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Confinamiento

Juan Carlos Cilveti Puche | 14 de abril de 2020 a las 8:42

Por tercera semana consecutiva, hoy les contaré una nueva historia marítima malagueña que, directa o indirectamente,  tiene relación con la crisis que estamos viviendo. Tras hablarles del deporte y la comida, en esta ocasión me referiré al confinamiento; una circunstancia que conocen muy bien los hombres de la mar.

Después de haber visto y oído en diferentes medios las experiencias de las tripulaciones de los submarinos, hoy les traigo la vivencia de un capitán de barco al que conocí hace ya muchos años. En su tercera escala malagueña, corría el mes de agosto de 1998, el muelle número dos recibió al buque de crucero Albatros.

Con la posibilidad de visitarlo, aquel recorrido me dejó sorprendido, ya que estaba a bordo de un barco de otra época; un buque reconvertido décadas atrás al mercado crucerístico muy diferente a los que por entonces realizaban itinerarios turísticos.

Construido entre los años 1956 y 1957 en los astilleros escoceses John Brown & Co., este barco formó parte de una serie de cuatro gemelos que, encargados por la compañía Cunard Line, cubrieron la línea trasatlántica entre Liverpool y Montreal.

Tras visitar con anterioridad Málaga como Sylvania (su nombre original), y hacerlo también como Dawn Princess, en aquel momento, rebautizado como Albatros, este barco llegaba bajo la contraseña de la compañía alemana Phoenix Reisen.

Durante aquella visita, además de conocer a un buen amigo con el cual aún mantengo el contacto, conocí también al capitán Werner Detampel, un veterano marino al que seguí frecuentando en las sucesivas escalas malagueñas de este barco. En uno de mis embarques, el capitán del Albatros me contó que durante los seis meses que estaba al mando del buque nunca bajaba a tierra; una afirmación que me sorprendió sobremanera.

Aludiendo a su responsabilidad, el capitán Detampel me dijo que, sin ser obligatorio y sin existir nada que se lo impidiera, desde su primer mando nunca había dejado sus barcos durante los periodos de embarque.

Y aunque estar encerrado en un buque de crucero de 185 metros es muy diferente, sirva esta historia para, recordando a los marinos, recalcar la importancia que tiene el confinamiento en estos momentos difíciles.

AlbatrosALBATROS en una de sus escalas en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 14 de abril de 2020.


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