Juan Carlos Cilveti Puche | 21 de mayo de 2010 a las 19:31
Antes de empezar, quisiera pedirles disculpas por no haber publicado el pasado fin semana mi habitual recomendación marítima.
Cuando les hablé del Titanic, les referí también el hundimiento del buque alemán Wilhem Gustloff; una catástrofe mucho más dramática y menos publicitada que la del afamado y cinematográfico buque inglés.
Teniendo en cuenta que en el hundimiento de este buque se perdieron algo más de 9.000 vidas, nos encontramos ante la catástrofe marítima más importante de la historia.

Wilhem Gustloff
Construido en los astilleros hamburgueses de Blohm & Voss en 1937, este buque que llevaba el nombre de un líder nacionalsocialista suizo asesinado en 1936, fue construido para formar parte de la KdF, una organización recreativa auspiciada por el Tercer Reich.
Después de realizar diferentes cruceros por el Atlántico, Mediterráneo y Mar del Norte, siempre con trabajadores alemanes, el barco se reconvirtió en hospital; y algo más tarde, en buque escuela (fondeado) para cadetes destinados a las dotaciones de submarinos.
Tras un breve espacio de tiempo en el que navegó como transporte armado, el buque recibió, a principios de 1945, la orden de encabezar junto a otros muchos barcos, la denominada operación Anibal; una operación destinada a evacuar de Prusia a los miles de civiles y militares alemanes cercados por el ejército soviético.
Posicionado en el puerto de Gotenhafen, a bordo del Wilhem Gustloff embarcaron cerca de 10.000 personas (las cifras que últimamente se barajan, hablan de 10.583 personas), las cuales, hacinadas en cualquier espacio libre de lo que en su día fue un lujoso trastlántico, debían escapar con rumbo a Dinamarca.
Pocas horas después de su salida el 30 de Enero de 1945, un submarino soviético lo torpedeaba y lo hundía. Según referencias, el buque tras ser alcanzado por tres torpedos se hundía en menos de 50 minutos.
Con el Wilhem Gustloff fallecían algo más de 9.000 personas.
Tras esta brevísima síntesis de lo que ocurrió, me permito recomendarles que se acerquen a la historia de este barco.
Y aunque hay mucho escrito sobre el tema, mi recomendación se centrará en dos interesantes libros:
A paso de cangrejo. Autor: Günter Grass.
Editorial Alfaguara. Año 2002.
La tragedia del Gustloff. Autor: Heinz Schön.
Editorial Salvat. Año 2003.

Si me lo permiten y están interesados en el tema, busquen en primer lugar este segundo título; una obra que les enganchará desde las primeras páginas.
Para terminar les dejo un muy interesante vídeo con imágenes del Wilhem Gustloff.
22 de mayo de 2010 a las 10:12 am | Enlace permanente
Saludos:
Precisamente, de este acontecimiento histórico hago referencia en mi última novela “El Ritual (Proyecto UR-21)” (Ed. Absalon). Un suceso tan impresionante como dramático. Por supuesto, el hecho de que estuviese cargado de heridos, enfermos, trabajadores de la siderometalurgia, enfermeras, un grupo de soldados y demás, provocó que no fuese tan publicitado como el hundimiento del Titanic, en el que viajaban, entre otros, personajes de clase alta.
22 de mayo de 2010 a las 12:04 pm | Enlace permanente
Un hecho dramático y luctuoso poco conocido fuera de los interesados en los temas navales. No conocía la existencia del segundo libro que recomienda, La tragedia del Gustloff. Respecto a la publicidad de este acontecimiento ho hay que olvidar de quien perdió la guerra y, personalmente, creo que no es para sentirse orgulloso haber hundido un buque hospital, si no me equivoco, y señalizado como tal, y haber causado 9000 víctimas.
Saludos y, como siempre, muy interesante esta nueva entrada.