Archivos para el tag ‘TVE’

Enhorabuena, Mariano

José Aguilar | 4 de diciembre de 2015 a las 10:03

Inicia su campaña, Rajoy, reconfortado por los datos del paro, el benéfico masaje de Bertín Osborne en su casa -la de Rajoy: TVE- y la macroencuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas. Vale: el sondeo se hizo antes de la campaña misma y tiene un valor relativo, pero la muestra de ciudadanos entrevistados es más amplia que cualquier otra y no difiere mucho de lo que reflejan todas las demás. O sea, que el PP quedará en primer lugar el día 20 y que su mayoría será insuficiente para gobernar en solitario. Se acabó la mayoría absoluta, sí, pero la reinvestidura de Rajoy aparece en el horizonte como una probabilidad nada remota. Sobre todo porque no hay, siempre según el CIS, alternativa viable: la suma de diputados de PSOE y Ciudadanos no alcanza los 176 requeridos en primera votación para desbancar a Mariano. Y todavía le llegó otra buena noticia al presidente que no quiere debate. El segundo puesto está en liza. La bajada del PP no acaba de consagrar a un Pedro Sánchez que bastante tiene con pelear por no verse sorpassado por Albert Rivera, a sabiendas, además, de que éste puede cantar victoria aunque pierda el combate a dos, mientras que si es él quien pierde sólo le espera un canto fúnebre.

La otra Susana

Carlos Navarro Antolín | 18 de marzo de 2015 a las 14:13

Solo una macroencuesta interna con datos preocupantes podría explicar desde una perspectiva lógica el desbarre de la candidata del PSOE en el segundo debate. Pero nada indica que haya lógica donde todo apunta a que hay una cuestión puramente emocional e instintiva. Susana Díaz incurrió en varias desaplicaciones, que diría el chileno Cantatore. No dejará de ganar las elecciones el próximo domingo, pero el salto a Madrid se la ha puesto carísimo. Será la lista más votada en Andalucía, pero ha podido perder algunos puntos en ese voto sociológicamente conservador que no le hace ascos a una opción socialdemócrata, sobre todo en tiempos de caída en picado del PP y del auge de opciones como Podemos. El juego destructivo de la presidenta (con continuas interrupciones), la exaltación del ego que revela inseguridad (“La presidenta soy yo”) y el situarse por encima de los demás (invistiéndose como moderadora para conceder la palabra a su principal oponente), trufado todo con elevaciones de tono y con una gesticulación más propia de una tertulia en una asociación vecinal que de alguien con altura institucional, deja por los suelos la imagen que ella misma se había labrado con todo mérito durante año y medio. No se vio a la Susana consultada por el Rey en plena operación de relevo en la Jefatura del Estado. No se vio a la Susana embaucadora de empresarios y líderes sociales en foros de Madrid y Barcelona. No se vio a la Susana que recibe a Botín en San Telmo, o que improvisa buenos discursos en cenas de relumbrón ante personalidades de primera fila. Se vio, más bien, el perfil de aquella agreste estudiante que logró ser delegada de curso con el paso de los años tras varios intentos y a base de agarrar el micrófono y alentar a la masa. Se vio, más bien, a la Susana Díaz que se enojaba con los compañeros que no cumplían los acuerdos para hacer puente y seguían acudiendo a clase. Se vio, más bien, a la Susana Díaz de la distancia corta, aquella secretaria de organización implacable a la hora de poner orden en las filas internas o de tensionar a todo un gobierno local desde la sede del partido.

La tosquedad de la presidenta fortalece a Moreno Bonilla entre los suyos, lo que no es poco para un candidato que no generaba entusiasmo en sus propias filas. El líder regional del PP ha sido el primero en hacer aflorar a la otra Susana. A muchos socialistas sevillanos no les extrañó el perfil exhibido por la presidenta, unas formas desconocidas por la gran mayoría. Sí les chocó que ese perfil apareciera cuando menos falta hacía, cuando siendo la ganadora en todas las encuestas bastaba con mirar a la cámara, hablar de Andalucía sin necesidad de parecer la dueña de la región (ay, los políticos y su sentido patrimonialista de símbolos e instituciones) y sonreír una y otra vez. Los nervios, sobre todo semejante muestra de nervios, sólo se pueden explicar por disponer de una preocupante macroencuesta interna o porque de forma inexplicable ha retornado a los años de juventud, cuando agarraba el micrófono y aparecía ese tosco perfil que valió para ser delegada de curso, pero que puede ahuyentar cierto voto moderado y poner muy cuesta arriba la escalada a la Moncloa.

“Escúcheme por lo menos a mí”

Alberto Grimaldi | 17 de marzo de 2015 a las 11:40

Si sobre el primer debate, el de Canal Sur, sólo había expectativas, el segundo de anoche, en TVE, ya tenía la referencia del anterior. Si a alguien le quedó alguna duda de quién no ganó aquél, Susana Díaz lo demostró en éste: sabiendo que no llegó a lo que se esperaba, pasó al ataque… y se pasó de frenada. Crispó cada uno de los tres bloques con interrupciones constantes a sus adversarios y trató de provocar al candidato del PP con referencias personales. Más que dar sus argumentos, se centró en impedir que los demás se expresaran. Tanto reiteró su conducta que hasta la moderadora llegó a decirle mientras le pedía que fuese respetuosa: “Escúcheme por lo menos a mí”. Elocuente. Pero quizá cuando más erró fue al espetarle al candidato popular que ella sí respetaba: “Porque estoy aquí con usted”. Situtándose en un plano superior al de sus oponentes y al de los televidentes. Antonio Maíllo acentuó su papel de convidado de piedra que había logrado atenuar una semana antes y ofreció escasas novedades. Juan Manuel Moreno Bonilla siguió la línea marcada ya en Canal Sur, aunque con alguna oferta nueva, como proponer que no haya ni un solo aforado en el Parlamento de Andalucía. Aprovechó bien las rupturas del guión. Enfatizó en su beneficio las malas formas por las que optó Díaz. El candidato del PP, sin arrasar, volvió a salir reforzado. Aun así, le faltó explicar más su programa. Si estos debates aclararon algo al elector fue más bien a quién no votar.

Un debate repetido, pero no el debate

José Aguilar | 6 de marzo de 2015 a las 11:13

Tras la consabida negociación -demostrativa de la escasa calidad de nuestra democracia-, los tres partidos parlamentarios han pactado la celebración de dos debates entre sus candidatos. Que son nuevos (los candidatos, no los partidos: Susana Díaz, Juanma Moreno y Antonio Maíllo debutan como cabezas de cartel). Dos debates que en realidad son uno repetido. El lunes 9 lo harán en Canal Sur, territorio propicio para Susana, y el lunes 16 en TVE, territorio propicio para Juanma. Es deseable que por lo menos no repitan el temario, si es que los asesores pejigueras comprenden que eso es más importante que la colocación de cada líder o el tiro de cámara. Más importante para el espectador, quiero decir, que es el que paga la facura.
Como ya aventuré hace una semana, no habrá cara a cara entre los dos candidatos mayoritarios. No lo hubo en 2012 por voluntad de Javier Arenas, y no lo habrá en 2015 por voluntad de Susana Díaz. Una tradición malsana: los que se creen ganadores no se arriesgan a perder ante sus adversarios principales. Algo absurdo. No confían en sí mismos y, además, reflejan la idea estúpida de que ganarán o perderá el 22-M según les vaya en un debate a dos.

Cosa de dos (XII)

Rafael Román y Juan Ojeda | 20 de marzo de 2012 a las 10:30

Rafael Román: Diluvio universal

NI equivocados, ni engañados. Los andaluces han votado en todas las elecciones pasadas lo que han querido, decía ayer mi compañero de columna Juan Ojeda, un hombre noble, donde los haya. De acuerdo totalmente con él. Pero es que la derecha andaluza -y más aún la española- han venido negando esa obviedad desde siempre, hablando en cada convocatoria del voto cautivo andaluz y denigrando a los andaluces por votar socialista hasta hace nada. Parece que en esta campaña las instrucciones para que ni enseñen ni metan la pata han tenido efecto y ya ni denigrarán ni venderán estereotipos desfasados de una Andalucía que no existe, salvo en la copla. Tampoco existió en el acto de La Pepa. Ni por el forro. Ni la bandera andaluza. Y su presidente obligado a ser mudo. Arenas dijo preferir TVE a RTVA para el debate electoral. Está disculpado porque la cosa tenía truco: no era para hacerlo, era para no hacerlo. Se cree ganador y no quiere arriesgar un triunfo que cree ya seguro, como verbalizó Rajoy. ¡Albricias! La derecha española nos perdona, pero con la condición de ganar. Y la que nos puede caer si vuelven a perder será de las lluvias que hacen época. El diluvio universal.

 

Juan Ojeda: Creerse lo justito

EN este fin de semana, último en que se podían publicar encuestas, y parece que precisamente por culpa de eso, se ha notado una cierta sensación de desánimo entre las filas socialistas. En los tres sondeos conocidos entre sábado y domingo, dos de ellos le daban una holgada mayoría absoluta al PP, mientras que otro lo situaba en esa franja diabólica de entre 54 y 56 escaños. Así que el desánimo debe de venir porque no parecen capaces de encontrar argumentos sólidos que, traducidos en mensajes electorales, sirvan para acortar distancias con lo populares. La reforma laboral ha tenido el efecto que ha tenido, a la espera de la huelga general, pero eso parece que poco o nada tiene que ver con los resultados de las autonómicas. Mientras que el copago sanitario y el anuncio de posibles rebajas en el antiguo PER, que ahora se llama Profea, han sido rechazados con rotundidad, en el primer caso, por Arenas y el mismo Rajoy y, en el segundo, por la ministra de Trabajo, Fátima Báñez. Total, que como decía un candidato del PSOE “to pa ná”. Y es que el personal, harto ya de malas noticias y peores augurios, sólo está dispuesto a creerse lo justito.

Cosa de dos (V)

Rafael Román y Juan Ojeda | 13 de marzo de 2012 a las 12:55

Rafael Román: Elecciones en solitario

PARA qué quería Arenas elecciones en solitario? Para que se debatieran los problemas de Andalucía. ¿Por qué criticaba Arenas las elecciones andaluzas juntas con las generales? Porque se solapaban los temas y se ocultaba el debate andaluz. ¿Por qué el régimen socialista andaluz huía de las elecciones solas? Porque le convenía el manto de Madrid. Al modo de los padres Astete y Ripalda este catecismo de Javier Arenas lo hemos escuchado durante bastantes años. Hasta que llegó la hora. Llegado el momento de la verdad -elecciones en solitario-, el debate de los problemas de Andalucía importa menos o nada. Como los temas los va escalonando convenientemente la juez, sobran todos los demás. Con hacer de altavoces de los razonados autos judiciales, tenemos la campaña. No es de recibo que una campaña electoral no tenga debates a dos ni debate a tres ni en ningún formato. Por cierto, TVE, cuando Javier Arenas estaba en el Gobierno de Aznar, también fue condenada. Por la manipulación informativa sobre la huelga general de 2002. Lenin le dijo a Fernando de los Ríos en 1920 “¿Libertad, para qué?”. Los andaluces ahora podrán decirle a Arenas: “¿Elecciones separadas para qué?”

Juan Ojeda: Elecciones en solitario

LOS candidatos no han caído en que hoy es martes y 13, o no son supersticiosos, porque siguen a su bola, sin hacer caso del mal fario. Y como uno tampoco es supersticioso, salvo que las circunstancias lo demanden, hoy vamos a dedicarle estas líneas a los pezqueñines de la política, o sea, los partidos chiquititos, como el Partido Andalucista (PA), Unión, Progreso y Democracia (UPyD), EQUO y algunos más, que compiten sin recursos, sin medios y sin apoyos, por un espacio, que, conforme avanza la campaña, se convierte en más estrecho. Tienen mérito, porque sus carencias económicas y orgánicas las suplen con imaginación y esfuerzo personal. Y, claro, a algunos de ellos les alimenta la ilusión de que pudieran obtener algún escaño que, en caso de que no hubiese mayorías absolutas, les daría un protagonismo inesperado en la próxima legislatura, rompiendo lo que parece predestinado a ser una batalla a tres, o a dos y a uno. No es fácil, pero ahí siguen intentándolo. Algunos piensan que estorban, porque les restan algunos votos a los que compiten por arriba, pero le ponen su poquito de pimienta a una campaña excesivamente sosa, previsible y centrada en dos. Por eso, pezqueñines, sí, gracias.

Una ‘caca’ de debate

Jesús Ollero | 10 de noviembre de 2011 a las 8:55

Después de la avalancha informativa del careo Rajoy-Rubalcaba del lunes, la televisión pública había programado un debate a 5 con representantes destacados de los partidos con grupo parlamentario propio (PSOE, PP, CiU y PNV) más IU (que al final participó en detrimento de ERC). Guión similar al debate entre los presidenciables salvo en un detalle sorprendente.

Plano general del debate a 5 de TVE

Plano general del debate a 5 de TVE

Quien más y quien menos no lo notó, porque con la segmentación de la TDT todo se complica. Los televidentes estaban viendo un debate, más o menos plomizo. Los de Ono estaban viendo una mierda de debate. Literal. Al pulsar la tecla que informa sobre el programa en emisión, aparecía “caca”, con “deportes-magazín” como tipo de programa. Y no fue cuestión ideológica, pues la misma “caca” rotulaba la intervención de Jauregui, de Gallardón, de Llamazares, de Erkoreka y de Macias. Difícil pensar en un fallo técnico. ¿Anonymous? ¿La indignadísima Rosa Díez? ¿Un técnico con guasa? Misterios.

Jauregui interviene en el debate a 5 de TVE

Jauregui interviene en el debate a 5 de TVE

Gallardón, durante el debate a 5 de TVE

Gallardón, durante el debate a 5 de TVE