Un motín de varios minutos

Juan Carlos Cilveti Puche | 19 de noviembre de 2013 a las 19:00

Algo menos de 8 millones y medio de pesetas, costó en 1863 la construcción en un astillero francés de la fragata acorazada Numancia. Convertida desde su botadura en uno de los más significativos buques de la Armada Española, este barco, que inicialmente navegó a vela y vapor, además de protagonizar los más importantes hechos navales de la última mitad del siglo XIX, vivió a su bordo un curioso y dramático suceso relacionado con Málaga.

Con el mérito de ser el primer barco de guerra en la historia moderna de la navegación  que efectuó una circunnavegación,  y  tras haber tomado parte en diferentes acciones con mayor o menor éxito, 33 años después de su entrega, el Numancia, que  iba forrado con planchas de hierro que oscilaban entre los 2 y los 13 centímetros de grosor, en 1896 se reconvertía en un acorazado guardacostas. 

Ya sin demasiado valor como buque de guerra, en 1910, el barco se posicionaba en Tánger como estación flotante; y allí, se producía un curioso motín que apenas duró unos minutos.

El 2 de agosto de 1911, encabezados por un fogonero, un reducido grupo de marineros intentaron sublevarse con la pretensión de navegar a Málaga para  bombardearla si la ciudad no se proclamara republicana. Tras ser reducidos por varios oficiales, un consejo de guerra sumarísimo ordenó el fusilamiento a bordo del buque del cabecilla de la revuelta,  y el encarcelamiento de por vida de seis de sus seguidores.

Aquel extraño suceso, significó el final del acorazado guardacostas Numancia que, en  1912 era dado de baja y vendido para desguace en 1916. Un desguace en Bilbao que nunca se ejecutó, ya el buque se hundía aquel mismo año en las costas de Portugal antes de llegar a su último destino.

Numancia1Acorazado guardacostas NUMANCIA en la época en que sufrió el motín.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (19 de noviembre de 2013).

El captador de clientes

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de noviembre de 2013 a las 9:18

Desde siempre, la prostitución ha estado estrechamente unida al mundo de la mar y los barcos. En muchas de las calles aledañas a los recintos portuarios en cualquier parte del mundo, las casas de lenocinio, de mayor o menor categoría, han constituido una parada casi  obligada para muchos marinos;  un negocio, permítanme la expresión, que, con el paso de los años ha cambiado de una forma sustancial.

En Málaga, con independencia de las muchas señoritas que de forma habitual trabajaban en los muelles (habría que remontarse muchos siglos atrás hasta llegar  a finales de los años setenta cuando esto dejó de verse en el puerto), determinadas calles constituyeron durante décadas el centro neurálgico de una prostitución con una importante clientela marítimo portuaria. De entre todas estas calles, quizás, la más reconocida fue la calle Camas; un significativo lugar donde hasta no hace demasiados años se practicó el trabajo más antiguo del mundo.

Sin entrar en demasiados detalles, en muchas de estas casas, existía la figura de lo que muy bien podríamos denominar como el captador de clientes; un señor que, en determinados ambientes, ofertaba, además de compañía femenina, habitaciones e incluso asistencia sanitaria para la cura cualquier tipo de enfermedad venérea.

Integrados como uno más en la muy amplia y  variopinta comunidad portuaria de las primeras décadas del siglo XX, estos captadores, se movía por los muelles ofreciendo a  las tripulaciones  de los barcos su cartera de servicios; una circunstancia que en la mayoría de las ocasiones provocaba acaloradas reyertas con las muchas señoritas de compañía que por aquellos años tenían en el puerto malagueño su lugar fijo de trabajo.

IMG_4869Antiguo rótulo, que aun se mantiene, de la calle Camas.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (12 de noviembre de 2013).

Adiós GRAND MISTRAL

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de noviembre de 2013 a las 9:17

Este pasado fin de semana, el buque de crucero Grand Mistral se despedía definitivamente de Málaga. Tras haber desembarcado al último contingente de pasajeros que han navegado a su bordo con los colores de Iberocruceros, el buque, salía con destino a Génova donde Costa Cruceros se hará cargo de él rebautizándolo como Costa neoRiviera.

Y aunque en no demasiado tiempo, tras cumplimentar su campaña inaugural por los Emiratos Árabes Unidos, el Costa neoRiviera seguro que pasará por Málaga,  este significativo cambio de armador me sirve como excusa para contarles la historia malacitana de este barco.

Construido en 1999 en los astilleros franceses Chantiers de l´Atlantique para la compañía Festival Cruceros (este fue el primer buque encargado por esta naviera), el Mistral, que así es como fue bautizado, realizaba su viaje inaugural en julio de aquel mismo año entre Venecia y las islas griegas.

Procedente de Almería y con destino a Funchal, el 8 de noviembre de 1999, el Mistral visitaba por primera vez Málaga quedando atracado en el pantalán de Levante. Después de cumplimentar un total de 11 escalas hasta 2003 y debido a la bancarrota de Festival Cruceros, el barco pasaba a las manos de Iberojet Cruceros que lo rebautizaba como Grand Mistral. Tras cambiar de identidad corporativa en 2007 (la antigua Iberojet se convertía en Iberocruceros),  el Gran Mistral, que mantenía su nombre, modificaba el logo de su chimenea además de añadir unos coloridos dibujos en su casco. Con esta nueva identidad y dedicado en exclusividad al mercado crucerístico español, el Grand Mistral regresaba a Málaga en noviembre de 2008, convirtiéndose desde entonces en un asiduo visitante de los muelles malagueños.

IMG_4589El GRAND MISTRAL maniobrando en el puerto por última vez.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (5 de noviembre de 2013).

Dos visitas muy breves

Juan Carlos Cilveti Puche | 29 de octubre de 2013 a las 9:47

Durante cerca de dos décadas, los buques de crucero de la Unión Soviética tuvieron en Málaga un puerto de escala fijo. Luciendo en sus chimeneas la hoz y el martillo enmarcada en una franja de color rojo, la gran mayoría de la flota soviética dedicada a los viajes turísticos por mar, pasó, en más o menos ocasiones, por las aguas malacitanas.

Y aunque existen muchas curiosidades respecto a las visitas de estos barcos, tal vez, una de las más significativas, fue la que hace referencia a las dos breves escalas que el buque Adzhariya efectuó en los muelles malagueños.

Con la particularidad de ser el último de una serie de 19 barcos (serie Mikhail Kalinin)   construidos entre 1958 y 1964 en los astilleros de la República Democrática Alemana Mathias Thesen, el Adzhariya, comenzó su carrera en julio de 1964 realizando diversas rutas en línea regular. Combinando sus viajes como ferry (además de navegar por el Mar Negro, este barco enlazó las ciudades de Leningrado y Londres), el  Adzhariya, efectuó durante años recorridos turísticos por el Mediterráneo.

Con 5.261 toneladas de registro bruto, 122 metros de eslora y una capacidad para 315 pasajeros, en marzo de 1972, el Adzhariya visitaba Málaga por primera vez. Procedente de Motril y con destino a Cádiz, durante siete horas permaneció atracado en el muelle número dos; una estancia bastante breve para las que habitualmente efectuaban este tipo de barcos por aquellos años. En abril de 1973, el Adzhariya regresó a Málaga, y durante sólo cuatro horas, permaneció amarrado en el muelle número cuatro.

Dos muy breves escalas para uno de los muchos buques turísticos soviéticos que durante años visitaron las aguas malacitanas de forma habitual.

27-10-2013 10.10.53 1Buque de turismo soviético ADZHARIYA

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (29 de octubre de 2013).

Un Festival Marítimo

Juan Carlos Cilveti Puche | 22 de octubre de 2013 a las 9:22

En los últimos años, el tráfico de veleros llegados al puerto malagueño se ha visto incrementado de una manera muy significativa. Con la posibilidad de atracar en los muelles uno y dos (a muy poca distancia del centro de la ciudad), las escalas de buques de vela de pequeño y mediano porte, están convirtiendo a Málaga en un puerto de primera elección para este tipo de barcos.

Gestionados de una forma muy diferente a  los grandes veleros turísticos, y sin nada que ver con los pequeños yatecitos a vela tributarios de los clubes náuticos, estos barcos, deberían constituir en no demasiado tiempo una muy interesante y continuada fuente de ingresos.

Adscritos a empresas, escuelas, universidades o asociaciones, veleros centenarios o de nueva construcción, atracan de forma habitual en las aguas malagueñas; una circunstancia que habría que empezar a pensar en cómo rentabilizar de una forma mucho más adecuada.

Con independencia del abundante goteo de entradas y salidas que existe en la actualidad, quizás, la  creación de un festival marítimo que reuniera a este tipo de buques, podría ser una muy buena idea que posicionara a Málaga en el mapa de los puertos del mundo que celebran este tipo de eventos.

Teniendo como antecedente la regata Cutty Sark que, en julio de 2002 recaló en aguas malacitanas, la posibilidad de incluir un festival de estas características en el calendario internacional de encuentros de buques de vela, no parece a priori, algo demasiado descabellado.

Unas instalaciones inmejorables y una base turística plenamente capaz de afrontar un evento de estas características, serían unos avales más que suficientes para  que Málaga pudiera poner en marcha su  propio festival marítimo.

La Recouvrance 20-X-2013 MálagaVelero de corte clásico atracado en el muelle uno del puerto.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (22 de octubre de 2013).

Vallas

Juan Carlos Cilveti Puche | 15 de octubre de 2013 a las 9:52

Si me permiten la expresión, hablar de vallas en el puerto de Málaga, sería lo mismo que mentar la soga en la casa del ahorcado. Y aunque las polémicas de no hace demasiados años  por no poder pasear por los muelles junto a los barcos, o  por qué la totalidad del recinto portuario (un espacio aduanero), debía estar acotado por una verja ya no suscitan tanto revuelo, lo que sí está claro, es que la colocación y la no eliminación de estos elementos, constituye una significativa página en la historia moderna del puerto malacitano.

Con 2,5 metros de altura y situadas a 20 metros desde los cantiles de los muelles, las vallas que protegen la actividad de los buques atracados, existen en Málaga desde 1 de julio de 2004, fecha en la que una normativa internacional obligaba  a tener instalados estos elementos en todos los puertos del mundo.

El 17 de mayo de 2004, procedente de Almería y con destino a Cádiz, amarraba en el muelle número dos el buque de crucero Albatros. Retomando el nombre de un viejo conocido en Málaga que ese mismo año  había sido desguazado, el nuevo Albatros efectuaba  su primera escala en aguas malacitanas. Al completo de pasajeros alemanes, los turistas de este barco, pudieron apreciar como el perímetro del buque estaba rodeado de vallas; unas vallas provisionales que dibujaban lo que en muy poco tiempo debía ser la zona de seguridad del muelle del Marqués de Guadiaro.

Varios meses más tarde, en concreto el 22 de noviembre de aquel 2004, el Albatros regresaba a Málaga, y se encontraba con un muelle dos circundado por unas vallas, ya no provisionales, que cumplimentaban  una normativa internacional que otros muchos puertos, nacionales o no, aún no habían ejecutado.

AlbatrosALBATROS en su primera escala en 2004 rodeado de vallas provisionales.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (15 de octubre de 2013).

Sin sus colores

Juan Carlos Cilveti Puche | 8 de octubre de 2013 a las 8:39

El actual negocio de los buques de crucero, cada vez, es más incompatible con las más rancias tradiciones de muchas de las navieras que durante décadas han efectuado viajes por mar. Teniendo en cuenta que muchos de los pequeños detalles que antes se cuidaban hasta extremos insospechables, hoy día, en aras de mantener el negocio a toda costa se descuidan, no resulta nada extraño que compañías sin demasiados años de experiencia, pasen por alto eso de la tradición.

Y aunque hay muchos ejemplos al respecto de lo que les hablo, les contaré un detalle muy significativo referido a la imagen exterior de un buque en concreto. Un barco con 21 años de vida que hasta la fecha ha pasado por las manos de dos compañías dedicadas al turismo por mar.

Construido entre 1991 y 1992 en los astilleros alemanes  Meyer Werft, el Zenith comenzaba su carrera por el Caribe y las Bermudas para la naviera Celebrity Cruises. Transferido en 2007 a Pullmantur, el barco cambiaba de imagen. Con su casco en blanco y su chimenea en rojo con una letra ñ como logotipo, el Zenith visitaba Málaga por primera vez en septiembre de 2009.

Tras efectuar varias escalas, en 2012 Pullmantur cambiaba su imagen corporativa, y los barcos de esta compañía dedicada al mercado crucerístico español, se pintaban de color azul luciendo un nuevo logotipo.

En este trámite, el Zenith llegaba a Málaga el 18 de marzo del presente año sin ningún tipo de señal que lo identificara como uno de los buques de esta naviera. Con un inmaculado casco blanco y una aséptica chimenea azul, el barco del Pullmantur navegaba sin sus colores. Un singular detalle que otras compañías más arraigadas a su historia y tradiciones tal vez nunca hubieran permitido.

Zenith 18-III-13 sin logos6El ZENITH atracado en Málaga sin los colores de su armador.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (8 de octubre de 2013).

El señor Ledesma

Juan Carlos Cilveti Puche | 1 de octubre de 2013 a las 8:23

Durante la década 1920, aparecieron en el negocio portuario malagueño, muchos pequeños comerciantes que gestionaban las mercancías que importaban o exportaban de una forma autónoma. Teniendo en cuenta que por años, el puerto malacitano gozaba de una gran cantidad de líneas regulares de cabotaje nacional, amén de otra serie de rutas que tocaban puertos de Europa y América, la posibilidad de efectuar portes reducidos, se convirtió en una muy buena alternativa para el mercadeo a pequeña escala.

A principios de 1921, por los muelles malagueños, apareció Lorenzo Ledesma; un singular hombre de negocios procedente de Canarias, que durante algunos años, impulsó estas transacciones comerciales. Vestido, según la crónicas, de una forma impecables y siempre luciendo una corbata de lazo o pajarita, el señor Ledesma, se convirtió en un muy efectivo intermediario para la gestión de las pequeñas cargas que muchos comerciantes malacitanos embarcaban o desembarcaban por los muelles.

Enfrentado con las agencias consignatarias, la labor de Lorenzo Ledesma, muy pronto aglutinó la gran mayoría de portes menores que se movilizaban en el puerto de Málaga. Exclusivas cajas de vinos de la tierra, retales de exóticas telas o cuidadas piezas de mobiliario, entre otras muchas mercancías,  salían y entraban a bordo de buques de la Compañía Trastlántica Española, Pinillos o Hijos de Ramón A. Ramos gestionadas por el señor de la pajarita.

Después de unos exitosos años, a finales de 1929, el negocio de Lorenzo Ledesma comenzó a decaer. Su desmesurada afición por la bebida y su muchas deudas acumuladas, constituyeron los motivos fundamentales por los que el señor de la pajarita desapareció del panorama portuario malagueño.

Puerto 1920-1930Puerto de Málaga en la época del señor Ledesma.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (1 de octubre de 2013).

El AUSONIA

Juan Carlos Cilveti Puche | 24 de septiembre de 2013 a las 8:26

Cuando en septiembre de 1957 los astilleros italianos Cantieri Riuniti dell’ Adriatico entregaron a la compañía Adriatica Lines el Ausonia, la prensa marítima internacional dijo de este buque lo siguiente: “Se trata de un barco de avanzado estilo y diseño contemporáneo, además de ser el más veloz que hasta la fecha ha operado en el Mediterráneo”.

Con este elogioso comentario, el Ausonia iniciaba su vida navegando en una línea regular de pasaje y carga que, con inicio y final en Trieste, tocaba los puertos de Venecia, Brindisi, Alejandría, Beirut, El Pireo y Bari. Transportando pasajeros en tres clases: primera, segunda y turista, a principios de la década de 1970, además de efectuar sus habituales rutas en línea,  el Ausonia cumplimentó algunos viajes turísticos, tocando por primera vez el puerto malagueño en abril de 1972. Tras repetir escalas en mayo de aquel mismo año y en enero de 1973 (en aquellas tres visitas el barco llegó al completo de pasaje), entre 1978 y 1979, el Ausonia se reconvertía en un buque de crucero.

Realizando casi con exclusividad cortos itinerarios crucerísticos o viajes monográficos, este buque, en 1993 regresaba a aguas malacitanas bajo la contraseña de Ausonia Croiciere, una empresa integrada en el grupo naviero Grimaldi-Siosa.

Tras navegar alquilado por diversos operadores, el Ausonia, efectuaba su última visita al puerto de Málaga en septiembre de 2001 tras haber completado un total de 23 escalas  desde 1972.

Después de cambiar dos veces de nombre y armador entre 2005 y 2007, finalmente el Ausonia se desguazaba en 2010 en las playas indias de Alan. Para aquella luctuosa operación el buque se rebautizaba por cuarta y última vez como Winner 5.

Ausonia en MálagaAUSONIA atracado en una de sus 23 escalas en el puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (24 de septiembre de 2013).

Cuatro años de retraso

Juan Carlos Cilveti Puche | 17 de septiembre de 2013 a las 12:37

Si hubiera que galardonar, por su fidelidad para con Málaga, a una compañía naviera dedicada a los viajes turísticos por mar, sin duda alguna, este premio recaería en Costa Cruceros. Con cientos de escalas realizadas en una historia que se remonta a 1956 (en ese año llegaba por primera vez a aguas malagueñas un buque de esta naviera), los barcos de la chimenea amarilla y la letra ‘C’, conforman una muy importante parte de los anales crucerísticos del puerto malacitano.

En la actualidad, de los 14 buques que componen la flota de esta naviera italiana, 13 ya han pasado por Málaga; y lo han hecho, en la mayoría de los casos, muy poco después de iniciar sus respectivas carreras. En su primer año de vida, seis han sido los barcos de Costa que han tocado las aguas malacitanas, mientras que el resto de esta flota transalpina, lo ha hecho sin superar nunca los tres años de retraso.

Esta circunstancia, que refleja muy a las claras la importancia que tiene Málaga para esta naviera, sólo ha tenido desde 1996 una excepción; la de un barco que tras ser construido en 2009 tocaba por primera vez las aguas malagueñas hace unos días.

Con la peculiaridad de haber sido construido en dos astilleros diferentes y con el añadido de ser uno de los gemelos del malogrado Costa Concordia (un estigma que siempre lo acompañará), el Costa Pacifica realizaba su primera escala en las instalaciones crucerísticas malagueñas la pasada semana.

Efectuando un viaje de 12 días por Alemania, Inglaterra, Portugal, España e Italia, el Costa Pacífica se inauguraba en aguas malacitanas cuatro años después de su bautismo; un retraso nada habitual que ya forma parte de la larga historia de los barcos de esta naviera en Málaga.

IMG_3864El COSTA PACIFICA en su primera escala en Málaga hace unos días.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (16 de septiembre de 2013).