Dos sorpresas

Juan Carlos Cilveti Puche | 16 de febrero de 2010 a las 8:17

El pasado sábado, puerto de la ciudad de Málaga, se despertaba con una muy grata sorpresa (la primera). Atracado en el muelle Ricardo Gross; o lo que es lo mismo, el muelle número uno, se encontraba el buque de bandera francesa Alcyone.

Perteneciente a la Sociedad Cousteau; este barco construido en 1.985, y que sustituye al afamado y ya desaparecido Calypso, además de haber tomado el relevo de las expediciones e investigaciones marinas realizadas por esta Sociedad, participa de una peculiaridad que lo hace único en el mundo. Sobre un muy tecnológico casco de aluminio, similar a los de los grandes veleros transoceánicos, este buque lleva instaladas dos innovadoras turbovelas; dos cilindros que, inspirados en un efecto físico denominado Magnus, permiten impulsar al barco con la fuerza del viento de una forma mucho más eficiente que la que le proporcionaría un sistema de velas tradicionales (velas del siglo XXI).

Y aunque esta visita del Alcyone, ha sido ya de por sí, una sorpresa más que suficiente; quizás, esta se podría magnificar aun más, si recordamos (esta historia ya se las conté hace mucho tiempo) la escala que hacía en el puerto de Málaga, en febrero del año 1.927, el Barbara, el primer y único buque mercante que ha existido hasta la fecha con rotores de viento; y sobre el cual, está basado el sistema de propulsión de nuestro protagonista de hoy.  

La otra sorpresa (la segunda), la constituyó la rápida marcha del Alcyone; el cual, en la tarde noche del mismo día en que llegaba, dejaba el puerto malagueño.  Una corta e inesperada visita que no dejó tiempo para notas oficiales o recepciones. Al menos, “La mar de historias” estuvo allí; y por ende, ustedes también.

Alcyone 13-II-10 Málaga

Imagen del ALCYONE en el muelle Nº 1 del puerto de Málaga.

 

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Maritimas (16 de Febrero de 2010)

La Copa América 2010 ¿un fiasco?

Juan Carlos Cilveti Puche | 15 de febrero de 2010 a las 19:08

Yo no sé a ustedes, pero a mí, la 33ª edición de la Copa América me ha parecido un tanto fiasco.

Tras vendernos la idea unos barcos hipertecnológicos y epatarnos con cifras nunca vistas en el mundo de la vela: Mástiles de alturas superiores a 17 pisos, descomunales velas (una de ellas rígida, más grande que el ala de un Airbus A380), o multicascos que más que navegar vuelan sobre la mar, creo, que “La Copa de las Cien Guineas” se ha desvirtuado muy mucho.

Una regata que se vende como algo muy tradicional, no sé yo si debería ser un evento tan influenciado por la tecnología; y por supuesto, por la publicidad.

Y aunque el mundo de la vela es un mundo caro y sofisticado, considero que para dar espectáculo no hay que llegar a los extremos a los que se ha llegado en esta competición.

Me parece a mí, que la elección de estos “barcos engendro” (uno un catamarán y el otro un trimarán), no ha cumplido las expectativas; y por supuesto, el espectáculo NO han sido el deseado.

Llevar al límites de los límites el diseño de estos barcos (me vienen a la memoria los coches de la Fórmula Uno) en mi modesta opinión, ha sido un gran error; algo que las cabezas pensantes encargadas de la organización de este evento deberían meditar para próximas ediciones.

La cosa pasaría por ser algo mucho más divertida, si los barcos que se enfrentan en esta competición no fueran tan tecnológicos. Monocascos con ciertas limitaciones, igualarían mucho la cosa; y desde luego, proporcionarían un espectáculo mucho más interesante de ver.

Termino planteando una pregunta muy peregrina

¿Cómo sería la America´s Cup si los barcos que compitieran en ella fueran réplicas de los primeros veleros que navegaron en esta regata?

Les dejo una imagen de la goleta AMERICA, la primera ganadora de esta competición en 1.851.

Goleta America blog

La carrera

Juan Carlos Cilveti Puche | 15 de febrero de 2010 a las 9:13

Como lo prometido es deuda, aquí les dejo la famosa escena de la carrera de barcos de la película EL MUNDO EN SUS MANOS, la que les recomendaba para este pasado fin de semana.

Amigo Heligx, muchas gracias por facilitarme el vídeo.

Disfruten las bellísimas imágenes de las goletas La Peregrina de Salem y la Santa Isabel navegando a todo trapo.  Por cierto; no vale marearse.

 

Una película de barcos para el fin de semana

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de febrero de 2010 a las 18:39

Siguiendo con lo que me gustaría convertir en una tradición dentro de este blog; eso de aconsejarles algo relacionado con la mar y los barcos para el fin de semana, en esta ocasión, les recomendaré una película.

Y aunque hay muchas “pelis de barcos” que podrían englobar casi todos los gustos cinematográficos (bélicas, de aventuras, cómicas, musicales, románticas, etc.), mi recomendación para este fin de semana, creo que será del agrado de casi todo el mundo.

Considerada como una de las grandes películas de aventuras del género marítimo, EL MUNDO EN SUS MANOS, participa de la peculiaridad de tener una de las más famosas escenas de barcos que jamás se haya filmado.

Con un magnífico reparto encabezado por Gregory Peck, Anthony Quinn y Ann Blyth; amén de un muy buen plantel de secundarios, la historia del capitán Jonathan Clark, la Condesa rusa, el portugués y los cargamentos de pieles de focas en el San Francisco de 1.850, convierten a esta cinta en una muy entretenida película de aventuras en la mar.

Los que no la hayan visto, descubrirán el encanto de todo un clásico del cine; mientras que los que ya la conozcan, podrán hacer una revisión (término muy de cinéfilo) de esta magnífica película del año 1.952.

 Una cosa más:

Tras buscar la famosa escena de la carrera de las goletas La Peregrina de Salem y la Santa Isabel, y sólo haberla encontrado con una banda sonora suplementada, lo que quita parte de encanto a esta mítica carrera, he preferido  no ponerla. Les dejo el cartel original de la  distribución española de esta película.

Prometo buscar y ponerles, en breve, la más famosa carrera de barcos de la historia del cine.

El mundo en sus manos cartel

La sonrisa de la fragata

Juan Carlos Cilveti Puche | 10 de febrero de 2010 a las 20:10

Los que no están demasiado acostumbrados a mirar con detenimiento un barco, se pierden en la mayoría de los casos, pequeños y curiosos detalles que en ocasiones, incluso, podrían causar una cierta hilaridad.

Hoy les comentaré una curiosidad, o mejor dicho, un detalle que resulta gracioso de observar.

En la jornada de ayer (9 de febrero), llegaba a Málaga la fragata alemana Bremen.  Tras haber pasado siete meses operando en las costas de Somalia; ya saben, en la operación Atalanta, el buque germano, de camino a casa, realiza una escala de descanso en Málaga para “desfogar” a sus tripulantes. Así, estos llegarán algo más tranquilos a sus hogares después de unos meses muy duros de lucha contra los piratas.

Tras observar y fotografiar al buque por activa y por pasiva, encontré una imagen muy curiosa; una imagen que me gustaría compartir con ustedes. Compartiré la foto y lo que se me vino a la cabeza al ver esta imagen.

Empleando la rica terminología marítima, seguro que muchos de ustedes no me comprenderán. Así pues, tras describir la imagen según los cánones (siempre hay gente que le gusta leer esta terminología), la re-describiré empleando un lenguaje que seguro entenderán sin problemas.

Mirando al buque de costado, a la altura de la proa, el escobén, al estar el ancla a la pendura, muestra una imagen que podría representar una sonrisa.

Me explico. Mirando la proa, que es la parte delantera del barco, se puede apreciar una especie de agujero o hendidura por el que sale la cadena del ancla. Al no estar el ancla ajustada a este agujero, el caso del barco parece que está sonriendo.

Proa sonriente de la fragata Bremen

Una sonrisa (y aquí viene lo que se me vino a la cabeza), que podría significar la alegría que demuestra la fragata por el regreso a su puerto base; es decir, a su casa.

Además del detalle de la sonrisa de la fragata,   aquí les dejo una foto completa del buque.

Fragata alemana BREMEN F-207

Submarinos y cervezas

Juan Carlos Cilveti Puche | 9 de febrero de 2010 a las 8:16

Hoy les contaré una historia de submarinos; algo que puede ver no hace mucho, y que me llamó poderosamente la atención.

En la mañana del pasado viernes 29 de enero, llegaba a nuestro puerto el submarino alemán U-17. Manteniendo esa especie de larga relación amorosa que los submarinos de muchas armadas parecen tener con el puerto de nuestra ciudad, el U-17 venía a Málaga para realizar una corta escala de descanso.

Tras efectuar una muy lenta aproximación; por norma general la gran mayoría de los submarinos no maniobran demasiado bien a la hora de atracar, el S 196 U-17, que así es como se denomina este buque, quedaba finalmente amarrado en el muelle número dos.

Una vez concluida la maniobra, y ya con la pasarela fijada al muelle, los 26 tripulantes del submarino bajaban a tierra. Dos de ellos, los últimos en desembarcar, lo hacían con dos misteriosas y no demasiado voluminosas bolsas de plástico en sus manos.

Formados en el muelle junto a su barco; a un lado los mandos y al otro la marinería, el comandante del U-17 y un oficial de la dotación, comenzaron a dar una serie de instrucciones al respecto de su estancia en Málaga. Finalizada la lectura de las órdenes, y una vez rota la formación, dos marineros comenzaron a repartir botellas de cerveza; que es lo que había en las en el interior de misteriosas bolsas que minutos antes habían sido desembarcadas. Colocados formando un círculo, a la voz del comandante, la tripulación al completo del U-17 realizaba un sonoro brindis.

Una curiosa y muy arraigada tradición que cumplen obligatoriamente todos los submarinistas germanos cada vez que llegan a puerto. Algo que une dos cosas típicamente alemanas: los submarinos y la cerveza.

S196 U-17 29-I-1030

Tripulación del U-17 realizando su tradicional brindis

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Maritimas (9 de Febrero de 2010)

Etiquetas: ,

¡¡¡DOCE EUROS!!!

Juan Carlos Cilveti Puche | 7 de febrero de 2010 a las 20:54

Hoy he presenciado algo que verdaderamente me ha dejado helado. Un hecho, que en mi opinión, hace un flaquísimo favor a Málaga; y por ende, a las muchas personas que trabajan de cara a los turistas que llegan por mar a nuestra ciudad.

Les pongo en antecedentes:

A primeras horas de la mañana, atracaba en muelle Sur el buque de crucero Costa Serena. Al tratarse de una escala relativamente corta (el tiempo efectivo de la escala se reducía a cuatro horas: de ocho a doce de la mañana), muchos de los miles de turistas que venían a bordo del buque, renunciaban a las típicas excursiones organizadas (algo que cada vez es más frecuente en estas escalas tan reducidas) y se montaban su tour particular por el centro de la ciudad.

Con la gran mayoría comercios cerrados, por no decir todos, el recorrido de los turistas, suele centrarse en las inmediaciones de la Catedral; la cual, se convierte “los domingos de barco” en una visita obligada, amén de ser un magnífico centro de referencia a la hora de volver al puerto.  

Y aunque normalmente hay autobuses gratuitos que conectan la Estación Marítima de Levante con la entrada del puerto, muchos pasajeros, a la hora de volver a su barco, prefieren tomar un taxi y llegar a este de una forma mucho más tranquila.

Cerca de las doce la mañana, bordeando la hora límite para el embarque del pasaje, en la parada de taxis que hay junto al hotel Málaga Palacio, un turista de nacionalidad italiana preguntaba a un taxista el precio por llevarlo desde allí a la Estación Marítima de Cruceros.

El taxista, empleando el “chip malagueño” que permite hablar todas las lenguas del mundo, le contestaba que la tarifa para dejarlo en su barco ascendía a DOCE EUROS.

Sorprendido por la cantidad, el señor italiano volvía a preguntar, y el taxista, respondía que se trataba de una carrera especial; la de los turistas de barco que van a la Estación Marítima.

Y aunque hay un suplemento especial por atravesar el puerto y llevar a los turistas casi junto a su barco (este suplemento, desde que estableció me parece totalmente absurdo), creo que DOCE EUROS por un trayecto como este, es una cantidad excesiva. Algo que “inconscientemente” me hace pensar en palabras tales como timo o abuso.

Una joya para el fin de semana

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de febrero de 2010 a las 20:54

Para este fin de semana, me permito recomendarles algo muy especial. Una verdadera joya marítima olvidada en un entorno museístico bastante peculiar.

Si les apetece, tienen tiempo y la temperie lo permite, vayan al Castillo de Gibralfaro. Allí, además de poder recorrer esta  fortaleza del siglo XIV, y gozar de unas vistas maravillosas, podrán encontrar “la joya de la corona marítima de Málaga”.

Integrada en una mini-sala-museo que se denomina Centro de Interpretación del Castillo de Gibralfaro, podrán encontrar la Corbeta didáctica San Telmo; una pieza de incalculable valor que, en mi opinión, merecería estar expuesta en otro lugar de Málaga.

Y sin entrar en mayores disquisiciones al respecto de su ubicación, y pasando de puntillas por el irrisorio hecho de que muchos de los “gurus” de la historia marítima malagueña no terminan de convencerse de que esta pieza es lo más valioso que tenemos en Málaga cuando hablamos de mar y barcos, les diré que esta corbeta didáctica, descubierta a principios de la década de los ochenta (en concreto en 1981), sirvió para que durante 62 años,  los alumnos de la Escuela Náutica de San Telmo (esta escuela estuvo abierta en Málaga entre los años 1787 y 1849), pudieran aprender todas las maniobras relativas al gobierno de un barco.

Y aunque se podrían decir muchísimas más cosas al respecto de este modelo; probablemente existan muy pocos barcos didácticos de estas características (si existe alguno) en el mundo, prefiero que ustedes vayan y lo descubran.

Conservada, que no restaurada, la joya marítima de Málaga  les está esperando si les apetece ir a verla.

Una cosa más. Para los que lean esto y no residan en Málaga, lamento decirles que hay muy pocas (por no decir ninguna) páginas en internet que les puedan mostrar con detalle esta joya. Si les sirve de algo aquí van dos mínimos enlaces:

http://www.museosmalaga.com/museogibralfaromalaga.html

http://www.webmalaga.com/cultura/museos/ficha.asp?cod=41

Corbeta didáctica SAN TELMO

                                                                                                                                                                                        Corbeta didáctica San Telmo

Deficiencias

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de febrero de 2010 a las 9:10

Quizás, la noticia marítima nacional más relevante ocurrida en la jornada de ayer, fuera la de la detención en Algeciras del Rhea; ya saben, el buque que a finales de enero encallaba en las playa algecireña de El Rinconcillo, y que varios días después, era rescatado.

Tras leer varios diarios en sus ediciones en papel y en formato digital, eché en falta una mínima puntualización al respecto de lo que todos los periódicos comentaban. Se hablaba de que el buque presentaba una serie de “deficiencias”, motivo por las cuales las autoridades marítimas de Algeciras habían decidido detenerlo.

Poniéndome en el piel de un lector que desconozca todas estas interioridades marítimas (inspecciones, capitanías, etc.), y con el morbo que generan la mayoría de las noticias relacionadas con los barcos, yo me preguntaría ¿y qué narices es una deficiencia?

Y aunque la propia palaba, en este caso, es bastante clara y nos da una idea de lo que puede significar, creo que una mínima explicación al respecto de lo que en un barco se considera una deficiencia, hubiera completado a la perfección esta noticia.

¿Una deficiencia? Pues simplemente es un defecto. Algo que falla, algo que no termina de funcionar, algo que está a punto de romperse, un papel o documento (de los muchos que hay a bordo de los barcos) caducado, una anomalía al respecto de la tripulación, o cualquier otra cosa que en base a unos estándares de normalidad deja de serlo.

¿Ejemplos? Pues todos los que quieran. Una junta de goma (situada en un lugar de relevancia) que se haya pasado, o que los medicamentos de a bordo estén caducados, constituyen deficiencias; que según el caso, pueden considerarse como graves o leves.

Teniendo esto en cuenta; y teniendo en cuenta también que a bordo de un barco hay millones de cosas regladas y reguladas por estrictas indicaciones reflejadas en infinidad de manuales, comprenderán que el tema de las inspecciones, y por ende el de las deficiencias, constituye el mayor quebradero de cabeza para cualquier armador.

Termino con un ejemplo. Hace unos años conocí un barco (no diré su nombre) que dejaba de navegar para cumplir con la obligación de pasar una inspección general. Tras esta inspección aparecían ochenta y tantas (si no recuerdo mal eran 86) deficiencias graves y leves. Resueltas todas (o casi todas), el barco sigue navegando.

Etiquetas: , , ,

Los labios más famosos de la mar

Juan Carlos Cilveti Puche | 3 de febrero de 2010 a las 18:08

AidaBella 2-II-10 Málaga (2)

Ayer dos de febrero, llegaba al puerto de Málaga el buque de crucero Aidabella. Siguiendo una costumbre personal que intento cumplir cada vez que llega a Málaga uno de los barcos de esta compañía, me acerqué a verlo. Sin poder resistirme, volví a fotografiarlo.

Perteneciente a la compañía de origen alemán Aida Cruises, el Aidabella, al igual que todos sus hermanos de flota,  participa de una especial particularidad que lo convierte en un buque que no pasa indiferente para todo aquel que lo mire.

Sus labios rojos, y esos ojos rasgados pintados sobre su casco, son, sin duda alguna, la gran seña de identidad de los buques Aida; algo que en su día creó escuela y que muchas otras compañías con barcos de crucero y ferries han imitado con mayor o menor acierto.

Con un muy especial estilo de vida a bordo, los buques Aida, en mi modesta opinión, sólo hacen agua por el hecho de estar dedicados en exclusividad al mercado alemán. Si estos barcos de los labios rojos, apostaran por un mercado mucho más internacional, seguro que se convertirían en una de las primeras referencias en la industria de los buques para turistas.

Y aunque en la actualidad hay muchos buques de crucero con  sus cascos pintados con infinidad de motivos multicolor, amén de haber muchísimos buques mucho más atractivos visualmente hablando (las líneas del los Aida son bastante extrañas), hay que reconocer que los buques de esta compañía alemana fueron los pioneros de una moda que ha calado muy profundamente en el mercado crucerístico. Cuando esta moda de pintar los cascos de los barcos con todo tipo de signos coloristas pase, los labios rojos de los Aida seguirán siendo sin duda alguna los labios más famosos de la mar.

Para los amantes de los datos.

En la actualidad, la flota Aida está compuesta por siete buques: Aidacara, Aidavita, Aidaaura, Aidadiva, Aidabella, Aidaluna y Aidablu.

El pionero de los barcos de los labios rojos fue el Aida, construido en 1996 y rebautizado en 2001 como Aidacara.

 

Una cosa más. La dirección de la web de esta compañía, para el que quiera visitarla, aparece claramente pintada en el caso del barco. Ojo, todo está en alemán.

AidaBella 2-II-10 Málaga