Archivos para el tag ‘Rubalcaba’

El soldado Sánchez intenta salvarse

José Aguilar | 14 de diciembre de 2015 a las 10:08

Vitaminado por los simbólicos apoyos de Felipe, Zapatero y Rubalcaba; energetizado por la movilización de la militancia más leal a Susana Díaz, y en la provincia que siempre, lo que se dice siempre, ha votado socialista (Sevilla), y venido arriba tras reunir en Valencia, ayer, a una multitud insólita en mítines de poscrisis, Pedro Sanchez se dispone a darle la vuelta a las encuestas, como Chaves en 1996. A todas, porque no hay una sola que le dé como vencedor y son varias las que le discuten hasta el segundo puesto. A seis días de las elecciones de verdad, sólo cuenta con dos instrumentos para salvarse de la quema augurada. Uno, teórico y conceptual: convencer a los españoles de que el PSOE representa la única posibilidad de cambio político y que los descontentos malbaratarán su voto si se decantan por Ciudadanos o Podemos. Apelación al voto útil, que se llama. El otro es puramente práctico y material: el debate de esta noche, al fin a solas con Rajoy. Me permito darle dos consejos: que no crea ni por un momento que el simple hecho de “ganar” el debate le garantizaría derrotar a Mariano, y que deje de hacerse la víctima denunciando que los otros tres están conjurados contra él.

Temblor de piernas

Javier Chaparro | 5 de diciembre de 2015 a las 12:32

¿Habrá relevo al frente del PSOE si Pedro Sánchez se queda por debajo de los cien diputados? La pregunta hecha hace un par de meses a un alto responsable socialista andaluz tuvo una sonrisa por respuesta. El cálculo no iba descaminado. Hace cuatro años, Pérez Rubalcaba dejó la Secretaría General del PSOE tras obtener 110 escaños, con el PP de Rajoy superando de largo el umbral de la mayoría absoluta, con 186. El escenario hoy es muy distinto, con dos nuevos y destacados actores que reclaman papeles protagonistas, pero los socialistas no podrían permitirse ni aun así un retroceso como el que dibuja el sondeo del CIS. Y mucho menos pasar a ser la tercera fuerza parlamentaria, una posibilidad abierta al situarse tan sólo 1,8 puntos porcentuales por encima de la formación de Albert Rivera.

El primer día de campaña dejó dos titulares: el primero es que el pulso por el 40% de indecisos va a ser fuerte y aventura una memorable subasta de promesas de gobierno de aquí al día 20; el segundo es el temblor de piernas que le ha sobrevenido al candidato socialista a las primeras de cambio, proponiendo un acuerdo anti-PP al resto de partidos. Regla número uno del manual de estrategia electoral: durante la campaña queda terminantemente prohibido hacer referencia a futuros pactos. Hacerlo denota escasa confianza en las propias posibilidades de victoria y/o debilidad para ejecutar el programa electoral. Si encima se abre el abanico de ese acuerdo a todo el arco parlamentario, desde la derecha moderada de Ciudadanos a Podemos pasando por el PNV, la sensación que genera frisa la desesperación. ¿Qué perfil pretende mostrar Pedro Sánchez en los debates? ¿El del candidato a presidente del Gobierno con hambre de balón o el de quien firma el empate antes del partido? Cosas así borran las sonrisas hasta en el Palacio de San Telmo.

Paciencia

David Fernández | 19 de marzo de 2012 a las 13:28

HOY no se sabe quién tiene más ganas de que llegue por fin el 25-M, si los candidatos o los electores. Los primeros ya tienen complejo de revisor de estación de autobuses de tanto mover a la tropa en autocares de un pueblo a otro. Sería bueno que un estudio certificara cuántas personas acuden a los mítines sin cobrar o sin el carné del organizador. Ni Rubalcaba ni Rajoy serían capaces de llenar las plazas de toros a estas alturas de campeonato por voluntad popular. No digamos ya el resto. Ni con la Pantoja de telonera. Por fortuna para las siglas, hay militantes y simpatizantes que ya son auténticos profesionales del discurso. Saben en qué punto aplaudir y cuándo callar, y muy obedientes ellos, no preguntan adónde van cuando suben al autobús. Pero en general, los andaluces desconectaron hace tanto que la mayoría no sabe a ciencia cierta qué se celebra el domingo. Hace 25 años la gente acudía a votar con ilusión. Ahora lo hace por obligación y menos mal, porque los políticos transmiten tanto como Torrente en concierto. Que se sepa, son muy pocos los que se ponen a criticar hoy día la ausencia de Arenas en el debate de Canal Sur. Y tampoco muchos pierden su tiempo hablando de las posibilidades que tiene el PSOE de ganar, cuando la mitad del partido piensa que el triunfo de la otra mitad es su ruina. Para distraer al respetable, los políticos hablan de la reforma del mercado laboral a todas horas. Como si de verdad existiera un mercado al que pudieran acudir los parados andaluces para buscar un puesto no ya de su especialidad, de cualquier cosa. En los mercados de verdad venden carne y pescado, frutas y hortalizas, pero en el supuesto mercado laboral, a lo sumo, el parado encuentra un portal de internet que ofrece cuatro días de camarero y tres de electricista a 200 kilómetros de casa. Hasta que la oferta no se aproxime a la demanda, PSOE y PP tendrán menos crédito que Pinocho en la barra de un bar. La tropa socialista disimula pero participa en esta campaña con el corazón partío entre oficialistas y críticos. Entre la vieja guardia que afila los cuchillos a la espera del 25-M para ajustar las cuentas y los que mandan. Muchos no saben si hay que ganar o perder. Y los populares circulan con más miedo que vergüenza pidiendo el voto: si pierden no habrá isla donde esconderse para algunos, y si ganan, les espera un duro camino. Ya saben, hasta el 25M: paciencia.

La elección

Alberto Grimaldi | 20 de noviembre de 2011 a las 6:55

NO recuerdo unas elecciones anticipadas en nuestra joven democracia en las que se conociese con tanta antelación la jornada de votaciones. Desde finales de julio sabemos que los españoles estábamos convocados a las urnas hoy, el veinte de noviembre.

La elección, la de la fecha que escogió el presidente del Gobierno, no la que se producirá hoy en las 59.876 mesas que deben abrirse a las nueve de la mañana, nunca me pareció casual. Ni acertada.

Nunca entendí que tras meses negándose a la convocatoria anticipada en circunstancias muy delicadas tomase la decisión al cerrar el curso político sin coyuntura concreta que le empujase a ello. Ni siquiera los mercados, que no dudaron en acosarnos después en pleno agosto. Aún menos entendí que, puesto a adelantar, marcase un calendario de cuatro meses que, aunque no jurídicamente, le ha dejado en términos políticos como presidente interino. Lo cual no ha impedido que, en esas circunstancias, se haya modificado hasta la Constitución y en contra del criterio inicial de su candidato.

Tenía mucho más sentido, disolver en aquel mismo momento las Cortes y celebrar las elecciones, cumpliendo los plazos, en el ocaso de septiembre. Pienso incluso que era mejor para España y también para el PSOE, que abrió la campaña con la confirmación de que el empleo estacional creado en verano se evanescía. En septiembre habría habido menos paro.

Ya puestos, Zapatero habría hecho mucho mejor servicio al país y sobre todo a su partido si aquel 10 de mayo de 2010 hubiese dejado el Ejecutivo a otro socialista, supongo que a Rubalcaba, quien habría tenido la ocasión de hacer reformas más profundas y, probablemente, eficaces.

Estos cuatro meses desde que dijo que convocaría han sido en vano: para empeorar. A cambio eligió una fecha con sentido ideológico. Qué logro. Sobre todo si tenemos en cuenta que si las encuestas están en lo cierto, será un día de triunfo para el centro-derecha español, porque la R de Rajoy se impondrá arrasando a la R de Rubalcaba.

Aunque no lo parezca, usted decide

Alberto Grimaldi | 19 de noviembre de 2011 a las 6:58

SÓLO unos miles de españoles –entre los que me encuentro– han ejercido ya su derecho al voto. Sus sobres y papeletas los custodia Correos, que los llevará a cada mesa para que se cuenten al mismo tiempo que los que mañana se depositen a pie de urna. Efectivamente, aunque parezca lo contrario, lo más importante de las elecciones sigue siendo el voto ciudadano  individual y su escrutinio. Y eso aún no ha ocurrido.

Y es que la constante de esta campaña ha sido que ya estaba todo decidido en virtud del estado de opinión que reflejan las encuestas. El único resquicio lo abría el debate y quedó cerrado de inmediato: conla R de Rubalcabaen el papel de aspirante que daba por hecho quela R de Rajoygobernará.

Después de eso, sólo ha quedado el intento de no perder por goleada. Hasta el mensaje reservado por el PSOE y su candidato para la última jornada en la que se podía pedir el voto sólo pretendía evitar “un poder absoluto de la derecha” con una “oposición fuerte”. Más ánimo de derrota.

Pero es usted, si vota mañana como ya hice yo el martes, quien decide.

Porque aunque millones de españoles confluyan en una misma idea de cambio, la asunción previa del resultado llegó ayer al límite del surrealismo.

Por muy grave que sea la situación actual –que lo es– con los mercados acosando a toda Europa y a España un poco más, ni los dos grandes partidos ni el Ejecutivo deberían perder de vista que esto es una democracia y que hay que abrir las urnas y recontar.

Por eso, aunque participo de la idea de que, cumpliendo la ley, la investidura de nuevo presidente –que eso sí es seguro– debe hacerse en el menor plazo posible, hay que guardar las formas hasta saber cuál es la voluntad mayoritaria de los españoles que votan, no de los que responden a los sondeos. Lo contrario es facilitar el argumentario a radicales que niegan legitimidad a esta democracia.

IU contra ‘los malos’

Jesús Ollero | 18 de noviembre de 2011 a las 6:52

En esta campaña habíamos tenido de todo. Bueno, de casi todo. ¿Recuerdan ese videojuego en el que Alicia Sánchez-Camacho (presidenta del PP catalán) luchaba contra los inmigrantes subida en una gaviota? Quizás por ese miedo a meterse en un jardín, que ha sido lo más habitual con los últimos experimentos, los partidos habían optado por no lanzar aventuras de este tipo. Sin embargo, una empresa malagueña ha preparado un videojuego absolutamente delicioso para el candidato al Congreso de IU por Málaga (la aplicación está disponible en Android Market y en la web provincial del partido).

Al jugador se le pide colaboración para llevar a Alberto Garzón al Parlamento. Para ello, debe robar a los banqueros y esquivar a los candidatos (en teoría) respaldados por los mercados: Rubalcaba y Rajoy. Entre los peligros está que “el poder de los mercados puede caer sobre ti”, escenificado con un personaje clavadito a Botín que, descendiendo sobre una bolsa de dinero al más puro estilo Tío Gilito. Al quitarle su bolsa a los banqueros, ganas tiempo para proseguir con tu carrera hacia las Cortes. El total de escaños (los 350) está en juego y para lograr el objetivo se deben conseguir todos para “romper el bipartidismo y enfrentarse a los mercados”.

Gestos de derrota

Alberto Grimaldi | 18 de noviembre de 2011 a las 6:40

CUARENTA y ocho horas antes de que la campaña expire hoy, Manuel Chaves, presidente del PSOE, afirmó que Alfredo Pérez Rubalcaba merece “un margen de confianza y de respaldo” y que él opina que debe seguir aunque no gane las elecciones a Cortes Generales del domingo.

Por si esta declaración, hecha en la mañana del miércoles en directo en Canal SurTelevisión, no fuese suficiente, ayer en Cádiz, provincia por la que es número uno en estos comicios, y también de mañana, Chaves fue mucho más allá. El que fuese durante casi 20 años presidente de la Junta afirmó que él, como presidente dela Ejecutiva Federal, se ve con “autoridad moral” dentro del partido para “mantener la unidad y la cohesión” tanto ahora como después de los resultados del domingo.

He sostenido en esta campaña que vive sus estertores que la principal pelea de Rubalcaba no era intentar ganar las elecciones. Ni siquiera evitar la mayoría absoluta que han aventurado todos los sondeos. No. La principal lucha de Alfredo, como le gusta que le llamen, es mantener a la R de Rubalcaba en el liderazgo tras las votaciones, para llegar con opciones serias de ser, no ya candidato en el próximo Congreso socialista, sino el único candidato.

Los gestos de Chaves en estos días, en los que él mismo trabaja sin descanso por evitar que la derrota sea lastimosa en la provincia por la que siempre ha sido cargo electo y en la que siempre ha ganado, evidencian que esperan una derrota clara. Y adelanta que el núcleo duro del PSOE posfelipista, que ha convivido mal con Zapatero –aunque Chaves sea el menos damnificado– y es el mismo que apoyó a José Bono frente al diputado de León que ganó la secretaría general en 2000, quiere que Rubalcaba siga. Pero si alguna duda quedaba sobre estos gestos de derrota, el hecho de que Carme Chacón, que se retiró de mala gana de las primarias, se postule como relevo sin que la gente vote indica que en el PSOE ya huelen una debacle.

La particular campaña del ‘señor Mercados’

Jesús Ollero | 17 de noviembre de 2011 a las 6:31

El señor Mercados es el hombre más buscado de la faz de la tierra. Bueno, igual no, que por lo visto la crisis mundial no es mundial, en realidad es europea. El más buscado de Europa, como mínimo. Con rostro serio y un perfecto inglés de academia, un provecto gentlemen se presenta como el señor Mercados en un vídeo electoral de Equo que no tiene desperdicio y que introducen con un genial “mensaje institucional de los mercados”.

En un despacho de mansión rematado por maderas nobles y libros de coleccionista, el mensaje es claro: del resultado electoral depende el futuro del país y los mercados se entienden bien con los partidos mayoritarios, por lo que se debe votar a uno de ellos. Argumenta Mr. Mercados que “el idealismo está bien para los tiempos de prosperidad, pero votar a esos nuevos partidos utópicos e insustanciales no ayuda en este momento”. Por ello pide el voto para el PP, que cuenta “con la plena confianza de los mercados”. Y también para el PSOE. “O si no, vota al PSOE; en el fondo da igual. Ellos también son un gran partido y sabrán entenderse con nosotros”.

El caso es que a los famosos mercados, escenifica el vídeo, les importa poquísimo quién gobierne España mientras lo haga un partido abrazado a su dictado. De hecho, la intervención de Mr. Mercados evita nombrar a Rubalcaba y a Rajoy, como si el candidato fuera algo irrelevante y tan decorativo como el barco de vela que adorna la mesa de su superdespacho.

“Recuerda: vota a uno de los grandes partidos. Sólo ellos son la garantía de que nuestro sistema financiero seguirá funcionando como hasta ahora por muchos años más”. Así remata Mr. Mercados su presentación al gran público. El lema de Equo, uno de esos partidos utópicos a los que se refiere el gentlemen, opone que “los estados soberanos no pueden depender de lo que digan los mercados”. La situación económica puede que no respalde tal afirmación, pero la brillante performance sugiere al menos reflexión. Es, de hecho, el único vídeo de campaña hecho a la contra.

La prima de riesgo para Rajoy

Alberto Grimaldi | 17 de noviembre de 2011 a las 5:55

TERCER récord por tercer día consecutivo. La prima de riesgo –el diferencial entre la deuda soberana española respecto de la alemana– fijó ayer otra marca máxima: 460 puntos, superando los 455 de anteayer y los 432 del lunes. Basta una idea para entender la importancia de esto: la situación es peor que la que obligó a Rodríguez Zapatero a suspender sus vacaciones en agosto. Sin embargo, ahora, para el Gobierno parece que no es tan grave. Habría que preguntarse ¿por qué?

Puede parecer que el empeoramiento de la situación económica por la crisis de las deudas soberanas en la eurozona es un lastre para el candidato del partido que todavía gobierna. Pero sólo es una percepción engañosa. Para la estrategia seguida en esta campaña por la R de Rubalcaba, que los mercados acosen a España en los últimos días de campaña puede ser el acicate que no halló ni en la mejoría del paro que esperaban ni en el debate.

Las dudas que no logró sembrar sobre qué hará la R de Rajoy en el Gobierno pueden surgir en el electorado porque los mercados, que se mueven por parámetros ajenos a la política interna de España, no se fían de que la situación preelectoral les genere mayor confianza, la palabra que más pronuncia el candidato del PP.

Dicho de otro modo, si con unas encuestas que anuncian una mayoría absoluta que daría manos libres a Rajoy para hacer todas las reformas que considere oportunas, los mercados siguen acosando, el PP tiene un problema serio.

No digo que llegue al nivel del vuelco que produjo la gestión mentirosa de un criminal atentado nunca antes visto, como en 2004, pero sí que puede hacer variar las cosas. Quedan dos días de campaña y de mercados abiertos antes de votar. Y dudo que Rajoy haga algo distinto a lo que ya hemos visto.

Y la cuestión es si importa más en el cuerpo electoral cinco millones de parados que a cuánto está la prima de riesgo.

Algo más que felicidad

Jorge Bezares | 16 de noviembre de 2011 a las 11:33

Desde que el líder del PP, Mariano Rajoy, se nos volvió algo poeta al usar la felicidad en plena campaña electoral, se ha sentido tan cómodo que no ha regresado aún de vuelta a la refriega política ni a la realidad patria. Por cierto, no es una originalidad del gallego apelar a tan bello palabro. El artículo 13 de la Constitución de Cádiz de 1812 ya estableció que “el objeto del Gobierno es la felicidad de la Nación, puesto que el fin de toda sociedad política no es otro que el bienestar de los individuos que la componen”. Pero esta deriva nada prosaica, que también le valió para tumbar por puntos al candidato socialista a la presidencia del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, en el debate televisivo cara a cara, no la puede mantener sine die. Tal como se están poniendo de soviéticos los mercados, que no dan tregua a la prima española pese a que en Italia y Grecia -países sumamente contagiosos- han cambiado sus respectivos gobiernos en un intento desesperado de saciarlos, algo más tendrá que decir para que esa confianza que viene prometiendo nos quite de encima a esos inversores que se mueven en círculos concéntricos emulando milimétricamente a las rapaces falconiformes.

Teniendo en cuenta que la victoria por mayoría absoluta está más que asegurada a cuatro días de los comicios, Rajoy debería empezar a concretar. Está muy bien que diga, por ejemplo, que en algunos bares se podrá fumar con el retorno del PP a Moncloa, que reformará la ley del aborto para eliminar la última vuelta de tuerca que le dieron los socialistas, que le subirá la tarima a los maestros o que los matrimonios homosexuales pasan por la sentencia que tiene que dictar del Tribunal Constitucional. Pero aquí es necesario que revele quién va a ser su vicepresidente económico y concrete las primeras medidas legislativas que pretende adoptar.

Tanta cautela, lógica desde el punto de vista electoral para no espantar a indecisos cuando los resultados se prevén ajustados, no tiene ya ningún sentido. Sobre todo, cuando se supone que la llegada al poder del PP es la baza que España va a jugar para salir pitando del epicentro del terremoto de confianza. Por ello, Rajoy tiene que darle a Europa el mensaje de que “somos un gran país y que queremos estar en la primera división”, pero con pelos y señales. Tiene que hacerlo por pura responsabilidad, si no quiere que su Presidencia, por no dar señales de vida antes, nazca lastrada por unos mercados que están acostumbrados a amortizar los acontecimientos -Italia y Grecia son dos buenos ejemplos- casi antes de que se produzcan. De camino, además, conseguirá que muchos ciudadanos se enteren con más detalle del programa del PP, que, lógicamente, debe ser mucho más que un tratado para conseguir la felicidad en 15 días de campaña electoral. O no, que diría el señor Rajoy.