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Balance de Twitter: intendencia frente a actores principales

Jesús Ollero | 24 de marzo de 2012 a las 9:54

Hay tres clases de políticos en Twitter: los que hablan de política, los que no hablan y los que hablan de todo sin parar. Este grupo se divide entre los que aportan y los que no. Cada uno que se ubique donde estime. Con la recta final de la campaña se ha acelerado la escritura, pero no varía el global. Griñán ha mantenido una línea discreta: su equipo, como ayer, y sólo a veces. El gobierno saliente ha estado poco o nada. Notable Micaela Navarro y activo, a su aire, Recio. Algunos de los miembros más representativos del PP andaluz se han dejado ver poco, al contrario que los actores principales: Arenas y, en particular, Antonio Sanz, han sido muy activos. Pronto sabremos si, como vaticina la periodista Carmen Torres, será el nuevo consejero tuitero. De la primera línea de la política autonómica es el que ha sacado mayor provecho de Twitter, tema que el PSOE parece haberse encomendado a la intendencia.

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Una consejera coherente

José Aguilar | 14 de noviembre de 2011 a las 10:45

Como consejera de Igualdad y Bienestar Social, su gestión presenta luces y sombras. Como líder política, Micaela Navarro atesora valores poco comunes. Por un lado, lo que ha llegado a ser se lo debe en gran medida a sí misma, a su esfuerzo por desafiar la fatalidad a la que le condenaba su origen social y a su afán de aprender y soñar/ambicionar. Por otro, se ejercita en la coherencia. Se ha visto estos días, cuando ha sido la única voz discordante en su partido ante el venenoso comentario de Alfonso Guerra sobre la juez Alaya. Cierto que podía haber centrado su crítica en la injerencia del ex vicepresidente en la independencia de los jueces y sólo denunció el tono machista de su insinuación, pero al menos demostró que su feminismo no es de salón. Alfonso está muy lejos de los tiempos en que dictaba las listas electorales e imponía que quien se moviera no salía en la foto, pero aún queda en el PSOE cierto temor reverencial a llevarle la contraria. A su ataque a Alaya le ha seguido un estruendoso silencio en las filas del socialismo feminista, y hasta un enemigo tan acreditado como Manuel Chaves -es difícil encontrar dos compañeros que se detesten más que Chaves y Guerra- ha pronunciado palabras de comprensión y apoyo. La excepción ha sido Micaela Navarro, que se ha declarado en completo desacuerdo. Ha demostrado que cree de veras en la igualdad y que su defensa de la mujer no se detiene allí donde empieza el interés de partido. El machismo es machismo, lo diga Agamenón o Alfonso Guerra. Un ejemplo de congruencia en esta vida pública ahogada por el sectarismo.