El barco de 2013

Juan Carlos Cilveti Puche | 7 de enero de 2014 a las 9:23

Siguiendo la tradición de la primera columna del año, hoy les referiré el que en mi opinión ha sido el barco más destacado en el puerto de Málaga durante 2013. Frente a los muchos y muy significativos buques que durante los últimos doce meses han pasado por aguas malacitanas, quizás, y  debido a sus muy especiales circunstancias, el desaparecido Atlantiss debería ostentar el título del más notable barco en Málaga en el recién finalizado año.

Construido en Cádiz en 1934 con el nombre Aline,  este buque de 40 metros de eslora, comenzaba su vida navegando como  ferry entre Algeciras, Gibraltar, Ceuta y Tánger. Tras ser rebautizado en 1947 como Aline II, en 1995, el barco se posicionaba en Canarias para efectuar excursiones de pesca deportiva. Renombrado Atlantiss en 2005, dos años más tarde, el buque llegaba a Málaga con el proyecto de realizar recorridos turísticos por la Costa del Sol.

Gestionado de una forma desastrosa y cargado de deudas, en muy pocos meses, el Atlantiss, que era abandonado por su armador, quedaba en manos de la Autoridad Portuaria.  Deteriorado y convertido en una chatarra flotante, a finales de 2012, una empresa malagueña dedicada a los desguaces conseguía los permisos para desmantelar a este veterano barco. Atracado en el espigón pesquero norte, en junio del pasado año, la destrucción organizada del Atlantiss se hacía realidad. Primero a flote y luego sobre el muelle siete, la larga trayectoria de mar  de este barco quedaba convertida en 70 toneladas de escombros, una de bronce y 250 de acero. Un histórico buque que finalizaba su vida en las aguas del puerto; un motivo más que suficiente para ser considerado como el más significativo barco en Málaga en 2013.

Atlantiss antes de iniciar el desguace14-III-135El ATLANTISS antes de iniciarse su desguace.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (7 de enero de 2014).

Atrapado en el hielo

Juan Carlos Cilveti Puche | 31 de diciembre de 2013 a las 13:32

Hoy, el buque dedicado a las expediciones polares Akademik Shokalskiy cumplirá una semana atrapado en la Antártida. Tras iniciar en Nueva Zelanda el pasado 28 de noviembre un viaje turístico para conmemorar el 100 aniversario de la expedición antártica del explorador australiano Douglas Mawson, este barco, inmovilizado sobre un mar de hielo, se mantiene a la espera de ser rescatado.

Con 74 pasajeros, entre turistas y científicos a bordo, y 22 tripulantes, el  Akademik Shokalskiy, que se encuentra a 185 kilómetros de la base de investigación francesa de Dumont D´urville y a 2.800 kilómetros de Hobart (la capital de Tasmania), aguarda a que unos de los tres rompehielos que trabajan para salvarlo, pueda acercarse a él y abrirle una vía de escape.

Y aunque esta aventura está ocurriendo a muchas miles de millas de las cálidas aguas malacitanas, les diré, que el Akademik Shokalskiy ostenta un significativo record relacionado con el puerto de Málaga.

Construido en Finlandia en 1982 como buque oceanográfico por encargo del gobierno de la URSS, en 1998, gestionado por una agencia norteamericana, el Akademik se transformaba en un barco turístico dedicado a las expediciones polares.

Trabajando sólo los meses más propicios para navegar por las aguas más frías del planeta, el 22 de septiembre de 2009, el Akademik Shokalskiy llegaba al puerto malacitano para efectuar una invernada. Después de nueve meses de estancia atracado en el muelle dos, entre septiembre de 2010 y julio de 2011, este buque ruso matriculado en Vladivostok repetía estancia, convirtiéndose desde entonces y hasta la fecha, en el barco activo de bandera extranjera que más tiempo ha estado parado en las aguas del puerto de Málaga.

Akademik Shokalskiy 28-V-103El Akademik Shokalskiy atracado en Málaga en una de sus dos invernadas.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (31 de diciembre de 2013).

El barco del arroz

Juan Carlos Cilveti Puche | 24 de diciembre de 2013 a las 12:00

Seguramente, muchos de ustedes habrán escuchado o usado la frase: “estás más perdido que el barco del arroz”. Esta popular expresión, que parece podría tener su origen en un accidente marítimo, se nutre de varias acciones reales de buques perdidos en diferentes puntos de la costa andaluza.

Partiendo de la base que, quizás, la más fidedigna historia sea la del vapor Alcatraz hundido frente a Cádiz a finales de los años cincuenta, la tradición marítima malagueña, alude el protagonismo de esta frase al Delfin, un barco de la Trasmediterránea perdido frente a la localidad de Torrox.

Construido en Belfast entre 1885 y 1886 para la compañía Belfast Steamship Corporation Ltd., este vapor mixto que originariamente se llamó Optic, en 1907 pasaba a manos de la naviera barcelonesa  Sociedad Anónima Navegación e Industria que lo rebautizaba como Delfin. Tras quedar integrado en 1918 en la flota de Trasmediterránea, este buque de 1.254 toneladas de registro bruto y 80 metros de eslora, navegó cubriendo diferentes líneas regulares por el Mediterráneo.

Atracado en Málaga el 18 de julio de 1936, el Delfin, fue usado como buque prisión hasta el 31 de julio, fecha en la que inició una ruta regular entre los puertos de Málaga, Almería, Cartagena y Alicante. Cargado al parecer con harina, aceite y bacalao, el 30 de enero de 1937 navegando entre Almería y el puerto malacitano, el Delfin fue bombardeado sin éxito por varios aviones alemanes. Tras un segundo ataque fallido, al día siguiente, un submarino italiano torpedeaba y hundía al barco que queda con su superestructura fuera del agua. El 2 de febrero de 1938, una escuadrilla bombardeaba los restos del Delfin, el supuesto barco del arroz malagueño.

DelfinDELFIN, el supuesto barco del arroz malagueño.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (24 de diciembre de 2013).

El barco de los caballos

Juan Carlos Cilveti Puche | 17 de diciembre de 2013 a las 9:16

Propiedad de una multinacional asiática dedicada al turismo relacionado con el juego, el buque Macau Success, opera desde 2004 como un casino flotante con base en Hong-Kong.  Reacondicionado para albergar en sus nueve cubiertas todo tipo de juegos de azar (sin olvidar diversas salas de karaoke tan importantes para el ocio asiático), este buque, con una capacidad máxima para 500 pasajeros repartidos en 231 camarotes, realiza pequeños viajes por aguas internacionales.

Construido en 1974 en Dinamarca por encargo de la compañía Royal Cruise Lines, nuestro protagonista de hoy, iniciaba su vida de mar con el nombre Golden Odyssey. Pocas semanas después de su entrega, en noviembre de 1974, el buque visitaba por primera Málaga. Tras efectuar un total de 26 escalas hasta 1992, en  septiembre de 1996, regresaría a aguas malacitanas rebautizado como Astra II para cumplimentar 11 atraques hasta el 2000; año en el que renombrado como Omar II se convertía en un barco casino.

Pero con independencia de su largo historial, este buque de 130 metros de eslora, participó de una singular peculiaridad al respecto de sus múltiples escalas malagueñas. Especialmente con el nombre Golden Odyssey, aunque también, en menor medida, como Astra II, este barco, siempre que visitó el puerto malacitano realizó la gran mayoría de las excursiones de sus pasajeros en coches de caballos.

Esta circunstancia, repetida ya en 1930 con otro barco turístico muy diferente al que de hoy les hablo, llevó a la comunidad portuaria malagueña a denominar a este buque como el barco de los caballos. Un apodo que, aun con dos nombres diferentes, marcó las escalas malagueñas de este buque convertido en la actualidad en un casino flotante.

Astra IICoches de caballos junto al buque de crucero ASTRA II.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (17 de diciembre de 2013).

¿Barcos o yates?

Juan Carlos Cilveti Puche | 10 de diciembre de 2013 a las 9:35

El 30 de octubre de 2001, la dársena de Guadiaro vivió  un día grande. Repartidos entre los muelles uno, dos y 3-A2, cuatros buques de crucero y un velero dedicado a expediciones turísticas, escalaban en Málaga entre las siete de la mañana y las ocho de la tarde.

El afamado Seabourn Sun (uno de los más lujosos barcos turísticos de aquellos años), junto al Arkona, dedicado en exclusividad al mercado crucerístico alemán, amarraban en el muelle dos. Frente a ellos, en el muelle uno,  se situaban el buque de la compañía MSC Rhapsody y el velero Alexander von Humboldt. Cerrando el quinteto, en el habitual atraque del Melillero se posicionaba el Flamenco luciendo los colores de Festival Cruceros.

Aquel día, varios miles de turistas recorrieron la ciudad, y los muelles que conforman la dársena del Marqués de Guadiaro, demostraron lo que de atractivo tiene atracar en el centro de Málaga.

Aquella histórica jornada, constituyó la última vez en la que las aguas tributarias de los muelles uno, dos y tres, experimentaron una ocupación casi al completo de barcos turísticos. Una circunstancia que, con la puesta en marcha de las instalaciones crucerísticas de Levante, ha reducido mucho la entrada de este tipo de buques en esta dársena.

Y aunque los usos de esta gran lámina de agua en la actualidad, a pesar de determinadas limitaciones, dan juego para el atraque de  muchos y muy variados tipos de buques, la idea de convertir esta dársena en un gran puerto deportivo parece que podría ser una opción de futuro.

Una complicada situación de la que habría que hablar mucho, y que cambiaría el uso comercial de estas aguas por la presencia en ellas de un puñado de yates amarrados en pantalanes flotantes.

Seabourn Sun Arkona y Rhapsody 30-X-2001Buques turísticos atracados en la dársena de Guadiaro en octubre de 2001.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (10 de diciembre de 2013).

Manuel Ruíz

Juan Carlos Cilveti Puche | 3 de diciembre de 2013 a las 9:45

Manuel Ruíz, fue uno de esos muchos malagueños que, durante las primeras décadas del siglo XX se ganó la vida en el puerto. Sin un oficio fijo, Manuel trabajó en todo aquello que le pudiera reportar algo de dinero, una circunstancia que implicaba indistintamente realizar negocios o trabajos legales o ilegales.

Tras una infancia portuaria, en la que los juegos se combinaban con diferentes tareas remuneradas con un puñado de monedas, nuestro protagonista, con apenas 16 años se convirtió en mozo de recados. Trabajando para diferentes casas consignatarias, en 1905, Manuel entró a formar parte de los lavanderos, un grupo de trabajadores encargados de recoger y entregar a los barcos la colada que no se realizaba a bordo.

Gracias a este trabajo, Manuel comenzó sus trapicheos; unos negocios que inició en los buques de la Compañía Trastlántica Española que escalaban en Málaga dentro de sus rutas en línea regular con América del Sur. Tras ampliar su mercado a barcos franceses y alemanes sobre todo, el año 1917 significó un importante cambio para los negocios de Manuel Ruíz. Con la creación y puesta en marcha de los buques de la Trasmediterránea, el contrabando a pequeña escala, la especialidad de este malagueño, lo convirtieron en todo un personaje en el puerto. Cumpliendo a la perfección algunos de los más rancios tópicos portuarios; además de bebedor, Manuel era juerguista y un asiduo de timbas y casas de prostitución, en  noviembre de 1926, este contrabandista apareció  apuñalado y colgado en uno de los tinglados del muelle cuatro. Una muerte de la que nunca se supo su verdadera causa, y que constituye uno de los muy pocos asesinatos cometidos dentro del recinto portuario malagueño.

Puerto 1920-1930

El puerto en la década de los años 20.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (3 de diciembre de 2013).

El CASTILLA

Juan Carlos Cilveti Puche | 27 de noviembre de 2013 a las 13:49

El sábado uno de agosto de 1914, cuatro días después que estallara la Primera Guerra Mundial, atracaba en el puerto de Málaga el vapor Castilla. Bajo la contraseña de la naviera sevillana Compañía Anónima Vapores Vinuesa, este buque, que, por aquellos años, frecuentaba las aguas malacitanas en  diferentes rutas de cabotaje,  llegaba  con carga general procedente de Valencia con destino a Cádiz.

Esta circunstancia que, al igual que el resto de los movimientos de buques que se sucedieron en aquellos primeros días del conflicto bélico mundial merecieron una especial atención por parte de la prensa de la época, en caso del Castilla, constituyó una verdadera premonición de lo que este vapor de 82 metros de eslora y 1.905 toneladas de registro bruto viviría no muchos años después.

Construido en 1900 en los astilleros británicos R. Thompson & Sons,  tras navegar como buque de carga con los colores de la Compañía Vinuesa, en 1917, la recién creada Trasmediterránea lo compraba para ampliar su flota. Destinado al transporte de carbón y mercancías a granel, entre mayo de 1920 y enero de 1921, el Castilla sufría una importante reforma que lo transformaría en un buque hospital.

Durante los años 1921 y 1922, este vapor, frecuentó en muchas ocasiones el puerto de Málaga repatriando a los múltiples heridos que llegaba desde Melilla fruto de la Guerra de África. Después de tomar parte en el desembarco de Alhucemas en septiembre de 1925, y quedar adscrito a la flotilla número cuatro de la Fuerza de Transporte, el Castilla que desde su transformación siempre estuvo considerado como un muy singular buque hospital, finalizaba sus días al hundirse atracado en el puerto de Melilla en abril de 1927.

CastillaVapor CASTILLA en su faceta de buque hospital.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (26 de noviembre de 2013).

Por motivos personales, ayer martes 26 no pude subir al blog, como es habitual, esta columna, Hoy, con un día de retarso y pidiendo disculpas la publico.

Un motín de varios minutos

Juan Carlos Cilveti Puche | 19 de noviembre de 2013 a las 19:00

Algo menos de 8 millones y medio de pesetas, costó en 1863 la construcción en un astillero francés de la fragata acorazada Numancia. Convertida desde su botadura en uno de los más significativos buques de la Armada Española, este barco, que inicialmente navegó a vela y vapor, además de protagonizar los más importantes hechos navales de la última mitad del siglo XIX, vivió a su bordo un curioso y dramático suceso relacionado con Málaga.

Con el mérito de ser el primer barco de guerra en la historia moderna de la navegación  que efectuó una circunnavegación,  y  tras haber tomado parte en diferentes acciones con mayor o menor éxito, 33 años después de su entrega, el Numancia, que  iba forrado con planchas de hierro que oscilaban entre los 2 y los 13 centímetros de grosor, en 1896 se reconvertía en un acorazado guardacostas. 

Ya sin demasiado valor como buque de guerra, en 1910, el barco se posicionaba en Tánger como estación flotante; y allí, se producía un curioso motín que apenas duró unos minutos.

El 2 de agosto de 1911, encabezados por un fogonero, un reducido grupo de marineros intentaron sublevarse con la pretensión de navegar a Málaga para  bombardearla si la ciudad no se proclamara republicana. Tras ser reducidos por varios oficiales, un consejo de guerra sumarísimo ordenó el fusilamiento a bordo del buque del cabecilla de la revuelta,  y el encarcelamiento de por vida de seis de sus seguidores.

Aquel extraño suceso, significó el final del acorazado guardacostas Numancia que, en  1912 era dado de baja y vendido para desguace en 1916. Un desguace en Bilbao que nunca se ejecutó, ya el buque se hundía aquel mismo año en las costas de Portugal antes de llegar a su último destino.

Numancia1Acorazado guardacostas NUMANCIA en la época en que sufrió el motín.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (19 de noviembre de 2013).

El captador de clientes

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de noviembre de 2013 a las 9:18

Desde siempre, la prostitución ha estado estrechamente unida al mundo de la mar y los barcos. En muchas de las calles aledañas a los recintos portuarios en cualquier parte del mundo, las casas de lenocinio, de mayor o menor categoría, han constituido una parada casi  obligada para muchos marinos;  un negocio, permítanme la expresión, que, con el paso de los años ha cambiado de una forma sustancial.

En Málaga, con independencia de las muchas señoritas que de forma habitual trabajaban en los muelles (habría que remontarse muchos siglos atrás hasta llegar  a finales de los años setenta cuando esto dejó de verse en el puerto), determinadas calles constituyeron durante décadas el centro neurálgico de una prostitución con una importante clientela marítimo portuaria. De entre todas estas calles, quizás, la más reconocida fue la calle Camas; un significativo lugar donde hasta no hace demasiados años se practicó el trabajo más antiguo del mundo.

Sin entrar en demasiados detalles, en muchas de estas casas, existía la figura de lo que muy bien podríamos denominar como el captador de clientes; un señor que, en determinados ambientes, ofertaba, además de compañía femenina, habitaciones e incluso asistencia sanitaria para la cura cualquier tipo de enfermedad venérea.

Integrados como uno más en la muy amplia y  variopinta comunidad portuaria de las primeras décadas del siglo XX, estos captadores, se movía por los muelles ofreciendo a  las tripulaciones  de los barcos su cartera de servicios; una circunstancia que en la mayoría de las ocasiones provocaba acaloradas reyertas con las muchas señoritas de compañía que por aquellos años tenían en el puerto malagueño su lugar fijo de trabajo.

IMG_4869Antiguo rótulo, que aun se mantiene, de la calle Camas.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (12 de noviembre de 2013).

Adiós GRAND MISTRAL

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de noviembre de 2013 a las 9:17

Este pasado fin de semana, el buque de crucero Grand Mistral se despedía definitivamente de Málaga. Tras haber desembarcado al último contingente de pasajeros que han navegado a su bordo con los colores de Iberocruceros, el buque, salía con destino a Génova donde Costa Cruceros se hará cargo de él rebautizándolo como Costa neoRiviera.

Y aunque en no demasiado tiempo, tras cumplimentar su campaña inaugural por los Emiratos Árabes Unidos, el Costa neoRiviera seguro que pasará por Málaga,  este significativo cambio de armador me sirve como excusa para contarles la historia malacitana de este barco.

Construido en 1999 en los astilleros franceses Chantiers de l´Atlantique para la compañía Festival Cruceros (este fue el primer buque encargado por esta naviera), el Mistral, que así es como fue bautizado, realizaba su viaje inaugural en julio de aquel mismo año entre Venecia y las islas griegas.

Procedente de Almería y con destino a Funchal, el 8 de noviembre de 1999, el Mistral visitaba por primera vez Málaga quedando atracado en el pantalán de Levante. Después de cumplimentar un total de 11 escalas hasta 2003 y debido a la bancarrota de Festival Cruceros, el barco pasaba a las manos de Iberojet Cruceros que lo rebautizaba como Grand Mistral. Tras cambiar de identidad corporativa en 2007 (la antigua Iberojet se convertía en Iberocruceros),  el Gran Mistral, que mantenía su nombre, modificaba el logo de su chimenea además de añadir unos coloridos dibujos en su casco. Con esta nueva identidad y dedicado en exclusividad al mercado crucerístico español, el Grand Mistral regresaba a Málaga en noviembre de 2008, convirtiéndose desde entonces en un asiduo visitante de los muelles malagueños.

IMG_4589El GRAND MISTRAL maniobrando en el puerto por última vez.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (5 de noviembre de 2013).