El final de Casa Santiaga

Juan Carlos Cilveti Puche | 18 de noviembre de 2014 a las 11:34

Los asiduos a esta columna, seguro que recordarán la historia que les narraba hace unas semanas sobre Santiaga Robles, la propietaria de la pensión Casa Santiaga situada en el número ocho de la calle Méndez Núñez. Lo que hoy les contaré, constituye el triste final de aquella casa de huéspedes que reunió durante algo menos de una década a los más selectos pasajeros y tripulantes que llegaban o salían de Málaga por mar.

A principios de 1918, pocos meses después de que Casa Santiaga abriera sus puertas,  el consignatario que representaba en el puerto malagueño a la Compañía Trasatlántica Española,  un buen amigo del difunto marido de Santiaga, comenzó a recomendar esta pensión. Debido a que en Málaga los vapores de esta naviera hacían frecuentes cambios de tripulantes, muy pronto, la casa de huéspedes de esta viuda gallega se convirtió en el alojamiento habitual  de los oficiales en tránsito de esta compañía. Aquel hecho, en no demasiado tiempo, también atrajo a  muchos viajeros, especialmente de primera clase, que por cualquier circunstancia debían hacer noche en Málaga.

Pero además de hospedar a selectos pasajeros y tripulantes, en Casa Santiaga, los primeros jueves de cada mes se celebraban reuniones sociales; unos muy especiales encuentros donde los naipes eran los principales protagonistas. Tras una acalorada discusión en el transcurso de una timba, esto ocurría en agosto de 1925, uno de los jugadores recibía una puñalada por  parte de uno de sus compañeros de partida. Aquel luctuoso suceso echó por tierra la muy buena reputación de Casa Santiaga, una selecta pensión nada parecida a las habituales en los círculos portuarios  malacitanos que cerraba sus puertas en enero de 1926.

OLYMPUS DIGITAL CAMERACalle Méndez Núñez donde estuvo ubicada la pensión Casa Santiaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 18 de noviembre de 2014.

Una exitosa escala

Juan Carlos Cilveti Puche | 11 de noviembre de 2014 a las 12:16

La pasada semana, el buque de crucero Corinthian llegaba a aguas malacitanas para efectuar una escala especial. Tras desembarcar a los pasajeros que venían a bordo, el barco quedaba atracado para cambiar de armador. Su antiguo propietario, la compañía Travel Dynamic cedía la gestión del buque a la empresa Grand Circle Cruise Line, una compañía de origen norteamericano que opera por todo el mundo con pequeños barcos turísticos.

Construido en 1990 en los astilleros italianos Cantieri Navale Ferrari, este buque de 4.077 toneladas de registro bruto, iniciaba su carrera con el nombre Renaissance Four. Formando parte de una exclusiva flota de ocho buques similares que entre 1989 y 1992 gestionó la naviera Renaissance Cruises, este barco de 88 metros de eslora y capacidad para 100 pasajeros, durante unos años, fue uno de los principales exponentes de los denominados Yacht Cruises, una alternativa que aún hoy día se mantiene frente a los grandes buques de crucero al uso.

Tras cumplimentar dos escalas en Málaga en 1995 y 1996, dos años después y rebautizado como Clelia II, el buque comenzó a efectuar exclusivos itinerarios por la Antártida. Después de ejecutar cinco visitas al puerto malagueño en sus itinerarios por el Mediterráneo, en 2011 el barco navegó como Orion II, siendo renombrado en 2012 como Corinthian.

Con 50 suites repartidas en las cinco cubiertas que este buque dispone para pasaje, este cambio de armador refleja un curioso hecho. Cuando el Corinthian deje las aguas malacitanas con un nuevo logotipo en sus  dos chimeneas,  más del 90% de la ocupación para la totalidad de los viajes del próximo año ya estará vendida. Una exitosa circunstancia iniciada en el puerto malagueño.

OLYMPUS DIGITAL CAMERACORINTHIAN atracado en Málaga realizando su cambio de propietario.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 11 de noviembre de 2014.

Un parto a bordo

Juan Carlos Cilveti Puche | 4 de noviembre de 2014 a las 8:10

Hace algo más de un mes, el melillero adelantaba su entrada debido a que una pasajera embarazada se había puesto de parto. Y aunque estas situaciones normalmente se evitan impidiendo el embarque de mujeres con una muy avanzada gestación, de vez en cuando, la inconsciencia o la mala suerte propician algunos que otros nacimientos a bordo.

Ante esta circunstancia, y teniendo en cuenta los muchos partos que se han vivido en la historia portuaria malacitana, hoy les contaré qué ocurrió a bordo de un buque de la Compañía Trasatlántica Española en enero de 1919.

Procedente de Barcelona, el vapor Montevideo llegaba a Málaga cubriendo la línea regular Venezuela-Colombia, una ruta que tenía como destino Puerto Rico y La Habana y que regresaba a España escalando en diferentes puertos venezolanos y colombianos.

Con capacidad para 54 pasajeros en primera, 30 en segunda y 537 en tercera, el Montevideo, que fondeaba el 22 de enero en la dársena de Guadiaro, al día siguiente,  comenzaba el embarque de los 125 emigrantes que desde Málaga navegarían a tierras americanas. Entre estos pasajeros, se encontraba un joven matrimonio malagueño que viajaba a La Habana en busca de una vida mejor. Con la previsión de que el hijo que estaban esperando naciera en tierras cubanas (ella se encontraba embarazada de ocho meses), la pareja ocupó sus literas en el camarote de tercera en el que iban a viajar.

Con un mes de antelación y varias horas antes de su salida, la  joven pasajera se puso de parto, y a bordo del Montevideo, fondeado en aguas malacitanas nació una niña. Y aunque el médico del barco recomendó su desembarque, la pareja decidió seguir viaje; un viaje que iniciaron con su niña recién nacida.

Montevideo Compañia Trasatlantica EspañolaVapor MONTEVIDEO donde nació la hija de los emigrantes malagueños.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 4 de noviembre de 2014.

Adiós ‘Costa Classica’

Juan Carlos Cilveti Puche | 28 de octubre de 2014 a las 8:09

La pasada semana, el buque de Costa Cruceros Costa Classica realizó su última escala en Málaga. Efectuando un itinerario de nueves días con salida y llegada en Marsella, en diciembre de este año, este barco será remodelado y rebautizado, un hecho nada habitual si tenemos en cuenta que el buque seguirá navegando bajo los colores la misma naviera.

Siguiendo la política que Costa Cruceros iniciaba en 2012 al renombrar al Costa Romantica como Costa neoRomantica,  y  continuando con el cambio de nombre del Grand Mistral, que ahora navega como Costa neoRiviera, la iniciativa denominada NeoCollection de conferir a determinados barcos un nuevo nombre y una significativa reforma interior, se completa  con el Costa Classica, que en breve iniciará una nueva vida como Costa neoClassica.

Construido en 1991 en los astilleros italianos Fincantieri, el Costa Classica se estrenaba en aguas malacitanas en 16 de diciembre de 1993 atracando en el pantalán de Levante. Con 52.926 toneladas de registro bruto, 220 metros de eslora y 31 de manga, este buque, hasta su última escala de la semana pasada cumplimentaba un total de 39 visitas.

Manteniendo su propia crónica negra, la habitual en la gran mayoría de los buques turísticos (dos colisiones con barcos, una misteriosa desaparición de dos pasajeros y la extraña circunstancia en la que se prohibió desembarcar a 300 turistas en tierras de China), el Costa Classica, tras su reforma y cambio de nombre ofertará lo que Costa Cruceros a denominado como Slow Cruising, unos itinerarios más pausados donde se destacan, entre otras cosas, unas escalas en puerto mucho más largas. Una circunstancia que podremos comprobar cuando el Costa neoClassica regrese a Málaga.

OLYMPUS DIGITAL CAMERACOSTA CLASSICA atracado en su última visita a Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 28 de octubre de 2014.

Málaga y Omán

Juan Carlos Cilveti Puche | 21 de octubre de 2014 a las 8:52

La pasada semana, procedente del puerto británico de Portsmouth, llegaba a aguas malacitanas el buque escuela del sultanato de Omán Shabab Oman II. Efectuando su viaje inaugural, este velero de tres mástiles construido en las instalaciones que la factoría Damen tiene en Holanda y Rumanía, atracaba en el muelle número dos con apenas un mes de vida en la mar.

Con la particularidad de ser gemelo, con algunas pequeñas modificaciones, del buque escuela de la marina de guerra brasileña Cisne Branco y del  velero turístico Stad Amsterdam, el Shabab Oman II sustituye al bergantín goleta Shabab Oman, un buque que visitaba por primera vez Málaga en mayo de 2013.

Manteniendo una tripulación fija de 54 marinos más 36 cadetes que pueden embarcar en viajes de adiestramiento, el Shabab Oman II, aparejado como un clipper, monta en sus tres mástiles 28 velas que suman una superficie total de 2.700 metros cuadrados. Con 282 toneladas de registro bruto, 85 metros de eslora y 11 de manga, este velero, además de navegar como buque escuela, tiene previsto cumplimentar viajes por todo el mundo como un embajador itinerante del sultanato de Omán.

Pero con independencia de esta escala, quizás, lo más significativo de este hecho lo constituyan las recientes presencias en aguas malacitanas de los más importante barcos de este país. Además de las visitas de los buques escuela Shabab Oman y Shabab Oman II, en 2012 visitaba por segunda vez el puerto el Al Said, el fastuoso yate privado del sultán omaní que permaneció atracado en el muelle de Levante casi un mes.

Una  curiosa circunstancia que vincula, aunque sólo sea en el ámbito marítimo, a Málaga con este lejano país situado en la península arábiga.

OLYMPUS DIGITAL CAMERASHABAB OMAN II atracado en el muelle dos en su primera visita a Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 21 de octubre de 2014.

Una histórica coincidencia

Juan Carlos Cilveti Puche | 14 de octubre de 2014 a las 13:02

El pasado 15 de septiembre, las aguas malacitanas vivieron una jornada histórica. Atracados respectivamente en el muelle norte de la estación marítima de Levante y en el número dos, coincidían los gemelos Club Med 2 y Wind Surf. Considerados los veleros modernos más grandes del mundo, estos  buques que en la actualidad navegan con la contraseña de dos navieras diferentes, comparten una muy estrecha vinculación con el puerto malagueño.

Construido por encargo de la naviera francesa Club Med en los astilleros Société Nouvelle des Ateliers et Chantiers du Havre, el actual Wind Surf iniciaba su carrera en 1990 con el nombre Club Med 1. Tras cumplimentar ocho años de navegaciones para esta compañía y efectuar un total de 13 escalas en Málaga, en 1998, el velero era vendido a Windstar Cruises que lo rebautizaba con su actual nombre. Bajo esta denominación, el Wind Surf que en julio de 2012 inauguraba la estación marítima del muelle número dos,  ha ejecutado hasta la fecha 45 visitas a aguas malagueñas.

Atendiendo al gran éxito que tuvo el Club Med 1, la compañía propietaria del barco construía en 1996 el Club Med 2, un segundo velero de cinco mástiles que siguió la triunfal carrera de su gemelo, y que en la actualidad, se mantiene activo con los colores de la naviera con la que inició su vida de mar.

Después de efectuar un breve fondeo en la bahía malacitana en marzo de 1996 mientras realizaba su viaje inaugural, el Club Med 2, hasta su escala del pasado 15 de septiembre ha visitado los muelles malagueños en 30 ocasiones.

Una coincidencia, la de los gemelos Club Med 2 y Wind Surf que muy bien podría constituir una de las más significativas imágenes crucerísticas en Málaga en 2014.

OLYMPUS DIGITAL CAMERALos veleros WIND SURF y CLUB MED 2 el pasado 15 de septiembre en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 14 de octubre de 2014.

Casa Santiaga

Juan Carlos Cilveti Puche | 7 de octubre de 2014 a las 11:41

Hoy les contaré la historia de Santiaga Robles, una gallega que durante algo menos de una década fue una de las féminas más conocidas en el ambiente portuario malacitano. Natural de Pontevedra, en 1912, nuestra protagonista se casaba en aquella localidad con  Luís Domínguez, un pequeño empresario malagueño que comerciaba en el Norte de España con productos llegados de ultramar.

Afincada definitivamente en Málaga un año después de sus nupcias, Santiaga comenzó a vivir en el segundo izquierda del número ocho de la calle Méndez Núñez; un enorme caserón de diez habitaciones que su esposo había comprado meses antes de su boda.

Tras una feliz vida matrimonial, en septiembre de 1917, con tan sólo 28 años de edad, Santiaga enviudaba al fallecer su marido de una apoplejía. Aconsejada por el que hasta ese momento había sido el administrador de su esposo, esta gallega que había heredado la vivienda y no demasiado dinero, decidió abrir una casa de huéspedes que bautizó como Casa Santiaga.

Ofertando seis habitaciones con baño compartido, tres comidas al día, lavado y planchado de ropa y un servicio de maleteros (un extra que paliaba la distancia entre la calle Méndez Núñez y el puerto), la pensión de nuestra protagonista pronto adquirió una muy buena reputación. Gracias a las recomendaciones de los comerciantes dedicados a la importación y exportación y a los consignatarios que habían trabajado con el marido de Santiaga, esta casa de huéspedes  se convirtió en un selecto lugar fuera del habitual círculo de pensiones portuarias.

Las historias sobre el exclusivo alojamiento de los oficiales de la Compañía Trasatlántica Española y las timbas de todos los jueves las dejaré para otra ocasión.

OLYMPUS DIGITAL CAMERARótulo de la calle Méndez Núñez donde estaba la ‘Casa Santiaga’.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 7 de octubre de 2014.

La descortesía marroquí

Juan Carlos Cilveti Puche | 30 de septiembre de 2014 a las 8:27

Hoy les hablaré de algo que, si no  me falla memoria, ya les he contado en otras dos ocasiones. Y aunque el tema podría parecerles algo baladí, creo que merece la pena reflejar un hecho que en mi opinión dice mucho del protagonista de esta historia.

Hace unos días, llegaba al puerto malacitano el buque de la marina de guerra marroquí Sultan Moulay Ismail 614.  Formando parte de una flotilla multinacional integrada en una no demasiado conocida asociación de países denominada Iniciativa 5+5, este barco quedaba atracado en el muelle número dos.

Compartiendo estancia con dos buques españoles, uno portugués y otro argelino, la fragata marroquí, durante toda su estancia en Málaga permaneció amarrada sin mostrar en lo más alto de su mástil la bandera española; una acto de cortesía que sí cumplimentaron los dos barcos de guerra no españoles que junto a esta unidad de la real marina de guerra marroquí escalaron en el puerto.

Y aunque no existe ninguna obligación de izar la bandera del país donde se está atracado, la tradición, y si me permiten la expresión, las buenas maneras, convierten esta circunstancia en un simple gesto de cortesía que no cuesta ningún trabajo ejecutar.

Con el agravante de tratarse de un barco de guerra donde todo está perfectamente reglamentado, y con el añadido de que la Comandancia Naval de Málaga no hizo nada para enmendar lo que seguramente fue olvido (digo esto para suavizar algo el asunto), lo que sí está  muy claro, es que la fragata marroquí Sultan Moulay Ismail pasó por las aguas del puerto malagueño sin poner la bandera española.

Una descortesía que me trae a la memoria aquellos años en los que se calificaba a España y Marruecos como naciones hermanas.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAFragata marroquí SULTAN MOULAY ISMAIL 614 atracada en el muelle dos.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 30 de septiembre de 2014.

De otra época

Juan Carlos Cilveti Puche | 23 de septiembre de 2014 a las 9:01

Hace unos días, llegaba a Málaga uno de esos barcos que llaman poderosamente la atención. Procedente del puerto rumano de Midia, el buque de bandera indonesia Ocean Sparkle atracaba en el muelle número seis para cumplimentar una carga de cemento a granel con destino a Argelia. Sustituyendo al buque maltés Sirios Cement I que desde mayo de este año transportaba esta mercancía al puerto de Djen Djen, el Ocean Sparkle realizaba su primera visita a aguas malacitanas desde donde tiene previsto ejecutar una decena de viajes.

Pero con independencia de esta circunstancia, y teniendo en cuenta que el cementero llegaba a Málaga tras una larga reparación en dique donde además cambiaba de nombre y bandera (desde su construcción en 1969 en los astilleros japoneses Shin Kasado Dockyard este barco ha navegado con cuatro nombres diferentes), el Ocean Sparkle destaca por su muy especial diseño.

Mostrando una imagen no demasiado habitual en la actualidad, este veterano barco posee su puente de mando a la mediación de su eslora, mientras que la superestructura donde se encuentra la habilitación, es decir, los camarotes y zonas comunes para la tripulación, está a popa.

Este diseño de barco, sin ser el clásico en el que sólo existía una meseta central, fue muy común para determinado tipo de cargueros entre mediados de la década de los años 50 y finales de los 70; unas formas que fueron evolucionando hasta dar paso a las actuales estructuras en las que el puente y la habilitación están situados a popa.

Un cement carrier de 13.475 toneladas de registro bruto, 161 metros de eslora y 24 de manga que, aún en activo, muy bien podría considerarse y sobre todo calificarse como un barco de otra época.

Ocean Sparkle AGCementero OCEAN SPARKLE saliendo de Málaga. Foto A.G.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 23 de septiembre de 2014.

La compañía Kosmos

Juan Carlos Cilveti Puche | 16 de septiembre de 2014 a las 8:28

Corrían los años 1913 y 1914. En la abundante publicidad marítima que inundaba los periódicos malagueños, comenzaron a aparecer unos anuncios que informaban de las salidas, primero desde Cádiz, y luego desde Málaga, de los vapores de la compañía alemana Kosmos.

Fundada en noviembre de 1872, la DDG Kosmos (Deutsche Dampfschifffahrts-Gesellschaft Kosmos, que aquí se denominó como Compañía Alemana de Navegación Kosmos), inició su carrera con un único barco transportando mercancías desde Hamburgo a diversos puertos de Chile y Perú. Tras ampliar su flota de vapores y ofrecer la posibilidad de embarque a pasajeros, esta compañía alemana que hasta 1899 había usado en sus navegaciones a un total de 49 buques, iniciaba el siglo XX ampliando sus rutas a América del Norte y Canadá.

Con siete diferentes líneas regulares, siempre partiendo de Hamburgo, además de puertos americanos y canadienses, los buques de la Kosmos también tocaban localidades belgas, francesas, italianas y españolas. Esta ruta europea que, comenzando en Hamburgo escalaba en Génova, Barcelona, Cádiz, Valparaíso, Arica, Islay y Callao, en 1914 y de forma provisional también tocó Málaga. Los atraques que esta compañía alemana efectuó en aguas malacitanas, los realizó con el vapor Serak, un buque de 4.703 toneladas de registro bruto construido en 1906 en el Reino Unido.

Las salidas de aquel buque gestionado por la agencia Baquera, Kusche y Martín (esta consignataria también representaba a la compañía alemana en Cádiz), tuvieron una muy significativa repercusión mediática, y la totalidad de los periódicos malagueños de 1913 y 1914 publicitaron  a esta naviera con un anuncio donde se mostraba la bandera de esta compañía.

Kosmos 3Anuncio de la compañía Kosmos publicado en la prensa malagueña en 1914.

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Bandera de la compañía Kosmos.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 16 de septiembre de 2014.