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Letra pequeña

Juan Carlos Cilveti Puche | 10 de agosto de 2021 a las 11:24

Desde siempre, los grandes yates han estado rodeados de un cierto halo de misterio. Ya sea por quienes son sus propietarios o por cómo son sus interiores, los denominados desde hace algunos años super, mega o giga yates, constituyen un grupo de buques verdaderamente especiales; unos barcos de recreo privados que se pasean por el mundo luciendo cifras, excentricidades e historias.

Con particularidades que, en cada caso pretenden ser únicas, hoy les reseñaré una muy curiosa circunstancia que hace único a un yate que ya ha visitado las aguas malacitanas en algunas ocasiones.

Sin estar incluido en los primeros puestos de las listas de los más grandes y lujosos super yates del panorama internacional, el Mayan Queen IV fue construido en los astilleros alemanes Blohm & Voss. Entregado en 2008 a su propietario, el empresario mexicano Alberto Bailleres, este buque de 93 metros,  tripulado por 24 personas y que puede albergar a 16 pasajeros, costó en su momento 140 millones de dólares; una cifra que ya lo significa.

Atendiendo a otra singularidad que pretende hacerlo destacar de otros mega yates, nuestro protagonista de hoy dispone de un balcón invisible; una plataforma deslizable que está situada junto a uno de sus grandes camarotes.

Disponiendo ya, como hemos visto, de un significativo precio de construcción y una excentricidad estructural, al Mayan Queen IV siempre le acompañará la luctuosa historia de Sinead McNamara, una modelo australiana de 20 años que trabajaba como tripulante y que fue encontrada muerta en la popa del yate en la isla griega de Kefalonia en septiembre de 2018.

Y aunque su coste de construcción, su balcón invisible y la historia de su tripulante fallecida ya lo significan, quizás, lo más peculiar de este barco de recreo privado es algo que está a la vista de todos. Mostrando su nombre tanto a popa como a ambos lados de su superestructura, los números romanos que completa su denominación casi no se aprecian. En un tamaño de letra mucho más pequeña y, situados a final una línea que subraya el nombre, la numeración IV es casi imperceptible. Un curioso detalle; una rareza que lo hace destacar del resto de los grandes yates que navegan por el mundo.

P1000422Nombre en la popa del MAYAN QUEEN IV.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 10 de agosto de 2021.


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