USNS COMFORT, el buque hospital más grande del mundo

Juan Carlos Cilveti Puche | 27 de enero de 2010 a las 9:26

Tras ser alertado el 13 de enero, tres días después, el buque hospital de bandera norteamericana USNS Comfort (T-AH-20) zarpaba del puerto de Baltimore con destino a las aguas de Haití, donde llegaba en misión humanitaria el miércoles 20 de Enero.

Considerado, junto con su gemelo el Mercey, como el buque hospital más grande y dotado del mundo, el Comfort participa de unas cifras verdaderamente espectaculares; cifras que en el caso de la catástrofe de Hatí están ayudando a salvar muchas vidas.

Aun pudiendo ser pesado al describir todas y cada  las características del buque, creo que sería interesante mencionarlas.

Perteneciente a la organización-institución Military Sealift Command, este buque está integrado en el Comando Militar de Transporte Marítimo Auxiliar; una flota de 41 buques dedicados a prestar todo tipo de apoyo a las fuerzas norteamericanas en tiempos de paz o guerra.

Construido entre los años 1.975 y 1.976 como petrolero (se llamó originalmente Rose City), en 1.987, tras una considerable reforma, comenzaba su vida como buque hospital bajo el nombre Comfort.

Vamos a las características:

Los números puramente náuticos son comparables a los de cualquier “barco grande” de los que navegan por el mundo en nuestros días: 70.470 Tm. de registro bruto, 272 metros de eslora y 32,18 metros de manga; pero, las cifras médicas, son, como ya he dicho, verdaderamente espectaculares.

Tripulación: 63 personas.

Personal médico a bordo: 956 personas. A esta cifra hay que añadir 258 personas más de apoyo.

Total de camas: 1000. Estas, están divididas en: 80 de cuidados intensivos, 20 de recuperación, 280 de cuidados intermedios, 120 de cuidados leves y 500 de atención limitada (lo que serían las camas estándar de un hospital en tierra).

Quirófanos: 12. Operativos las 24 horas del día.

Departamentos:

Urgencias, unidad de cuidados intensivos, departamento de radiología, laboratorio (con apoyo vía satélite), centro quirúrgico (aquí se coordinan todas las intervenciones quirúrgicas y sus posteriores encames o desplazamientos según los casos), traumatología y quemados, medicina general (dentro de este departamento hay pequeñas secciones destinadas a diferentes especialidades médicas), oftalmología y optometría, servicios dentales, farmacia, mortuorio, lavandería, dos plantas de producción de oxígeno y cuatro plantas de depuración de agua de mar, sólo para uso hospitalario.

Estarán conmigo que las cifras del Comfort son verdaderamente espectaculares. Una cifras que para sí quisieran algunos (o muchos) hospitales en tierra.

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Triste barqueo

Juan Carlos Cilveti Puche | 26 de enero de 2010 a las 7:44

El barqueo, o si lo prefieren, el servicio de lanchas de atención a buques fondeados, desde siempre, ha sido y es, una constante en nuestro puerto.

Y aunque ya los barcos no fondeaban en nuestras dársenas, ni atracan de punta (amarrando únicamente la proa o la popa al muelle), el baqueo, que en estas circunstancias del pasado era imprescindible, ha quedado circunscrito en nuestros días, a los buques que fondean en la bahía.

Con la necesidad de mantener algún tipo de contacto con tierra (podríamos hablar de puntuales suministros o del embarque y desembarque de tripulantes), los barcos fondeados, en la mayoría de las ocasiones contratan algún servicio de lanchas.

Hasta hace no demasiados meses, todos los barqueos que se realizaban en nuestra bahía, los efectuaban barquitos de nuestro entorno más cercano. Según las necesidades, el servicio lo cumplimentaba alguna de las diferentes embarcaciones que, ya sea en nuestro puerto o en sus proximidades, existen para este tipo de trabajos.

Pero, con el regreso de los buques que transportan suministros para el ejército norteamericano; los cuales, tras permanecer un tiempo ausentes, parece que han vuelto a elegirnos  para fondera y descansar, la supremacía malagueña a la hora de los barqueos ha comenzado a tambalearse.

Para atender a los buques que durante estas dos últimas semanas han permanecido fondeados en nuestra bahía, nos llegaba el pasado día 4 un pequeño catamarán procedente de Valencia.

Y aunque aquí, el pundonor marítimo se resume en una cuestión económica, creo que es bastante lamentable que nos tenga que venir una embarcación de fuera para hacer lo que hasta ahora habían hecho las embarcaciones malagueñas. Triste barqueo.

Catamarán valenciano realizando el servicio de lanchas

 

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (26 de Enero de 2010).

Comenzamos la singladura

Juan Carlos Cilveti Puche | 20 de enero de 2010 a las 15:36

Hacer una declaración de intenciones al respecto de este blog que comienza, me parece absurdo; y me lo parece, porque “La mar de Historias” (ahora también en formato digital), nace como continuación de la apuesta que Málaga Hoy viene haciendo, desde su primer número, por la información marítima.

Con esta premisa; y con la ilusión y las ganas (muchas) de seguir hablando de mar y barcos, sólo me queda decirles que desde ahora mismo, este blog abre sus puertas. Con el firme propósito de tratar cualquier tema marítimo local, nacional o internacional comenzamos esta singladura en la que espero contar con su participación.

Así pues, zarpamos; y lo hacemos con el sonido de la bocina de, tal vez, el buque de crucero más famoso del mundo. Seguro que las tres pitadas del ya desaparecido Norway nos traen muy buena suerte.