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La falacia de Cabrera sobre la gestión del taxi

Ana S. Ameneiro | 14 de marzo de 2017 a las 5:30

La experiencia de Málaga en su aeropuerto desmonta las razones del edil

SEVILLA, 10/02/2017.

Juan Carlos Cabrera (Movilidad), en el centro, flanqueado por los dos líderes de las asociaciones mayoritarias del taxi, Enrique Filgueras y Fernando Morales. Foto: M.J.López

La ciudad de Málaga no tiene reparo alguno en aplicar en su aeropuerto un sencillo turno rotatorio de taxis que permite organizar a la perfección el servicio de recogida de viajeros, como adelantó el domingo este periódico gracias al trabajo del compañero Fernando Pérez. Así pues, el modelo funciona en un señor aeródromo como el malagueño, que mueve casi cuatro veces más pasajeros que el de Sevilla y con una ciudad similar en población (569.000 habitantes) a la de la capital, lo que echa por tierra el argumento principal de nuestro concejal delegado de Movilidad, Juan Carlos Cabrera, para oponerse a implantarlo en el aeropuerto de Sevilla.

En sus declaraciones a la prensa, el socialista Cabrera justifica una y otra vez su negativa a aplicar en San Pablo turnos rotatorios donde participe toda la flota de 2.000 taxistas en que “posiblemente la demanda de taxis no estaría atendida con los turnos rotatorios porque hay que ver si hay la suficiente oferta”. El argumento es del todo falaz. Es un razonamiento erróneo o falso porque Málaga ya está aplicando con éxito esa organización de taxis por turnos, teniendo unas proporciones mucho mayores de pasajeros y una población capitalina sólo algo menor que la de Sevilla.

La cerrazón del edil y del Instituto municipal del Taxi que preside no se sustenta, por tanto, en ninguna base real, y sería más honesto si admitiera a las claras las razones de fondo que le llevan a oponerse una y otra vez a una organización que recomienda la sentencia de 2002. El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía avaló que el Ayuntamiento de Sevilla aplicara esos turnos por considerar que mejoran la calidad del servicio y por ser más democráticos para el sector que la organización actual (un monopolio que controla la asociación Solidaridad del Taxi).

Más curioso aún resulta que el área de Movilidad del Ayuntamiento de Sevilla se haya mirado en el modelo del aeropuerto de Málaga y pretenda copiarlo en otro servicio que no es el de los taxis municipales cuya licencia otorga el Consistorio. Sevilla quiere copiar la organización por turnos rotatorios sólo para el servicio de alquiler con conductor, que cuenta con las licencias VTC. Cabrera ha optado por zanjar con solución policial el problemadel taxi en el aeropuerto y no está interesado en gestionar con eficacia, pese a las 552 firmas de ciudadanos en www.change.org que le piden “el turno rotatorio, además de vigilancia policial y otros dispositivos que hagan cumplir las normas y sancionar llegando incluso a la retirada de licencias”.

La solución al taxi del aeropuerto son los turnos rotatorios de 2001

Ana S. Ameneiro | 21 de diciembre de 2016 a las 5:00

El Ayuntamiento tiene en sus manos aplicar turnos de servicio para toda la flota avalados por el TSJA en 2002 por ser un sistema “más justo y equitativo”

Parada del taxi en el aeropuerto de Sevilla. Foto: D.S.

El Ayuntamiento de Sevilla tiene desde 2002 en sus manos la solución al negocio de unos pocos violentos que pinchan ruedas y presionan con otras prácticas ilícitas para imponer un monopolio en el servicio de taxi del aeropuerto de Sevilla. Los ataques que sufren profesionales del taxi ajenos a estos violentos no son algo nuevo de estos días, desgraciadamente. La opción es implantar turnos rotatorios para que todos los taxistas, y no sólo unos pocos, puedan trabajar en el aeródromo. Pero esta alternativa, avalada por una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucia (TSJA) de 5 de septiembre de 2002, fue guardada en un cajón y se prefirió pactar la paz con el gremio con una solución política: una tarifa única demasiado costosa para el ciudadano que no ha servido para acabar con la violencia.

Si quisiera, Espadas podría aplicar esa sentencia y acabar con el problema. Pero no lo hace porque los taxistas del aeropuerto rechazan esta opción. Si esos turnos tan razonables no se han implantado en los últimos doce años es porque suscitan la oposición frontal del gremio del aeropuerto, que en su día se rebeló contra la medida aprobada por el gobierno de Alfredo Sánchez Monteseirín (en coalición con el PA). Un centenar de taxistas del aeropuerto presentaron a título individual (aún carecían de asociación gremial propia) un recurso judicial contra el acuerdo de 30 de octubre de 2000, publicado en el BOP del 22 de enero de 2001, por el que se estableció un turno rotatorio en las paradas del aeropuerto, de modo que únicamente podían acudir a estas paradas los taxis con la letra de la matrícula que se correspondía con el calendario oficial vigente de descansos.
Lo curioso es que los denunciantes perdieron el recurso judicial en 2002 porque el TSJA dio la razón al Ayuntamiento, pero el Consistorio prefirió renunciar a los turnos rotatorios y aplicar un precio único para ir en taxi de la ciudad al aeropuerto, lo que empeoró aún más las cosas.

Curioso también es que la solución la ideó el Instituto del Taxi bajo la dirección del socialista Juan Carlos Cabrera, que actualmente es el delegado de Movilidad y Seguridad con Juan Espadas. Políticamente el Ayuntamiento de Monteseirín (también del PSOE) prefirió guardar la solución técnica más idónea y aplicar la tarifa única que venía demandando el gremio de taxistas. Y ello a pesar de las ventajas que tenía el turno rotatorio para los ciudadanos y para el resto de profesionales del taxi.

Ver la sentencia de 2002 sobre los turnos rotatorios en el Aeropuerto de San Pablo Sevilla

La sentencia de 2002, que reproducimos junto a estas líneas, dice claramente que el Ayuntamiento tiene plena potestad para implantar ese sistema de turnos para “mejorar y perfeccionar el servicio y su control”, que “la medida está suficientemente motivada” porque “mejora la calidad del servicio en beneficio de los usuarios, estableciendo un sistema más justo por equitativo respecto de los profesionales” y que favorece una “distribución más equitativa respecto de paradas que resultan atractivas para los profesionales”. Y añadía el juez de la sala de lo Contencioso que los turnos “regulan las relaciones de convivencia, indispensables para el desarrollo de la libertad de empresa y de mercado” y que si existía un conflicto “por la deficiente organización de las paradas de taxi del aeropuerto” lo oportuno es aplicar la solución que se entiende adecuada.

Con estos antecedentes claros y, dado que no dejan de repetirse los conflictos en el aeropuerto por la violencia de unos pocos, no se entiende por qué el alcalde, Juan Espadas, habla de la necesidad de “diálogo” entre las partes, como dijo ayer, aparte de anunciar que se pondrá seguridad permanente en el aeropuerto y en Santa Justa. “No vamos a permitir que alguien quiera imponer su criterio a los demás o que sencillamente quiera marcar sus propias reglas del juego. Hay un ordenamiento jurídico y tiene que haber una fórmula que permita trabajar de manera segura para todos”, recalcó Espadas en referencia a las ordenanzas que hay cumplir. Pero la realidad es que mientras no se normalice el acceso de todos los taxistas al aeropuerto no se pondrá freno a la violencia del grupúsculo que quiere el monopolio de San Pablo.