Con un mismo nombre

Juan Carlos Cilveti Puche | 20 de marzo de 2012 a las 7:57

Resulta algo curioso que haya barcos que naveguen llevando el mismo nombre. Y aunque nunca ha existido una prohibición expresa para que dos o más buques compartan nombre, hasta no hace demasiados años, los armadores se afanaban en que sus buques lucieran un nombre único que no estuviera repetido. En el sector de los barcos de pasaje (de esto ya les hablé), es tradición que determinados nombres se perpetúen con los años; y así, sucesivos barcos de una misma compañía, mantengan pintado en sus cascos un nombre tradicional de forma permanente. Un claro ejemplo de esto, podría ser el caso del Caronia, un nombre que la afamada compañía británica Cunard Line, dedicada primero al transporte de pasajeros y posteriormente al de turistas, mantuvo durante muchas décadas con tres diferentes barcos que, en diferentes épocas, tocaron el puerto malagueño.

Pero independientemente de esta circunstancia, lo que hoy les quiero reseñar, es la curiosa coincidencia de algunos mercantes que han pasado por Málaga con un mismo nombre. En abril de 2004, llegaba a la terminal del muelle número 9 en un viaje entre Norfolk y Livorno el portacontenedores de bandera alemana Telamon. Hace apenas un par de días, en el muelle 6, atracaba para cargar dolomita un pequeño buque abanderado en Antigua y Barbuda llamado igualmente Telamon.

Y aunque estas coincidencias suelen darse en el transcurso de los años, lo que es verdaderamente singular, es que dos barcos con el mismo nombre coincidan atracados en un mismo puerto a la vez. En Málaga, hace algo menos de un mes, dos buques muy diferentes llamados respectivamente Herakles coincidían atracados casi frente a frente; uno en el muelle número 6 y otro en el 7.

Los dos HERAKLES atracados en Málaga hace unos días.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (20 de Marzo de 2012).

Una tasa especial

Juan Carlos Cilveti Puche | 13 de marzo de 2012 a las 8:29

Los asiduos a esta columna, tal vez recuerden la historia de “El Pestoso”; aquel buque que a mediados del siglo XIX descargaba pieles en Málaga procedentes de diferentes puertos del norte de África. En 1887, un periódico malagueño reseñaba la llegada de un barco cargado con varios fardos de cabello humano. Se trataba del Oriol Segundo, un incalificable buque de vela matriculado en Barcelona que, procedente de Tánger, atracaba con este singular cargamento.

Capitaneado por su armador que había decidido hacer las Américas al sur del Mediterráneo, este velero de un mástil  se posicionaba en Málaga para realizar desde aquí sus navegaciones de cabotaje con cualquier tipo de carga.  Tras algo más un año de trabajo, nuevamente, la prensa reseñaba los fardos que el Oriol Segundo traía junto a otras mercancías, y las autoridades marítimas tomaban cartas en el asunto.

José Duarte, que así es como se llamaba el capitán armador del velero, había acordado con un comerciante tangerino la compra de cabello humano, el cual, tras ser descargado en Málaga, debía ser embarcado sin ningún tipo de intermediario (sin agente que consignara la carga) en determinados mercantes  con destino al puerto de Marsella.

Tras ser aclarada la procedencia de aquellos cargamentos,  las autoridades marítimas malagueñas, además de obligar al buque a que tuviera  un representante en tierra,  gravó con una tasa especial aquella mercancía, y el Oriol Segundo que siguió trabajando desde Málaga, nunca más, supuestamente, desembarcó  fardos de cabello humano en el puerto.

En 1894, el Oriol Segundo volvía a aparecer en la prensa malagueña; aunque en esta ocasión, la reseña hacía referencia a su desguace en las playas de Huelin.

El puerto de Málaga en la época del ORIOL SEGUNDO.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (13 de Marzo de 2012).

Una alegría tras dos catástrofes

Juan Carlos Cilveti Puche | 11 de marzo de 2012 a las 8:35

Después de la catástrofe del Costa Concordia y  tras el susto del Costa Allegra, la naviera de origen italiano Costa Cruceros vuelve a estar en la cresta de la ola con la puesta en marcha de su buque Costa Neo Romantica que llega  hoy por primera vez al puerto.

Con un coste que superó los 325 millones de  dólares, este buque construido en los astilleros italianos Fincantieri,  en 1993, era bautizado con el nombre de Costa Romantica, compartiendo durante algunos años  junto a su gemelo  el Costa Classica, el honor de ser el primer gran hotel flotante  de concepción  moderna de Costa Cruceros.

Tras su primera escala en Málaga en octubre de 1993, en el año 2000,  el Costa Romantica entraba en los anales de la historia marítima malagueña por ser el buque de crucero de mayor eslora jamás atracado en el muelle número dos.

Después de muchas escalas y tras realizar su última visita en noviembre de 2008, ahora, este viejo conocido de Málaga regresa reformado y con un nuevo nombre.

Desde octubre de 2011 y hasta enero de este año, el Costa Romantica ha sido remodelado con un coste de 90 millones de euros en los astilleros genoveses San Giorgio del Porto. Tras perder su mirador circular a  proa sobre el puente de mando,  en esta zona, se le han añadido al buque dos semicuertas con un total de 231 camarotes;  una reforma  que deja al barco con un total de 789 cabinas y una capacidad máxima de 1.800 pasajeros.

Pero además de este significativo cambio, los interiores del buque han sido remodelados por la agencia  sueca de diseño Tillberg, una empresa que entre otros muchos trabajos ha decorado  gran parte de los más significativos yates de recreo del mundo así como importantes hoteles de lujo.

Rebautizado como Costa Neo Romantica, este remozado buque llega hoy a Málaga por primera vez con su nuevo nombre. Procedente de Funchal y con 1.592 pasajeros a bordo,  este barco de turistas permanecerá atracado en el muelle norte de la estación marítima de Levante hasta las 13 horas, momento en que finalizará su primera escala malagueña y saldrá con destino al puerto italiano de Savona.

COSTA ROMANTICA atracado en Málaga antes de ser remoldelado y rebautizado.

Entregado en Málaga

Juan Carlos Cilveti Puche | 6 de marzo de 2012 a las 8:46

Teniendo en cuenta que los atraques de los buques de crucero, por el momento, están circunscritos en exclusividad a los muelles norte, sur y de Levante, ver a un barco turístico amarrado en otro lugar del puerto, constituye toda una novedad.

Hace unos días, el muelle 3 A3 (uno de las tres líneas de atraque que constituyen el muelle de Cánovas), albergó durante dos jornadas a un buque de crucero que visitaba Málaga bajo unas muy peculiares circunstancias.

El Vistamar, un viejo conocido de las aguas malagueñas y al que le cabe el honor de haber sido el único buque de crucero que ha navegado bajo bandera española en las últimas décadas, llegaba al puerto para ser entregado oficialmente a su armador.

Tras muchos años operando bajo la contraseña de Plantours & Partner, una compañía alemana con la que este buque, dedicado en exclusividad al mercado germano, ha viajado por todo el mundo, el Vistamar era entregado en Málaga a su propietario, la empresa de origen italiano Ellevi shipping.

Procedente de Santa Cruz de Tenerife, este buque construido en los astilleros de la Unión Naval de Levante en el año 1989, tras adelantar unas horas su previsión de entrada, comenzaba con los trámites administrativos que debían devolver el barco a su armador.

Con una tripulación reducida y por supuesto, sin ningún pasajero a bordo, la chimenea sin logotipo del Vistamar era el más claro ejemplo de este  trámite tan especial.

Después de retrasar su previsión de salida unas horas, este buque matriculado en Venecia dejaba Málaga con destino al puerto italiano de Crotona, un lugar donde este veterano de los viajes turísticos por mar quedará a la espera de ver cual será su futuro a corto y medio plazo.

VISTAMAR atracado en el muelle 3A3.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (6 de Marzo de 2012).

Las cenas de gala

Juan Carlos Cilveti Puche | 28 de febrero de 2012 a las 8:49

Si han viajado en un buque de crucero, habrán comprobado la excesiva decoración que  acompaña a los alimentos que se sirven en sus bufetes y restaurantes. Desde esculturas hechas con hielo, pasando por todo tipo de frutas talladas y terminando con infinidad de flores, la comida que se sirve en estos barcos, es, como se suele decir, algo que entra por los ojos.

Y aunque estos adornos suelen estar bastante estandarizados (por supuesto cada barco tiene su toque especial), en determinadas ocasiones, se encuentran detalles que marcan la diferencia por su originalidad.

El 20 de agosto de 2006, atracaba en el muelle  número uno el buque de crucero Van Gogh. Realizando un  largo  viaje con turistas alemanes, el barco llegaba a Málaga procedente de Gibraltar para efectuar una larga escala desde las seis de la mañana hasta las nueve de la noche. Al tratarse de un viejo buque de la clase Belorrusiya (una serie de ferries reconvertidos en buque de cruceros de los que ya les he hablado), semanas antes de su llegada pedí permiso para  visitar el buque.  Acompañado del jefe de relaciones públicas recorrí el barco, y me sorprendí, cuando sin pedirlo, pude acceder a lugares que normalmente no se suelen visitar. Tras conocer la cocina, mi anfitrión me mostró una pequeña estancia en la que se fabricaban unas esculturas que servían para decorar el comedor principal del barco en sus cenas de gala. Realizadas con corcho blanco pintado, un camarero singapurés copiaba  de una foto algún monumento típico de la ciudad que se iba a visitar, y lo exponía en el restaurante  junto a la comida la noche  antes de que el buque llegara el puerto de esa ciudad.

Una muy especial  e idealizada réplica de la catedral malagueña, tras haber presidido la cena la noche anterior, se encontraba en ese taller para ser reconvertida en la catedral de Cádiz,  siguiente puerto de escala que debía tocar el Van Gogh.

La supuesta catedral de Málaga del VAN GOGH

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (28 de Febrero de 2012).

Un nuevo buque de Costa Cruceros accidentado

Juan Carlos Cilveti Puche | 27 de febrero de 2012 a las 21:10

Al parecer ayer domingo (26 de febrero) ocurrió el accidente.

Les dejo un primer enlace a la espera de más.

Accidente Costa Allegra

El primer barco

Juan Carlos Cilveti Puche | 21 de febrero de 2012 a las 9:37

APROVECHANDO estas fechas, hoy les hablaré de Carnival, el mayor operador de buques de crucero del mundo, de su compañía, la Carnival Cruise Lines, y de su relación con Málaga.

En 1972, en Estados Unidos, nacía la compañía de buques Carnival Cruise Lines. Tras la adquisición de un barco de segunda mano, esta naviera comenzaba a dar sus primeros pasos en la industria de los buques de turistas. Con una exitosa visión comercial, la flota de esta empresa creció, y en menos de 20 años, además de barcos, la compañía se quedaba con muchas de las navieras que por entonces navegaban realizando viajes turísticos. Carnival Corporation, manteniendo las marcas (muchas de ellas centenarias) de todas las compañías absorbidas, en la actualidad, controla casi sin competencia el mercado crucerístico internacional.

Y aunque el primer buque con los colores de Carnival Cruise Lines visitaba Málaga no hace demasiados años; en concreto el Carnival Destiny fondeaba en la bahía el 29 de octubre de 1996, el primer barco que tuvo esta compañía, sí que atracó en los muelle malagueños en varias ocasiones.

Construido en los astilleros ingleses Vickers-Armstrongs en 1961 con el nombre Empress of Canada, este buque de línea, tras completar 121 viajes trasatlánticos redondos con la contraseña de Canadian Pacific Steamship Company, era comprado en 1972 por Carnival Cruise Lines. Tras una revolucionaria carrera de 21 años con los colores de esta naviera, el buque fue pasando de mano en mano, y en agosto de 1998, atracaba en Málaga como Apollon siendo propiedad de Royal Olympic Cruises. Un histórico barco con el que se inició la más importante compañía dedicada al negocio turístico por mar que existe en la actualidad.

APOLLON en su primera escala en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (21 de Febrero de 2012).

El novio de Málaga

Juan Carlos Cilveti Puche | 14 de febrero de 2012 a las 8:57

RESULTA curioso que uno de los más famosos buques en la historia de la Armada española llevara como apodo El novio de Málaga. Les hablo del acorazado Jaime I, un buque al que se le achaca una muy mala suerte, y al que durante algo menos de un año, al principio de la Guerra Civil, le unió una muy estrecha relación con Málaga.

Perteneciente a una serie de tres buques denominados Clase España (España, Alfonso XIII y Jaime I), este acorazado, último en ser construido en los astilleros ferrolanos de la Sociedad Española de Construcción Naval, entraba en servicio en 1921.

Tras sufrir en 1922 una colisión con un mercante en aguas turcas, el Jaime I participaba en el desembarco de Alhucemas y, años después, en concreto en 1934, bombardeaba diversas localidades costeras en lo que se denominó la Revolución de Asturias.

Al iniciarse la Guerra Civil, el buque, que se encontraba en Santander recibió la orden de navegar al Mediterráneo. En el camino, su tripulación se rebeló y el acorazado se mantuvo fiel al Gobierno de la República. Tras bombardear Tánger, La Línea, Ceuta y Melilla, este barco usó Málaga como base de operaciones para mantener el bloqueo naval en el Estrecho. En constante movimiento, pero siempre regresando a Málaga para aprovisionarse, el 13 de agosto de 1936 el Jaime I recibió en aguas malagueñas el impacto de una bomba aérea.

Después de una rápida incursión por el Cantábrico, El novio de Málaga regresaba al Mediterráneo, y en abril de 1937, bombardeaba la ciudad a la que durante tantos meses había estado ligada. En mayo de ese mismo año, tres bombas lo alcanzaron en Almería, y el 17 de junio, una explosión en Cartagena terminó con la vida activa de El novio de Málaga.

Acorazado JAIME I

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (14 de Febrero de 2012).

Fotos curiosas: EL MEGAYATE EN UNA BOTELLA

Juan Carlos Cilveti Puche | 9 de febrero de 2012 a las 21:36

Retomo el tema de las fotos curiosas que tenía un tanto abandonado.

Si se dan un paseo por el muelle número dos del puerto de Málaga, podrán ver al impresionante yate TATOOSH que permanece amarrado en este lugar desde el 11 de enero.

Vista del TATOOSH atracado en el muelle dos del puerto de Málaga.

Tras una visión general, y después de verlo casi a diario, una observación mucho más detallada del superyate me llevó a encontrar este detalle. En uno de los portillos de babor encontré un modelo del barco dentro de una botella. Les dejo unas fotos.

El megayate dentro de una botella.

Los asiduos al blog recordarán una historia similar cuando les hablé del ARCTIC, otro superyate también atracado en el muelle dos. Aquel post se llamaba EL PORTILLO.

El TATOOSH, que según previsiones iniciales debía haber dejado Málaga una semana después de su llegada, aun permanece atracado en el muelle dos. Si  no han ido a verlo, no se lo pierdan, el sábado 11 de febrero cumple un mes en el puerto malagueño.

María Agustina Martín

Juan Carlos Cilveti Puche | 7 de febrero de 2012 a las 9:23

En la actualidad, el que una mujer trabaje como estibadora, es algo muy normal en el día a día portuario. Este hecho que hoy no tiene mayor importancia, hace un siglo, en Málaga, constituyó un eco periodístico muy sonado.

Corría el año 1909 y el puerto malagueño se nutría de un abundante tráfico de barcos con diferentes tipos de mercancías. Con los muelles repletos de todo tipo de cargas, los estibadores, sin ningún tipo de horario establecido, trabajaban a destajo.

Casada con el estibador José Ortega, María Agustina Martín, con 25 años y cuatro hijos, vivía en una modesta casa en Las Lagunillas cuidando de su familia y realizando sus labores domésticas.

A finales de  febrero de 1909, “El Ortega”, que así es como apodaban en su colla al marido de María Agustina, tenía que dejar el trabajo por lo que hoy denominaríamos una bronconeumonía. Sin ingresos en casa y con la posibilidad de que la enfermedad se alargada, María Agustina se presentaba ante los capataces de la estiba malagueña reclamando  temporalmente el trabajo de su marido.  Tras una negativa inicial por parte de los portuarios, la insistencia de esta mujer pudo con los estibadores, y a finales de marzo, comenzó a trabajar en los muelles.

Sin realizar los mismos trabajos que sus eventuales compañeros, María Agustina, a la cual le impusieron un horario fijo que le permitiera atender a sus hijos y a su marido enfermo,  nunca efectuó trabajos físicos. Encargada de atender que no faltara agua y realizando encargos menores, la estibadora mantuvo el puesto de trabajo de su marido durante once meses. Una vez recuperado de su enfermedad, “El Ortega” regresó a los muelles, y María Agustina, volvió a su casa de Las Lagunillas.

Estibadores trabajando en el puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (7 de Febrero de 2012).