Sólo una visita

Juan Carlos Cilveti Puche | 4 de octubre de 2016 a las 8:44

El ocho de enero de 1971, el barco de turistas Antilles  encallaba y se incendiaba en unos bajos cercanos a la isla caribeña de Mustique. Rescatado todo el pasaje y la tripulación por el afamado  buque de crucero Queen Elizabeth 2, este accidentado barco, se hundía quedando convertidos sus restos en un arrecife artificial donde hoy conviven infinidad de especies marinas.

Pero con independencia de aquel triste final, la biografía del Antilles pasa por una curiosa circunstancia que lo trajo a Málaga cuando apenas tenía unos meses de vida.  Construido por encargo de la Compagnie Generale Trastlantique  en los astilleros franceses Arsenal de Brest,  tras su botadura el 26 de abril de 1951, este barco de 19.828 toneladas de registro bruto y 182 metros de eslora, comenzaba a navegar dos años después tras haber superado infinidad de problemas durante su largo y complejo periodo de armamento.

Manteniendo una habilitación dividida en tres clases (algo bastante frecuente en los buques turísticos de aquellos años), el Antilles, diseñado para cumplimentar itinerarios crucerísticos por el Caribe, antes de ejecutar oficialmente su viaje inaugural, realizó una serie de viajes por el Mediterráneo; unas rutas donde se fueron subsanando muchos de los problemas que habían ido surgiendo durante su prolongada construcción.

Y así, el cinco de abril de 1953, procedente de Argel y con destino a Cádiz, el Antilles llegaba a Málaga con 430 turistas franceses a bordo. Fondeado en la bahía, las lanchas del buque desembarcaron a la totalidad de los pasajeros galos que, en autobuses, marcharon a  visitar Granada. Finalizada aquella excursión, el barco siguió su ruta y nunca más regresó a aguas malacitanas.

AntillesANTILLES que visitó Málaga en abril de 1953.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 4 de octubre de 2016.


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