Folklore

Juan Carlos Cilveti Puche | 4 de marzo de 2014 a las 12:58

El 28 de abril de 2006, visitaba por primera vez Málaga el buque de crucero Thomson Destiny. Procedente de Valencia y con destino a Tánger, quince minutos antes de las nueve de la mañana, el barco atracaba en el pantalán de Levante mientras una panda de verdiales amenizaba con su música y bailes la llegada y el desembarco de los turistas.

Aquella experiencia, al igual que otras muchas en las que el folklore ha estado implicado a lo largo de la historia crucerística malacitana, me sirve como excusa para contarles, algunas de las causas por las que este tipo de expresiones artísticas nunca han sido un hecho de referencia capital en las escalas de los buques turísticos.

Partiendo de la base de que el folklore patrio (permítanme que generalizando hable de flamenco), atrae e interesa mucho al foráneo, y que durante muchas décadas los turistas de barcos llegados a Málaga han tenido flamenco entre sus posibilidades de ocio, hoy día, muy pocos buques de crucero ofertan este tipo de actividad.

Tal vez por la saturación o porque los espectáculos ofrecidos han sido siempre representaciones para turistas, el tirón folklórico ha dejado de interesar a los visitantes que por mar llegan al puerto malagueño.

Y aunque en 2009, representantes de la política, el comercio y la industria crucerística malacitana se reunían en una mesa redonda para tratar el tema, el asunto de los espectáculos flamencos, ya sea a bordo de los barcos o en determinadas salas, a fecha de hoy sigue haciendo aguas.

Un asunto en el que también tienen mucho que ver las agencias que organizan los paquetes de actividades para navieras; unas empresas a las que no parece interesar demasiado ofertar los  cantes y bailes de la tierra.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAPanda de verdiales junto al buque de crucero THOMSON DESTINY.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (4 de marzo de 2014).

Atraques no habituales

Juan Carlos Cilveti Puche | 25 de febrero de 2014 a las 13:00

La especialización de los tráficos marítimos, ha repercutido de una forma muy considerable en la conformación de los puertos, y por ende, en el uso de los muelles. La postal de una gran línea de atraque donde se cargaban y descargaban todo tipo de mercancías, constituye ya, en nuestros días, una vieja imagen del pasado.

El puerto de Málaga, que aun dispone de algunos de estos muelles que podríamos calificar como multifuncionales (en ellos se puede operar con graneles sólidos y líquidos además de con casi tipo de cargas), cada vez, está tendiendo a que las mercancías se gestionen en los lugares más adecuados. Con diferentes atraques para unos tráficos muy determinados, de vez en cuando, necesidades portuarias internas, dejan curiosas estampas de barcos amarrados en lugares no habituales.

Corría 1997, cuando en el muelle número dos, una zona dedicada casi en exclusividad, por aquellos años, al tráfico crucerístico, atracaba un enorme cochero que efectuando una escala nocturna de unas cuantas horas, embarcaba algunos vehículos propiedad de un jeque árabe que había finalizado sus vacaciones en Marbella.

En mayo de 2009, debido a unas fuertes rachas de viento, el buque de crucero Arcadia se veía obligado a atracar en la terminal de contenedores. Una curiosa circunstancia que confiere a este barco la singularidad de ser el único buque turístico que hasta la fecha ha amarrado en un muelle dedicado a unos tráficos muy diferentes.

Hace unos días, ante la completa ocupación del muelle nueve, el cochero de bandera bahameña Opal Leader realizaba su operativa de descarga de coches en el muelle siete. Unas imágenes de barcos amarrados en lugares muy diferentes a donde habitualmente atracan.

OLYMPUS DIGITAL CAMERACochero OPAL LEADER descargando coches en el muelle 7 la pasada semana.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (25 de febrero de 2014).

Una sola escala

Juan Carlos Cilveti Puche | 18 de febrero de 2014 a las 8:51

El 29 de agosto de 1968, llegaba por primera vez a aguas malacitanas procedente de Motril el buque de bandera francesa Ancerville. Realizando un largo itinerario crucerístico por Marruecos, España y Portugal, este barco, que había iniciado su ruta turística en Marsella, desde Málaga, regresaba al mismo puerto galo en el que había comenzado su viaje.

Construido por encargo de la compañía francesa Paquet, una naviera muy relacionada con Málaga, el 5 de septiembre de 1962, el Ancerville, que varios meses antes había sido bautizado por Charles de Gaulle, comenzaba a cumplimentar una ruta con pasaje y carga entre Francia y Senegal. Además de trabajar en esta línea regular, también, el buque, efectuaba recorridos crucerísticos.

Con 14.225 toneladas de registro bruto y 167 metros de eslora, este innovador buque de dos chimeneas paralelas en el que los espacios públicos estaban situados a popa y los camarotes a proa, viajaba en línea regular ofreciendo cuatro categorías de alojamiento, mientras que, cuando efectuaba viajes turísticos, lo hacía con una sola clase.

Tras compaginar durante unos años navegaciones en ruta con diferentes itinerarios crucerísticos, en el año 1973, la República Popular China compraba el buque. Rebautizado como Minghua y gestionado por la  China Ocean Shipping Company, el barco comenzaba una errática carrera como buque de crucero navegando fundamentalmente por aguas africanas y australianas.

Después de ser comprado por una empresa de Hong-Kong en 1984 y quedar varado en tierra, el barco se reconvertía en un lujoso complejo turístico en la localidad china de Shekou. Interesante biografía de un buque que, al completo de pasaje, sólo escaló una vez en Málaga.

Ancerville-04Buque de crucero ANCERVILLE en los años en que visitó el puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (18 de febrero de 2014).

Concertinas

Juan Carlos Cilveti Puche | 11 de febrero de 2014 a las 12:40

Cuando los piratas de las costas de Somalia empezaron a atacar barcos, los gobiernos de las naciones cuyos buques habían sido asaltados, comenzaron a plantear diversos métodos para repeler ataques y evitar posibles secuestros.  Con independencia del apoyo de unidades navales y, en determinados casos, el uso de personal armado a bordo, muchos buques instalaron diferentes dispositivos de defensa pasiva. Unos sistemas que sin ser letales a priori, imposibilitan o dificultan en gran medida los abordajes a grandes buques desde pequeñas embarcaciones.

De entre todos estos elementos de disuasión, uno de los que, aun pareciendo muy complejo de instalar a bordo de un barco, se ha usado mucho, es el alambre de espino. Electrificado en algunos casos o simplemente tendido sobre la borda, el perímetro de un buque rodeado por púas o pequeñas cuchillas se ha convertido en un eficaz sistema de defenderse ante posibles abordajes.

Usado por diferentes tipos de barcos, curiosamente, uno de los primeros que mostró al mundo este sistema, fue el buque de crucero Discovery, coprotagonista junto a su gemelo el Pacific Princess de la afamada serie televisiva Vacaciones en el Mar.

Y aunque Málaga está muy lejos de las conflictivas aguas somalíes, algunos buques atracados en los muelles malacitanos sí que han navegado por aquellas latitudes; un hecho que ha permitido ver algunas defensas pasivas anti piratería. En diciembre de 2013, el portacontenedores de bandera panameña Irenes Logos amarraba en la terminal del muelle nueve, y a popa, en su costado de estribor, mostraba varios grandes rollos de alambre de espino; en concreto las famosas concertinas tan tristemente de moda en los últimos meses en nuestro país.

OLYMPUS DIGITAL CAMERARollos de alambre de espino a bordo del portacontenedores IRENES LOGOS.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (11 de febrero de 2014).

El ‘Notre Dame de Salut’

Juan Carlos Cilveti Puche | 4 de febrero de 2014 a las 13:00

Hace unos días, un buen amigo me pedía información sobre un vapor que en 1896 realizó un viaje con emigrantes desde Málaga al puerto brasileño de Santos. Tras buscar en mi archivo, encontraba la referencia del buque, y una nota que reflejaba la singularidad de esta escala malacitana.

Construido entre 1875 y 1876 en los astilleros escoceses Robert Napier & Sons por encargo de la compañía londinense D. Currie & Sons, este buque, bautizado como Dunrobin Castle, comenzaba su carrera cubriendo la línea como correo marítimo entre el Reino Unido y Sudáfrica. Tras navegar durante 17 años en esta ruta, en 1893, el vapor era vendido a la asociación católica Notre Dame de France. Gestionado por la compañía marsellesa Letocart & Cie., y rebautizado como Notre Dame de Salut, el barco se reconvertía en un buque para peregrinos, y su anterior habilitación en tres clases,  se reacondicionaba para embarcar a 300 pasajeros en clase única.

Después de efectuar diversas navegaciones entre diferentes puertos de Francia y Tierra Santa, en 1895, el gobierno galo lo alquilaba para ser usado como buque hospital en la guerra de Madagascar. Tras regresar un año después a sus peregrinaciones marítimas, entre 1900 y 1901 la Cruz Roja francesa lo empleó como buque hospital durante el levantamiento Boxer en China.  Vendido en 1902 a la compañía L. Berteaux de Marsella y renombrado como  L’ Etoile, en 1914 el buque era desguazado en Génova.

Una intensa biografía que curiosamente tuvo una fugaz presencia en aguas malacitanas el 13 de noviembre de 1896, fecha en la que el  Notre Dame de Salut, antes de retomar sus peregrinaciones por mar, realizaba un único viaje cargado de emigrantes con destino a Brasil.

Notre Dame du Salut-1Imagen del NOTRE DAME DE SALUT que visitó Málaga en 1896.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (4 de febrero de 2014).

Don José Peinado

Juan Carlos Cilveti Puche | 28 de enero de 2014 a las 19:15

Paseando una tarde por el puerto (corría el año 1997), en el muelle número dos junto a una de las grúas allí ubicadas, un reducido grupo de colegialas ataviadas como las Spice Girls, cataban y bailaban mientras eran grabadas en lo que parecía ser la filmación doméstica de un videoclip.

Esta  curiosa anécdota; quizás, unas de las más extrañas que se han podido ver en los últimos años en el recinto portuario malacitano, me sirve como excusa para contarles las andanzas de un desconocido artista que, durante algo más de una década, buscó su inspiración en los muelles malagueños.

Con independencia de algunos pintores que, a pie de muelle, han montado sus caballetes para inmortalizar alguna escena portuaria, la historia de José Peinado constituye una verdadera rareza. Una singularidad que durante muchos años vinculó la existencia de este amante de las letras con el puerto de su ciudad.

Tras finalizar su vida laboral como empleado de banca, José, muy aficionado a la poesía, comenzó lo que muy bien podríamos denominar su etapa literaria. Corrían los primeros años de la década de 1950.

Buscando inspiración para sus versos, este malagueño comenzó a frecuentar los muelles, y muy pronto, sus asiduos paseos junto a los barcos atracados lo convirtieron en un personaje muy popular.

Vestido siempre con un inmaculado traje y cubierto con un sombrero, don José (así terminaron llamándolo los trabajadores portuarios), deambulaba a diario por los muelles con una pequeña libreta donde escribía sus versos.

Después de más de diez años buscando a sus musas en el puerto de Málaga, José Peinado moría en  1967, y su  abundante obra, reflejada en infinidad de cuadernos de poemas, quedaba inédita y olvidada.

9El puerto de Málaga en los años de paseos portuarios de don José Peinado.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (28 de enero de 2014).

Dos gemelos juntos

Juan Carlos Cilveti Puche | 21 de enero de 2014 a las 8:58

Entre los años 2011 y 2013, los astilleros surcoreanos Daewoo Shipbuilding & Marine Engineering construían por encargo de A. P. Moller-Maersk Group 16 buques portacontenedores. Formando parte de un grupo llamado Clase Lima (no está muy claro si esta denominación atiende a un especial homenaje a la capital del Perú o a que todos los barcos integrantes de esta serie llevan un nombre iniciado con la letra L), el primer buque de la serie, el Maersk Lima, comenzaba a trabajar en abril de 2011. Con 88.237 toneladas de registro bruto, 300 metros de eslora, 45 de manga y una capacidad de 8.700 Teus, los buques de esta clase operan por todo el mundo navegando en  diversas rutas comerciales.

Procedente de Miami y con destino al canal de Suez,  el 26 de junio de 2013 a las 13:00 horas, atracaba en la terminal de contenedores malagueña el buque Maersk Lamanai. Varias horas después, en concreto en la madrugada del día 27, el Maersk Lirquen, procedente del puerto brasileño de Santos y con destino a Algeciras, amarraba junto a su hermano de clase.

Abanderados ambos en Hong-Kong y efectuando sus respectivas primeras visitas a aguas malacitanas, la imagen  más destacada del jueves 27 de junio de 2013 en el puerto de Málaga se centró en estos dos gemelos realizando sus respectivas operativas de carga y descarga.

Y aunque en más de una ocasión, tanto en la terminal de contenedores como en el resto de los muelles malagueños, se han visto amarrados juntos a algunos buques de idéntica construcción, quizás, la coincidencia por unas horas de estos dos barcos de la Clase Lima de Maersk Line constituya una de las más significativas estancias de buques gemelos en aguas malacitanas en los últimos años.

Maersk Linquen y Maersk Lamanai 27-VI-134MAERSK LAMANAI y MAERSK LIRQUEN en la terminal de contenedores.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (21 de enero de 2014).

Otra barcaza antillana

Juan Carlos Cilveti Puche | 14 de enero de 2014 a las 9:39

En mayo del año pasado,  bajo el título “La barcaza antillana”,  les narraba cómo  en diciembre de 2012 llegaba remolcada a aguas malacitanas la plataforma Ans. Tras pasar por el dique flotante para realizar una puesta a punto, esta barcaza, comenzaba un baile de atraques por distintos muelles. Unos movimientos que en función de las necesidades operativas de los buques que amarran en el puerto, mantiene a esta pontona en la actualidad  aun en  danza.

 El martes 2 de julio de 2013, procedente de Tánger,  llegaba remolcada por el  Sertosa Dieciocho la TB-01, otra plataforma flotante multipropósito abanderada en San Vicente y las Granadinas propiedad de una multinacional dedicada a los trabajos marítimos de origen belga. Después de quedar atracada en el muelle número cuatro, la barcaza de 50 metros de eslora, 14 de manga y 544 toneladas de registro bruto, auxiliada por uno de los remolcadores malagueños de la Clase H, entraba en dique el 8 de julio. Once días más tarde, reparada y pintada,  la TB-01, volvía a quedar amarrada en el muelle de Heredia.

Compartiendo el mismo desino que la Ans, la TB-01,  construida en un astillero ruso en 2003, a la espera de que su propietario le encuentre un lugar de destino para trabajar,  comenzó su particular periplo por los muelles puerto. Después de efectuar un primer movimiento en solitario, las dos barcazas juntas, siguieron cambiado de atraque a expensas de las necesidades del tráfico portuario. Tras rodar por todos los muelles sucios, desde hace unos días, ambas plataformas se encuentran amarradas en el muelle dos, justo delante de la  pasarela de pasaje que emplean los  exclusivos buques de crucero que atracan junto al Palmeral de las Sorpresas.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABarcazas ANS y TB-01 en el muelle dos junto a la estación marítima del Palmeral.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (14 de enero de 2014).

El barco de 2013

Juan Carlos Cilveti Puche | 7 de enero de 2014 a las 9:23

Siguiendo la tradición de la primera columna del año, hoy les referiré el que en mi opinión ha sido el barco más destacado en el puerto de Málaga durante 2013. Frente a los muchos y muy significativos buques que durante los últimos doce meses han pasado por aguas malacitanas, quizás, y  debido a sus muy especiales circunstancias, el desaparecido Atlantiss debería ostentar el título del más notable barco en Málaga en el recién finalizado año.

Construido en Cádiz en 1934 con el nombre Aline,  este buque de 40 metros de eslora, comenzaba su vida navegando como  ferry entre Algeciras, Gibraltar, Ceuta y Tánger. Tras ser rebautizado en 1947 como Aline II, en 1995, el barco se posicionaba en Canarias para efectuar excursiones de pesca deportiva. Renombrado Atlantiss en 2005, dos años más tarde, el buque llegaba a Málaga con el proyecto de realizar recorridos turísticos por la Costa del Sol.

Gestionado de una forma desastrosa y cargado de deudas, en muy pocos meses, el Atlantiss, que era abandonado por su armador, quedaba en manos de la Autoridad Portuaria.  Deteriorado y convertido en una chatarra flotante, a finales de 2012, una empresa malagueña dedicada a los desguaces conseguía los permisos para desmantelar a este veterano barco. Atracado en el espigón pesquero norte, en junio del pasado año, la destrucción organizada del Atlantiss se hacía realidad. Primero a flote y luego sobre el muelle siete, la larga trayectoria de mar  de este barco quedaba convertida en 70 toneladas de escombros, una de bronce y 250 de acero. Un histórico buque que finalizaba su vida en las aguas del puerto; un motivo más que suficiente para ser considerado como el más significativo barco en Málaga en 2013.

Atlantiss antes de iniciar el desguace14-III-135El ATLANTISS antes de iniciarse su desguace.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (7 de enero de 2014).

Atrapado en el hielo

Juan Carlos Cilveti Puche | 31 de diciembre de 2013 a las 13:32

Hoy, el buque dedicado a las expediciones polares Akademik Shokalskiy cumplirá una semana atrapado en la Antártida. Tras iniciar en Nueva Zelanda el pasado 28 de noviembre un viaje turístico para conmemorar el 100 aniversario de la expedición antártica del explorador australiano Douglas Mawson, este barco, inmovilizado sobre un mar de hielo, se mantiene a la espera de ser rescatado.

Con 74 pasajeros, entre turistas y científicos a bordo, y 22 tripulantes, el  Akademik Shokalskiy, que se encuentra a 185 kilómetros de la base de investigación francesa de Dumont D´urville y a 2.800 kilómetros de Hobart (la capital de Tasmania), aguarda a que unos de los tres rompehielos que trabajan para salvarlo, pueda acercarse a él y abrirle una vía de escape.

Y aunque esta aventura está ocurriendo a muchas miles de millas de las cálidas aguas malacitanas, les diré, que el Akademik Shokalskiy ostenta un significativo record relacionado con el puerto de Málaga.

Construido en Finlandia en 1982 como buque oceanográfico por encargo del gobierno de la URSS, en 1998, gestionado por una agencia norteamericana, el Akademik se transformaba en un barco turístico dedicado a las expediciones polares.

Trabajando sólo los meses más propicios para navegar por las aguas más frías del planeta, el 22 de septiembre de 2009, el Akademik Shokalskiy llegaba al puerto malacitano para efectuar una invernada. Después de nueve meses de estancia atracado en el muelle dos, entre septiembre de 2010 y julio de 2011, este buque ruso matriculado en Vladivostok repetía estancia, convirtiéndose desde entonces y hasta la fecha, en el barco activo de bandera extranjera que más tiempo ha estado parado en las aguas del puerto de Málaga.

Akademik Shokalskiy 28-V-103El Akademik Shokalskiy atracado en Málaga en una de sus dos invernadas.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (31 de diciembre de 2013).