Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de marzo de 2013 a las 8:07
Sería muy pretencioso por mi parte, pensar que las columnas escritas en la página marítima de este diario en julio de 2010 y diciembre de 2011, han sido el desencadenante para que la Autoridad Portuaria recupere una pequeña pieza ornamental que durante varios años ha permanecido olvidada en uno de los almacenes del puerto.
Les hablo de la fuente que doña Juana MacCulloch, viuda de don Juan Clemens Ramírez (un importante comerciante exportador de vino y frutos secos), donaba a la comunidad portuaria malagueña en el año 1903.
Tras ser retirada en mayo de 2007 junto a otra fuente ubicada en unos pequeños jardines que existían en la cara Oeste del edificio de la Autoridad Portuaria, esta histórica pieza, sustituida por unas plazas de aparcamiento, quedaba mal protegida (cubierta sólo con varios neumáticos) en el exterior de unos almacenes cerca de pescadería a la espera de ver cual sería su futuro.
Tras dormir el sueño de los justos durante algo más de cinco años, finalmente, hace un par de semanas, la fuente de doña Juana MacCulloch era colocaba en los jardines del Instituto de Estudios Portuarios.
Con la alegría de ver cómo se ha recuperado una de las más antiguas piezas ornamentales que existen en el puerto de Málaga, sólo habría que referir, a modo de curiosidad, que la leyenda que ordenó grabar doña Juana en esta fuente: “He hecho construir esta fuente para uso de los marineros y trabajadores del muelle”, contrasta y mucho, con el cartel que anuncia que el agua que brota por los dos surtidores de ésta no es potable.
Una simple anécdota que no empaña para nada el significativo hecho de haber liberado de un castigo de años a una histórica pieza del patrimonio portuario malagueño.
Fuente en el jardín del Instituto de Estudios Portuarios.
Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (12 de Marzo de 2013).
Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de marzo de 2013 a las 17:11
Resulta verdaderamente curioso, que países que no están bañados por la mar, dispongan de una flota de barcos mercantes. Así ocurre con la República de Moldavia, un territorio proveniente de la desaparecida Unión Soviética que, desde hace unos años, está incrementando el número de buques que navegan luciendo sus colores. Si estar considerado de una forma oficial como un país de los denominados de bandera de conveniencia, Moldavia, que en 2008 sólo disponía de 8 mercantes registrados, hoy día, está a punto de alcanzar los 300 barcos abanderados; una sorprendente cifra para un país sin litoral.
Y como la presencia de un barco con esta bandera es, en un puerto como el de Málaga, algo bastante novedoso, les diré que hace unos días, atracaba en el muelle siete el Ilis, un buque con la posibilidad de navegar tanto en ríos como en mar abierto que amarraba para cargar dolomita.
Matriculado en la localidad de Giurgiulesti, un puerto franco de ese país, este buque construido en Alemania en 1985, tras navegar con tres nombres y banderas diferentes, desde 2012 luce el pabellón moldavo.
Propiedad de un armador turco y gestionado por una empresa griega, el Ilis, con 1.525 toneladas de registro bruto, 74 metros de eslora, 12 de manga y 3,6 de calado, constituye en la mayoría de los puertos que visita, al igual que sus casi 300 hermanos de bandera, toda una curiosidad.
ILIS atracado en el muelle número siete del puerto de Málaga.
Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (5 de Marzo de 2013).
Juan Carlos Cilveti Puche | 26 de febrero de 2013 a las 12:29
Hace unos días, el barco de bandera holandesa Clipper Athena entraba en el dique flotante malagueño. Con la previsión de permanecer en seco algo menos de dos semanas para efectuar una serie de reparaciones, este buque de carga general, es el más grande que hasta la fecha ha varado en el dique Andalucía.
Pero con independencia de esta circunstancia y dejando a un lado el hecho de que se trate de su primera visita a Málaga, lo más significativo en la biografía de este joven barco, es su dilatado y curioso historial de nombres.
Construido en 2006 en los astilleros holandeses Damen Shipyard Hoogezand por encargo de la compañía Drenth Ship Consult (afincada también en los Países Bajos), el barco iniciaba su vida comercial con el nombre Norgenstond I. Un año después, fletado por la naviera alemana Beluga Shipping (esta compañía fue una de las primeras en probar grandes parapentes a proa de los barcos para complementar su propulsión), el buque pasó a llamarse Beluga Locomotion.
Tras llevar durante unos meses, en 2008, el nombre Kent Locomotion y volver a navegar ese mismo año, otra vez, como Beluga Locomotion, en diciembre de 2009, el barco recuperaba su nombre original y su casco que siempre había sido de color azul se pintaba de rojo.
Apenas unos meses después, en concreto en mayo de 2010, este carguero de 8.999 toneladas de registro bruto, nuevamente pintado de azul, era renombrado como Kent Sunrise.
Justo dos años después y por tercera vez en su corta biografía, el buque recuperaba su primer nombre; uno hecho que sólo duraría unos meses cuando en octubre de 2012 el barco era rebautizado con su actual nombre Clipper Athena.
Un curioso y complicado baile de nombres para el buque más grande que, hasta la fecha, ha entrado en el dique flotante malagueño.
El CLIPPER ATHENA en el dique flotante malagueño.
Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (26 de Febrero de 2013).
Juan Carlos Cilveti Puche | 19 de febrero de 2013 a las 12:33
El martes 29 de octubre del año 1996, el buque de crucero Carnival Destiny fondeaba durante unas horas en la bahía de Málaga. Sin pasajeros y aún con personal técnico del astillero italiano Fincantieri Cantieri Navali a bordo, este buque, efectuaba un viaje de posicionamiento con destino a Miami para, desde allí, realizar su crucero inaugural a finales de noviembre.
Considerado en los inicios de su carrera como el buque de crucero más grande del mundo, el Carnival Destiny con 272 metros de eslora, 35 de manga y una capacidad para 2.640 pasajeros, fue el primer barco turístico que superó las 100.000 toneladas de registro bruto; un muy significativo hecho que lo mantuvo en lo más alto del ranking crucerístico internacional durante varios años.
Tras completar una larga y exitosa vida de viajes y ser la inspiración para la construcción de cuatro buques similares (sobre su diseño original, con algunas modificaciones, existen dos barcos que navegan para Carnival Cruise Lines y otros dos que lo hacen bajo la contraseña de Costa Cruceros), el Carnival Destiny, afrontará entre los meses de febrero y abril de este año una importante remodelación. Una reforma que costará 155 millones de dólares y que culminará con su cambio de nombre. El barco será rebautizado como Carnival Sunshine.
Pero antes de que esto ocurra y realizando un viaje de posicionamiento similar al que efectuó en octubre de 1996, el Carnival Destiny, en esta ocasión casi al completo de pasaje, atracaba hace unos días por primera vez en el puerto de Málaga.
Dos escalas muy diferentes que, separadas por muchos años, convierten la historia malagueña del Carnival Destiny, más aún si jugamos con las palabras, en una muy caprichosa y singular jugada del destino.
CARNIVAL DESTINY atracado la pasada semana en Málaga.
Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (19 de Febrero de 2013).
Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de febrero de 2013 a las 17:40
Aunque existen infinidad de fotografías que desvelan cómo era el ocio a bordo de los viejos trasatlánticos, tal vez, una de las instantáneas más repetidas, es la que muestra a varios pasajeros jugando al tejo en la cubierta de alguno estos barcos del pasado.
Y aunque el tejo, ya saben, el juego de colocar usando una especie de remo un pequeño disco dentro de un casillero numerado pintado en el suelo, es hoy día un divertimento que sigue estando presente en los barcos turísticos, el ocio a bordo de estos buques ha cambiado mucho.
Tras la moda del tiro al plato, algo que divirtió mucho a los pasajeros de los buques de crucero en los años sesenta y setenta, la tecnología se ha ido apoderando de las actividades lúdicas en los barcos de turistas. En nuestros días, la gran mayoría de los super hoteles flotantes ofertan simuladores de fórmula uno, cines Imax con asientos móviles o piscinas con olas para practicar surf entre otras muchas cosas.
Pero lo que sin duda alguna raya lo verdaderamente absurdo y ésta es una opinión muy personal, es que a bordo de estos barcos existan mesas de billar.
Uno de los primeros buques que llegó a Málaga con una de estas mesas situada uno de sus múltiples salones fue el barco de P&O Cruises Azura en mayo de 2010. Un hecho que desde entonces se ha repetido en diferentes ocasiones con otros hoteles flotantes atracados en aguas malagueñas.
Pero como la sofisticación referida al ocio en estos barcos es cada día más inverosímil, les comento que ya existen buques que disponen de mesas de billar americano en las que un complicado sistema giroscópico nivelante (sí lo denominan), mantiene las bolas inmóviles incluso cuando, con mala mar, el barco se mueve más de lo habitual.
Mesa de billar americano a bordo del buque AZURA.
Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (12 de Febrero de 2013).
Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de febrero de 2013 a las 11:18
Hoy les contaré la historia de un significativo barco que visitó Málaga de una forma continuada durante algo menos de 40 años.
Navegando primero en línea regular con pasajeros y posteriormente realizando cruceros turísticos, este buque, saldó su paso por el puerto malagueño contabilizando un total de 158 escalas; un número verdaderamente sorprendente sólo superado por los melilleros que han cubierto la ruta del mar de Alborán.
El 13 de julio de 1968, atracaba por primera vez en el puerto de Málaga el buque de bandera italiana Guglielmo Marconi. Bajo la contraseña de la compañía Lloyd Triestino, este barco de 27.905 toneladas de registro bruto con capacidad para 1.750 pasajeros (156 en primera y 1.594 en clase turista), llegaba cumplimentando una línea regular entre Génova y diferentes puertos australianos. Después de aquella primera visita, entre los años 1968 y 1975, el Guglielmo Marconi completó un total de 75 escalas en Málaga, navegando siempre como buque de pasaje.
Tras cubrir durante unos años una ruta con Sudamérica, en 1979, el barco comenzó a ser usado en exclusividad para recorridos turísticos. Transferido en 1983 a Costa Line (lo que hoy es Costa Cruceros), el buque, tras dos años de reformas, iniciaba una nueva vida rebautizado como Costa Riviera.
Con el atractivo reclamo de su pasado, durante diez años, este barco realizó exitosos recorridos por el Caribe y Alaska. Tras un fallido cambio de nombre en 1993, al año siguiente, ya posicionado en el Mediterráneo, el Costa Riviera visitaba por primera vez Málaga el 28 de octubre de 1994. Tras aquel primer atraque y hasta abril de 2001 (año en que sería desguazado), el Costa Riviera visitó el puerto malagueño en 83 ocasiones.
Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (5 de Febrero de 2013).
Juan Carlos Cilveti Puche | 29 de enero de 2013 a las 9:43
A principios de marzo de 2011, el buque de carga rodada Volcan de Tinache dejaba el puerto de Málaga. Vendido por Marítima Peregar a una compañía maltesa, este barco, se despedía de las aguas malagueñas rebautizado como Enrica M. y abanderado en Panamá.
Tras cumplimentar durante varios meses una línea regular entre Malta e Italia con la misma fisonomía con la que había dejado Málaga (casco blanco y una línea asimétrica de color azul), en abril de 2012, el Enrica M. cambiaba de nombre y bandera. Renombrado como Caroline y matriculado en el puerto tanzano de Zanzíbar, el aspecto exterior del barco cambiaba. Sobre su casco, pintado ahora en azul, se podía leer en letras amarillas el nombre de la naviera de origen turco Fergün Lines, nueva operadora de este buque.
A finales de 2012, con la creación de la compañía Mediterranean Maritime Services Limited, una empresa naviera compuesta por armadores malteses, turcos y chipriotas, el Caroline, manteniendo su puerto de registro, volvía a cambiar de nombre. Rebautizado como Carolyn y con su casco pintado de verde con las iniciales de su nuevo armador en color blanco, el viejo Volcan de Tinache inauguraba 2013 cubriendo una línea regular de carga rodada entre los puertos de Malta, Misurata en Libia y Augusta en Sicilia.
Tras cumplimentar una intensa carrea de 15 años en el archipiélago canario bajo la contraseña de la naviera Armas, y trabajar durante 14 años más a cargo de Marítima Peregar cubriendo la ruta entre Málaga, Ceuta y Melilla, el recordado Volcan de Tinache, después de tres cambios de nombre en algo menos de dos años, sigue al pié del cañón. Un buque que fue malagueño y que ahora navega bajo la exótica bandera de Tanzania.
CAROLYN antiguo VOLCAN DE TINACHE (Foto ILHAM ©)
Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (29 de Enero de 2013).
Juan Carlos Cilveti Puche | 22 de enero de 2013 a las 9:13
La estancia del Santísima Trinidad en el puerto (aquella idealización del más famoso navío de guerra español del siglo XVIII), pasará a los anales de la historia marítima de Málaga como un verdadero fracaso. Con una gestión no demasiado acertada, lo que pudo haber sido un muy atractivo reclamo, se convirtió, durante los años en que este artefacto flotante permaneció atracado en los muelles malagueños, en un verdadero problema.
Y aunque las vicisitudes del Trinidad fueron muchas; se podrían recordar todos y cada uno de sus accidentados cambios de muelle o su esperpéntico remolque a Alicante, existe una historia que ilustra a la perfección lo mucho que de atrezo y nada de marinero tenía aquel artefacto flotante.
En abril de 2009, un fuerte temporal del Sur azotó las costas malagueñas. En el puerto, los buques reforzaban sus amarras y el Santísima Trinidad, sufría las consecuencias de aquellas condiciones climatológicas.
Atracado en el muelle número dos, el viento y la resaca que dejaba la mar en la dársena de Guadiaro, hicieron que el artefacto flotante golpeara en reiteradas ocasiones con las defensas de caucho de este muelle. Paradójicamente, estas protecciones que sirven para evitar daños a los barcos atracados, en el caso del Trinidad, causaron numerosos desperfectos sobre su casco.
Y aunque esta fragilidad, la referida a la tablazón con la que está construido esta idealización histórica, ya se hizo patente cuando alguno de los remolcadores malagueños debió apoyarse sobre él para moverlo, aquellos daños provocados en abril de 2009, constituyeron los más significativos que este artefacto flotante sufrió durante toda su estancia malagueña. Unos desperfectos producidos por unas defensas de muelle.
Detalle de los daños ern el casco del Santísima Trinidad.
Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (22 de Enero de 2013).
Juan Carlos Cilveti Puche | 15 de enero de 2013 a las 9:22
El 31 de enero de 1932, varios periódicos malagueños reseñaban el atraque del buque de bandera española Cabo Santo Tomé. Recién entregado a su propietario, la naviera de origen sevillano Ybarra y Cía., este barco, llegaba por primera vez al puerto de Málaga en su viaje inaugural, cubriendo una línea regular de pasaje y carga denominada Mediterráneo-Brasil-Plata.
Con 17.000 toneladas de registro bruto y 152 metros de eslora, el Cabo Santo Tomé que disponía teóricamente de tres clases (de lujo con dos camarotes, única, también con dos cabinas y una amplia tercera clase), se publicitaba en el año 1932 por sus buenas aptitudes para navegar, además de por sus muy cuidados acabados, entre los que se destacaban sus alojamientos de tercera para dos, cuatro y seis personas con literas metálicas y lavabos de porcelana.
Tras cumplimentar su primera escala malacitana, en la que procedente de Alicante continuó viaje con destino a Cádiz, Santos, Montevideo y Buenos Aires, en años posteriores, el buque de Ybarra, aunque no de una forma regular, visitó Málaga atracando en la mayoría de las ocasiones en el muelle de Cánovas (muelle número 3).
Durante la Guerra Civil y navegando bajo el gobierno de la República, el Cabo Santo Tomé, reconvertido en crucero auxiliar, realizó diferentes singladuras transportando mercancías y material bélico. El 10 de octubre de 1937, los cañoneros Dato y Cánovas del Castillo, tras un intenso intercambio de artillería lo hundían frente a las costas de Argelia.
Una historia con un dramático final y en la que el nombre de unos de los cañoneros que terminó con Cabo Santo Tomé coincide con el muelle en el que atracó este buque en la mayoría de sus visitas malagueñas.
Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (15 de Enero de 2013).
Juan Carlos Cilveti Puche | 8 de enero de 2013 a las 11:59
Cumpliendo con lo que ya es una tradición en mi primera columna del año, hoy le expondré, el que ha sido en mi opinión, el buque más significativo en Málaga en el recién finalizado 2012.
Y aunque la nómina de barcos que han pasado por el puerto en los últimos 12 meses daría juego para destacar a más de uno; aquí se podrían mencionar al Adventure of the Seas, al carguero multipropósito Bernd o al moderno remolcador Vehinticinco, el buque del la compañía Marítima Peregar Festivo, es, sin duda alguna, el más representativo de 2012.
Después de mantener muchos años en activo a los roros Volcan de Tinache e Isla de los Volcanes en la línea regular de carga rodada que enlaza Málaga con los puertos de Ceuta y Melilla, esta naviera malagueña, vendía escalonadamente sus dos viejos buques para comprar el Festivo.
Tras llegar procedente de Estocolmo y permanecer varios días fondeado en la bahía, el 10 de abril del pasado año, finalmente el buque atracaba en el muelle 3 A3. Después de una meticulosa inspección por parte de Capitanía Marítima y tras su cambiar bandera y su puerto de registro, el Festivo iniciaba sus trabajos en línea regular el sábado 12 de mayo.
Construido en 1979 en los astilleros suecos Karlskronavarvet, este buque 136 metros de eslora, 16 de manga y 6.413 toneladas de registro bruto, en sus dos cubiertas tiene la posibilidad de transportar 72 remolques de dimensiones estándar. Una capacidad que supera los 1.100 metros lineales, y que lo convierte en el mayor buque que hasta la fecha ha navegado bajo la contraseña de Marítima Peregar.
Y aun siendo un barco con muchos años de mar, el hecho de sustituir a dos buques históricos y seguir cubriendo una importante línea regular de carga, convierten por méritos propios al Festivo en el barco más significativo en Málaga en 2012.
FESTIVO en una de sus primeras entradas en Málaga.
Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (8 de Enero de 2013).