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El barco pedrero

Juan Carlos Cilveti Puche | 7 de julio de 2020 a las 7:21

Si han estado en la playa de La Malagueta o han paseado por su paseo marítimo, tal vez se habrán fijado en un extraño barco que desde hace días permanece fondeado en la bahía. Luciendo el nombre Simon Stevin, el de un científico belga que vivió entre 1548 y 1620, este buque abanderado en Luxemburgo, está clasificado como Pull Pipe & Mining; una denominación que podríamos traducir calificándolo como un buque pedrero, le explico.

Construido en los astilleros vizcaínos La Naval entre 2007 y 2009, este barco entregado en febrero de 2010 a la compañía belga Jan de Nul, realiza trabajos de carga y depósito de rocas y piedras en los fondos marinos empleando un sistema de tubería de descarga vertical para cubrir zanjas a una profundidad máxima de 2.000 metros. Esta labor, que suele el complemento en la instalación de sistemas de cableado y gaseoductos necesita del uso de un barco con unas características muy especiales.

Considerado como el barco pedrero más grande del mundo, el Simon Stevin, de 191 metros de eslora y 40 de manga, dispone de dos tolvas que le permiten almacenar un total de 33.500 toneladas de piedras; una capacidad que se gestiona en las operaciones de carga y descarga gracias a dos grandes grúas y dos cintas transportadoras que facilitan el movimiento de esta carga.

Pero con independencia de estos elementos, sin duda alguna, lo más interesante de este barco es su sistema de tubería de descarga; un sofisticado mecanismo que permite alojar las piedras casi de forma milimétrica en el fondo marino. Acoplando en vertical segmentos de 12 metros, el Simon Stevin puede montar 180 tramos de una tubería de 100 centímetros de diámetro en menos de seis horas; una longitud similar a la de un edificio de ocho plantas por donde se deslizan piedras de hasta 40 centímetros de diámetro.

Disponiendo, y esto es fundamental, de un sistema de posicionamiento dinámico que lo mantiene inmóvil en un punto de la mar aún con olas de 4,5 metros, este buque, que además lleva un helipuerto, puede embarcar a 70 personas repartidas en sus siete cubiertas.

Un tipo de barco que nunca hasta la fecha había venido a Málaga y que desde hace unos días permanece fondeado en la bahía esperando órdenes.

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Simon Stevin 2-VII-20 Dani (5)Buque pedrero SIMON STEVIN fondeado en la bahía.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 7 de julio de 2020.


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