Justicia.

La calculada ambigüedad de Guerra fue censurada por el Poder Judicial con reproches de trazo grueso: “Insinuaciones vejatorias contra una mujer”, las califica.

Esta reacción sin embargo no es lo que, a mi juicio, debiera preocupar al PSOE sobre el paso dado. Creo que no ha medido las consecuencias del camino emprendido. Al tratar de señalar que Zoido eligió a la juez que lleva el caso al provocar con una denuncia que fuese a parar a su juzgado por turno de reparto, no ha medido que el efecto perseguido puede volverse contra el PSOE como un bumerán. La Junta ha defendido en todo el proceso de los ERE que fue el Gobierno andaluz quien denunció el asunto en la Fiscalía y que es la primera que busca el reproche penal contra los responsables del mal uso de los fondos de empleo. Y esta tesis entra en contradicción con la táctica desplegada, que puede dar a entender a la opinión pública que los socialistas están intentando tapar la corrupción.