Sólo dos escalas

Juan Carlos Cilveti Puche | 2 de febrero de 2016 a las 9:53

Hoy les contaré la breve historia malagueña de un barco de pasaje muy famoso. Construido en los astilleros genoveses Ansaldo por encargo de la naviera Italian Line, el Leonardo da Vinci, en junio de 1960, iniciaba su vida de mar cubriendo la línea regular entre Génova y Nueva York. Sustituyendo al afamado Andrea Doria que se hundía tras un grave accidente en el año 1956, el Leonardo, manteniendo la tradición de los más reputados barcos de pasaje italianos, dejaba la ruta trasatlántica en 1965 para navegar como un buque de crucero.

Con el principal inconveniente de su acomodación en tres clases, que fue reestructurada en una única modalidad de pasaje, el Leonardo da Vinci, comenzó su nueva vida de barco turístico realizando grandes viajes. Cumplimentando su primera gran ruta, y ya con su casco de color blanco (mientras navegó en línea regular lo llevaba pintado de negro), el 7 de abril de 1966, dentro de un crucero de 42 días con inicio y final en Nueva York, el barco de la Italian Line llegó a Málaga. Con 531 pasajeros a su bordo, el Leonardo da Vinci, realizó fondeado en la bahía su primera visita malagueña; una escala de siete horas que se prolongó entre las ocho de la mañana y las tres de la tarde.

Varios meses después, en concreto el 14 de octubre, el Leonardo volvió a Málaga. Cumplimentando una ruta denominada Crucero de Gran Gala, un viaje de 32 días con escalas en 17 puertos de ocho países diferentes, el buque italiano que traía 560 pasajeros, la gran mayoría de ellos de nacionalidad norteamericana, quedó fondeado en la bahía permaneciendo en aguas malacitanas durante once horas. Tras aquellas dos visitas, el afamado Leonardo da Vinci nunca más regresó a Málaga.

Leonardo da Vinci-08LEONARDO DA VINCI que sólo visitó Málaga en dos ocasiones.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 2 de febrero de 2016.

200 metros de atraque

Juan Carlos Cilveti Puche | 26 de enero de 2016 a las 8:54

El miércoles 8 de septiembre de 1965, el puerto vivió una muy significativa jornada. Realizando un viaje trasatlántico que desde Nueva Orleans lo traía a Viejo Continente, el carguero de bandera liberiana World Chieftain llegaba por primera vez a Málaga para descargar 7.000 toneladas de maíz. Integrado en la flota del armador griego Stavros S. Niarchos, reconocido competidor de afamado naviero Aristóteles Onassis, el buque se posicionaba en el muelle número uno, constituyendo aquel amarre, uno de los más importantes que hasta la fecha se habían realizado en ese atraque.

Pero con independencia de esta llegada, que además, era la primera que realizaba al puerto malagueño un barco de Niarchos, lo más destacado de esta visita se centra en la curiosa historia de este buque.

Construido en 1943 en los astilleros Sun Shipbuilding Company de Pensilvania por encargo del gobierno de los Estados Unidos, este buque tanque iniciaba su vida de mar como Missionary Ridge. Finalizada la Segunda Guerra Mundial, en 1947, el barco pasaba a manos de una de las compañías de Stavros S. Niarchos que, tras mantener su original denominación, lo rebautizaba en 1956 como World Traveller. Reformado y alargado 31 metros, este petrolero de construcción militar se transformaba tres años más tarde en un granelero de 191 metros; un significativo hecho que se complementaba con su nuevo nombre World Chieftain.

Finalizada su descarga malagueña de maíz, aquel buque, que durante una semana había ocupado algo más de 200 metros de atraque en el muelle número uno, siguió su ruta. Una destacada estancia de un barco que, tras navegar con cuatro nombres más, en 1977 era desguazado en el puerto taiwanés de Kaohsiung.

24-1-2016 17.1.30 1Carguero WORLD CHIEFTAIN que atracó en el muelle uno en septiembre de 1965.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 26 de enero de 2016.

Cargado y descargado

Juan Carlos Cilveti Puche | 19 de enero de 2016 a las 8:31

Desde siempre, teóricamente, los estudios de estabilidad a la hora de realizar la cargar un barco, han conformado una de las inspecciones previas imprescindibles para poder salir a la mar. Con el fin de que la estiba de todas las mercancías sea la correcta, las autoridades de puerto certifican esta circunstancia; un hecho que en determinadas ocasiones puede complicar o retrasar los planes de navegación.

Tras este comentario, hoy les contaré qué le ocurrió al vapor de bandera francesa Anatolie en su escala malagueña de febrero de 1913. Integrado en la flota de la naviera gala Compagnie de Navigation Paquet, este buque construido en 1884, cubría por aquellos años una línea regular entre Marsella y diferentes puertos del Norte de África.

Después haber cumplimentado dos viajes redondos en el mes de enero, el Anatolie, que se encontraba en Orán, recibió la orden de atracar en Málaga para cargar 300 toneles de aceite con destino a Marsella.

Amarrado en el muelle número cuatro en la mañana del 20 de enero, ese mismo día se inicia el embarque de los toneles malagueños. Con parte de las bodegas ocupadas por otras mercancías, a mitad de la operación, el vapor francés empezó a mostrar una significativa escora hacia su banda de estribor. Paralizada la carga y con el buque inclinado hacia el lado donde se encontraba atracado, los toneles ya estibados tuvieron que ser desembarcados, y el Anatolie, además, tuvo que reestructurar parte de las mercancías que desde Orán venían posicionada en sus bodegas.

Aquella operativa, que proporcionó a los estibadores malagueños unos jugosos jornales, se prolongó durante una semana, momento en el que finalmente el Anatolie pudo seguir su viaje a Marsella.

AnatolieVapor de bandera francesa ANATOLIE.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 19 de enero de 2016.

Quince golpes

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de enero de 2016 a las 9:06

En la madrugada del 17 de enero de 1963, con un moderado temporal de Levante, atracaba en el muelle número siete el mercante de bandera inglesa Delphic. Luciendo la contraseña de la compañía británica Shaw Savill and Albion, este mercante con posibilidad de transportar mercancía refrigerada, llegaba al puerto malacitano para embarcar 24 toneladas de carga general.

Cubriendo una línea regular entre diferentes puertos de las islas británicas y Australia, el Delphic, de 173 metros de eslora y 10.690 toneladas de registro, tras fondear su ancla de estribor, quedaba atracado en el muelle siete, teniendo reforzar su amarre mientras realizaba la carga.

Varias horas más tarde, y ya con un intenso temporal fuera de la bocana, el mercante inglés, que había intentado desatracar por sus propios medios, pedía ayuda al Tavira, el remolcador que por aquellos años operaba en el puerto malagueño.

Con el cabo de remolque hecho firme a popa, el Delphic empezó a cobrar el fondeo, y el ancla del buque comenzó a garrear; o lo que es lo mismo, a resbalar por el fondo donde debía estar fijada. Ante aquella situación, y mientras el Tavira tiraba del barco, la proa del mercante golpeó contra el cantil del muelle. Con el remolcador maniobrando para minimizar los daños, el Delphic, antes que quedar nuevamente atracado impactó quince veces contra el muelle número siete; una circunstancia le produjo una vía de agua.

A primeras hora de la tarde de ese mismo día, ya con el temporal amainado, el buque accidentado auxiliado por Tavira y el remolcador Dracante que se encontraba en el puerto, quedaba atracado en el muelle cuatro donde durante tres días estuvo reparando a flote la avería producida por los impactos.

Delphic-19Mercante DELPHIC accidentado en el puerto en enero de 1963.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 12 de enero de 2016.

El barco de 2015

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de enero de 2016 a las 9:15

Siguiendo con una tradición que ya ha superado la década, hoy, en esta primera columna del nuevo año, le hablaré del que en mi opinión ha sido el barco más destacado en 2015 las aguas del puerto Málaga.

Frente a determinadas operativas de carga y descarga, escalas de superyates o estancias de significativos veleros, 2015 pasará a la historia marítima malacitana como el año de la llegada del buque de crucero más grande del mundo.

Realizando un viaje de posicionamiento trasatlántico que lo traía por primera vez a Europa, el 29 de abril atracaba en el muelle Norte de la estación marítima de Levante el Allure of the Seas. Con un certificado oficial de la NASA que lo acredita como el mayor barco turístico construido hasta la fecha (su gemelo el Oasis of the Seas llegado en 2014 es cinco centímetros más pequeño), el buque de Royal Caribbean amarraba en Málaga mostrando unas apabullantes cifras. Unos números que pasan por sus 2.704 camarotes que pueden albergar a algo más de 6.000 pasajeros, 16 cubiertas, siete villas temáticas o sus 12.000 plantas y 7.000 obras de arte exclusivas; unos guarismos que convierten a este super barco en una verdadera revolución dentro de la industria crucerística internacional.

Pero con independencia de esto, y sin olvidar su segunda visita de octubre, lo más destacado de las dos escalas malacitanas del Allure of the Seas fue su enorme repercusión ciudadana. Superando con creces la expectación que el Queen Mary 2 provocó en su primera visita en junio de 2004, el buque de Royal Caribbean congregó en sus respectivas salidas a miles de malagueños; un hecho nada habitual que convierte al Allure of the Seas en buque más significativo llegado a Málaga en 2015.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAALLURE OF THE SEAS en su primera escala europea en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 5 de enero de 2016.

El superyate YAS

Juan Carlos Cilveti Puche | 29 de diciembre de 2015 a las 8:37

Aunque la nómina de los yates que han pasado por el puerto en los últimos doce meses ha sido bastante larga y muy significativa, probablemente, la más destacada escala de 2015 al respecto de este tipo de barcos, fue la que trajo durante dos noches en agosto al yate Yas. Considerado como el octavo buque de recreo privado más grande del mundo, este barco, destaca entre sus similares por una serie características que los especialistas de sector, en su momento, calificaron como revolucionarias.

Reconstruido en 2011 en los astilleros ADM shipyards de Abu Dabi sobre el casco de la fragata de la marina de guerra holandesa Piet Hein, el Yas, encargado por el emir de la segunda ciudad más poblada de los Emiratos Árabes Unidos, fue diseñado interior y exteriormente por el estudio parisino Pierrejean Designer; una empresa dedicada a las reformas de aviones y yates privados.

Con 141 metros de eslora y una capacidad para 60 invitados, este buque, manteniendo su original casco militar de acero, tiene construida toda su superestructura en una aleación de plástico y fibra de vidrio; un material muy ligero y resistente que le permite mostrar una serie de estructuras curvas entre las que destaca una enorme cúpula que se ha convertido en la seña de identidad de este yate.

Montando además un innovador sistema en sus máquinas que pretende reducir al mínimo la contaminación, el Yas, con 53 tripulantes y bandera de las Islas Caimán, llegó a Málaga procedente de Tánger el 29 de agosto, dejando dos días más tarde su atraque en el Pantalán de Levante para seguir viaje con destino a Barcelona.

Una estancia, la del octavo yate más grande del mundo, que pasó por las aguas malacitanas sin pena ni gloria.

YAS in Málaga 30-VIII-2015 (2)Yate YAS atracado en el pantalán de Levante.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 29 de diciembre de 2015.

Cena navideña en tierra

Juan Carlos Cilveti Puche | 22 de diciembre de 2015 a las 8:19

En la tarde del 24 de diciembre de 1921, procedente de Buenos Aires y con destino a Barcelona, llegaba al puerto malacitano el vapor Catalina. Con 61 pasajeros de primera, 50 de segunda, 180 de tercera y 155 en acomodación emigrante, este buque entraba en Málaga trayendo en sus bodegas 505.000 kilos de maíz y 605 cueros secos de becerro.

Construido en los astilleros escoceses Charles Connell & Co. en 1893 para Pinillos Sáenz y Compañía (posteriormente Pinillos Izquierdo y Compañía), este vapor de 5.291 toneladas de registro bruto y 122,5 metros de eslora, en el momento de su entrega, estuvo considerado como el barco de mayor tonelaje de la flota mercante española, amén de ser el que más capacidad de carga tenía.

Asiduo visitante de las aguas malacitana desde el comienzo de su vida de mar, tras cumplimentar una larga carrera en una ruta a La Habana, en 1916, el Catalina quedaba asignado a la línea Barcelona Buenos Aires, una singladura en la que Málaga estaba incluida tanto en los viajes de ida como en los de vuelta.

Pero retomando la escala del 24 de diciembre de 1921, debido a la fecha y con la necesidad de realizar una carga con destino a la Ciudad Condal, el vapor de Pinillos decidió quedar atracado hasta el día 25; un hecho que ya se había informado con anterioridad a la agencia Viuda de P . López Ortiz encargada del buque en Málaga.

Ante esta circunstancia, la empresa consignataria ofreció a los pasajeros del Catalina la posibilidad de celebrar una cena Nochebuena en el hotel Niza situado en la Calle del Marqués de Larios. Dos oficiales del vapor y 72 pasajeros desembarcaron para el evento, regresando a bordo del barco de Pinillos varias horas más tarde para seguir su viaje a Barcelona el día de Navidad.

114_Linea+Pinillos_1910Cartel anunciador de la línea Pinillos que operaba en el puerto.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 22 de diciembre de 2015.

El guerrero irlandés

Juan Carlos Cilveti Puche | 15 de diciembre de 2015 a las 8:42

Desde siempre, el coleccionismo de objetos relacionados con los barcos de guerra ha constituido una verdadera pasión, o si me lo permiten, obsesión, para los aficionados a los temas navales. Y si bien las gorras que se usan a bordo siguen siendo los elementos más cotizados, los escudos o logotipos en forma de parches, desde hace unos años, también conforman uno de los más valiosos objetos para este tipo de coleccionistas.

Al hilo de esto, hoy me gustaría comentarles una curiosa imagen que se ha podido ver en el puerto malagueño no hace demasiados días. Con apenas un año de vida de mar, la pasada semana, llegaba a aguas malacitanas en su primera visita el patrullero de la marina de guerra irlandesa Le Samuel Beckett P-61. Dedicado a la protección pesquera y al salvamento y rescate, este buque de 2.256 toneladas de registro bruto y 90 metros de eslora, atracaba en el muelle dos en lo que se denomina habitualmente una escala de descanso.

Combinado el aspecto de un barco de guerra muy tecnológico con la más rancia tradición de un trozo de madera donde se mostraba su nombre, Le Samuel Beckett llamaba poderosamente la atención por un curioso dibujo que destacaba sobre su sobrio color gris militar.

Enmarcado en un círculo de rojo, la chimenea del patrullero mostraba la imagen de Yoda, el maestro Jedi de la Guerra de las Galaxia luciendo un gorro de marinero y una espada láser con los colores de la bandera irlandesa.

Una curiosa imagen poco ortodoxa para los puristas y nada parecida al escudo oficial del buque, y que seguramente, si se ha reproducido en gorras, parches o cualquier otro tipo de elemento, constituirá todo un tesoro para los apasionados coleccionistas de objetos navales.

OLYMPUS DIGITAL CAMERALogotipo de la chimenea del patrullero irlandés LE SAMUEL BECKETT.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 15 de diciembre de 2015.

Noventa y tres escalas

Juan Carlos Cilveti Puche | 8 de diciembre de 2015 a las 9:58

Hace tan sólo unos días, en concreto el pasado 3 de diciembre, el Condado de los Ángeles y la ciudad de Santa Clarita proclamaron el Princess Cruises Day. Esta festividad que conmemoraba los 50 años de vida de compañía Princess Cruisess, tuvo como invitados de excepción a los actores de la serie televisiva Vacaciones en el Mar, una exitosa producción que se mantuvo en antena entre los años 1977 y 1986. Y aunque el principal protagonista de esta serie fue el afamado Pacific Princess, el barco donde se rodaron los primeros capítulos de la trama fue el Sun Princess, un buque muy relacionado con el puerto de Málaga.

Tras su construcción en 1972 en los astilleros italianos Cantieri Navale Del Tirreno & Riuniti por encargo de la naviera P&O Cruises, el Sprit of London, que así es como fue bautizado, pasaba dos años después a la compañía Princess Cruises que lo renombraba como Sun Princess. Completada una larga carrera luciendo el logotipo de la doncella con los cabellos al viento, y tras navegar durante seis temporadas como StarShip Majesty, en 1988 el barco pasaba a la compañía CTC que lo rebautizaba como Southern Cross. Mostrando un vistoso casco de color rojo, el 30 de agosto de 1995 visitaba por primera vez las aguas malacitanas. Cumplimentadas dos escalas más con la misma contraseña, el 5 de diciembre de 1997, el buque regresaba al puerto malagueño con el nombre Flamenco bajo el logotipo de Festival Cruceros. Desde aquella visita y hasta el 23 de diciembre de 2003, este barco cumplimentó un total de 93 atraques; un hecho que lo convierte, al buque donde se inicio la serie Vacaciones en el Mar, en uno de los barcos turísticos que más veces ha visitado Málaga hasta la fecha.

Flamenco 25-V-2001FLAMENCO en una de sus múltiples visitas a Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 8 de diciembre de 2015.

La Málaga musulmana

Juan Carlos Cilveti Puche | 1 de diciembre de 2015 a las 16:48

El Ataifor de la Nao es un plato de cerámica en el que se aprecia el dibujo de un barco de dos mástiles navegando a toda vela. Esta pieza de loza vidriada de 54 centímetros de diámetro encontrada en la Alcazaba de Málaga y datada en el siglo XIV, muy bien nos podría ilustrar sobre los buques que surcaban la mar en las últimas décadas de la existencia de Al-Ándalus.

Sin demasiada iconografía al respecto, los barcos que desde la Málaga musulmana navegaron a los más recónditos parajes del mundo conocido, muy bien podrían dividirse en cuatro grandes grupos; una clasificación que se irá ramificando si comprobamos las múltiples variaciones ejecutadas sobre lo que serían los estándares básicos de las naves de la época.

Atendiendo a su tamaño, el buque de mayor porte en la época musulmana fue la Galera. Dedicados al comercio y a la guerra, estos barcos navegaban combinando la vela y el remo; una circunstancia muy favorable que sólo se veía mermada por su escasa manga y calado, un hecho que les dificultaba afrontar el mal tiempo en la mar.

Combinando el transporte de mercancías con el embarque de pasajeros, el Cog, de origen nórdico, sobrevivió a la época musulmana, siendo uno de los precursores de las naves del descubrimiento de América.

Pero quizás, los buques más significativos de Al-Ándalus fueron el Laud y, especialmente, la Tartana, dos veleros de pequeño porte que, con infinidad de modificaciones, constituyeron lo más abundante de las flotas musulmanas civiles y militares durante su estancia en la Península Ibérica. Como una evolución de éstos, y con una notable influencia norteafricana, el Jabeque se convertiría en uno de los más claros exponentes del barco andalusí en las costas malacitanas.

jabequeJABEQUE típico de la época.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 1 de diciembre de 2015.