Submarinos y cervezas

Juan Carlos Cilveti Puche | 9 de febrero de 2010 a las 8:16

Hoy les contaré una historia de submarinos; algo que puede ver no hace mucho, y que me llamó poderosamente la atención.

En la mañana del pasado viernes 29 de enero, llegaba a nuestro puerto el submarino alemán U-17. Manteniendo esa especie de larga relación amorosa que los submarinos de muchas armadas parecen tener con el puerto de nuestra ciudad, el U-17 venía a Málaga para realizar una corta escala de descanso.

Tras efectuar una muy lenta aproximación; por norma general la gran mayoría de los submarinos no maniobran demasiado bien a la hora de atracar, el S 196 U-17, que así es como se denomina este buque, quedaba finalmente amarrado en el muelle número dos.

Una vez concluida la maniobra, y ya con la pasarela fijada al muelle, los 26 tripulantes del submarino bajaban a tierra. Dos de ellos, los últimos en desembarcar, lo hacían con dos misteriosas y no demasiado voluminosas bolsas de plástico en sus manos.

Formados en el muelle junto a su barco; a un lado los mandos y al otro la marinería, el comandante del U-17 y un oficial de la dotación, comenzaron a dar una serie de instrucciones al respecto de su estancia en Málaga. Finalizada la lectura de las órdenes, y una vez rota la formación, dos marineros comenzaron a repartir botellas de cerveza; que es lo que había en las en el interior de misteriosas bolsas que minutos antes habían sido desembarcadas. Colocados formando un círculo, a la voz del comandante, la tripulación al completo del U-17 realizaba un sonoro brindis.

Una curiosa y muy arraigada tradición que cumplen obligatoriamente todos los submarinistas germanos cada vez que llegan a puerto. Algo que une dos cosas típicamente alemanas: los submarinos y la cerveza.

S196 U-17 29-I-1030

Tripulación del U-17 realizando su tradicional brindis

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Maritimas (9 de Febrero de 2010)

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¡¡¡DOCE EUROS!!!

Juan Carlos Cilveti Puche | 7 de febrero de 2010 a las 20:54

Hoy he presenciado algo que verdaderamente me ha dejado helado. Un hecho, que en mi opinión, hace un flaquísimo favor a Málaga; y por ende, a las muchas personas que trabajan de cara a los turistas que llegan por mar a nuestra ciudad.

Les pongo en antecedentes:

A primeras horas de la mañana, atracaba en muelle Sur el buque de crucero Costa Serena. Al tratarse de una escala relativamente corta (el tiempo efectivo de la escala se reducía a cuatro horas: de ocho a doce de la mañana), muchos de los miles de turistas que venían a bordo del buque, renunciaban a las típicas excursiones organizadas (algo que cada vez es más frecuente en estas escalas tan reducidas) y se montaban su tour particular por el centro de la ciudad.

Con la gran mayoría comercios cerrados, por no decir todos, el recorrido de los turistas, suele centrarse en las inmediaciones de la Catedral; la cual, se convierte “los domingos de barco” en una visita obligada, amén de ser un magnífico centro de referencia a la hora de volver al puerto.  

Y aunque normalmente hay autobuses gratuitos que conectan la Estación Marítima de Levante con la entrada del puerto, muchos pasajeros, a la hora de volver a su barco, prefieren tomar un taxi y llegar a este de una forma mucho más tranquila.

Cerca de las doce la mañana, bordeando la hora límite para el embarque del pasaje, en la parada de taxis que hay junto al hotel Málaga Palacio, un turista de nacionalidad italiana preguntaba a un taxista el precio por llevarlo desde allí a la Estación Marítima de Cruceros.

El taxista, empleando el “chip malagueño” que permite hablar todas las lenguas del mundo, le contestaba que la tarifa para dejarlo en su barco ascendía a DOCE EUROS.

Sorprendido por la cantidad, el señor italiano volvía a preguntar, y el taxista, respondía que se trataba de una carrera especial; la de los turistas de barco que van a la Estación Marítima.

Y aunque hay un suplemento especial por atravesar el puerto y llevar a los turistas casi junto a su barco (este suplemento, desde que estableció me parece totalmente absurdo), creo que DOCE EUROS por un trayecto como este, es una cantidad excesiva. Algo que “inconscientemente” me hace pensar en palabras tales como timo o abuso.

Una joya para el fin de semana

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de febrero de 2010 a las 20:54

Para este fin de semana, me permito recomendarles algo muy especial. Una verdadera joya marítima olvidada en un entorno museístico bastante peculiar.

Si les apetece, tienen tiempo y la temperie lo permite, vayan al Castillo de Gibralfaro. Allí, además de poder recorrer esta  fortaleza del siglo XIV, y gozar de unas vistas maravillosas, podrán encontrar “la joya de la corona marítima de Málaga”.

Integrada en una mini-sala-museo que se denomina Centro de Interpretación del Castillo de Gibralfaro, podrán encontrar la Corbeta didáctica San Telmo; una pieza de incalculable valor que, en mi opinión, merecería estar expuesta en otro lugar de Málaga.

Y sin entrar en mayores disquisiciones al respecto de su ubicación, y pasando de puntillas por el irrisorio hecho de que muchos de los “gurus” de la historia marítima malagueña no terminan de convencerse de que esta pieza es lo más valioso que tenemos en Málaga cuando hablamos de mar y barcos, les diré que esta corbeta didáctica, descubierta a principios de la década de los ochenta (en concreto en 1981), sirvió para que durante 62 años,  los alumnos de la Escuela Náutica de San Telmo (esta escuela estuvo abierta en Málaga entre los años 1787 y 1849), pudieran aprender todas las maniobras relativas al gobierno de un barco.

Y aunque se podrían decir muchísimas más cosas al respecto de este modelo; probablemente existan muy pocos barcos didácticos de estas características (si existe alguno) en el mundo, prefiero que ustedes vayan y lo descubran.

Conservada, que no restaurada, la joya marítima de Málaga  les está esperando si les apetece ir a verla.

Una cosa más. Para los que lean esto y no residan en Málaga, lamento decirles que hay muy pocas (por no decir ninguna) páginas en internet que les puedan mostrar con detalle esta joya. Si les sirve de algo aquí van dos mínimos enlaces:

http://www.museosmalaga.com/museogibralfaromalaga.html

http://www.webmalaga.com/cultura/museos/ficha.asp?cod=41

Corbeta didáctica SAN TELMO

                                                                                                                                                                                        Corbeta didáctica San Telmo

Deficiencias

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de febrero de 2010 a las 9:10

Quizás, la noticia marítima nacional más relevante ocurrida en la jornada de ayer, fuera la de la detención en Algeciras del Rhea; ya saben, el buque que a finales de enero encallaba en las playa algecireña de El Rinconcillo, y que varios días después, era rescatado.

Tras leer varios diarios en sus ediciones en papel y en formato digital, eché en falta una mínima puntualización al respecto de lo que todos los periódicos comentaban. Se hablaba de que el buque presentaba una serie de “deficiencias”, motivo por las cuales las autoridades marítimas de Algeciras habían decidido detenerlo.

Poniéndome en el piel de un lector que desconozca todas estas interioridades marítimas (inspecciones, capitanías, etc.), y con el morbo que generan la mayoría de las noticias relacionadas con los barcos, yo me preguntaría ¿y qué narices es una deficiencia?

Y aunque la propia palaba, en este caso, es bastante clara y nos da una idea de lo que puede significar, creo que una mínima explicación al respecto de lo que en un barco se considera una deficiencia, hubiera completado a la perfección esta noticia.

¿Una deficiencia? Pues simplemente es un defecto. Algo que falla, algo que no termina de funcionar, algo que está a punto de romperse, un papel o documento (de los muchos que hay a bordo de los barcos) caducado, una anomalía al respecto de la tripulación, o cualquier otra cosa que en base a unos estándares de normalidad deja de serlo.

¿Ejemplos? Pues todos los que quieran. Una junta de goma (situada en un lugar de relevancia) que se haya pasado, o que los medicamentos de a bordo estén caducados, constituyen deficiencias; que según el caso, pueden considerarse como graves o leves.

Teniendo esto en cuenta; y teniendo en cuenta también que a bordo de un barco hay millones de cosas regladas y reguladas por estrictas indicaciones reflejadas en infinidad de manuales, comprenderán que el tema de las inspecciones, y por ende el de las deficiencias, constituye el mayor quebradero de cabeza para cualquier armador.

Termino con un ejemplo. Hace unos años conocí un barco (no diré su nombre) que dejaba de navegar para cumplir con la obligación de pasar una inspección general. Tras esta inspección aparecían ochenta y tantas (si no recuerdo mal eran 86) deficiencias graves y leves. Resueltas todas (o casi todas), el barco sigue navegando.

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Los labios más famosos de la mar

Juan Carlos Cilveti Puche | 3 de febrero de 2010 a las 18:08

AidaBella 2-II-10 Málaga (2)

Ayer dos de febrero, llegaba al puerto de Málaga el buque de crucero Aidabella. Siguiendo una costumbre personal que intento cumplir cada vez que llega a Málaga uno de los barcos de esta compañía, me acerqué a verlo. Sin poder resistirme, volví a fotografiarlo.

Perteneciente a la compañía de origen alemán Aida Cruises, el Aidabella, al igual que todos sus hermanos de flota,  participa de una especial particularidad que lo convierte en un buque que no pasa indiferente para todo aquel que lo mire.

Sus labios rojos, y esos ojos rasgados pintados sobre su casco, son, sin duda alguna, la gran seña de identidad de los buques Aida; algo que en su día creó escuela y que muchas otras compañías con barcos de crucero y ferries han imitado con mayor o menor acierto.

Con un muy especial estilo de vida a bordo, los buques Aida, en mi modesta opinión, sólo hacen agua por el hecho de estar dedicados en exclusividad al mercado alemán. Si estos barcos de los labios rojos, apostaran por un mercado mucho más internacional, seguro que se convertirían en una de las primeras referencias en la industria de los buques para turistas.

Y aunque en la actualidad hay muchos buques de crucero con  sus cascos pintados con infinidad de motivos multicolor, amén de haber muchísimos buques mucho más atractivos visualmente hablando (las líneas del los Aida son bastante extrañas), hay que reconocer que los buques de esta compañía alemana fueron los pioneros de una moda que ha calado muy profundamente en el mercado crucerístico. Cuando esta moda de pintar los cascos de los barcos con todo tipo de signos coloristas pase, los labios rojos de los Aida seguirán siendo sin duda alguna los labios más famosos de la mar.

Para los amantes de los datos.

En la actualidad, la flota Aida está compuesta por siete buques: Aidacara, Aidavita, Aidaaura, Aidadiva, Aidabella, Aidaluna y Aidablu.

El pionero de los barcos de los labios rojos fue el Aida, construido en 1996 y rebautizado en 2001 como Aidacara.

 

Una cosa más. La dirección de la web de esta compañía, para el que quiera visitarla, aparece claramente pintada en el caso del barco. Ojo, todo está en alemán.

AidaBella 2-II-10 Málaga

El primer día de febrero

Juan Carlos Cilveti Puche | 2 de febrero de 2010 a las 19:30

La jornada del primer día de febrero, quizás, sea la más interesante vivida en el Puerto de Málaga en lo que llevamos de 2010.

Con  un mes de enero muy pobre en lo que se refiere al tráfico; en Málaga operaron en el pasado mes: 24 portacontenedores, 2 cocheros, 11 buques de crucero y 12 mercantes*, amén de los buques de línea regular y algún que otro barco más en condiciones especiales (descanso y reparación),  hay que reconocer que ver cuatro mercantes juntos realizando sus respectivas labores de carga y descarga le sube a uno la moral portuaria.

Con los muelles 4, 6 y 7 ocupados por tres barcos de carga general y un buque tanque, por unos instantes, se me olvidaron las tristes imágenes de los muchos días en los que el puerto de Málaga dormita casi sin ninguna actividad en sus muelles.

Y aunque la mala racha seguirá, al menos, bocanadas de aire fresco como la de esta jornada portuaria del primero de febrero, tal vez sirvan para capear algo mejor el temporal.

Buque STEINES cargando cemento

Buque STEINES cargando cemento en el muelle Nº 6 del puerto de Málaga

 

*Entiendo por mercantes de forma genérica, buques de carga no incluidos en las categorías de portacontenedores y cocheros.

La ronda

Juan Carlos Cilveti Puche | 2 de febrero de 2010 a las 8:02

Desde hace ya unos cuantos años,  todas las semanas doy un amplio paseo por nuestro puerto en compañía de un muy buen amigo. Este amigo, que es uno de los máximos responsables de la seguridad en el Puerto de Málaga, realiza a diario estos paseos, y cada siete días, me permite acompañarle en lo que, de forma coloquial, hemos denominado como la ronda.

Este recorrido, que además de para verificar posibles desperfectos en las instalaciones, sirve para controlar que todo lo que se cuece en el día a día del puerto transcurre con normalidad, en muchas ocasiones genera curiosas anécdotas.

Y aunque hay muchas (algunas no se pueden contar), hoy les referiré tres anécdotas que dejan muy a las claras cómo son y para qué sirven estas rondas.

Una mañana, en el poste que anuncia la parada de taxis de la Estación Marítima del Melillero, descubrimos unas pintadas de carácter xenófobo. En transcurso de aquella jornada, los desagradables graffitis  desaparecieron por completo.

En otra ocasión, en la ochava (el transversal entre los muelles número 1 y 2), apareció alrededor del Santísima Trinidad, nuestro ilustre artefacto flotante que por entonces estaba allí atracado, una amplia y misteriosa mancha sobre el agua. Al instante, la operativa referida a temas de contaminación se puso en marcha.

La tercera anécdota que les cuento, la viví en la confluencia del muelle de Levante y el atraque Sur (uno de los muelles de la Estación Marítima de Cruceros). Allí, no hace mucho descubrí el noray rojo, el único pintado de este color en el puerto de nuestra ciudad. Un noray que además de para amarrar las estachas de los barcos, sirve de señal a los muchos autobuses que con turistas pasan por allí.

El noray rojo del Puerto de Málaga

El noray rojo del Puerto de Málaga

 

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (2 de Febrero de 2010).

“Después de Dios, el Capitán”

Juan Carlos Cilveti Puche | 1 de febrero de 2010 a las 7:43

Respondo a la pregunta un lector de este blog  (gracias por participar) que quería saber, entre otras cosas, qué hace el Capitán de un barco.

Y aunque esta pregunta podría contestarla yo, he preferido tirar de un buen amigo con 35 años de mar (ocho de ellos como Capitán) para que conteste.

Esto es lo que me escribe:

 ¿El Capitán? Bueno, el Capitán es a todos los efectos  la máxima autoridad a bordo y el representante del armador (Código de Comercio, Ley 27/1992 Puertos del Estado y Marina Mercante).

Se llega a Capitán proviniendo de la rama de cubierta. En la carrera hay tres especialidades, a saber: Cubierta, Máquina y Radio.

En Cubierta, se llega a primer oficial después de pasar por toda la escala (tercero, segundo y primero). Los tres oficiales hacen ocho horas de jornada (las guardias), con lo que quedan cubiertas las 24 horas que tiene un día. Esta jornada se divide en dos periodos separados ocho horas (aproximadamente). Por ejemplo, si el tercer oficial hace guardia de 00:00 a 04:00, ya entra de nuevo a las 12:00 hasta las 16:00. Almorzaría de 11:00 a 11:59.

El primer oficial es el encargado de todos los trabajos relacionados con la cubierta, que no son pocos: es el jefe de policía y la máxima autoridad en ausencia del Capitán. Y bueno, un buen día -porque ya te va tocando- el armador te pregunta si quieres ser Capitán; y uno, libremente acepta o no acepta.

¿El trabajo del Capitán? Bueno, es el encargado de meter y sacar el barco de puerto, responsable del mismo ante terceros, calcula la ruta del barco, los cambios de rumbos, estar en el puente en las recaladas de la ruta, en caso de niebla, replantear el viaje por malos tiempos, recibir a las autoridades en los puertos, coordinar con el consignatario los trabajos, proveer de dinero, contratar la toma de combustible y provisiones. En tres palabras, es difícil expresar el trabajo del Capitán. Los tres jefes de departamento: primer oficial, jefe de máquinas y oficial radio lo asesoran/aconsejan y él decide y es responsable por ello.

Para que lo veas más claro, si eres Capitán de un ferry, y este ferry hace varios viajes al día, pues estas trabajando desde una hora antes de la primera salida hasta finalizar la última maniobra. Cuando todo está listo y controlado (desembarco de pasaje y vehículos, etc.) y no hay novedad, puedes quedarte tranquilo e irte a descansar hasta el día siguiente. Eso si no hay niebla, pasajeros con problemas médicos, robos, peleas, una fuga de combustible, una parada de maquinas, un fallo del aire acondicionado o conatos de incendios, por decir algo.

A todo esto y para crearle al Capitán más estrés, están los teléfonos móviles y los correos electrónicos con los que andas liado las 24 horas con los “terrícolas”.

Resumiendo, una vida apasionante en lo que lo más importante y difícil es encontrar compañera para soportar semejante vida de locos.   

 Al respecto del grumete. El grumete como se le conoce en la literatura no existe en la actualidad; pero está el alumno  (con los cursos académicos correspondiente ya aprobados, efectuando prácticas) que en plan de broma hereda la palabreja.

José María Casares Barroso.

Capitán de la Marina Mercante.

Ante esto sólo haré un comentario. Siempre se ha dicho, en el mundo marítimo, que “A bordo, el Capitán es Dios”; o como dicen los ingleses, “Después de Dios, el Capitán”.

Y para terminar, un guiño humorístico.

Dos de los Capitanes más famosos de la historia (del cine y la televisión); uno bueno y otro malo.

Capitán Merril Stubing (Vacacioners en el Mar)

                                                                                                                                                                            Capitán Merril Stubing (Vacaciones en el Mar)

 

Capitán Ahab (Moby Dick)

                                                                                                                                                                                               Capitán Ahab (Moby Dick)

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Un juego de barcos para el fin de semana

Juan Carlos Cilveti Puche | 30 de enero de 2010 a las 9:48

http://www.youtube.com/watch?v=Z4mLbDQTvSY

 

He de reconocer que me sorprendí mucho cuando descubrí Ships. Un juego de barcos que usa como base (motor principal), la interesante aplicación Google Earth; y que convierte a este simulador en un divertimento fuera de los cánones habituales de los juegos para ordenador.

Aunque hay muchos juegos-simuladores para los aficionados al mundo de los barcos (las dos estrellas indiscutibles son Ship Simulator y la saga de Silent Hunter), Ships, en su primera versión desarrollada por PlanetinAction.com, permite, y aquí está la novedad, manejar un barco sobre un escenario real.

Con una calidad más que aceptable en lo que hace referencia a los barcos, y un manejo muy sencillo, Ships, que se juega online descargando sólo un pequeño plugin, es un primer paso muy prometedor para posteriores versiones de este juego.

La única pega; pega que incluso puede ser divertida, es que los barcos no diferencian entre la mar y la tierra (supongo que en futuras versiones esto se corregirá), lo cual, puede llevarnos a situaciones en las que estemos gobernando un barco sobre tierra firme.

Sin duda alguna una curiosidad; un juego de barcos más o menos divertido (según los casos), que me permito recomendarles para este fin de semana.

http://www.planetinaction.com/

¿Varado o encallado?

Juan Carlos Cilveti Puche | 28 de enero de 2010 a las 19:57

 

Al hilo del accidente en Algeciras del buque de carga general Rhea, se me ocurren un par de consideraciones.

La primera de estas es puramente semántica.

Qué es más correcto decir y/o escribir. ¿Buque varado o Buque encallado?

Tirando del diccionario de la Real Academia de la Lengua Española*, ambas palabras (Varar y Encallar) tienen, en sus acepciones marítimas, una similitud que nos permitiría decir una u otra sin temor a meter la pata.

Ahora bien; ya que estamos en un blog marítimo, creo que hay que decantarse (por lo menos yo lo hago). Teniendo en cuenta lo que nuestro diccionario dice, en el caso que nos ocupa (barco que debido al mal tiempo se acerca a la costa, toca fondo y queda atrapado-inmovilizado), creo que sería más correcto hablar de buque encallado, aunque la mayor parte de agencias de noticias e informativos hablen de barco varado.

La segunda consideración que me gustaría exponer, es una pregunta.

¿Por qué se producen tantos accidentes marítimos en las inmediaciones del Estrecho de Gibraltar?

¿Demasiado tráfico?, ¿Demasiadas malas condiciones climatológicas?, ¿Poco control?… Interesante tema para debatir.

* Según la RAE:

Varar:

1. tr. Mar. Sacar a la playa y poner en seco una embarcación, para resguardarla de la resaca o de los golpes de mar, o también para carenarla.

2. tr. desus. Echar un barco al agua.

3. intr. Dicho de una embarcación: Encallar en la costa o en las peñas, o en un banco de arena.

4. intr. Dicho de un negocio: Quedar parado o detenido.

5. intr. Am. Dicho de un vehículo: Quedarse detenido por avería.

6. prnl. Ven. Quedarse detenido en un lugar por circunstancias imprevistas.

Encallar:

1. intr. Dicho de una embarcación: Dar en arena o piedra, quedando en ellas sin movimiento. U. t. c. prnl.

2. intr. No poder salir adelante en un negocio o empresa. U. t. c. prnl.