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Comida

Juan Carlos Cilveti Puche | 7 de abril de 2020 a las 8:49

Sin poder y tampoco lo quiero, sustraerme de la crisis que estamos viviendo, hoy les contaré algo que les hará reír; una historia que viene muy a cuento con el confinamiento que estamos sufriendo. Y si la semana pasada en esta misma columna les hablé del deporte, hoy, apoyándome en una historia que viví a bordo de un barco, les hablaré de comida; un tema que, en circunstancia muy diferentes ya he tratado aquí en más de una ocasión.

En junio de 2007, el Juan J. Sister, el Melillero titular de la ruta del mar de Alborán fue sustituido temporalmente por el ferry Las Palmas de Gran Canaria. Al mando de este buque venía el capitán José María Casares, un malagueño con el cual me unía una muy buena amistad. Tras haberme avisado varios días antes de su llegada, nada más quedar atracado su barco subí a verlo y, como en otras muchas ocasiones, paseamos por sus cubiertas. Con la novedad de que traía unos camarotes nuevos que se habían instalado en Santander, José María me los enseño y me propuso que estrenara uno de ellos en un viaje relámpago a Melilla.

Aceptada la invitación, unos días después embarqué para aquella navegación; una singladura que inicié, y ya les hablo de comida, almorzando una deliciosa paella en la cámara de oficiales del ferry. Estrenado uno de los nuevos camarotes con una siesta, tras la maniobra de atraque en Melilla y el desembarco del pasaje y la carga llegó la cena.

Con la costumbre de cenar solo (en aquella ocasión yo le acompañaba), José María me contó que desde hacía tiempo seguía una especie de dieta nocturna y que esa noche le tocaban espárragos trigueros cocidos.  Ante aquel menú que podía complementar con algo de embutido, la amistad que nos unía desde años me permitió decirle si no se podía comer algo más sustancioso. Avisado el mayordomo, el capitán le preguntó que podían darme de cenar, una cuestión que rápidamente fue respondida ofreciéndome un plato de patatas fritas con huevos; una tentación a la que también sucumbió José María olvidándose de los espárragos.

Una cuestión, la alimenticia, que tenemos que cuidar en este estado de confinamiento en el que muy bien se podrían alternar las patatas fritas con huevos con los espárragos cocidos.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAFerry LAS PALMAS DE GRAN CANARIA.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 7 de abril de 2020.


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