El tercer guerrero

Juan Carlos Cilveti Puche | 16 de julio de 2019 a las 12:34

El pasado viernes, un día antes de su llegada prevista, atracó en aguas malacitanas el Raibow Warrior III, el buque insignia de la organización ecologista Greenpeace. Y aunque la campaña que está realizando debería constituir el contenido de esta columna, creo que, para los lectores de estas líneas, será más interesante comentar algunos aspectos  sobre el barco en sí; un goleta moderna repleta de curiosidades.

Heredando el nombre del primer Rainbow Warrior, este tercer guerrero del arcoíris fue construido en los astilleros alemanes Fassmer con un coste inicial de 23 millones de Euros; una cantidad que se obtuvo en parte mediante una financiación colectiva en la que  participaron algo más de 100.000 personas.  En activo desde octubre de 2011, este velero que participa de la peculiaridad, como no podía ser de otra forma, de haber sido construido con materiales respetuosos con el medio ambiente, desplaza 838 toneladas teniendo una eslora de 58 metros.  Con casco de acero y estructura de aluminio, el Rainbow Warrior monta dos curiosos mástiles dobles en forma de A  donde trabajan cinco velas con una superficie total de 1.290 metros cuadrados. Dotado con varios sistemas de reciclaje interno, el tercer guerrero del arcoíris que puede navegar cuatro semanas sin necesidad de suministros, embarca a 32 tripulantes; una dotación  internacional compuesta en su gran mayoría por voluntarios de esta organización.

Pero con independencia de estas características y con el añadido de ser el primer buque que Greenpeace ha construido por encargo (los anteriores habían sido barcos reformados), las calidades y las especificaciones técnicas y tecnológicas de esta goleta que lleva el mismo tejido en sus velas que el buque escuela Juan Sebastián de Elcano, muy bien se podrían resumir  con un comentario hecho por uno de los directivos de los astilleros alemanes donde se fabricó este buque; unas palabras que aludían a que el tercer guerrero del arcoíris no estaba fabricado  ni con acero ruso ni con madera contrachapada china.

Un velero moderno que, tras su estreno malagueño de octubre de 2017, regresa embarcado en una campaña medioambiental en la que se tocarán 14 puertos de ocho países  diferentes.

OLYMPUS DIGITAL CAMERARAINBOW WARRIOR, el tercer guerrero atracado en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 16 de julio de 2019.

El ZENOBE GRAMME

Juan Carlos Cilveti Puche | 9 de julio de 2019 a las 8:56

En julio de 2002, en concreto entre los días 11 y 16, el puerto de Málaga fue el escenario del final de una de las etapas de la regata Cutty Sark.  Esta ya desaparecida carrera de barcos de vela, en aquella fecha, eligió las aguas malacitanas para la conclusión de una navegación  entre Alicante y Málaga; un tramo de regata que congregó a 19 veleros antes de seguir una ruta que los llevaría a La Coruña.

Con el recuerdo de aquellos días y con la añoranza de unas intensas  jornadas que convirtieron al puerto malacitano en el epicentro mundial de la navegación (algo que hasta la fecha no se ha vuelto a repetir), hoy les hablaré de uno de los buques de vela que participó en este evento y que hace unos días regresó a Málaga.

Llevando el nombre del investigador belga que construyó la primera dinamo que permitió el uso industrial de una máquina de corriente continua, el Zenobe Gramme es un buque de dos mástiles aparejado con velas bermudas.  Construido entre los años 1960 y 1961 en los astilleros Boelwerft  situados río Escalda, este velero de 136 toneladas de registro bruto, 28 metros de manga y una superficie vélica de 700 metros cuadrados, comenzó su vida de mar convertido en un buque de investigación oceanográfica.  Realizando estudios sobre los fondos marinos, en 1968, auspiciado por la Universidad de Lieja, el Zenobe Gramme visitaba por primera vez Málaga dentro una campaña por el Mediterráneo. Reconvertido en 1970 en un barco escuela para estudiantes de la marina de guerra belga, este velero, ya con la numeral A958, centró su carrera en la instrucción militar y en la participación de eventos marítimos internacionales. Ganador de la Cutty Sark en 1976 donde además su dotación obtuvo una mención especial por realizar un rescate, el Zenobe Gramme repetía en  aguas malacitanas en julio de 2002 participando en esta misma regata.

Y aunque su llegada de hace unos días  nada tiene que ver con la conmemoración de aquel atraque, este velero tripulado por siete marinos con capacidad para 10 estudiantes, ha regresado 18 años después de aquel evento. Una escala que recuerda aquellas jornadas en las que el puerto de Málaga fue  el objetivo internacional de la navegación a vela.

IMG_20190707_120419Velero ZENOBE GRAMME atracado este fin de semana en el muelle dos.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 9 de julio de 2019.

Un atraque histórico

Juan Carlos Cilveti Puche | 2 de julio de 2019 a las 13:42

Hoy les contaré una historia crucerística de record; toda una aventura que, con su parte positiva y negativa,  nunca se había dado en las aguas del puerto malagueño. El pasado jueves, minutos después de las 13:00 quedaba atracado en el muelle norte de la estación marítima de levante el buque de crucero Arcadia.  Realizando un viaje de 19 noches con inicio y final Southampton, este barco que navega bajo la contraseña de la compañía  P&O Cruises llegaba con 2.012 pasajeros.   Pero con independencia de esta circunstancia, la habitual de los buques de turistas que hacen escala en Málaga, el Arcadia atracaba con una avería; un problema mecánico que afectaba al sello que recubre a su hélice de babor. Avisadas todas las autoridades marítimo portuarias, la agencia consignataria Cabeza Marítima gestionaba esta reparación; un arreglo subacuático que requería un equipo de 20 submarinistas además del posicionamiento un pequeño barco de apoyo.

Pero sin entrar en detalles sobre esta reparación y dejando a un lado el hecho de la reducción del número de escalas que tenía previstas este buque en su itinerario de 19 noches, esa sería la parte negativa de esta aventura, me gustaría, mirando en positivo, ver lo que de significativo ha tenido la larga estancia en el puerto de este buque de crucero.

Cumplimentados hasta la fecha un total de 21 atraques en Málaga desde que el Arcadia entrara en servicio en marzo de 2005, este buque de 289 metros de eslora que puede embarcar a un total de 2.388 pasajeros, participa de la peculiaridad de haber sido el único barco de turistas que ha amarrado la terminal de contenedores malagueña; un hecho que ocurría el tres de mayo de 2009 con motivo del desembarco de un pasajero enfermo.

Pero dejando a un lado aquel rápido atraque que ya lo hace destacar en la historia marítima de Málaga, la larga estancia de estos días lo significa aún más frente una circunstancia que no se había visto en aguas malacitanas. Nunca hasta la fecha, un buque de crucero en tránsito y con pasajeros a bordo había estado tres noches en puerto. Toda una aventura causada por una avería que convierte la visita del Arcadia, que por cierto se marcho en la medianoche del domingo, en una escala crucerística de récord.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABuque de crucero ARCADIA en su histórica escala en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 2 de julio de 2019.

Amarradores

Juan Carlos Cilveti Puche | 25 de junio de 2019 a las 9:06

La pasada semana, el buque de Salvamento Marítimo Clara Campoamor llegó otra vez a aguas malacitanas. Posicionado  desde febrero de este año en el mar de Alboran compartiendo base  entre Málaga, Almería y Motril, el  que está considerado como el mejor buque de la marina mercante española, era ubicado en uno de los de los tres atraques  que conforman  el muelle de Cánovas. Con infinidad de curiosas peculiaridades que poco a poco les iré desvelando en próximas columnas, el Clara Campoamor participa de una muy  singular circunstancia; un hecho explicable por su misión de rescatador que le posibilita entrar y, especialmente salir, con la mayor celeridad posible ante una emergencia sin tener que usar el servicio de amarradores.

Dicho esto y al haber mencionado a los amarradores, hoy les contaré algunos aspectos sobre esta profesión portuaria. Particularizando en Málaga, hasta la década de 1960, el trabajo de amarrar los barcos al muelle constituía una labor un tanto anárquica. Aunque había personas encargadas para esta misión, básicamente,  y sólo les hablo ya en el siglo XX, los consignatarios eran  los que decidían quién debían ejecutar estas funciones. Sobre un amplio grupo de trabajadores que habitualmente cumplimentaban estas misiones, los agentes representantes de los buques eran los contrataban sus servicios; una circunstancia muy similar a la que se deba con las collas de estibadores. De la mano de la autoridad marítima militar, estos diferentes grupos de trabajadores fueron unificados; un hecho que mejoró la situación laboral de los amarradores.

Organizados y creada en diciembre de 1979 la empresa SEPUMASA, la forma de trabajar de los amarradores malagueños ha cambiado considerablemente en las últimas décadas. Además de la uniformidad, el material empleado y las medidas de seguridad con la que ahora se amarran los barcos, los trabajos de este colectivo se han diversificado mucho; unas labores que en la actualidad se complementan con servicios tales como los barqueos a buques fondeados o la vigilancia ante la contaminación portuaria.

Un grupo de trabajadores portuarios que viven los 365 días del año a pie de muelle y del que en otra ocasión les seguiré hablando.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAAmarradores en el atraque de un buque de crucero.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 25 de junio de 2019.

Secuestro en Nigeria

Juan Carlos Cilveti Puche | 18 de junio de 2019 a las 10:21

Los más observadores y los que disfruten de una vista de águila, podrán haber apreciado las concertinas que llevan a su bordo los tres grandes remolcadores que, inactivos, se encuentran atracados en el muelle número cuatro. Con una interesante historia que dejo pendiente y una llegada a Málaga cargada de sensacionalismo, estos tres buques, participan de la peculiaridad de lucir las defensas más habituales que llevan los barcos que navegan por zonas susceptibles de ataques piratescos.

Abundando sobre este tema, hoy les vuelvo a traer la aventura de un barco que fue abordado por piratas y que hace unos de días pasó por aguas malacitanas. Procedente de Algeciras y con destino al puerto turco de Ambarli, este pasado sábado atracó en el muelle número nueve el portacontenedores de bandera liberiana Pomerenia Sky.  Fletado por Maersk Line, este buque propiedad del grupo alemán Peter Döhle fue construido en China en 2007. Con capacidad para 2.504 Teus, antes de lucir su actual nombre, este barco de 26.435 toneladas de registro bruto y 208 metros de eslora, navegó bajo las denominaciones CCNI Busan y Hammonia Pomerenia; dos nombres con los que curiosamente mantuvo el mismo puerto de registro.

Pero dejando a un lado los datos técnicos y su biografía, el incidente que hoy les cuento ocurrió el año pasado en una ruta que nuestro protagonista realizaba entre el puerto angoleño de Luanda y el nigeriano de Onne.  Navegando por el Golfo de Guinea, el 27 de octubre de 2018 a veinte millas de la costa nigeriana, el Pomerenia Sky sufría un ataque. Abordado por dos lanchas rápidas, 11 de los 20  tripulantes del portacontenedores: 8 polacos, 2 filipinos y un ucraniano eran secuestrados y llevados a tierra.

Alertadas las autoridades nigerianas y el armador del buque, unas secretas negociaciones en las que también participó el gobierno de Polonia, llevaron finalmente, dos meses después, al rescate de todos los marinos apresados. Una historia de piratas de un barco que hace unos días visitó el puerto. Un ataque en aguas de Nigeria, el mismo país en el que están matriculados dos de los tres remolcadores que, mostrando sus concertinas de protección,  están atracados en el muelle de Heredia.

IMG_7364Portacontenedores POMERENIA SKY atracado en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 18 de junio de 2019.

Reestreno del pantalán

Juan Carlos Cilveti Puche | 11 de junio de 2019 a las 13:24

El pasado 23 de mayo, el buque de crucero Marina reestrenaba el pantalán de levante. Tras haber sufrido unas significativas obras de mantenimiento y sólo haber albergado durante algo más de dos meses a un barco inactivo, el también denominado atraque del dique de levante (ADL), retomaba  una actividad paralizada desde abril de 2018.

Con 110 metros de longitud real, ampliables hasta 146 gracias a los dos duques de Alba que lo flanquean, este espacio constituye el primer atraque crucerístico exterior que tuvo el puerto; una zona de amarre cargada de infinidad de historias de barcos.

Y aunque las anécdotas que podría contarles son muchas y muy variadas, creo que para celebrar el reestreno de este muelle, la mejor historia sería la de su inauguración; una puesta de largo en el que el principal protagonista fue el buque que allí atracó.

Sin ningún tipo de acto oficial, lo mismo que ha ocurrido con su reestreno de hace unas semanas, el lunes 10 de abril de 1977 el buque de crucero Atlas atracaba en este muelle. Procedente de Casablanca y con destino a Barcelona, el Atlas, integrado en la flota de la histórica naviera griega Epirotiki Lines, llegaba al completo de pasaje realizando un itinerario atlántico y mediterráneo. Compartiendo estancia con el italiano Victoria y el ferry finlandés reconvertido en buque de crucero Bore Star, ambos amarrados en el muelle dos, aquella jornada significó el arranque de este muelle; un espacio que originariamente fue denominado como el pantalán de los trasatlánticos.

Y aunque amarrados a sus norayes ha habido muchos barcos; inicialmente  sólo fueron  trasatlánticos – buques de crucero hasta que comenzaron a atracar todo tipo de barcos, no me resisto a realizar una mínima comparativa entre el primer buque turístico que lo inauguró  y el que hace varias semanas lo ha reestrenado. Con 15.015 toneladas de registro bruto, el Atlas, de 153 metros podría embarcar a un máximo de 600 pasajeros; unas cifras muy alejadas de las 66.084 toneladas del Marina que con 203 metros de eslora aloja a 1.250 turistas.

Dos barcos muy diferentes que constituyen el inicio y la continuación de un muelle histórico que ya ha cumplido 42 años de vida.

IMG_6983MARINA reestrenando el pantalán de levante el pasado 23 de mayo.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 11 de junio de 2019.

El MSC OPERA

Juan Carlos Cilveti Puche | 4 de junio de 2019 a las 12:17

Con toda seguridad, muchos de los lectores a esta columna ya conocerán el accidente que este pasado domingo sufrió en Venecia el buque de crucero MSC Opera.  Realizando un recorrido de siete noches con inicio y final en el puerto italiano de Bari, el barco de MSC Cruceros, navegando por el canal  Giudecca para atracar en el muelle de San Basilio embestía al buque fluvial River Countess; un accidente que minutos después de acontecer ya se podía ver en la red de redes.

Pero con independencia del suceso en sí y dejando la polémica sobre las llegadas de buques de crucero a la ciudad de los canales, hoy, creo que será interesante recordar la historia malagueña de este barco.

Construido en los astilleros franceses  Chantiers de L’Atlantique, el MSC Opera era bautizado  por Sofía Loren en Génova el 26 de junio de 2004. Después de su viaje inaugural en el tocó puertos de Italia, Túnez, Francia y España, nuestro protagonista se estrenaba en aguas malacitanas el sábado uno de abril de 2006. Atracado en el pantalán de levante, este barco, por entonces considerado como el buque insignia de MSC Cruceros, con  aquella escala ha realizado hasta la fecha un total de 14 visitas; unos atraques que nos permitieron verlo por última vez el pasado 26  de marzo. Y si bien el historial malagueño de este barco no es muy significativo, sí que habría dos  hechos que podrían destacarse; unas situaciones muy dispares que ahora les contaré.

El 31 de octubre de 2009, varios meses antes de reformado y alargado 24 metros, el Opera compartió atraque con los buques Zenith y Seabourn Odyssey que cumplimentaba su primera escala en Málaga. Atracado en el muelle de levante, nuestro protagonista sufrió una jornada de intensa niebla otoñal; una de las más significativas vividas en los últimos años.

Pero además de aquella brumosa experiencia, quizás, la anécdota más significativa del MSC Opera en Málaga se vivió en su primera visita. Concertada la tradicional recepción de bienvenida, al acto no acudió nadie, y el consignatario del buque, uno de los agentes de la casa Cabeza, tuvo que lidiar con el protocolo en el primer atraque malagueño de este barco que hace unos días sufrió un accidente en Venecia.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAMSC OPERA en su primera escala malagueña de 2006.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 4 de junio de 2019.

Los cinco soviéticos

Juan Carlos Cilveti Puche | 28 de mayo de 2019 a las 9:53

En una red social, hay un grupo dedicado a fotos antiguas de Málaga. Con gran variedad de instantáneas, de vez en cuando, alguno de sus componentes ofrece imágenes del puerto; una circunstancia en la que se rescatan fotografías de gran valor para los que investigamos los temas portuarios.

Hace unos días, me encontré la imagen de un buque ruso atracado en el muelle dos; una instantánea tomada desde el techo de uno de los tinglados situados justo al silo. Sin muchos datos adjuntos, el miembro del grupo que publicaba la foto reseñaba que se trataba de un crucero de la antigua URSS  llegado a aguas malacitanas en los años setenta.

Sin poder ver con claridad el nombre del barco, su estampa me indicó que el buque era uno de los gemelos  de la denominada clase Ivan Franko; unos barcos de pasaje que durante muchos años navegaron luciendo la hoz y el martillo.

Construidos en los astilleros Mathias Thesen en la Alemania del este entre 1964 y 1972, el Ivan Franko, Aleksandr Pushkin, Taras Shevchenko, Shota Rustaveli y Mikhail Lermontov visitaron, especialmente tres de ellos con bastante frecuencia, las aguas malacitanas en las décadas de los años 60, 70 y 80. Con capacidad para 500 pasajeros, estos buques que navegaban bajo las contraseñas de dos navieras estatales de la URSS, participaban de la peculiaridad estar listos para embarcar tropas en cualquier momento; una circunstancia que, durante sus primeros años de vida los convirtió en unos barcos muy austeros. Con curiosidades tan dispares como  las de ser unos de los primeros buques de crucero que llevaron piscina cubierta o con la extraña circunstancia de poseer camarotes para seis personas y aseos con grifos para agua fría, caliente y de mar, los buques de la clase Ivan Franco se estrenaron en Málaga en julio de 1967 cuando en el muelle  número dos atracó el Taras Schevchenco.

Mostrando en su chimenea una franja roja donde en color amarillo se podía ver la hoz y el martillo, estos barcos, en cada una de sus escalas malacitanas llegaron rodeados de curiosidad y misterio. Unas historias que dejo para otra  ocasión  cuando les hable de los muchos taxis que acudían al muelle cada vez que atracaba uno de estos buques.

Ivan FrankoIVAN FRANKO, el primero de los cinco gemelos soviéticos.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 28 de mayo de 2019.

773 ‘Marítimas’

Juan Carlos Cilveti Puche | 21 de mayo de 2019 a las 10:14

El domingo 16 de mayo de 2004 salía a la calle el primer número de Málaga Hoy. Dos días después, aparecía por primera vez la página Marítimas; una sección fija que, ubicada los martes, se ha convertido en una de las señas de identidad de este diario.

En aquella marítima de estreno, un reportaje reseñaba el crecimiento de la terminal de contenedores, haciendo una especial referencia a las dos grúas que por entonces estaban en activo. Además, en tres noticias breves se hablaba de buques de crucero, de la adjudicación de la  construcción del muelle sur de la estación marítima de levante y un proyecto para una nueva lonja en el puerto de Marbella. Completando esta página que también recuperaba para la prensa escrita malagueña la lista de atraques semanales, la primera columna La Mar de Historia salía a la luz, y lo hacía reseñando al Caronia, un histórico barco que dejó,  tanto en el puerto como en las calles malagueñas una huella imborrable.

Desde aquel 18 de mayo de 2004 hasta la fecha, Málaga Hoy ha publicado un total de  773 Marítimas, un considerable número al que habría que añadir la infinidad de noticias marítimo portuarias aparecidas fuera de esta página semanal. Mencionadas estas cifras, y con la curiosidad de que en el transcurso de  estos 15 años sólo ha habido cuatro martes en los que no se ha publicado Marítimas, hoy me gustaría recordar la primera La mar de Historias.

Nacida como una columna para tratar temas históricos y del día a día portuario, también en determinadas ocasiones se ha convertido en un texto de opinión, en el primero de estos escritos, bajo el título El barco de la lluvia, les hablé del Caronia, un afamado trasatlántico que visitó en múltiples ocasiones  Málaga entre las décadas de 1950 y 1960. Dejando una referencia en los muelles (aún hay quién recuerda la denominada esquina del Caronia), además de varias expresiones populares, las historias malagueñas de aquel  buque de chimenea roja que llevaba su casco pintado con cuatro diferentes tonalidades de verde manzana, me sirvieron para iniciar esta columna. Unos textos, 773 en concreto que, integrados en la página marítima de los martes hace tan sólo uno días cumplieron 15 años.

Caronia postalCARONIA, el primer protagonista de ‘La Mar de Historias’

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 21 de mayo de 2019.

Pocos adornos

Juan Carlos Cilveti Puche | 14 de mayo de 2019 a las 11:58

Desafortunadamente, muchas de las tradiciones que durante siglos han acompañado a los barcos están desapareciendo. Y aunque la nómina de estas pérdidas podría ser muy larga,  en esta ocasión les mencionaré la que hace referencia al engalanado; un asunto del que ya les he hablado en otras ocasiones y que hoy quisiera retomar.

Cuando por algún tipo de causa un barco debe adornarse, y les hablo de adornos exteriores, generalmente, los buques muestran las denominadas guirnaldas.  Estos ornamentos, básicamente consisten en una línea aérea donde van colocadas banderas o luces desde la proa a la popa; un engalanado tradicional que empleando la lengua de Shakespeare, la que habitualmente se usa para los asuntos marítimos, atendería a la denominación “flag dress” o “light dress”; es decir, los vestidos de banderas o luces.

Teniendo en cuenta que los motivos para que un barco se engalane son muy flexibles y con el añadido de que no hay ninguna obligatoriedad en ello, los adornos exteriores se han convertido en una decisión muy arbitraria de los capitanes o las de navieras propietarias de los barcos. Ante esta circunstancia y con la realidad que supone que casi ningún mercante se engalana, los vestidos de banderas o luces han quedado destinados a los buques de guerra y cruceros; un hecho que parece que también está desapareciendo.

Centrándonos en los barcos de turistas,  no hace demasiados años, estos adornos eran casi obligatorios en cada uno de los puertos de atraque; una muy vistosa tradición que en el caso de un inicio de ruta con embarque de pasajeros o una primera escala constituía algo normal para este tipo de buques. En la actualidad, la guirnalda de luces que va instalada permanentemente  y que solo hay que encender pulsando un botón, aún se puede ver en estos barcos; un hecho muy diferente si hablamos del vestido de banderas, un ornamento que se está perdiendo.

Teniendo esto en cuenta, les diré que, atendiendo únicamente a las primeras escalas, sólo uno de los doce buques que hasta la fecha se han estrenado en aguas malagueñas ha lucido la tradicional guirnalda de banderas.  Un muy claro ejemplo de una muy arraigada tradición marítima que se está perdiendo.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAÚnico buque de crucero que se ha engalanado en su primera escala malagueña en 2019.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 14 de mayo de 2019.