Decoraciones navideñas

Juan Carlos Cilveti Puche | 16 de diciembre de 2014 a las 12:20

Con independencia de la complejidad que supone la construcción de un buque de crucero, la decoración posterior de todos sus espacios, necesita de un muy complicado ejercicio nada fácil de ejecutar. Rellenar de muy diferentes contenidos y estilos los miles de metros cuadrados en cualquier barco turístico, requiere de un meticuloso estudio donde está pensado hasta el más mínimo detalle.

Teniendo esto en cuenta, cuando llegan las fiestas navideñas, a bordo de este tipo de barcos la muy pensada y estructurada decoración se reinventa, y en cada uno de los infinitos rincones de estos buques, florecen de un día para otro los adornos propios de la Navidad.

A primeras horas del lunes tres de enero del año 2000, atracaba en el muelle número dos procedente de Gibraltar el buque de bandera bahameña Maxim Gorkiy. Luciendo los colores de su antigua patria rusa y manteniendo determinados guiños de su pasado soviético, este histórico barco llegaba gestionado por una empresa de viajes alemana que en 1988 lo había alquilado por veinte años.

Después de haber conseguido los permisos, pude visitarlo, disfrutando de un amplio recorrido acompañado de una de las relaciones públicas del barco. Tras conocer los espacios comunes, algunos camarotes y su puente de mando, la placa del astillero (el barco se construyó en Hamburgo entre 1968 y 1969) constituía la culminación de aquella visita. De camino para la ver la placa, pasamos por una gran estancia ocupada por varios cientos de cajas de cartón. Mientras cruzábamos aquel espacio, la relaciones públicas me contó que en aquellas cajas se estaban guardando los cerca de 2.000 arbolitos de navidad que habían formado parte de la decoración navideña del barco.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAMAXI GORKIY dejando el puerto de Málaga en una de sus escalas.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 16 de diciembre de 2014.

Ciento ocho horas

Juan Carlos Cilveti Puche | 9 de diciembre de 2014 a las 9:10

En los primeros años del siglo XX, además de los abundantes tráficos comerciales, el puerto disponía una muy variada nómina de navieras que, desde Málaga, cubrían líneas regulares con diferentes puertos del mundo. De entre todas estas, quizás, una de las más significativas fue la Compagnie de Navigation Mixte Compagnie Touache, una naviera fundada en 1850 que se inició realizando rutas con pasaje y carga entre Marsella y diferentes puertos del Norte de África. Tras expandir sus navegaciones a Sudamérica y fracasar en el intento, la Compagnie Touache, en 1894 centró sus viajes en el Mediterráneo y en la costa Oeste de África, un hecho que posicionó a Málaga como uno de los puertos de escala fija en una de las rutas ofertadas por esta naviera.

Con la denominación de servicio rápido quincenal entre Marsella y Málaga, los vapores de esta compañía, tras escalar en aguas malacitanas continuaban viaje con destino a Melilla, Nemours y Orán, pudiendo realizar antes de llegar a Marsella entradas en el puerto francés de Sete.

Admitiendo todo tipo de carga y ofreciendo pasajes en primera, segunda, tercera y cuarta, los vapores Emir y Touareg fueron los principales encargados de cubrir esta línea malagueña; una ruta que tuvo su máximo esplendor entre 1901 y 1904.

Representados estos buques por Pedro Gómez Gómez, uno de los más reputados consignatarios de la época, la publicidad de esta línea se convirtió una de las más asiduas en los periódicos malagueños. Además de asegurar un trato excelente en todas sus clases, los anuncios de la Compagnie Touache destacaban la rapidez de sus barcos, los cuales, cubrían la ruta entre Málaga y Marsella incluidas las escalas en tan sólo 108 horas.

TouaregVapor TOUAREG que cubría la línea regular entre Málaga y Marsella.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 9 de diciembre de 2014.

Mandioca

Juan Carlos Cilveti Puche | 2 de diciembre de 2014 a las 8:44

Hoy les contaré una historia de lluvia, uno de los principales enemigos de las cargas y descargas de graneles. Corría noviembre de 1963 y el puerto malagueño recibía el tercer envío de mandioca procedente de Brasil. Contratados seis transportes por una empresa alimentaria de Granada, la mandioca, llegaba para ser transformada en harina, un producto altamente energético muy usado en aquellos años.

En la mañana del viernes 15 de noviembre, amarraba en el muelle número cuatro el mercante de bandera inglesa Baltic Sun. Procedente del puerto brasileño de Recife, este buque frigorífico de 118 metros de eslora integrado en la flota de la compañía United Baltic Corporation, traía a su bordo 400 cajas de raíces de mandioca. Finalizada la maniobra de atraque y gestionados los trámites aduaneros, a primeras horas de la tarde, bajo una leve llovizna, se iniciaba la descarga.

Al día siguiente, los estibadores malagueños finalizaban el trabajo, quedando posicionadas las cajas en el muelle de Heredia. Cubierto el voluminoso cargamento por una serie de lonas (la mercancía no se metió en los tinglados que existían en ese mulle), la mandioca en cajas recibió un intenso aguacero durante todo el domingo 17 de noviembre; una lluvia que se mantuvo hasta bien entrado el día siguiente.

Retrasada la carga de los camiones que debían transportar la mandioca a la harinera granadina, el martes 19, los trabajadores de los muelles comenzaron a percibir un extraño olor procedente de aquella mercancía. Debido a la lluvia y probablemente al mal embalaje y conservación durante su transporte, la mandioca comenzó a fermentar, y parte aquel tercer cargamento brasileño se perdió amontonado en el puerto malagueño.

Baltic Sun  (2)Buque BALTIC SUN que trajo a Málaga mandioca en noviembre de 1963.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 2 de diciembre de 2014.

Detalles del pasado

Juan Carlos Cilveti Puche | 25 de noviembre de 2014 a las 9:00

La abundante presencia de diferentes buques de vela atracados en aguas malacitanas durante las últimas semanas, nos ha permitido ver un buen número de detalles náuticos propios de los años en los que todo lo que se movía por mar se hacía gracias al impulso del viento.

Y aunque las estancias de estos veleros han dado para mucho, hoy les hablaré de tres curiosas circunstancias que siglos atrás constituían algo fundamental en el día a día de estos barcos.

Tras permanecer algo más de dos semanas atracada en el muelle número dos, en la tarde del viernes 7 de noviembre, la goleta sueca de tres mástiles Alva daba por finalizada su estancia malacitana. Remolcado por una lancha neumática con motor fueraborda, este barco construido en 1939, realizaba la misma maniobra para separarse de su atraque que siglos atrás hacían la totalidad los buques de vela. La única diferencia destacable, es que esté remolque se ejecutaba antaño con uno o varios botes propulsados a remo.

Durante su estancia malagueña amarrado en el pantalán de Levante, el buque escuela de la marina de guerra alemana Gorch Fock ha soltado y aferrando la totalidad de sus velas en un buen número de ocasiones. Realizando diferentes ejercicios para adiestrar a sus cadetes, este barco, a la vez que cumplimentaba esta maniobra mostraba una vieja costumbre del pasado denominada airear el trapo.  Con el objeto de mantener en buen estado todas sus velas, el Gorch Fock, finalizados los ejercicios mantenía desplegada toda su superficie vélica, una ejecución que curiosamente también realizó  hace unos días el moderno velero turístico Wind Surf cuando mostró mientras permanecía atracado en el muelle dos todas sus tecnológicas velas de cuchillo.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAVelero turístico WIND SURF aireando el trapo en el muelle dos.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 25 de noviembre de 2014.

El final de Casa Santiaga

Juan Carlos Cilveti Puche | 18 de noviembre de 2014 a las 11:34

Los asiduos a esta columna, seguro que recordarán la historia que les narraba hace unas semanas sobre Santiaga Robles, la propietaria de la pensión Casa Santiaga situada en el número ocho de la calle Méndez Núñez. Lo que hoy les contaré, constituye el triste final de aquella casa de huéspedes que reunió durante algo menos de una década a los más selectos pasajeros y tripulantes que llegaban o salían de Málaga por mar.

A principios de 1918, pocos meses después de que Casa Santiaga abriera sus puertas,  el consignatario que representaba en el puerto malagueño a la Compañía Trasatlántica Española,  un buen amigo del difunto marido de Santiaga, comenzó a recomendar esta pensión. Debido a que en Málaga los vapores de esta naviera hacían frecuentes cambios de tripulantes, muy pronto, la casa de huéspedes de esta viuda gallega se convirtió en el alojamiento habitual  de los oficiales en tránsito de esta compañía. Aquel hecho, en no demasiado tiempo, también atrajo a  muchos viajeros, especialmente de primera clase, que por cualquier circunstancia debían hacer noche en Málaga.

Pero además de hospedar a selectos pasajeros y tripulantes, en Casa Santiaga, los primeros jueves de cada mes se celebraban reuniones sociales; unos muy especiales encuentros donde los naipes eran los principales protagonistas. Tras una acalorada discusión en el transcurso de una timba, esto ocurría en agosto de 1925, uno de los jugadores recibía una puñalada por  parte de uno de sus compañeros de partida. Aquel luctuoso suceso echó por tierra la muy buena reputación de Casa Santiaga, una selecta pensión nada parecida a las habituales en los círculos portuarios  malacitanos que cerraba sus puertas en enero de 1926.

OLYMPUS DIGITAL CAMERACalle Méndez Núñez donde estuvo ubicada la pensión Casa Santiaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 18 de noviembre de 2014.

Una exitosa escala

Juan Carlos Cilveti Puche | 11 de noviembre de 2014 a las 12:16

La pasada semana, el buque de crucero Corinthian llegaba a aguas malacitanas para efectuar una escala especial. Tras desembarcar a los pasajeros que venían a bordo, el barco quedaba atracado para cambiar de armador. Su antiguo propietario, la compañía Travel Dynamic cedía la gestión del buque a la empresa Grand Circle Cruise Line, una compañía de origen norteamericano que opera por todo el mundo con pequeños barcos turísticos.

Construido en 1990 en los astilleros italianos Cantieri Navale Ferrari, este buque de 4.077 toneladas de registro bruto, iniciaba su carrera con el nombre Renaissance Four. Formando parte de una exclusiva flota de ocho buques similares que entre 1989 y 1992 gestionó la naviera Renaissance Cruises, este barco de 88 metros de eslora y capacidad para 100 pasajeros, durante unos años, fue uno de los principales exponentes de los denominados Yacht Cruises, una alternativa que aún hoy día se mantiene frente a los grandes buques de crucero al uso.

Tras cumplimentar dos escalas en Málaga en 1995 y 1996, dos años después y rebautizado como Clelia II, el buque comenzó a efectuar exclusivos itinerarios por la Antártida. Después de ejecutar cinco visitas al puerto malagueño en sus itinerarios por el Mediterráneo, en 2011 el barco navegó como Orion II, siendo renombrado en 2012 como Corinthian.

Con 50 suites repartidas en las cinco cubiertas que este buque dispone para pasaje, este cambio de armador refleja un curioso hecho. Cuando el Corinthian deje las aguas malacitanas con un nuevo logotipo en sus  dos chimeneas,  más del 90% de la ocupación para la totalidad de los viajes del próximo año ya estará vendida. Una exitosa circunstancia iniciada en el puerto malagueño.

OLYMPUS DIGITAL CAMERACORINTHIAN atracado en Málaga realizando su cambio de propietario.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 11 de noviembre de 2014.

Un parto a bordo

Juan Carlos Cilveti Puche | 4 de noviembre de 2014 a las 8:10

Hace algo más de un mes, el melillero adelantaba su entrada debido a que una pasajera embarazada se había puesto de parto. Y aunque estas situaciones normalmente se evitan impidiendo el embarque de mujeres con una muy avanzada gestación, de vez en cuando, la inconsciencia o la mala suerte propician algunos que otros nacimientos a bordo.

Ante esta circunstancia, y teniendo en cuenta los muchos partos que se han vivido en la historia portuaria malacitana, hoy les contaré qué ocurrió a bordo de un buque de la Compañía Trasatlántica Española en enero de 1919.

Procedente de Barcelona, el vapor Montevideo llegaba a Málaga cubriendo la línea regular Venezuela-Colombia, una ruta que tenía como destino Puerto Rico y La Habana y que regresaba a España escalando en diferentes puertos venezolanos y colombianos.

Con capacidad para 54 pasajeros en primera, 30 en segunda y 537 en tercera, el Montevideo, que fondeaba el 22 de enero en la dársena de Guadiaro, al día siguiente,  comenzaba el embarque de los 125 emigrantes que desde Málaga navegarían a tierras americanas. Entre estos pasajeros, se encontraba un joven matrimonio malagueño que viajaba a La Habana en busca de una vida mejor. Con la previsión de que el hijo que estaban esperando naciera en tierras cubanas (ella se encontraba embarazada de ocho meses), la pareja ocupó sus literas en el camarote de tercera en el que iban a viajar.

Con un mes de antelación y varias horas antes de su salida, la  joven pasajera se puso de parto, y a bordo del Montevideo, fondeado en aguas malacitanas nació una niña. Y aunque el médico del barco recomendó su desembarque, la pareja decidió seguir viaje; un viaje que iniciaron con su niña recién nacida.

Montevideo Compañia Trasatlantica EspañolaVapor MONTEVIDEO donde nació la hija de los emigrantes malagueños.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 4 de noviembre de 2014.

Adiós ‘Costa Classica’

Juan Carlos Cilveti Puche | 28 de octubre de 2014 a las 8:09

La pasada semana, el buque de Costa Cruceros Costa Classica realizó su última escala en Málaga. Efectuando un itinerario de nueves días con salida y llegada en Marsella, en diciembre de este año, este barco será remodelado y rebautizado, un hecho nada habitual si tenemos en cuenta que el buque seguirá navegando bajo los colores la misma naviera.

Siguiendo la política que Costa Cruceros iniciaba en 2012 al renombrar al Costa Romantica como Costa neoRomantica,  y  continuando con el cambio de nombre del Grand Mistral, que ahora navega como Costa neoRiviera, la iniciativa denominada NeoCollection de conferir a determinados barcos un nuevo nombre y una significativa reforma interior, se completa  con el Costa Classica, que en breve iniciará una nueva vida como Costa neoClassica.

Construido en 1991 en los astilleros italianos Fincantieri, el Costa Classica se estrenaba en aguas malacitanas en 16 de diciembre de 1993 atracando en el pantalán de Levante. Con 52.926 toneladas de registro bruto, 220 metros de eslora y 31 de manga, este buque, hasta su última escala de la semana pasada cumplimentaba un total de 39 visitas.

Manteniendo su propia crónica negra, la habitual en la gran mayoría de los buques turísticos (dos colisiones con barcos, una misteriosa desaparición de dos pasajeros y la extraña circunstancia en la que se prohibió desembarcar a 300 turistas en tierras de China), el Costa Classica, tras su reforma y cambio de nombre ofertará lo que Costa Cruceros a denominado como Slow Cruising, unos itinerarios más pausados donde se destacan, entre otras cosas, unas escalas en puerto mucho más largas. Una circunstancia que podremos comprobar cuando el Costa neoClassica regrese a Málaga.

OLYMPUS DIGITAL CAMERACOSTA CLASSICA atracado en su última visita a Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 28 de octubre de 2014.

Málaga y Omán

Juan Carlos Cilveti Puche | 21 de octubre de 2014 a las 8:52

La pasada semana, procedente del puerto británico de Portsmouth, llegaba a aguas malacitanas el buque escuela del sultanato de Omán Shabab Oman II. Efectuando su viaje inaugural, este velero de tres mástiles construido en las instalaciones que la factoría Damen tiene en Holanda y Rumanía, atracaba en el muelle número dos con apenas un mes de vida en la mar.

Con la particularidad de ser gemelo, con algunas pequeñas modificaciones, del buque escuela de la marina de guerra brasileña Cisne Branco y del  velero turístico Stad Amsterdam, el Shabab Oman II sustituye al bergantín goleta Shabab Oman, un buque que visitaba por primera vez Málaga en mayo de 2013.

Manteniendo una tripulación fija de 54 marinos más 36 cadetes que pueden embarcar en viajes de adiestramiento, el Shabab Oman II, aparejado como un clipper, monta en sus tres mástiles 28 velas que suman una superficie total de 2.700 metros cuadrados. Con 282 toneladas de registro bruto, 85 metros de eslora y 11 de manga, este velero, además de navegar como buque escuela, tiene previsto cumplimentar viajes por todo el mundo como un embajador itinerante del sultanato de Omán.

Pero con independencia de esta escala, quizás, lo más significativo de este hecho lo constituyan las recientes presencias en aguas malacitanas de los más importante barcos de este país. Además de las visitas de los buques escuela Shabab Oman y Shabab Oman II, en 2012 visitaba por segunda vez el puerto el Al Said, el fastuoso yate privado del sultán omaní que permaneció atracado en el muelle de Levante casi un mes.

Una  curiosa circunstancia que vincula, aunque sólo sea en el ámbito marítimo, a Málaga con este lejano país situado en la península arábiga.

OLYMPUS DIGITAL CAMERASHABAB OMAN II atracado en el muelle dos en su primera visita a Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 21 de octubre de 2014.

Una histórica coincidencia

Juan Carlos Cilveti Puche | 14 de octubre de 2014 a las 13:02

El pasado 15 de septiembre, las aguas malacitanas vivieron una jornada histórica. Atracados respectivamente en el muelle norte de la estación marítima de Levante y en el número dos, coincidían los gemelos Club Med 2 y Wind Surf. Considerados los veleros modernos más grandes del mundo, estos  buques que en la actualidad navegan con la contraseña de dos navieras diferentes, comparten una muy estrecha vinculación con el puerto malagueño.

Construido por encargo de la naviera francesa Club Med en los astilleros Société Nouvelle des Ateliers et Chantiers du Havre, el actual Wind Surf iniciaba su carrera en 1990 con el nombre Club Med 1. Tras cumplimentar ocho años de navegaciones para esta compañía y efectuar un total de 13 escalas en Málaga, en 1998, el velero era vendido a Windstar Cruises que lo rebautizaba con su actual nombre. Bajo esta denominación, el Wind Surf que en julio de 2012 inauguraba la estación marítima del muelle número dos,  ha ejecutado hasta la fecha 45 visitas a aguas malagueñas.

Atendiendo al gran éxito que tuvo el Club Med 1, la compañía propietaria del barco construía en 1996 el Club Med 2, un segundo velero de cinco mástiles que siguió la triunfal carrera de su gemelo, y que en la actualidad, se mantiene activo con los colores de la naviera con la que inició su vida de mar.

Después de efectuar un breve fondeo en la bahía malacitana en marzo de 1996 mientras realizaba su viaje inaugural, el Club Med 2, hasta su escala del pasado 15 de septiembre ha visitado los muelles malagueños en 30 ocasiones.

Una coincidencia, la de los gemelos Club Med 2 y Wind Surf que muy bien podría constituir una de las más significativas imágenes crucerísticas en Málaga en 2014.

OLYMPUS DIGITAL CAMERALos veleros WIND SURF y CLUB MED 2 el pasado 15 de septiembre en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 14 de octubre de 2014.