Otro lujo absurdo

Juan Carlos Cilveti Puche | 23 de abril de 2019 a las 9:58

En el año 2005, bajo el título ‘Lujo absurdo’, les contaba en esta misma columna cómo un buque de crucero publicitaba su exclusividad reseñando los inodoros que llevaban todos sus botes salvavidas. Aquella excentricidad, con el paso del tiempo se ha difuminando frente a las muchas y muy diferentes atracciones que se pueden encontrar en  la gran mayoría los buques de crucero modernos; unas instalaciones para el ocio que, en el caso de los grandes yates, superan con creces los límites más insospechados.  Con el impactante  e imborrable recuerdo de las muchas mesas de billar que navegan a bordo de superyates y  hoteles flotantes,  hoy les hablaré de un nuevo lujo absurdo; una rareza que ha pasado por aguas malagueñas hace tan solo unos días.

Atracado en el muelle  número dos, este pasado fin de semana se ha podido ver al yate Spring. Con bandera de Islas Vírgenes, este buque de recreo privado, sin ser uno de los más grandes, participa de la peculiaridad de llamar muy poderosamente la atención. Firmado por Dynamiq Yachts, una compañía que reparte sus construcciones entre varios lugares de Europa, este barco de 39 metros,  con diseños realizados en Holanda, el Reino Unido y Mónaco, comenzaba a navegar en 2017 con el nombre Jetsetter. Fabricado totalmente de aluminio, este yate de 245 toneladas de registro bruto que cambiaba su nombre por el de Spring, dispone de tres cubiertas donde además de espacios interiores y exteriores se encuentran  cuatro suntuosos camarotes para ocho pasajeros. Tripulado por seis personas, este barco posee una plataforma de baño a popa, mientras que a proa, en dos niveles,  se encuentran un solárium, una piscina y una zona deportiva. Y es en este lugar, justo sobre el puente de mando, donde el Spring muestra algo verdaderamente extraño de ver que ya aparecía en los planos originales de construcción. En una balconada, en uno de los mejores sitios de este yate que se alquila por 100.000 euros semanales, van instaladas una sofisticada bicicleta estática y un tapiz rodante; una muy extraña y nada habitual ubicación para estas dos máquinas ¿no les parece? Por cierto,  para el que esté interesado, el barco se vende por 9.250.000 de euros.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABicicleta y tapiz rodante en la cubierta del yate SPRING.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA OLYMPUS DIGITAL CAMERAVistas generales del yate.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 23 de abril de 2019.


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