Pasajeros repetidores

Juan Carlos Cilveti Puche | 30 de junio de 2015 a las 8:30

Aquella mañana de abril de 1997, apostado en la escala real del muelle de Cánovas, el buque de crucero Stella Solaris me hizo esperar algo más de tres horas. Realizando un itinerario por el Mediterráneo, este barco llegaba por primera vez a aguas malacitanas bajo la contraseña de la compañía Royal Olympic Cruise Lines, un motivo más que suficiente para aguantar el plantón y ver cómo atracaba. Pero con independencia de esta circunstancia, y con el añadido de que este buque ya había escalado en Málaga en 18 ocasiones con los colores de la naviera Sun Lines, la historia que hoy les contaré sobre Stella Solaris está muy relacionada con un hecho muy potenciado y publicitado en la moderna industria crucerística.

Construido entre 1949 y 1953 en las astilleros franceses Societe des Ateliers & Chantiers por encargo de la compañía Messageries Maritimes, este buque, bautizado como Cambodge, comenzó su vida navegando con pasaje (en tres clases) y carga entre Marsella y Yokohama. Después de participar como transporte militar en la guerra de Argelia y ser un buque hospital en Vietnam, en 1970, una importante reforma lo convertía en un barco turístico bajo dirección de la compañía Sun Lines.

Realizando exitosas rutas por el Mar Egeo, el Caribe y América del Sur, en julio de 1989, una importante revista dedicada al mundo crucerístico lo calificó como el barco del mes, amén de reseñar que era el buque que, hasta la fecha, más pasajeros repetidores había tenido en toda la historia de los viajes turísticos por mar.

Hoy día, muchas navieras alardean de que sus barcos son los que más repetidores tienen; un galardón con trazas de ardid publicitario que ya ostentó hace muchos años el Stella Solaris.

escanear0003STELLA SOLARIS entrando en Málaga en abril de 1997.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 30 de junio de 2015.


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