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¿Con v o con b?

Rafael Navas | 20 de marzo de 2015 a las 4:51

Es la pregunta del millón, la duda metódica y existencial, el arcano de los arcanos. “No sé qué votar”, se escucha desde hace meses por muchas esquinas, en el mercado, en la consulta del médico o en el bar. Y se va acercando la hora. Los mensajes que lanzan los candidatos como balones de playa desde una avioneta no surten efecto para despejar las dudas.

“¿A quién votamos?”, inquiere el marido a la esposa o la esposa al marido, sin más respuesta que el encogimiento de hombros desde hace días. “¿Tú que vas hacer?”, le suelta un compañero de trabajo a otro y por toda contestación encuentra un “de momento ir al pregón de Semana Santa y después ver el clásico”. Nada, mucha gente no suelta prenda… sencillamente porque no sabe qué hacer. Los militantes, cargos políticos, simpatizantes y votantes fieles lo tienen más claro, estaría bueno. Pero incluso en el último grupo, el de los votantes fieles, hay muchos que, como confesaba uno hace un par de días, votarán “esta vez con la nariz tapada”.

Quienes lo tienen mucho más claro son los que ya saben a quién votar, pero con b. Lo saben desde hace mucho tiempo porque el suyo será un voto de castigo en toda regla. Sus partidos han planteado estas elecciones (y las que vienen) como una oportunidad de desalojar del poder a quienes lo vienen ocupando desde hace años.

“¿A quién botamos?”, preguntan. Y sus seguidores contestan sin pestañear que a PSOE, PP e IU, que además se encargan de ponerles en bandeja esa claridad de ideas. El último acuerdo secreto para subir el sueldo de los parlamentarios andaluces en 2013, conocido ahora, ha sido otro soplo de viento a favor de sus pretensiones, por si a alguien de los suyos le quedaba alguna duda. El discurso del cambio en Andalucía propugnado por el PP se ha encontrado con el de Podemos y Ciudadanos, que es bien distinto porque éstos aún no han tocado poder. Maíllo, muy correcto toda la campaña, podría haber sacado mayor provecho del “y tú más” de socialistas y populares de no haber sido por la irrupción de Podemos. No se puede negar que la gran habilidad de los pequeños y nuevos partidos en esta campaña ha sido la de generar la duda en muchas personas sobre si utilizar el domingo la letra v o la b.

El tren de los escobazos

David Fernández | 20 de marzo de 2015 a las 4:38

La emoción nos embarga. En el ambiente se respira un escenario diferente para Andalucía. Aunque el PSOE siga siendo el claro favorito, los electores presienten que estas elecciones serán distintas. El cambio real parece posible y en los despachos oficiales hay más nervios que en la primera cita con tu pareja. Emitir un pronóstico hoy es parecido a lanzar una moneda al aire, de ahí que nadie se atreva a publicar su intención de voto ni en el confesionario. Los sondeos avanzan que los parlamentarios tendrán que acostumbrarse a debatir y hablar entre ellos para garantizar la gobernabilidad a partir del lunes, justo lo que se han negado a aceptar tantos años, a pesar del clamor popular que exigía la generosidad de todos.

Las mayorías absolutas parecen inalcanzables, y el equilibrio sólo será posible desde el consenso. La agitación se palpa hasta en los partidos emergentes, que no las tienen todas consigo, y ya no se fían de tanto halago. IU y el PP un día temen perder lo que tanto les costó, y al siguiente recobran el aliento. El informe caritas del PSOE es un poema: a veces parece que no le salen las cuentas y otras justo lo contrario. Si estos tres últimos hubiesen aparcado su vanidad para apagar el fuego de la crisis hoy podrían dormir a pierna suelta, en lugar de despertarse de madrugada sin saber por qué. Sus candidatos empiezan a tener la misma cara del que sube al tren en la Feria y no sabe de dónde le llegarán los escobazos. La incertidumbre está servida porque ahora les toca hablar a los ciudadanos. Los más cabreados han dicho basta y están dispuestos a educar, como si fuesen sus hijos, a los dirigentes que no paran de buscarse las cosquillas y ponerse zancadillas justo cuando Andalucía más les necesita. El nuevo escenario a la italiana que proyectan las encuestas no parece el ideal para salir de la crisis. Tal vez, pero si lo quieren los electores para dar una lección a sus representantes obligándoles a negociar y de paso recordándoles los valores de la democracia, amén.

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El conversador en el #DíadelPadreIndeciso

Jesús Ollero | 19 de marzo de 2015 a las 20:01

NO termina de estar muy claro qué están buscando los candidatos en redes sociales. En el caso de los partidos es distinto porque su recorrido es más largo y su estructura, en algunas casos, muy notable. Aunque como ya hemos comentado la endogamia en cuanto a las etiquetas frustra la posibilidad de explorar nuevas bolsas de usuarios digitales indecisos (recuerden, respetables aspirantes, que el interné está lleno de gente con su voto por decidir, no sólo hay palmeros y alborotadores), es aún más llamativo cómo se han estado moviendo los propios perfiles de cada uno. Un breve repaso.

Así, sin anestesia ni nada, se ve claramente que los candidatos no conversan. Es posible que esta inacción sea la opción más razonable para no entrar en espirales ingobernables, puesto que el tiempo en campaña escasea y la posibilidad de tener que atender a decenas de respuestas cada hora es una amenaza real. Hay una excepción: Martín de la Herrán. Es el único que contesta de los siete candidatos de los partidos principales. Hiperactivo es poco. El abogado (discutidor profesional, pues) acumula el doble de tuits que Susana Díaz, Juanma Moreno, Teresa Rodríguez, Antonio Maíllo y Juan Marín juntos. Si el único que felicitó explícitamente por el Día del Padre fue Juanma Moreno, De la Herrán y algunos de UPyD celebraron el #DíadelPadreIndeciso, una más de las múltiples ocurrencias de la formación magenta, pródiga en este tipo de acciones. La última, una imagen de Gila al teléfono: “¿Está el indecisooooo? Que se ponga”. El robo de documentos de los ERE en su sede llenó el día de consignas e incluso recibió la solidaridad de adversarios políticos.

Del resto de candidatos, ya se comprobó que la cuenta de Susana Díaz se ciñe a ideas fuerza. Juanma Moreno amplía el espectro, pero sin una triste etiqueta que amplifique sus comentarios y con escasas referencias a usuarios. Teresa Rodríguez es más de retuitear y de sus círculos, como Antonio Jesús Ruiz, y al igual que Antonio Maíllo hace múltiples referencias a sus intervenciones en medios nacionales y escasísimas al seguimiento de la campaña en los medios andaluces. Juan Marín ha mantenido una línea de mensajes muy plana, como sin querer hacer demasiado ruido, al abrigo de la marca y de algunos links que reflejan su campaña. Sin margen para el error, en definitiva. Ninguno de ellos contesta a nadie. Puestos a pedir, pues mejor que escuchen, que de hablar no paran en todo el día, ¿no?

gila

La recta final se hace cuesta arriba en redes sociales

Jesús Ollero | 18 de marzo de 2015 a las 19:24

Es posible que, navegando por la web del periódico, haya recaído en una gráfica que ofrece datos sobre la actividad en Twitter de los candidatos, llamada ElecciON-line. Opileak ofrece esos datos a los lectores de las cabeceras de Grupo Joly y lo primero (o lo segundo) que le ha debido llamar la atención es que el interés ha ido decreciendo. Las curvas de actividad en torno a los candidatos van claramente a la baja, como si la campaña se le estuviera haciendo larga a las redes sociales. El cénit del primer debate no ha sido alcanzado después por ningún candidato, ni siquiera los que no estuvieron. Y el nivel del arranque de la campaña no se ha igualado ni por asomo, como si el interés se hubiera evaporado y quedaran únicamente los legionarios respectivos.

opileak

Si es de esas personas que revisa la lista de la compra a fondo, igual se ha dado cuenta de que los porcentajes sobre la actividad alrededor de los candidatos supera el 100%: oscila entre el 116 y el 120% al haber muchos usuarios que citan a más de uno de ellos. Pues bien. La capacidad de atraer nuevos usuarios se ha ido desplomando conforme avanzaba la campaña. De los más de mil diarios del arranque de campaña para PP y Podemos, y dos mil en el caso del PSOE, a apenas 300 ó 400 en la recta final. Hastío.
Según los datos que ofrece Opileak, el PA es el que más usuarios concentra que puedan considerarse spammers, con un 15% de usuarios que realizan más de 10 comentarios sobre el partido. IU y Podemos lideran la franja entre 3 y 10 mensajes (20% del total) mientras Ciudadanos manda entre los que han realizado sólo uno o dos (77%). En total, el PSOE multiplica por tres los usuarios de C’s, por 3,5 los de UPyD y casi por siete los del PA, además de doblar ampliamente los de IU.

Por ubicación, Susana Díaz concentra los usuarios que la referencian en Sevilla y Juanma Moreno, en Málaga. En Almería, zona clave, Díaz tiene casi tantos usuarios como el resto de candidatos juntos. En contra de lo que pudiera parecer, Teresa Rodríguez es superada en Cádiz por todos menos De la Herrán y Marín, y concentra sus apoyos en Sevilla (a la par que Maíllo, por detrás de Moreno y cinco veces menos que Díaz) y Málaga (la cuarta parte que Moreno y la mitad que Díaz).

En referencias cruzadas (a más de un político) los dos candidatos principales aparecen cuatro veces más que las siguientes y llamativas combinaciones: Moreno con Maíllo y Díaz con Rodríguez.

 

La frase del día:

@Cs_Andalucía
.@juanmarin_cs “Nosotros no vamos a entrar en gobiernos de coalición, pero sí vamos a ayudar a gobernar en #andalucia”

La otra Susana

Carlos Navarro Antolín | 18 de marzo de 2015 a las 14:13

Solo una macroencuesta interna con datos preocupantes podría explicar desde una perspectiva lógica el desbarre de la candidata del PSOE en el segundo debate. Pero nada indica que haya lógica donde todo apunta a que hay una cuestión puramente emocional e instintiva. Susana Díaz incurrió en varias desaplicaciones, que diría el chileno Cantatore. No dejará de ganar las elecciones el próximo domingo, pero el salto a Madrid se la ha puesto carísimo. Será la lista más votada en Andalucía, pero ha podido perder algunos puntos en ese voto sociológicamente conservador que no le hace ascos a una opción socialdemócrata, sobre todo en tiempos de caída en picado del PP y del auge de opciones como Podemos. El juego destructivo de la presidenta (con continuas interrupciones), la exaltación del ego que revela inseguridad (“La presidenta soy yo”) y el situarse por encima de los demás (invistiéndose como moderadora para conceder la palabra a su principal oponente), trufado todo con elevaciones de tono y con una gesticulación más propia de una tertulia en una asociación vecinal que de alguien con altura institucional, deja por los suelos la imagen que ella misma se había labrado con todo mérito durante año y medio. No se vio a la Susana consultada por el Rey en plena operación de relevo en la Jefatura del Estado. No se vio a la Susana embaucadora de empresarios y líderes sociales en foros de Madrid y Barcelona. No se vio a la Susana que recibe a Botín en San Telmo, o que improvisa buenos discursos en cenas de relumbrón ante personalidades de primera fila. Se vio, más bien, el perfil de aquella agreste estudiante que logró ser delegada de curso con el paso de los años tras varios intentos y a base de agarrar el micrófono y alentar a la masa. Se vio, más bien, a la Susana Díaz que se enojaba con los compañeros que no cumplían los acuerdos para hacer puente y seguían acudiendo a clase. Se vio, más bien, a la Susana Díaz de la distancia corta, aquella secretaria de organización implacable a la hora de poner orden en las filas internas o de tensionar a todo un gobierno local desde la sede del partido.

La tosquedad de la presidenta fortalece a Moreno Bonilla entre los suyos, lo que no es poco para un candidato que no generaba entusiasmo en sus propias filas. El líder regional del PP ha sido el primero en hacer aflorar a la otra Susana. A muchos socialistas sevillanos no les extrañó el perfil exhibido por la presidenta, unas formas desconocidas por la gran mayoría. Sí les chocó que ese perfil apareciera cuando menos falta hacía, cuando siendo la ganadora en todas las encuestas bastaba con mirar a la cámara, hablar de Andalucía sin necesidad de parecer la dueña de la región (ay, los políticos y su sentido patrimonialista de símbolos e instituciones) y sonreír una y otra vez. Los nervios, sobre todo semejante muestra de nervios, sólo se pueden explicar por disponer de una preocupante macroencuesta interna o porque de forma inexplicable ha retornado a los años de juventud, cuando agarraba el micrófono y aparecía ese tosco perfil que valió para ser delegada de curso, pero que puede ahuyentar cierto voto moderado y poner muy cuesta arriba la escalada a la Moncloa.

De vídeos y anglicismos

Jesús Ollero | 12 de marzo de 2015 a las 19:45

Audiovisual y redes, magnífica combinación en los tiempos electorales que corren. El consumo de vídeo por internet es espectacular, y creciendo. La campaña tiene sus fases y entre debate y debate se lanza nuevo material para convertir el engagement en algún voto y dulcificar la depauperada imagen del político al uso. Este jueves hubo dos ejemplos, con su correspondiente anglicismo. Qué sería de nosotros para explicar ciertas cosas sin un más o menos atinado anglicismo. Oh my God.

Moreno Bonilla compartió el making off de su último vídeo de campaña, grabado el 18 de febrero en Coín con la colaboración de 30 simpatizantes del lugar y un grupo de técnicos también de allí, de la Ciudad del Cine. Poco habitual, por no decir nada habitual, es ver la tramoya de la realización de un anuncio en campaña política, con los asesores pululando, el candidato recibiendo instrucciones y los extras haciéndose los nuevos.

 

En UPyD se marcaron una suerte de flashmob pero con poco flash y menos mob. Subieron a Toni Cantó al tranvía de Sevilla para presentar a los viajeros al candidato Martín de la Herrán. Muy preparado y poco dinámico. Y había casi más fotógrafos que pasajeros y, por supuesto, se amontonaban en las cercanías del abogado, que en apariencia quedaba algo lejos de su target (precioso anglicismo), de la gente en definitiva. Por mucho que lo intente no se les ve, básicamente.

 

Dicho lo cual, nos quedamos con la buena intención del equipo de Bonilla, que para eso maneja un presupuesto distinto y que ya hizo un vídeo conceptual aceptable con la luz como leit motiv, pero de lo visto hasta ahora sobresale la estética cinematográfica de IU. Una auténtica preciosidad dirigida por Felipe Vara del Rey con poemas de David Eloy en la que los políticos tienen un papel muy secundario. Seguramente por eso lidera el ranking de vídeos electorales con unas sensacionales 50.000 visitas. Bravo.

 

Por detrás, Ciudadanos consigue la nada despreciable cifra de 38.000.

 

Para que nos hagamos una idea del mérito, el spot de campaña que Teresa Rodríguez grabó en Bruselas va por 30.000, muy por encima del paseo por el parque de Susana Díaz –“soy Susana, tú me conoces”– lanzado por el PSOE al inicio de la campaña y que apenas llega a 7.000, mil más que el #EREseUnaVez del PP.

 

 

 

Tristamente, el que triunfó de lo lindo fue Monago, que no retiró el vídeo de Er Vidente y superó de largo las 200.000 visitas.

Preguntas

Alberto Grimaldi | 9 de marzo de 2015 a las 12:52

Todas las encuestas: la misma tendencia. Un Parlamento con hasta cinco fuerzas. Sin mayorías fuertes. ¿No íbamos a votar en busca de la estabilidad? De confirmar los andaluces que votan el vaticinio de los estudios demoscópicos, no es que habrá que pactar para gobernar, es que hay hasta riesgo alto de bloqueo institucional. El PSOE -y Susana Díaz- quedaría sujeto a la voluntad de PP y Podemos. Sólo con que ambos actuasen con coherencia a su discurso político y votasen contra la investidura no habría nuevo Gobierno andaluz. Y con dos meses de bloqueo: de nuevo elecciones. ¿No votábamos para lograr un Ejecutivo fuerte? Tiempos para la finezza, ahora que la política andaluza -y española- se italianiza. ¿Pero están los bisoños líderes autonómicos dotados para la finura? Veo en esta campaña exceso de confianza en unos y comodidad en la derrota en otros. Una invitación que aleja de la certeza de que sean capaces de trabajar, de veras, por mejorar nuestras vidas. Intereses. Cálculos. E inexperiencia, incluso de quien ya gobierna. ¿Muestran algo más? En trece días tenemos que votar y aún me hago la pregunta: ¿qué necesidad tenemos los andaluces de vernos en esta tesitura un año antes? Ruego respondan.

La fuga

David Fernández | 8 de marzo de 2015 a las 12:46

PP y PSOE están de los nervios. Dos recién nacidos como Podemos y Ciudadanos acaparan todas las miradas y los partidos más clásicos ya no saben cómo llamar la atención. A ratos, se comportan como niños malcriados que no soportan la idea de que mamá y papá les den la espalda para atender los asuntos más urgentes que reclama el bebé. A los socialistas, lo único que se les ocurre es imitar a Podemos, agotar las camisas lilas del mercadillo y empezar a soltar tacos. Y desde que Ciudadanos marca tendencia, los populares tampoco pueden evitar soltar pamplinas en días alternos, para tratar de ser más antisistema y modernos que nadie, aunque no olviden a Naranjito. Han renunciado incluso a su ley del aborto, para ser más moderados que Espinete y tratar de evitar la fuga de sus leales.

Los asesores de unos y otros aseguran que han vuelto a dar con la tecla de la victoria eterna: ahora lo que se lleva, dicen, es hablar en el mismo tono que en la barra del bar, que es lo que hace Podemos, aunque luego no sepa concretar cómo narices se sale de ésta. Y ahí me tienen al probe Rajoy este viernes, sin pantalla de plasma, enfrentándose a los micrófonos tras la catástrofe del Ebro y sin saber qué decir: “Yo voy donde me dice mi equipo, que para eso soy el presidente del Gobierno españó“. Ole.

Como no saben a qué atenerse en la actualidad, los partidos no paran de realizar encuestas cada media hora. A usted no le hace falta sondeo de opinión alguno para llegar a la conclusión de que permitir que los niños hagan lo que les venga en gana, un día sí y otro también, no conduce a nada bueno. Tanto es así que, 30 años después, los niños ya no son tan niños, y los padres le dicen a los sondeos que están dispuestos a darles un escarmiento por derecho. Dicho esto, ahora lo único que resta saber es si van en serio o se les pasará el mosqueo otra vez.

Marchando una de vídeos: de candidatos y conceptos

Jesús Ollero | 19 de febrero de 2015 a las 18:57

Con los gigantescos datos de consumo de vídeo por internet de esta época, resulta de cajón amplificar mensajes político a través de Youtube, esa insondable plataforma a la que atiborrar del metraje más variopinto. Con la campaña en dos semanas (aquí mismito) el inicio de la Cuaresma ha traído los primeros mensajes nítidos de los dos partidos principales (algunos les tomaron la delantera en este aspecto con un impacto notable, como Teresa Rodríguez y su tomatito casero).

En el primero, lanzado el mismo Miércoles de Ceniza, vemos a Susana Díaz arengando a los andaluces en el exterior. Desconozco si se ha dinamizado mucho o poco, pero lo he visto subido a través de más de una cuenta, lo que puede considerarse un error puesto que fragmenta audiencias por mucho que el mensaje llegue a toda la red de usuarios de vinculación socialista. La potencia de la marca debe ir respaldada por un número de reproducciones importante, lo cual se complica si se distribuye desde múltiples usuarios. Para evitar eso está la opción de compartir. No se puede ocultar la fuerza que tiene ahora la figura de Susana Díaz, justificación rotunda para un vídeo de plano fijo y con el lema (muy visto ya en su estructura) #YoConSusana.

El equipo de Juanma Moreno estrenó vídeo este jueves, completamente opuesto en su concepto al del PSOE. Éstos muestran a su líder en plano fijo dirigiéndose a los más de 200.000 residentes en el extranjero. Aquéllos tiran de simbologías para mostrar lo que, consideran, la época analógica, pasada, dirían que superada, con transistores que evolucionan de su enorme tamaño pero desde los que se oyen las mismas promesas a lo largo de tres décadas y con lámparas afortundamente olvidadas (que no encienden, claro), y la nueva era digital, moderna y eficiente (aunque apenas se ve, ¡la bombilla no es de bajo consumo!) que simbolizan un iPad nuevecito y una lámpara de diseño.

El lema, #EnciendeLaLuz. Ni rastro del candidato (mensaje conceptual) en un anuncio más notable en sus pretensiones que el anterior pero con un único pero: no ayuda a mejorar el grado de conocimiento de Juanma Moreno, el principal caballo de batalla de los populares en esta apresurada carrera por alcanzar a la actual presidenta, cuya figura –como refuerza el sencillito vídeo/discurso– es casi un tótem para el socialismo actual.

Cruel ‘déjà vu’

Alberto Grimaldi | 26 de marzo de 2012 a las 21:53

La peor de las pesadillas de Javier Arenas se reprodujo ayer en las elecciones de Andalucía. Y la revivió de manera más cruel que hace dieciséis años: Pepe Griñán, como Manuel Chaves en 1996, ha volteado las encuestas y seguirá gobernando la Junta aun perdiendo el PSOE por primera vez los comicios autonómicos.

Escribí en la primera de esta serie de reflexiones de campaña que pírrica sería la victoria del PP andaluz si Arenas no tenía mayoría para gobernar. Así ha sido: el hipotético éxito que supone vencer en las urnas -por tercera vez consecutiva en diez meses- se ha tornado en fracaso sin paliativos, porque el cambio que se prometía nunca se producirá desde los bancos de la oposición.

Si dura fue la derrota de 1996, cuando el PP rompió el techo de cristal que le impedía ser fuerza de Gobierno en la Carrera de San Jerónimo, amargo ha sido este déjà vu que confirma que Arenas y el PP-A no logra quebrar esa montera que, incluso siendo el que más votos aglutina en toda Andalucía, le impide gobernar la comunidad igual que cuanto era derrotado en el recuento de votos.

Amargo porque probablemente Arenas es uno de los principales artífices de que Rajoy hoy gobierne España. Y paradójicamente -y en contra de lo que yo opinaba hace unos días, que veía en las encuestas votos consecuentes- es la gobernanza de Rajoy la que le ha lastrado: más por recortar derechos que por ajustar presupuestos.

Porque los números dicen no sólo que Arenas ha perdido casi 415.000 votos respecto a los que obtuvo Rajoy hace sólo cuatro meses, sino que ha perdido también casi 163.000 sufragios respecto a los que él mismo consiguió en 2008.

Poco importa que con menos votos pero más escaños que entonces gane por primera vez las autonómicas. Tampoco es relevante que el PSOE haya perdido en cuatro años casi 655.000 votos o que Griñán haya obtenido menos sufragios -sólo unos miles pero menos- que Pérez Rubalcaba el 20-N: el peor resultado de la historia del PSOE.

No. Lo que hoy torna en derrota su éxito objetivo es que no gobernará Andalucía. Y probablemente nunca lo haga. Porque será difícil que pueda presentarse de nuevo como alternativa tras no lograrlo en cuatro ocasiones distintas y ante dos oponentes diferentes.